Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Medicina del futuro

Hablarle a un teléfono que puede diagnosticar el párkinson o soplar en un tubo que permite encontrar el helicobacter pylori son métodos no invasivos de diagnóstico. Eso de poder saber qué mal tenemos, sin necesidad de sufrir, es una gran dicha. Estamos viviendo el mejor momento de la medicina, aunque sepamos que su futuro promete ser todavía muchísimo mejor.

La medicina se ha convertido en una ciencia, no siempre lo fue. Por eso Lewis Thomas la llamó la ciencia más joven. Su progreso nos favorece en cantidad de bienestar de una manera imposible de evaluar. Para no mencionar una lista inacabable de sus bondades, limitémonos a mencionar su uso más común: quitar el dolor. Con solo esta conquista, el bienestar es incalculablemente enorme, pues ante el dolor toda felicidad desaparece. En la nueva medicina se vislumbran dos caminos de grandes repercusiones: la medicina digital y la genómica.

Genómica se llamará el estudio de la secuencia de genomas de cada persona. Recordemos que el proyecto GENOMA HUMANO, que empezó en 1990 y culminó en el 2006, permitió leer por primera vez el genoma de un individuo. Costó tres mil millones de dólares. Hoy, con el secuenciador de iones de protón, el genoma de una persona se puede leer en dos horas y el costo es solo de mil dólares. Las máquinas de 1990 eran enormes, costosas y lentas; las de ahora son pequeñas, del tamaño de una impresora casera, rápidas y económicas.

Las secuencias leídas de ADN, que empezaron siendo unas pocas, en la actualidad se cuentan por miles. Aproximadamente 30.000 secuencias de ADN se han leído hasta la fecha. Se calcula que dentro de tres años serán millones de personas las que conocerán la secuencia de su propio ADN.

El estudio del genoma dará un vuelco a la medicina: reubicará nuevos conjuntos de enfermedades, predecirá enfermedades futuras en el paciente, cambiará el pronóstico según el tratamiento, mostrará fragilidades y fortalezas en el individuo, y descubrirá parecidos genéticos con otros pacientes. El cáncer es una de las enfermedades que se puede prever, diagnosticar y curar mejor según ADN que se porte. El cáncer es un problema de los genes de la célula que hace que se dividan incontrolable y malamente. Dos de cada diez personas sufre o sufrirá cáncer en algún momento de la vida, lo dicen las estadísticas. La efectividad de las quimioterapias varía enormemente con el tipo de tumor y la carga genética que el paciente porte.

La presión arterial alta es otro padecimiento común para el cual se necesitan intentos y ensayos con los medicamentos para controlarla. Los efectos secundarios son muchos y molestos. El conocimiento de los genes involucrados en esta dolencia ayudará de una manera incalculable a su manejo.

Para empezar, el estudio genético ahorrará mucho dinero y tiempo a las compañías aseguradoras y a los aquejados al definir con mayor certeza sobre el tipo de drogas que son eficaces para su caso particular. Se desperdicia mucho dinero en drogas que nunca funcionan en un determinado paciente. Las secuencias del genoma arrojarán luces sobre el tratamiento idóneo para cada caso, aclararán aspectos de la fisiología del paciente que no conocemos y crearán nuevas relaciones entre terapias y enfermedades.

La salud digital se entiende como el paquete de información digital que corresponde a cada persona antes de visitar a su médico. Incluirá su estudio genético y la historia médica de todos los padecimientos y accidentes sufridos. No es solo el médico quien tendrá la información, es el paciente quien guardará su archivo y lo conocerá. El archivo será por supuesto un archivo inteligente. Por ejemplo, guardará los resultados de todos los exámenes y los relacionará entre sí, los comparará con resultados “ideales” para cada año en la vida del paciente y señalará fragilidades o puntos de cuidadosa atención.

Cada persona que visita al médico será un archivo de información global, de todo lo que ha padecido en la vida y de lo que podría padecer según su genética. Será este un archivo de las drogas que se han consumido y de los efectos que han causado. La información digital podrá ser compartida con otros en cualquier parte del mundo, para llegar a una mejor comprensión de las enfermedades, drogas y eficacia o deficiencias, según la genética.

La información digital, cuando se convierte en virtual, permite manejar un conjunto gigante de datos sobre enfermedades, curas, drogas, tratamientos y efectos. Ya existen páginas como PatientsLikeMe y CureTogether para diagnosticar y compartir con otros las propias dolencias, páginas en las que se pueden encontrar grupos de apoyo, para lidiar con las enfermedades. El compartir la información médica permite comparar y medir la eficacia de los tratamientos, pero en una escala nunca prevista, de millones de personas y no de cientos o de miles.

La mayoría de los médicos acostumbran hacer pocas preguntas a sus pacientes. La más frecuente es algo así como: ¿dígame por qué consulta, qué le duele? El médico debe saber que muchos pacientes no saben explicar exactamente porqué consultan. Para solucionar el problema existen los cuestionarios, que deberían ser precisos, comparativos, elementales, con ejemplos y sobre todo exhaustivos. Mientras llega la salud digital sería recomendable y sencillamente posible que cada médico diseñara su gran cuestionario y lo mantuviera en un archivo del computador. Tampoco hoy en día el médico debería escribir las recetas a mano, con la famosa letra de médico, ilegible; además, su explicación respecto a duración del tratamiento y frecuencia debe ser clara y detallada. No hay disculpa, las recetas deben estar bien redactadas de antemano en los archivos del computador médico; se trata de un copie y pegue.

Comentarios