Cara o Sello

Publicado el Caraoselloblog

Las cuentas alegres del uribismo

Las elecciones presidenciales y legislativas de 2014 están a la vuelta de la esquina y, esta vez, parecen ser múltiples las fuerzas políticas las que se desplegarán en búsqueda de obtener una victoria. Una de ellas es el sector que apoya al exPresidente Álvaro Uribe, enmarcado bajo el movimiento Uribe Centro Democrático y el cual, según varios uribistas, se espera obtenga la mayoría de las curules y los votos el otro año. No obstante, tal aseveración no cuaja del todo.

Si algo va a rodear la elección del próximo año va a ser la polarización política divida entre el santismo, el uribismo y la tercería (Alianza Verde, Polo Democrático y, ahora, la UP). Y desde ya, cada grupo está comenzando a mover sus fichas, hacer su proyecto de financiación de campaña, mantener una buena imagen ante la opinión pública y hacerse con la mayor cantidad de votos posibles. Sin embargo, de estos tres, el uribismo es aquel sector que pareciera tener el mayor sentimiento de optimismo en cuanto a sus posibles resultados y su suerte. Se especula del uribismo como una mayoría difícil de alcanzar, electoralmente hablando, y cuyo apoyo basado en la figura de Uribe es suficiente para imponerse en las elecciones. Pero, ¿qué tan verídica es tal afirmación?

Por un lado tiene algo de cierta pero, por otro lado, son varios los factores que muestran que tal ideal uribista no corresponde del todo a la realidad. El Uribe Centro Democrático, más que una estructura partidista, corresponde a un movimiento mesiánico, caudillista y personalista. Como diría el politólogo Javier Duque Daza, por su organización representa más un pseudo-partido en donde, si bien hay una agenda programática clara y contundente que podría representar después una sólida disciplina partidista, el movimiento tiene varios problemas mucho más importantes que afrontar, y uno tiene que ver con hacer valer la afirmación que se describía más arriba. Ser contundentes y sólidos no solo en lo programático sino también en lo electoral.

Desde el interior del movimiento se ha dejado claro que sus principales ambiciones están en obtener la mayoría (las tres cuartas partes) de las curules del Senado y ganar la Presidencia. Así, para afrontar y ganar la campaña, Uribe mismo diseñó una lista cerrada de 50 candidatos y convocó a una convención para elegir a su candidato presidencial definitivo. Pero el plato fuerte del asunto viene en que, para asegurarse de retomar el rumbo, Uribe va a lanzarse como cabeza de lista de su movimiento. De esta manera, Uribe apelará a su carisma y su alta favorabilidad (63% según última encuesta de Gallup) para conseguir llevarse la mayor cantidad de curules que le sean posibles y lograr su meta que es no quedar con menos de 20 senadores. Y aunque posible, es poco probable tal cantidad a la que aspira el uribismo.

Desconocer el capital político de sus rivales y poner tras Uribe, en la lista al Senado, a personajes, que si bien son mediáticos e influyentes, no tienen una maquinaria política bien montada pueden hacerle al uribismo un camino al fracaso con respecto a sus metas. Los uribistas tienen que comprender que sentir que son mayoría no es sinónimo de serlo y que por más que no hallen a nadie en la calle que piense en votar por Santos, hay bastante gente que sí lo hará. El apoyo que está recibiendo el actual Presidente es bastante amplio y menospreciarlo puede ser un error inmenso.

Para la lista al Senado, Uribe mismo decidió dejar por fuera de los primeros renglones a personajes de talante uribista que tienen una capacidad para obtener votos. Para él, es claro, primó la lealtad y fidelidad, una estrategia que si bien es loable en lo programático es poco diciente y arriesgado en lo electoral. Se debe entender que una elección legislativa es mucho más compleja que una para el ejecutivo, en cuanto a número de competidores. Allí se mueven distintos incentivos e intereses. No son dos rivales a los que se debe vencer sino a muchísimos más, en donde muchos ostentan una gran influencia electoral y maquinarias políticas fuertes, además del apoyo de partidos que tienen alta capacidad de voto. Así, pensar que Uribe puede llegar a obtener fácilmente 2.000.000 de votos solo por carisma es desconocer un montón de factores que pueden, considerablemente, torpedear su objetivo de 20 senados mínimo.

A diferencia de la opinión del exPresidente Uribe sobre que Colombia era un Estado de opinión, eso no es tan así. Liderar una encuesta no es sinónimo de ser mayoría. Los uribistas deben quitarse esa mezquindad sobre su suerte y no vivir de la carisma puesto que ésta no gana elecciones. Eso debió haberle quedado claro a Uribe en el 2011, cuando «sus» candidatos para la Alcaldía de Bogotá y Medellín, aun contando con su respaldo, no lograron llevarse la victoria en dichos puestos. Eso sí y claro debe estar, no se puede generalizar que toda la campaña de Uribe, tanto para la presidencia como para el legislativo, esté basado en carisma. Él también posee su propia maquinaria política para ganar pero esta vez quién sabe si ésta sea suficiente. No obstante, aquí hay otro factor que el entusiasmo de unos no ve. A Uribe, más que llevarse en los primeros renglones a periodistas y académicos, le convenía llevarse gente que tuviera capital político. Por si sola, la maquinaria de Uribe no es suficiente porque ésta se ha debilitado, se ha perdido el apoyo de sectores con gran influencia política y electoral, más que todo por problemas judiciales. No contar con un apoyo tan significativo y tangible como lo tenía con Mario Uribe, por ejemplo, afecta sus aspiraciones.

Si Uribe de verdad espera llevarse la mayoría, tiene que ineludiblemente asociarse con otro partido. Su carisma no levantará la imagen tan baja de Óscar Iván y tampoco le otorgará sus 20 curules soñadas en el Senado. Eso sí, en este punto es de aclarar que las expectativas y el entusiasmo uribista difiere de acuerdo a la institución a la que se vote. Es decir, por su apuesta al Senado y Presidencia, los uribistas no han hecho expectativas grandes en cuanto a la obtención de curules en la Cámara de Representantes. No obstante, allí Uribe sí se decidió por operarios políticos y gente con algún tipo de experiencia electoral; lo malo para él es que muchos de los que van para regiones han perdido sus primeras salidas al ruedo. Ello es preocupante si se piensa en ser mayoría puesto que no ser mayoritarios en Cámara reducirá, si logran mayoría en Senado, sus capacidades para aprobar proyectos o reformar la Constitución.

Un segundo error que se comentaba cometía el uribismo es en cuanto al menosprecio que se le ha dado a Santos y sectores de izquierda. Entender y conocer los apoyos del rival es una de las claves para obtener una buena cantidad de votos a los puestos plurinominales y a la Presidencia que son a los que aspiran.

Contra Santos, un argumento que se usa es el número de votos que obtuvo en 2010 para presidencia los cuales, según los uribistas, Santos los tomó gracias a Uribe. No obstante, eso es de dejar de lado varios factores. Uno es que no se puede decir que los 6.000.000 de votos que obtuvo en primera vuelta o los 9.000.000 de votos de la segunda vuelta hayan sido solo gracias a los seguidores de Uribe. Ahí se estaría desconociendo a los ciudadanos que votaron por Santos porque era él y no por el hecho de que fuese Uribe. Y segundo, también se desconoce el papel que jugaron varios políticos, no propiamente uribistas, pero sí importantes del país que le brindaron su apoyo a Santos con la ayuda de sus maquinarias. Si bien la «tal» lealtad de Santos no existe para los uribistas, el «tal» apoyo que tiene el Presidente es muy fuerte.
Y así como con el santismo, el uribismo debe tener muy en cuenta las capacidades de los demás partidos. Por lo pronto, el panorama está así:

•         El Polo Democrático, si bien ha tenido pérdidas grandes como con Gustavo Petro, tiene a grandes políticos en sus toldas como Robledo, Navas Talero o Cepeda, que harán la batalla en la campaña para el Congreso.
•         El Partido Liberal, a pesar de que muchos lo ven en declive, es una de las fuerzas políticas más fuertes del país. Sus listas al Senado y Cámara pueden ser un gran obstáculo en las aspiraciones de Uribe, puesto que dicho Partido puede restarle hartos votos al exmandatario en cuanto a que éstas podrían poseer a muchos políticos de maquinarias grandes y con vieja data en la política, tal como es el caso de Horacio Serpa. Además, su candidato Óscar Iván Zuluaga tendrá que pelear contra la maquinaria liberal en la carrera a  la Casa de Nariño debido al manifiesto apoyo liberal a Santos en la reelección.
•          El Partido de la U, si bien está divido entre santismo y uribismo, el primer sector es el que tiene las toldas del Partido y va a apoyar al ahora candidato-Presidente. Así, también es el Partido más fuerte de todos puesto que, como señala Javier Duque Daza, tiene la burocracia, la mayoría legislativa y apoyo regional. Vencer al apoyo que pueden suministrar congresistas como Armando Benedetti o Roy Barreras a Santos será una tarea para el uribismo; su deber, no menospreciarlo como lo ha hecho.
•          El Partido Conservador está en un limbo, aún no define si va con candidato propio para elecciones presidenciales y quién iría al Senado o Cámara, a pesar de que se barajan grandes nombres. También, dicha colectividad se mantiene en el medio como un botín para Uribe o Santos, los cuales tienen apoyo en dicho Partido. Ganarse la maquinaria y el apoyo del Partido es la meta del uribismo y le puede representar una verdadera muestra de optimismo justificado, eso sí, hacerlo no les será fácil. Santos, gracias a su repartición de ‘mermelada’, ya tiene a Hernán Andrade, Roberto Gerlein, Myriam Paredes o Efraín Cepeda quienes pueden girar la dirección del Partido hacia él.
•         Cambio Radical posee nombres en su lista que puede significar una y otra curul para el Congreso. El más fuerte será Carlos Galán. En cuanto a la presidencia, Germán Vargas Lleras, que es el máximo líder de dicha colectividad, ha sido un aliado de Santos en los últimos tres años y ha liderado desde mayo la Fundación Buen Gobierno. Por otro lado, también está Alejandro Char, quien ha sido consejero presidencial y pertenece a una de las familias políticas más grandes de la Costa, brindarle su maquinaria a Santos no sería difícil. Así las cosas, este Partido parece ya haber tomado una decisión sobre quién apoyar en la elección presidencial.
•         Por último, está la Alianza Verde que nació de la unión de progresistas y ‘verdes’. Dicha colectividad, si bien no se ha especulado en grandes nombres para el Congreso, lanzará al ruedo a políticos de renombre que le darán a la tercería mayor protagonismo. Nombres como Navarro Wolf, Enrique Peñalosa, Ingrid Betancourt o Jhon Sudarsky podrían lograr hacerle la batalla a la reelección de Santos o a la retoma del poder de Uribe.

Así las cosas, el uribismo el otro año no la tiene fácil. Conseguir ser mayoría en el Congreso y llevarse la presidencia no es tan sencillo como parece y no es una tarea fácil que tenga el uribismo. Si bien ellos, hay que reconocer, también tienen fuertes políticos y maquinarias ayudándolos, asimismo, este apoyo podría no ser suficiente haciendo sus números simples cuentas alegres.

Sebastián Narváez Cárdenas
Ciencia Política, Universidad de los Andes.
Twitter: @Imnotpolitician

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