Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Una reseña sobre Casi de piedra, de Berta Lucía Estrada

Berta Lucía es bloguera del Espectador, escritora y poeta.
Ana Cristina Vélez Caicedo es una escritora que tiene diferentes registros en sus trabajos; de una parte en el mundo del arte y de la historia del arte, y en el otro en la novela; e incluso es conocida por sus posturas feministas en el blog Catrecillo del diario El Espectador; en otras palabras es una autora admirada en Colombia. También es académica e inmensa lectora y una gran apasionada por la ciencia y la racionalidad. Cabe decir que su padre es el gran escritor Antonio Vélez, autor de Homo Sapiens, una obra escrita mucho antes que la de Yuval Noah Harari; entre muchos otros libros en los que desafía el pensamiento mágico-religioso que tanto abunda en Antioquia en particular y en Colombia en general. Cabe anotar que ellos dos también han escrito libros a cuatro manos; así que esta obra, que oscila entre sus dos amores, ciencia y ficción, no me extraña.
Casi de piedra en cierta forma es la continuación de Amor en la nube*, una novela que reseñé hace ya cuatro años ; y Teresa, su protagonista, es una geóloga y profesora universitaria, una mujer culta, que va a sumergirse en una pesadilla que va ponerle a prueba todos los cimientos racionales que han sido el epicentro de su vida por espacio de cuatro décadas.
Teresa sabe que el azar no existe y que los seres vivos obedecemos a leyes naturales preestablecidas y que por ende el libre albedrío, del que habla el cristianismo, en cierta forma no existe; no porque crea en el “destino predestinado” o en el “hado” de los griegos, sino porque las leyes que rigen la naturaleza juegan con nosotros como si fuésemos marionetas en sus largos e infinitos dedos. Y cuando me refiero a este último aspecto lo hago básicamente pensando en el aspecto sexual y afectivo que inevitablemente mueve a los seres humanos; más conocidos como Homo Sapiens; o sea hombre sabio, hombre pensante (no hablo del género, hablo de la especie humana). El sexo, y eso que solemos llamar “enamoramiento”, son dos fuerzas sísmicas que tienen el infinito poder de controlar una gran parte de nuestra vida; especialmente si es joven y si se está en edad reproductora; y por supuesto, este elemento está íntimamente ligado a los constructos culturales de la sociedad o del grupo humano en el que se nace. Dicho de otra forma, Vélez Caicedo sabe muy bien que ese aspecto genético y cultural es lo que comúnmente conocemos como apego; lo que me hace pensar en Apegos Feroces de Vivian Gornick.
Casi de piedra es una novela en la que encontramos las posiciones feministas que caracterizan a su autora, así como su pensamiento libre, laico y ateo. En cuanto a su posición feminista vemos como Teresa, que también lo es, se debate entre ese apego feroz a Jerónimo, el pintor exitoso y culto con el que va a vivir una relación tumultuosa durante tres años. Un amor condenado al fracaso precisamente porque Teresa no quiere ver desde el principio de la relación que Jerónimo es un hombre que solo vive para sí mismo y que se regodea en el placer que le proporciona ser el ombligo del mundo y por ende el centro de la conquista de mujeres; y, lo que es más importante aún, hacer crecer permanentemente el número de las que se lleva a la cama como trofeos a lo que imagino considera que es “hombría”. Y si digo “imagino” es porque la novela está narrada en primera persona; así que nunca sabemos a ciencia cierta qué piensa Jerónimo o que piensan los otros personajes que oscilan alrededor de Teresa. Como su hermano Juanes o Camilo, su pareja. El único personaje que conocemos por sí mismo es Vicente Raga, el profesor de filosofía, y gran amante de la poesía; un hombre maravilloso que tuve el privilegio de conocer hace precisamente cuatro años cuando escribí la reseña a la que hice mención anteriormente. Y si podemos conocerlo de primera mano es por las conversaciones con Teresa y sobre todo por una hermosa y emotiva carta que ella transcribe al final de la novela y que en cierta forma va a poder abrirle un horizonte despejado donde ella pueda reencontrarse consigo misma; y lo que es más importante aún, establecer prioridades en su vida como ser una mujer autónoma y libre.
Casi de piedra le rinde homenaje a la amistad entre un hombre y una mujer, le rinde homenaje a la literatura y a la ciencia como ejes centrales de la vida de Teresa. En ese aspecto, al menos en lo que concierne a la amistad y a la literatura, vuelvo a pensar en Vivian Gornick; esta vez para mencionar una obra prodigiosa titulada La mujer singular y la ciudad.
Casi de piedra es también una novela de desencuentros, como lo es Amor en la nube; y sobre todo, es una novela donde el respeto hacia la otredad es un eje sobre el que gira la familia de Teresa. Por eso, cuando Jerónimo la insulta por serle infiel, algo que él hace permanentemente, Teresa no entiende cómo puede faltarle al respeto; no obstante, no era la primera señal que daba en ese sentido; anteriormente lo había hecho con una palabra que era tabú en la familia de Teresa . Sin embargo, ese insulto, tan violento como una golpiza, no es suficiente para que ella lo deje. Habrá que esperar mucho tiempo para que sea capaz de hacerlo. Y otra vez la literatura y la ciencia serán los láudanos que le permitan recuperar la razón y la libertad; únicos aspectos que deberían importarnos para no ser víctimas de manipulaciones de pareja o de manipulaciones familiares tan comunes en la sociedad heteropatriarcal.
CASI DE PIEDRA
Autora: Ana Cristina Vélez Caicedo
Sílaba Editores 2022
344 páginas

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