Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

El viagra de las mujeres

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Millones de mujeres en el mundo sueñan con  la invención de una droga que dé, aumente o reviva la pasión sexual. Los afrodisíacos nunca han funcionado, ni el cuerno de rinoceronte, ni la baba del caracol, ni los mariscos, ni las feromonas para sobar o para oler. El efecto placebo en los afrodisíacos podría actuar con la eficacia conocida, a corto plazo, no en todo el mundo y solo aproximadamente en el 35% de los casos. El apetito sexual femenino depende en gran medida de la ovulación, pues alrededor de esos días es cuando la mujer se muestra más interesada y receptiva. En el resto del ciclo, el interés baja, en algunos casos un poco, en otros, lo hace considerablemente, dependiendo de los procesos internos del organismo y de la situación externa del individuo. La premenopausia y la menopausia son causantes, por razones obvias, de la disminución del deseo sexual: la ovulación se interrumpe y el nivel de estrógeno disminuye.

La droga se prescribe para quienes hayan sido diagnosticadas con el trastorno de deseo sexual hipoactivo o falta de interés sexual. Lo cual significa: alcanzar muy poca excitación o ninguna durante la actividad sexual; tener pocos o ningún pensamiento sexual, pocos o ningún interés de iniciar actividades sexuales, poco o ningún interés de responder a la iniciativa del otro, poco o ningún placer durante la actividad o en más del 75% de estas, poca o ninguna sensación genital o en más del 75% de estas; y que los síntomas persistan durante seis o más meses. El indicio aislado de tener poco deseo por la pareja no cuenta como síntoma. Haber tenido toda la vida los síntomas excluye del tratamiento, pues, en tal caso, se trata de un problema de asexualidad.

La FDA (Federal of Drugs Administration) hace poco aprobó el viagra femenino; inicialmente lo rechazó. El viagra masculino no aumenta el deseo, solo aumenta la dureza del miembro viril, cuando ya existe el deseo. El deseo por un individuo del sexo opuesto depende de muchos y complejos factores. El componente del viagra rosado es la flibanserina, y la medicina basada en la evidencia dice que en dos ensayos clínicos, entre el  45% y 39% de las participantes reportaron un beneficio significativo en comparación con el 35% y el 27% de respuesta al placebo. Los resultados sugieren que beneficia a una mujer de cada diez. Se verifica que aumenta el número promedio de eventos sexuales satisfactorios, pero sólo por uno por mes, y sólo después de cuatro semanas de tratamiento, tomando la droga diariamente. No se comprobó una diferencia significativa en el deseo.

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Suena atractivo, pero faltan los peros. La droga se investigó inicialmente como tratamiento para la  depresión, es de uso diario y no se comporta como el viagra azul, que se toma el día de la actividad sexual y ya está; los efectos secundarios del flibanserin  son muy desagradables: incluyen somnolencia, hipotensión, desmayos, mareos, náuseas, fatiga, insomnio y boca seca. ¿Cómo, entonces, tomar un medicamento cuya eficacia es mínima y sus efectos adversos máximos? Por motivos similares no se ha generalizado el uso de la testosterona ni del bupropion, las otras dos sustancias que se han estudiado para aumentar el apetito sexual. Los fármacos no ofrecen solución al problema. La sabiduría popular dice que el hambre viene al comer y que lo que no se utiliza se atrofia; por tanto, vale la pena luchar por mantener la llamita encendida pues, una vez se apaga, puede ser difícil volverla a encender.

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