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El problema de los nuevos liderazgos.

A diario se les inculca a niños, niñas, jóvenes y adolescentes el liderazgo. Un actitud que al tratar de definirla se vuelve gaseosa y heterogénea, que abarca casi todos los aspectos de la vida y que resultó ser asediada, modificada y transformada, como casi todo, en la era de las redes sociales.

Cuando se habla de un líder no se habla de un estereotipo de persona en específico. Un líder puede ser cualquier persona, pues como ya se dijo es una actitud, una forma de enfrentar la realidad. No obstante, para qué se utiliza el liderazgo y cómo se accede a él son lo que he decidido llamar como “el problema” dentro de estos liderazgos.

Se parte de la realidad de que son tiempos difíciles, donde la demagogia, las falacias y las mentiras imperan, donde el engaño es una estrategia aceptada para lograr obtener los fines, aclarando que el engaño no es solo mentir, es cualquier falta a la verdad, tal como decirla a medias o narrarla de forma en la que la misma se vicie.

Basados en dicha realidad aparecen personas con aparentes buenas intenciones, que se muestran así mismas como un camino, como una opción diferente, o como una solución. Las personas pueden aparecer como soluciones a problemas políticos, económicos, financieros, ecológicos y de cualquier problemática que viva una comunidad.

Los líderes de los que debemos preocuparnos que nos nuestro problema, ofrecen un discurso simple, no necesariamente este es proclamado, puede limitarse a un texto o, incluso, a una imagen. Pero el objetivo es claro: captar la atención de tantas personas como sea posible, para asegurarse así que estas empiecen a recordarlo y se olviden de otras opciones o posibles soluciones.

Entre tanto, el líder repite una y otra vez su mensaje. Joseph Goebbels, sabiamente, afirmó que “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, y es en este punto es donde se llega al problema. Mientras el líder repitió un sinfín de veces, se convirtió en la verdad para las personas quienes lo escuchaban.

Al convertir su mensaje en su única verdad, el líder logró su finalidad, que las personas vean en él la solución; pero en el trasfondo el problema no será resuelto puesto que su mensaje nunca fue real, completo o sustentado.

Por otra parte, están los que buscan la vanagloria y quieren ser líderes únicamente para ser admirados. Estos son aún más fáciles de identificar. Su actuar se basa únicamente en las cosas que le puedan servir a su objetivo final. No saben lo que es un acto de caridad o de filantropía, lo único que saben es desestimar a los demás para subirse a ellos mismos.

No se pueden echar a la basura todos los liderazgos, solamente basta con saberlos diferenciar. Como dijo Carl Sagan, el mayor divulgador científico de la historia reciente: “el mundo actual “atraviesa tiempos peligrosos con problemas complejos que requieren soluciones complejas”. Por ello, cuando un líder se cruce en su camino, asegúrese de saber cómo llegó a ser un líder y para qué quiere serlo.

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