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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Lágrimas en el arte | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Lágrimas en el arte</title>
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        <description><![CDATA[<p>En la historia de la pintura, el drama se ha representado en innumerables ocasiones. La forma más común es a través de la muerte de Cristo y los diversos descendimientos de la cruz. Sin embargo, estas representaciones suelen carecer de lágrimas, pues capturarlas pictóricamente es un asunto complejo. Las lágrimas son difíciles de pintar debido [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En la historia de la pintura, el drama se ha representado en innumerables ocasiones. La forma más común es a través de la muerte de Cristo y los diversos descendimientos de la cruz. Sin embargo, estas representaciones suelen carecer de lágrimas, pues capturarlas pictóricamente es un asunto complejo. Las lágrimas son difíciles de pintar debido a su tamaño reducido en relación con el rostro, dificultad que aumenta si se retratan cuerpos completos.</p>



<p>Miremos la cara de la Virgen en el mural de Giotto, <em>Lamentación sobre Cristo muerto</em> (Florencia, 1337). Su expresión es de una tristeza desgarrada; no obstante, su rostro está seco. Giotto evitó representar las lágrimas y utilizó, en su lugar, el recurso de la expresión facial. Este es también un recurso difícil de manejar, pues las expresiones de risa y de llanto suelen parecerse mucho.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="888" height="747" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080130/Screenshot-2026-04-01-110329.png" alt="" class="wp-image-127670" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080130/Screenshot-2026-04-01-110329.png 888w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080130/Screenshot-2026-04-01-110329-300x252.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080130/Screenshot-2026-04-01-110329-768x646.png 768w" sizes="(max-width: 888px) 100vw, 888px" /></figure>



<p>Giotto, <em>Lamentación sobre Cristo muerto</em> (Florencia, 1337).</p>



<p>Leonardo da Vinci fue uno de los primeros en observar cómo se movían los músculos de la cara al llorar. Advirtió que el pintor debía tener cuidado, ya que las expresiones de risa y llanto son casi idénticas: &#8220;En el que ríe y el que llora no varían los ojos ni las cejas, solo la boca&#8221;. No se podía correr el riesgo de que el retrato pareciera riendo de forma histérica en vez de llorando.</p>



<p>La constancia de la percepción —un concepto que no explicaré a fondo aquí— hace que veamos los objetos como &#8220;debemos&#8221; entenderlos y no como se ven en realidad. Prestamos atención a lo que nos interesa sin medir su tamaño relativo. Para constatar que no vemos con los ojos, sino con la inteligencia visual, tenemos como prueba las imágenes que capturamos con nuestras cámaras. Es al tomar una foto de esa escena que nos emociona cuando nos enfrentamos a la realidad del tamaño relativo. ¿Quién no ha experimentado la desilusión al intentar capturar la enorme luna que ve con sus ojos, para luego verla en la pantalla del teléfono tan minúscula que ni se percibe? ¿O ese árbol caído en la carretera que en la foto resulta apenas perceptible?</p>



<p>Las lágrimas representan un desafío técnico por varias razones:</p>



<p>Carecen de color propio. Su apariencia depende totalmente de lo que hay detrás (la piel, el iris, las pestañas) y de lo que tienen enfrente (la fuente de luz). Al ser una esfera líquida, actúan como una lupa: la lágrima debe magnificar y deformar la textura de la piel que cubre.</p>



<p>El pintor debe dominar el truco de dónde poner el máximo brillo, o sea, el punto blanco de óleo y la sombra proyectada. Ambos se sitúan en posiciones que parecen contraintuitivas para el inexperto, lo que hace que, si se pintan &#8220;lógicamente&#8221;, parezcan manchas planas. Si se pintan demasiado blancas o definidas, parecen de cristal o de plástico.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="444" height="840" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080418/van-der-wayden.jpg" alt="" class="wp-image-127671" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080418/van-der-wayden.jpg 444w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080418/van-der-wayden-159x300.jpg 159w" sizes="(max-width: 444px) 100vw, 444px" /></figure>



<p>Fragmento de<em> El descendimiento</em>, de Roger van der Weyden</p>



<p>La lágrima tiene un volumen definido debido a la tensión superficial. En el borde del párpado, el líquido forma una curva cóncava que atrapa la luz de una manera específica. Si, en cambio, rueda por la mejilla, deja un rastro de humedad, que brilla distinto al resto del rostro. Es necesario hacer un cambio de color sumamente sutil.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="767" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080818/13414f78-f84e-4877-ae9b-4b97fc65830e-1024x767.jpeg" alt="" class="wp-image-127674" style="aspect-ratio:1.335086950168055;width:329px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080818/13414f78-f84e-4877-ae9b-4b97fc65830e-1024x767.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080818/13414f78-f84e-4877-ae9b-4b97fc65830e-300x225.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080818/13414f78-f84e-4877-ae9b-4b97fc65830e-768x575.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080818/13414f78-f84e-4877-ae9b-4b97fc65830e.jpeg 1091w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Pintar una lágrima requiere una observación minuciosa de las variaciones de tono. Debido a la acumulación de luz dentro de la gota, la piel debajo de ella suele verse más vibrante o saturada. Muchos pintores logran el realismo pintando únicamente los puntos de luz extrema y las sombras arrojadas; pintan, literalmente, la ausencia de materia a través de su efecto en el entorno.</p>



<p>Muchos pintores logran el realismo pintando solamente los puntos de luz extrema y las sombras arrojadas que el líquido proyecta sobre el relieve de la piel; pintan, literalmente, la ausencia de materia a través de su efecto en el entorno.</p>



<p>No se pueden exagerar, pues su peso sentimental es enorme. Las lágrimas más bellas de la historia de la pintura las hizo Roger van der Weyden, pintor flamenco, alrededor de 1435 en su tríptico <em>El descendimiento</em>. Esta es una de las obras más exquisitas y conmovedoras de la historia de la pintura europea, en mi opinión. Las lágrimas de la virgen son grandes pero el manejo que hace el artista es tan perfecto que resulta imposible notar su artificialidad. En el arte, a veces el artificio es necesario, pues precisamente corrige nuestra (in)habilidad biológica para percibir o para sentir, y rebusca la manera de lograrlo.</p>



<p>Al comparar las lágrimas de la ingeniera Diana Trujillo en una fotografía (aunque sean de felicidad) con las de la Virgen de van der Weyden, la imagen explica lo dicho: a veces el drama pictórico es más real en el arte que en la vida misma. La realidad suele estar rodeada de distractores; en la pintura, solo existe lo que se muestra. Además, la vida puede ser tan demandante que nos distrae de la tristeza y no nos deja un minuto para vivir nuestra &#8220;luna de miel del dolor&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="842" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080631/IMG_6391-842x1024.png" alt="" class="wp-image-127672" style="aspect-ratio:0.8222667236685193;width:364px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080631/IMG_6391-842x1024.png 842w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080631/IMG_6391-247x300.png 247w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080631/IMG_6391-768x934.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080631/IMG_6391.png 1206w" sizes="auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px" /></figure>



<p>Muchas formas de arte, cuando su propósito es desencadenar un número determinado de emociones, se alejan de la mera realidad y encuentran trucos para que experimentemos lo que el artista desea. Como mencioné en un artículo anterior, no tiene sentido juzgar si una imagen es verdadera o falsa. El hecho es que la virgen de van de Weyden llora, entendemos su dolor y nos conmueve.</p>



<p>Demos un salto en el tiempo para llegar a Pablo Picasso y sus mujeres que lloran con pañuelo o sin pañuelo. Picasso describe el drama interior. No cabe duda del sufrimiento intenso en esos rostros. No tendría sentido decir que son caras deformes, pues el llanto deforma el gesto. Quizás por eso nos apena mirar de frente a quien llora, pues es un rostro nuevo, irreconocible y, a veces, espantoso. Picasso ve lo que solemos evitar y lo retrata de forma contundente.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="579" height="672" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080743/Screenshot-2026-03-31-140249.png" alt="" class="wp-image-127673" style="aspect-ratio:0.8616226157074481;width:425px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080743/Screenshot-2026-03-31-140249.png 579w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080743/Screenshot-2026-03-31-140249-258x300.png 258w" sizes="auto, (max-width: 579px) 100vw, 579px" /></figure>



<p>Otra vez nos enfrentamos al problema de la belleza y la verdad. El llanto elimina la belleza, pero la Virgen debe ser siempre bella, así que hay que hacer lo que en el Barroco y Renacimiento llamaron la &#8220;lágrima enjoyada&#8221;: una lágrima como si fuera una perla transparente para que el espectador pudiera sentir el dolor sin dejar que lo “grotesco” se apoderara del rostro. Al llorar, los ojos se hinchan, la nariz se enrojece, los labios se tuercen y aparecen arrugas que no están ahí habitualmente.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="623" height="829" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080926/Screenshot-2025-11-25-083538.png" alt="" class="wp-image-127675" style="aspect-ratio:0.7515166471301952;width:299px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080926/Screenshot-2025-11-25-083538.png 623w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/05080926/Screenshot-2025-11-25-083538-225x300.png 225w" sizes="auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px" /></figure>



<p>Lágrima verdaderamente enjoyada, producto de la IA</p>



<p>Sobre la verdad y la efectividad en el arte, vale la pena leer el siguiente artículo de Pérez Reverte que explica mi punto, pero en una fotografía: <a href="https://americanuestra.com/arturo-perez-reverte-el-miliciano-que-no-murio/">El miliciano que no murió</a></p>



<p></p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
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        <pubDate>Sun, 05 Apr 2026 13:10:20 +0000</pubDate>
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