Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Merecer o no merecer, en el libro El cuerpo humano. Guía para ocupantes

Doctora genetista Nettie Stevens

Doctora, la genetista Nettie Stevens

Este nuevo libro de Bill Bryson no deja de sorprender. Bueno, en realidad todos los libros de Bill Bryson sorprenden. Cada página contiene información interesante, e historias que son como abrebocas que dejan el deseo de investigar más. Entre muchos temas, bastante particulares, Bryson nos deja saber de muchas de las injusticias que se han cometido con la atribución de algunos descubrimientos. La penicilina es una de esas.

Alexander Fleming descubrió la penicilina, por serendipia, pero los beneficios y la utilización, o sea, la parte importante de las consecuencias del descubrimiento no se las debemos a él.

Hasta en Wikipedia se le atribuye el descubrimiento a Alexander Fleming:

El descubrimiento de la penicilina según Fleming ocurrió en la mañana del viernes 28 de septiembre de 1928, cuando estaba estudiando cultivos bacterianos de Staphylococcus aureus en el sótano del laboratorio del Hospital St. Mary en Londres, situado en el Ala Clarence, ahora parte del Imperial College.​ Tras regresar de un mes de vacaciones, observó que muchos cultivos estaban contaminados y los tiró a una bandeja de lysol. Afortunadamente, recibió una visita de un antiguo compañero y, al enseñarle lo que estaba haciendo con alguna de las placas que aún no habían sido lavadas, se dio cuenta de que en una de ellas, alrededor del hongo contaminante, se había creado un halo de transparencia, lo que indicaba destrucción celular. La observación inmediata es que se trataba de una sustancia difusible procedente del contaminante. Posteriormente aisló y cultivó el hongo en una placa en la que disponía radialmente varios microorganismos comprobando cuáles eran sensibles. La identificación del espécimen como  la realizó Charles Thom. Publicó su descubrimiento sin que recibiera demasiada atención y, según los compañeros de Fleming, tampoco él mismo se dio cuenta en un inicio del potencial de la sustancia, sino progresivamente, en especial por su baja estabilidad.

Queda claro es que no usamos la penicilina como tratamiento para las infecciones gracias a Alexander Fleming. No fue el único que la descubrió y, sobre todo, no fue quien le dio al descubrimiento la importancia que tenía. Otros científicos fueron los responsables. Bill Bryson dice que Ernst Boris Chain descubrió que la penicilina mataba los microbios y no producía efectos secundarios; además, que Chain, con la ayuda de Howard W. Florey, fue el responsable de que se usara para tratar las infecciones, pues inventó los métodos para su purificación y síntesis.

Otra injusticia que se ha cometido y se sigue cometiendo es con la doctora Nettie Stevens. Todavía no se reconocen sus méritos como se debería. La doctora Stevens descubrió el cromosoma que determina el sexo del individuo: el cromosoma Y. Ella lo nombró “Y”, para continuar con la secuencia alfabética que había comenzado antes el doctor e investigador Hermann Henking. El crédito del descubrimiento se le otorga a Edmund Beecher Wilson, que hizo el mismo descubrimiento, independiente y simultáneamente, pero sin apreciar su importancia.

La vida de esta mujer fue dura: una historia de lucha contra las adversidades. Nació en 1861, en Vermont. Por motivos económicos tuvo que esperar para entrar a la universidad hasta que cumplió 35 años (dando clases y trabajando en una librería). En 1896, finalmente empezó a estudiar en la Universidad Stanford, para obtener su PHD a los 42 años. Publicó 38 investigaciones en menos de ocho años, al tiempo que hizo su importante descubrimiento. La suerte no estuvo de su lado: a Nettie Steven le dio cáncer de seno y murió a la edad de 50 años.

Hasta 1953 no sabíamos con certeza que teníamos 23 pares de cromosomas, lo cual es increíble, pues se podían contar, ya que existían muchas fotografías de los cromosomas humanos, solo que a nadie se le había ocurrido hacerlo. Lo que es todavía más enigmático es saber que hasta 1990 no se había identificado con certeza la región donde se determina el sexo en el cromosoma Y. Esto último ocurrió gracias a la investigación del Instituto de Investigación Médica de Londres.

 

https://www.scientificamerican.com/article/penicillin-wasn-rsquo-t-alexander-fleming-rsquo-s-first-major-discovery/?fbclid=IwAR16iVG5A8bdclPnLo_a3a4Vvi4VAXyfwyCfvR2vBG8ryhiYP97gSrCZvTs

 

 

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