Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

La Gran Barrera de Coral ¡agoniza!

El gran arrecife de coral australiano de 2.253 kilómetros está casi muerta. Su blanqueamiento ha sido masivo, sin duda, pero no todos los científicos lo consideran desahuciado. Todavía hay esperanzas de que sobreviva. Hay acciones que se pueden tomar.

El coral es un animal que vive en simbiosis con las algas; estas proveen comida al coral, mientras el coral les provee refugio. Las algas sobreviven por medio de la fotosíntesis; si la temperatura del agua sube tres grados centígrados por encima de 31 grados, las algas oxigenan el coral de una manera tóxica, se vuelven químicamente destructivas para este, por lo cual el coral las expulsa, como manera de protección. Sin algas, el tejido coloreado de los corales desaparece, se vuelve trasparente y deja ver el esqueleto de color blanco. Para el coral, perder el alga significa perder la fuente de alimento. El coral, sin ellas, sobrevive mucho tiempo, pero finalmente muere de hambre. Si la temperatura del agua baja, si el agua se enfría, el coral recibe las algas de nuevo y revive. Y esto es lo que esperamos que ocurra rápidamente, pues agoniza la Gran Barrera de Coral, como también se le llama al arrecife australiano.

El último evento de blanqueamiento masivo ocurrió en el 2014, con el fenómeno de El Niño, que se intensificó en el 2015. En noviembre del año pasado las aguas del océano alcanzaron la mayor temperatura registrada en la historia; evento que se prolongó durante nueve meses, un tiempo demasiado largo para que los corales pudieran resistir la falta de alimento, pero algunas lo hicieron. En otros momentos, el fenómeno de El Niño ha producido grandes daños al Gran Arrecife de Coral australiano, pero al del año pasado se le suma el calentamiento general de los océanos, cuya temperatura se ha incrementado cada año. En 1977 y 1998, el fenómeno de El Niño fue más intenso; sin embargo, el daño sobre los corales fue muchísimo menor que el que hoy estamos presenciando.

El optimismo de unos pocos (como el de la reportera de ciencia Deborah Netburn) se basa en que algunos corales siguen vivos a pesar de la situación, y esto hace pensar a los optimistas en la posibilidad de que se hayan producido cambios genéticos en algunos individuos, que los hayan vuelto aptos para soportar el aumento de temperatura. Se han visto ejemplares en las Islas Christmas del océano Pacífico, donde se aprecian corales individuales que han sobrevivido y aguantado una destrucción casi total del arrecife.

La destrucción de la tierra, el agua y los bosques sigue en aumento. Por eso la concentración de los gases que producen el efecto invernadero es mucho más alta de lo que ha sido durante los últimos millones de años. Si esa concentración crece, los desastres ecológicos serán fatales. Pero, ¿cómo parar el calentamiento global si cada año las ciudades demandan más energía contaminante? Las áreas urbanas no solo no disminuyen de tamaño, sino que crecen. En los últimos 25 años, la demanda de energía ha crecido en un 50 %, y todavía el 80 % de esa energía proviene de los combustibles fósiles. Se calcula que en los próximos 20 años la demanda va a crecer un 40 % o más. ¿Qué hacer? Los expertos recomiendan:

Descarbonizar la economía, y para esto hay que invertir vigorosamente en investigación, en aras de producir energía limpia como la de los paneles solares, o al menos usar la energía de maneras más eficientes. Restringir el desplazamiento urbano en autos individuales. Educar a la gente para que cada día utilice más el trasporte público, de vehículos no contaminantes como el Metro, de Medellín o el Transmilenio, de Bogotá; son las mejores opciones y deberían ser casi que las únicas. Parar la deforestación, pues los bosques son el refugio de valiosas especies de plantas y animales, retienen el agua en el suelo, y utilizan el dióxido de carbono de la atmósfera, fundamental para combatir el cambio climático. También se hace necesario regenerar las tierras degradadas, y rehabilitarlas. Por supuesto, necesitamos plantar árboles y educar a las comunidades locales para que sus gestiones forestales sean sostenibles. Por último, tenemos que controlar el crecimiento poblacional, pues si la población sigue en aumento todo esfuerzo se vuelve inútil, no hay medidas que alcancen a proteger el planeta, y no habrá Tierra para ningún hombre.

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