¿Sabías que una relación laboral es lo más parecido a una relación de pareja? Sí, así como lo lees. Hablemos de lo que en lo personal considero tres pilares clave en cualquier relación.

  1. La comunicación
  2. El compromiso y la dedicación
  3. La admiración

Uno de los pilares fundamentales de la relación de pareja es la comunicación; una pareja que no se comunica el 100% de lo que va a aportar del 50% que le corresponde, que no transmite lo que siente, lo que desea, lo que espera, probablemente es una pareja que va a fracasar, va a terminar en conflictos, en peleas, en malos ambientes y en rupturas.

De igual manera, se necesita una comunicación clara y efectiva para que las relaciones laborales entre pares, equipos de trabajo y toda la línea jerárquica funcione. Se vuelve imprescindible que los líderes permitan que sus colaboradores expresen sus expectativas, reciban feed back, tengan la completa tranquilidad de exponer lo que sienten, piensan y desean; esto en especial humaniza las relaciones haciendo énfasis en que los errores son un proceso normal de aprendizaje y que está bien equivocarse, lo que es imperdonable es no aprender de eventos pasados.

Nos han enseñado a callar, las personas tenemos miedo a comunicarnos, pensamos que si expresamos lo que pensamos y sentimos podemos ser excluidos, rechazados o echados. Así que preferimos no decir lo que verdaderamente pensamos. Haciendo la aclaración que la invitación no es a hablar sin filtros, es a no dejar que esa incomodidad que sentimos se convierta en una verdadera pelota que nos oprima tan fuerte nuestro pecho que cuando decidamos expulsarla no haya solución alguna; hablo tanto de pareja como de situaciones laborales.

La comunicación bien trabajada es uno de esos regalos que la naturaleza nos ha dado y que desaprovechamos; considero que todo lo podemos decir si lo hacemos de la manera correcta; tal vez señalando el error y no la persona, aplaudiendo a la persona y no la buena gestión, es cuestión de utilizar el lenguaje con empatía, así será bien recibido. Hoy, queremos líderes que hablen, equipos que se comuniquen, personas que cuenten sus ideas y sus historias y parejas que de verdad expresen lo que sienten. ¿Para qué?, para construir, crecer, fortalecernos y empoderarnos.

El segundo pilar es el compromiso y la dedicación; las relaciones de pareja requieren tiempo de calidad, un compromiso auténtico de querer estar juntas, sin hablar de exclusividad, que se define cuando se están estableciendo acuerdos. A lo que me refiero es que no hay nada peor que acostarte cada noche con una persona con la que de verdad no sientes conexión genuina, simplemente estás ahí porque hay hijos de por medio o adornos que se han construido a través de los años como vivienda, inversiones, carros, viajes, ahorros, deudas, contratos civiles, ceremonias religiosas o espirituales y demás. Estos adornos lo único que provocan son relaciones completamente fracturadas e infelices porque en el fondo sabemos que estamos ahí por un “contrato” mas no porque de verdad sea el sitio y la persona con la cual queremos estar.

Ahora mismo ¿cuántas personas están en un empleo porque creen que es lo único que merecen, que allá afuera no hay nada mejor para ellos? Porque simplemente se acostumbraron, porque es lo conocido y “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Las estadísticas hoy muestran que más del 85% de la población que trabaja en una empresa no quiere su trabajo y que de ese 85% el 17% lo odia. ¿haces parte de esta estadística?

¿Qué hay que tener en la cabeza para odiar el sitio al que vas todos los días, o peor aún, aborrecer la persona con la que te acuestas cada noche? La realidad es que los estudios indican que más del 20% de las personas que están en una relación de pareja tienen sentimientos negativos hacia esa persona.

Si este sentimiento es el que invade, cómo podemos pretender ¿ser nuestra mejor versión? No hay forma, no hay manera alguna de lograrlo. No por nada, a un empresario cuando le preguntaron ¿cuántas personas trabajan en tu empresa? atinó a decir: la mitad.

La verdad es que cada vez sentimos menos compromiso en nuestras relaciones de pareja y laborales, tendemos a hacer lo mínimo para no ser despedidos, pero no nos estamos dando cuenta que la persona que más se perjudica es la que normaliza este tipo de prácticas porque:

  1. Se niega la oportunidad de volver al origen que es ser feliz, para eso estamos aquí.
  2. Una persona que hace lo mínimo en sus relaciones laborales y de pareja está desaprovechando su talento, habilidades y capacidades intelectuales, negándose a sí mismo la posibilidad de expansión, de realización.
  3. Poco a poco pierde su amor propio y deja que su autoestima laboral y personal caiga más abajo del suelo a causa de pensar que no existe nada mejor.

¿Por qué aferrarse vehementemente a una ramita insignificante que en cualquier momento se quiebra y que al momento de quebrarse nos arroja a un precipicio, sin autoestima, sin valoración, sin expansión, sin felicidad?

Lo cierto es que de qué manera vamos a prestarle atención y nos vamos a comprometer con algo o alguien al que ni siquiera nos despierta algo de conexión; ¿Cuántas personas de verdad trabajan las 8 horas diarias? ¿cuántas personas de verdad están 100% conectadas con su pareja en los momentos de presencialidad que a veces son escasos? seguramente somos de los que prestan más atención a quién nos da un like en las RRSS, a quién nos escribe por WhatsApp o cuál fue el más reciente post de alguien que seguro ni siquiera conocemos cuando estamos supuestamente en los momentos especiales con nuestra pareja, mucho menos lo vamos a hacer en nuestro trabajo.

Identificando el tercer pilar que es la admiración, hoy se sabe por estudios científicos que la única manera de que una pareja permanezca en el tiempo de manera feliz, de verdad queriendo estar en esa relación es porque existe admiración de ambas partes. Cuando una de las dos partes o las dos deja de admirar, el amor se va esfumando y es cuando aparecen las diferencias irreconciliables puesto que la etapa de enamoramiento solo dura dos años si no hay convivencia, si la hay, dura máximo seis meses que es cuando nuestro cerebro deja de producir una sustancia que se llama Feniletilamina que es la causante de que veamos todo lindo en la otra persona.

Cuando llegamos a un nuevo empleo, así como cuando una persona está en etapa de enamoramiento da su mejor versión, lo jefes también suelen ser mucho más empáticos y accesibles; es la naturaleza del ser humano.  Sin embargo, lo que va a sostener esas relaciones laborales de conexión y de trabajo en equipo es que cada persona demuestre su poder de gestión y autogestión de manera sostenida en el tiempo.

Solo así, se va a sentir que, independientemente de los tipos de personalidades que encontremos, vale la pena ser la mejor versión poque jamás vamos a querer estar por debajo de vara que se ha impuesto el equipo, tendremos que hacer que las cosas pasen y buscar la manera de cohesionarnos cada vez más para llegar al resultado. 

Para finalizar introduzco lo siguiente: el mundo es de reciprocidades y siendo consecuente con este concepto, lo que debemos de hacer es cambiar nuestros comportamientos y actitudes para que todo lo demás cambie.si queremos tener mejores relaciones pues debería empezar a revisar que puedo mejorar o cambiar en mí que es lo único que de verdad puedo controlar y por alguna extraña razón, cuando nosotros cambiamos el mundo cambia. Así que te invito a trabajar en la comunicación, la dedicación y el compromiso que genera admiración.

Con amor,

Claudia Palacio

IG: @claudiapalaciooficial

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