PETRO Y EL PACTO HISTÓRICO: “TODO EN TODAS PARTES AL MISMO TIEMPO”

Hernando Llano Ángel.

“Todo en Todas partes al mismo Tiempo”, es la aclamada cinta que ganó en Hollywood 7 estatuillas: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actor y actriz de reparto, mejor guión original y mejor montaje, en la más reciente edición de los Premios Oscar. Pero también nos puede servir como alegoría de nuestra realidad, de las numerosas reformas del actual gobierno y sus pretensiones históricas, que abarcan todo en todas partes al mismo tiempo. Igual que en la película, sin comas ni pausas, con el mismo vértigo de los multiversos a los que se enfrenta su protagonista, Evelyn.

El multiverso de la guerra

En nuestra realidad cotidiana nos pasa algo parecido, todos los colombianos decimos anhelar la paz, pero en nombre de ella se aniquila casi todo en todas partes al mismo tiempo. Seguramente porque en nuestra realidad el multiverso de la paz es la guerra. Según los entendidos, un multiverso es la existencia de múltiples universos con sus propias reglas físicas y propiedades particulares”. Casi una explicación perfecta de lo que nos sucede. Tenemos el multiverso de la guerra del Clan del Golfo, cuyo escenario hoy es el bajo cauca antioqueño. Pero además existen otros multiversos en donde combaten las disidencias de las Farc, la Nueva Marquetalia y, claro, la Fuerza Pública contra todos ellos, sin importar mucho la vida y el territorio de quienes lo habitan. El actual gobierno pretende desarticular todos esos multiversos con el multiverso mayor de la Paz Total. Paradójicamente, todos los anteriores protagonistas pregonan en sus respectivos multiversos que también quieren la paz, pero hacen la guerra. Y en medio de esas guerras chiquitas, que fragmentan la unidad nacional y confinan a miles de sus habitantes, la paz total desaparece.  Quizá por ello hasta la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad en su convocatoria a la PAZ GRANDE afirma, en la página 45, que la guerra hace parte de nuestra democracia: “Una democracia en construcción en medio del conflicto por el poder del Estado… Dentro de ese relato cabe destacar dos aspectos que nunca cesan: las armas en la política y la idea del enemigo interno”. Algo realmente tan inverosímil y contradictorio como la agresión de Evelyn, la protagonista de la película, en su multiverso contra la funcionaria de impuestos para evadir su cumplimiento y la batalla marcial que gana su marido contra los agentes del orden, formando ambos una pareja de ascendencia china. Hasta Hollywood, pasando por TikTok, llega la paranoia de los norteamericanos contra los chinos, en su temor por perder el control del multiverso tecnológico y por consiguiente del planeta.

Nuestro multiverso “democrático”

En cuanto a nosotros, más nos convendría reconocer que ninguna democracia puede existir, salvo en el multiverso discursivo de los académicos y los políticos, cuando sus actores protagónicos y sus ciudadanos consideran que pueden valerse de las armas para gobernar o vencer a quienes consideran sus enemigos. Porque en esos casos los ciudadanos no pueden elegir frente a las urnas, pues sus candidatos y propuestas terminan sepultados en tumbas: Jorge Eliecer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Álvaro Gómez, junto a más de seis mil miembros y simpatizantes de la Unión Patriótica. Igual nos sucede hoy, en muchos lugares de nuestros territorios y ciudades, donde son asesinados en forma rutinaria líderes sociales y reincorporados de las Farc. Desde la firma del Acuerdo de Paz en 216 y 2022 fueron asesinados 1.113 líderes sociales y hasta la fecha van 355 reincorporados del partido Comunes. Y, en la “Colombia potencia mundial de la vida”, ya van 20 líderes sociales y 2 reincorporados asesinados. Pronto olvidaremos que cerca de seis mil jóvenes fueron sepultados como falsos positivos en nombre de la “seguridad democrática” y la Directiva 029 de 2005 del ministerio de defensa. Ignoramos ese multiverso de víctimas irredentas y de victimarios indolentes. Incluso muchos lo niegan, empezando por sus principales responsables, pues viven inmersos en su propio multiverso político y esos seis mil jóvenes no hacían parte de él. No eran sus hijos, no estudiaban en universidades prestigiosas y acreditadas, muchos de ellos ni siquiera trabajaban, por eso fueron fácilmente engañados con promesas de empleo y sepultados en fosas comunes. Eran “nadies” que ni siquiera tuvieron derecho a una tumba. Si no fuera por la JEP, ya serían parte de los más de 100.000 desaparecidos que, por arte de esta “democracia”, se esfumaron de nuestra realidad y todavía no sabemos el multiverso en que se encuentran. Para empezar a poner fin a esta película nacional en donde se traslapan terroríficos multiversos políticos y criminales, es necesario que intentemos reconocernos en el pluriverso de una democracia real, viva y deliberante, que comienza por gestos tan básicos como poder hablar sin insultar al contrario y condenarlo al ostracismo del odio, antesala de su negación y muerte. Solo así podremos avanzar por la difícil senda de las reformas sociales, económicas y políticas que nos conduzcan al pluriverso de la paz democrática, sin víctimas propiciatorias en nombre del “Estado de derecho” o la “Justicia social” y victimarios impunes cobijados por la indolencia de sus electores. Una democracia donde todos participemos de iguales oportunidades y derechos para reconocernos como ciudadanos y no como potenciales enemigos, que viven y mueren defendiendo sus limitados multiversos.

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