<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/colombia-de-una/entre-onces-y-medias-nueves/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 02 May 2026 21:18:29 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Entre onces y medias nueves | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Entre onces y medias nueves</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/colombia-de-una/entre-onces-y-medias-nueves/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los colombianos son de buen comer por lo que, además de las tres comidas diarias, acostumbran a tomar &#8220;las medias nueves&#8221;, entre el desayuno y el almuerzo, y &#8220;las onces&#8221;, a media tarde. Buñuelos, pandebonos, pandeyucas, almojábanas, galleticas de mantequilla, tortas caseras, panderos, cucas, arepas, roscas de sagú, mojicones, encarcelados, roscones, palmeras, quesito, empanadas, café con leche o con [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="recurso_post aligncenter size-medium wp-image-86" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2012/10/Once-completa-300x225.jpg" alt="Once-completa" width="300" height="225" /></p>
<p>Los <strong>colombianos</strong><span style="text-align: left"> son de buen comer por lo que, además de las tres comidas diarias, acostumbran a tomar <strong>&#8220;las </strong></span><strong>medias nueves&#8221;</strong><span style="text-align: left">, entre el desayuno y el almuerzo, y <strong>&#8220;las </strong></span><strong>onces&#8221;</strong><span style="text-align: left">, a media tarde. Buñuelos, pandebonos, pandeyucas, almojábanas, galleticas de mantequilla, tortas caseras, panderos, cucas, arepas, roscas de sagú, mojicones, encarcelados, roscones, palmeras, quesito, empanadas, café con leche o con queso, malta y avena. <strong>Todo vale para estos reconstituyentes refrigerios</strong>.</span></p>
<p>&#8220;Las onces&#8221; no se comen, se toman y si es con un grupo de amigas en alguno de los salones de té del centro de <strong>Bogotá</strong>, fundados a mediados del siglo XIX, mejor que mejor. ¿Y de dónde viene eso de &#8220;las onces&#8221;? <strong>Versiones </strong>hay muchas pero yo me quedo con la que cuenta que hace ya muchos años existía en el barrio de <strong><a href="http://lacandelaria.info/"><span style="color: #0000ff">La Candelaria</span></a></strong>, en Bogotá, un <strong>convento franciscano</strong> donde los sacerdotes no sabían cómo quitarse el frío del cuerpo. La solución llegó un buen día desde <strong>Manizales</strong> en forma de botella de <strong><a href="http://www.lopaisa.com/aguardiente.html"><span style="color: #0000ff">aguardiente</span></a></strong>. ¿Y qué pasó? Pues que los benditos hombres se acostumbraron a la bendita bebida a la que, muy cucos ellos y para evitar escándalos y suspicacias, empezaron a llamar por el <strong>número de letras</strong> que componían la palabra con la que se nombra esta incolora bebida, de sabor fuerte y dulzón, pidiendo en cantinas y demás tugurios no un aguardiente sino &#8220;un once&#8221;.</p>
<p>La expresión gustó, empezó a correr como la pólvora por toda la ciudad, se hizo plural -paso a llamarse <strong>&#8220;las onces&#8221;</strong>-, y fue adoptada de buen gusto por todos esos <strong>hombres </strong>que volvían a sus casas después del trabajo, se aseaban, se cambiaban de ropa y al rato salían otra vez para irse a tomar un trago. Cansadas de estas salidas, las <strong>mujeres</strong> empezaron a irse ellas también a tomar el té y a estas escapadas las siguieron llamando <strong>“ir a tomar las onces”</strong>. <strong>¿Bonito cuento, verdad?</strong></p>
<p><strong>Podéis leer mis viajes y mis aventuras por Colombia en mi <a href="http://colombiadeuna.blogspot.com/"><span style="color: #0000ff">blog</span></a>, ver mis fotos en mi <span style="color: #000000"><a href="https://www.facebook.com/pages/Colombia-de-una/216066538452887?ref=ts&amp;fref=ts"><span style="color: #0000ff">fanpage</span> </a></span>de Facebook y seguirme en twitter @toyaviudes</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>colombiadeuna</author>
                    <category>Colombia de una</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/colombiadeuna/?p=84</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Oct 2012 18:09:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre onces y medias nueves]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">colombiadeuna</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>