Catrecillo

Publicado el Ana Cristina Vélez

Del plástico y los océanos. De plástico los peces

Los científicos lo predicen, lo aclaman, nos alertan, y los políticos siguen sordos: el plástico es un problema de proporciones planetarias. Ningún esfuerzo personal que hagamos es suficiente. Las medidas que se tomen deben ser definitivas, apoyadas en nuevas legislaciones.

El océano se está llenado de plástico, en el 2050 habrá más plástico en peso que peces. Esto es algo que se puede calcular y no es una falacia, incluso puede llegar a ser peor.  Los plásticos produces químicos muy tóxicos que se esparcen en el agua, y los animales marinos terminan obligatoriamente consumiendo partículas de plástico y residuos químicos de esos plásticos que vuelven tóxica su carne. Además, como hemos visto en muchos videos que circulan en Internet, en el estómago de muchos peces se encuentran cantidades de plástico, que terminan matándolos.

Biodegradar una simple bolsa de plástico toma MIL años. Así que el pecado principal no está en el uso, está en la producción. Es la producción lo que hay que ¡PROHIBIR!, pero, además, basta que recorramos un supermercado, un Home Center, una ferretería, para ver que cada artículo está empacado en cartón con una cubierta de plástico trasparente.

Reciclar no es suficiente, pues no soluciona el problema. Reciclar es como poner una cura para detener una hemorragia. El problema es de las grandes compañías, tal vez no nos hemos dado cuenta de que las grandes compañías manejan el mundo, manejan los políticos e imponen sus leyes. El poder supremo hoy en el mundo lo ostentan quienes tienen el poder económico. La fuerza de todos para detener estas empresas tendría que ser quebrándolas, al dejar de consumir todo lo que venga embotellado o empacado en plástico.

En USA, el estado de Oregon fue el primero en tomar una decisión pro limpieza del planeta creando un pequeño impuesto de cinco centavos sobre las botellas plásticas, que se devuelven a la persona cuando esta devuelve la botella para su reciclaje. La medida ha funcionado en cierta medida. En Oregon, el 60% de las botellas se devuelven para reciclar. En los estados en los que no se ha implementado este impuesto, solo el 24% se devuelve. Sin embargo, grupos industriales de presión como Keep America Beautiful y otros han gastado y siguen gastando más de 14 millones de dólares para acabar con el impuesto nacional a las botellas o el National Bottle Bill.

La ironía es que las grandes empresas engañan a la gente. Con propaganda, han hecho creer a la gente que es la responsable del cuidado del planeta, que el asunto está en reciclar, pero esto no es verdad, sin reciclar o reciclando, el problema está en la producción. ¡Es obvio! Son las productoras de plástico, las empresas de agua embotellada y de gaseosas, las que tienen que cambiar sus políticas y buscar soluciones. Pues es ahí mismo donde se genera el problema. No es asunto de que el cliente pida: “sin pitillo, por favor”. Es que las empresas de pitillos no deben existir. La solución verdadera es acabar con el productor. Lo otro no funciona, y ya se sabe, y se han hecho estudios enormes que lo demuestran. Pero hay empresas poderosas unidas para que el plástico no sea prohibido, ni las bolsas, ni los envases. Estas argumentan que protegen la “libertad” del cliente de decidir. En el fondo todo esto es un asunto económico: son empresas multimillonarias haciendo todo por seguir siendo multimillonarias.

Bueno, pero qué podemos hacer para ayudar, para proteger el futuro de nuestros hijos, el futuro del agua, de la vida en la Tierra. Ser conscientes de la gravedad del problema y hacer conscientes a los hijos y a los amigos y a los padres. Educar a otros menos conscientes, protestar por escrito y en las redes sociales, minimizar el consumo de plásticos, hasta donde sea posible, y claro, reciclar. Hacer presión en los establecimientos, para que estos tomen medidas, hacer presión como clientes. Adoptar una posición responsable, sabiendo que esto no soluciona en gran medida, pero va cambiando el entorno sicológico para que madure hasta el punto de que se logre el cambio, algo es mejor que nada. Esperemos que el mundo mejore sus políticas, no por el Planeta, este estará muy bien cuando nosotros hayamos desaparecido, sino por nosotros mismos, antes de tener que comer mierda, digo plástico.

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