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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>John Lennon en la ONU | Blogs El Espectador</title>
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        <title>John Lennon en la ONU</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Imagina que no hay países. No es difícil hacerlo. Nada por lo que matar o morir. Tampoco ninguna religión. Imagina a toda la gente viviendo en paz&#8230;&#8221;   John Lennon</p>
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<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia. Septiembre 27/2025)</p>



<p>La octogésima Asamblea Ordinaria de las Naciones Unidas pasará a la historia por muchas razones. La más notoria, sin duda, su impotencia e inocuidad. Impotencia frente a la feroz e inhumana reconfiguración del orden político internacional. La ONU ha quedado reducida a ser el escenario de megalómanos criminales, como Trump y Netanyahu, que han degradado el Estado al tamaño mezquino de sus ambiciones y odios. También sucede en otras latitudes con Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un, a quienes envidia y hasta admira Trump. Una pléyade de tiranos y autócratas que tiene émulos en todas partes, desde la derecha hasta la izquierda, quienes desprecian todo límite legal a sus delirios, como Bukele y Ortega en Centroamérica, Maduro y Milei en nuestra región. Todo lo anterior en nombre del nacionalismo, el más temible, frío e impune monstruo de la historia contemporánea. También la ONU ha sido condenada a la inocuidad para la protección y defensa de la humanidad, al tenor de su Carta Fundacional que el próximo 24 de octubre cumplirá 80 años de ser proclamada, hoy inversamente proporcional a la protección de la vida de los pueblos y la promoción de la dignidad humana que le dio origen. En la Carta de las Naciones Unidas se declara solemnemente todo lo que hoy se arrasa mortalmente: <em>“preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, reafirmar <strong>la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas</strong>, crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em>.</p>



<p><strong>Consejo de Seguridad Criminal</strong></p>



<p>Esa impotencia e inocuidad se presentan por la misma estructura del Consejo de Seguridad, que niega de plano la igualdad de las naciones grandes y pequeñas y concede a cinco Estados permanentes: Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, China, Reino Unido y Francia el derecho a vetar resoluciones que puedan promover efectivamente la paz. Así lo ha hecho continuamente Trump para respaldar a Netanyahu en el genocidio en marcha contra el pueblo palestino. Por eso, objetivamente Trump es corresponsable de lo que está sucediendo y su cinismo criminal en la reciente intervención en la Asamblea, al decir que ha puesto fin a siete guerras sin la ayuda de la ONU, es apenas comparable con la siguiente declaración de Goebels ante el Consejo de la anterior Sociedad de Naciones en 1933: “<em>Somos un Estado soberano y lo que ha dicho este individuo no nos concierne. <strong>Hacemos lo que queremos</strong> de nuestros socialistas, de nuestros pacifistas, de nuestros judíos, y <strong>no tenemos que soportar control alguno ni de la Humanidad, ni de la Sociedad de Naciones”.</strong> </em>Exactamente así se comportan Trump y Netanyahu, pues para ellos el derecho internacional y, en particular, el DIH y demás tratados internacionales sobre los Derechos Humanos no aplican. Para ellos solo aplica la soberanía de facto y criminal de sus respectivos Estados, supuestamente en defensa de sus ciudadanos. Ciudadanos que cuando se expresan públicamente contra semejantes crímenes de guerra y humanidad son vilipendiados y estigmatizados como “izquierdistas” y hasta promotores del “terrorismo”, como sucede con miles de estudiantes y profesores en universidades norteamericanas, entre ellas Harvard y Columbia, objeto también de persecución y sanciones. &nbsp;Asistimos a la agonía de la ONU y también a los funerales del Estado de derecho. Sin ellos, quedamos expuestos al furor de criminales que despliegan sin límites la fuerza letal de sus ejércitos y el fanatismo de sus nacionalismos imperiales, que arrasan todo vestigio de humanidad y dignidad personal. &nbsp;Empezando por su propia identidad, que ya no es la de jefes de Estado, sino la de criminales estatales impunes, protegidos por la inmunidad de sus “<strong><em>desa</em>-fueros”</strong> gubernamentales. “<strong><em>Desa</em>-fueros”</strong> que algún día perderán y tendrán que rendir cuentas, probablemente frente a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, pues la Corte Penal Internacional no tiene competencia sobre ellos, aunque ya están condenados irreversible e inapelablemente por la conciencia de la humanidad al desconocer el <strong>IUS COGENS</strong>, aquellos <strong><em>&#8220;principios jurídicos que se aplican a todas las naciones y que no pueden ser derogados por ninguna convención o acuerdo internacional&#8221;</em></strong>.</p>



<p><strong>La “<em>Maga</em>lomanía” de Trump</strong></p>



<p>Trump desconoce soberbiamente el <strong>IUS COGENS</strong> en nombre de su “MAGALOMANIA”, pues la grandeza de Norteamérica está primero y por encima de toda la humanidad, lo que nos recuerda el <strong><em>“Deutschland über alles</em></strong>”<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> que entonaban los nacional-socialistas y con el cual arrasó Hitler a Europa y casi elimina al pueblo judío. Una “Magalomania” cuya savia es el odio contra todo aquel que no se someta a sus designios, como lo expresó en las honras fúnebres de Charles Kirk: <strong><em>“Yo odio a mis oponentes y no quiero lo mejor para ellos, lo siento». </em></strong>Con semejante declaración, no rindió un homenaje fúnebre a Kirk, sino a la muerte del Estado de derecho y a la misma democracia liberal, que reconoce y protege la vida y los derechos de todos los ciudadanos, empezando por la de los oponentes, que no pueden ser odiados y tratados como enemigos. De allí la desproporción entre el funeral a Kirk y su tratamiento como un <strong><em>“héroe nacional inmortal</em></strong>” frente a la sobriedad y mensaje oficial de condolencia por el asesinato de la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, y su esposo el 14 de junio de este año. Para terminar de polarizar, en su discurso fúnebre Trump afirmó: “<em>Fue un terrible atentado contra los Estados Unidos de América. Fue un atentado contra nuestras <strong>libertades más sagradas y nuestros derechos fundamentales, otorgados por Dios</strong>. El arma estaba apuntada contra él, <strong>pero la bala iba dirigida contra todos nosotros, contra cada uno de nosotros</strong></em>&#8220;. Así Trump termina reafirmándose como un teócrata nacional e imperial al fusionar de nuevo al Estado con la Iglesia evangélica y desconocer el origen secular de la República norteamericana.</p>



<p><strong>Imagine, John Lennon</strong></p>



<p>La democracia, inseparable del Estado secular<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a> de derecho, está agonizando, no solo en Estados Unidos, sino en el orden internacional, pues las Naciones Unidas son impotentes frente autócratas que la desconocen y burlan hasta el Ius Cogens. Quizá por todo lo anterior, nada más urgente y necesario que el espíritu de John Lennon en la ONU, presente en su canción Imagine<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a>. Una canción que debería ser un himno universal: “<strong>Imagina que no hay países. No es difícil hacerlo. Nada por lo que matar o morir. Tampoco ninguna religión. Imagina a toda la gente viviendo en paz…Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno”.  </strong>Aunque me temo que, de estar vivo, Lennon estaría promoviendo la causa del Estado palestino en Nueva York junto a Gustavo Petro, pues hay un principio de realpolitik irrefutable que Petro debería también tener en cuenta: “<strong><em>Ningún pueblo puede sobrevivir sin Estado”</em></strong>, siendo el Estado Israelí uno de los mejores ejemplos históricos.  Por eso sus actuales ciudadanos deberían honrar la memoria de sus antepasados liberando a su Estado de la banda de criminales que lo presiden y hacer realidad esta propuesta de uno de sus mejores novelistas, Amos Oz, escrita el 23 de enero de 2001 en su texto “<strong>Sobre la necesidad de llegar a un compromiso y su naturaleza”:</strong> “<strong>El primer paso tendría que ser, debe ser -es crucial- la creación de dos Estados”</strong>.  Es inadmisible permitir que Gaza se convierta en la “nueva Riviera del Oriente próximo”, como le propuso Trump a su cómplice Netanyahu. Si ello acontece, Europa sería responsable de un doble genocidio histórico, como bien lo señala Oz: <em>“La Europa que colonizó el mundo árabe –explotándolo, humillándolo, pisoteando su cultura, utilizándolo como patio de recreo imperialista—es la misma Europa que discriminó a los judíos, los persiguió, los acechó en sueños para terminar asesinándolos en masa en un crimen genocida sin precedentes”</em>. Afortunadamente cada vez son más los Estados y mandatarios europeos que reconocen la urgencia vital del Estado Palestino en la franja de Gaza y Cisjordania. Es la oportunidad histórica para resucitar la ONU y dejar atrás su longevidad tanática, que prolongan criminales de guerra como Trump, Netanyahu y Putin con la ayuda de una vergonzosa y frondosa burocracia internacional que contemporiza con los mercaderes de la guerra, la vida, la libertad y dignidad de toda la humanidad.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/carta_nu.pdf">https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/carta_nu.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Deutschlandlied">https://es.wikipedia.org/wiki/Deutschlandlied</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Secularismo">https://es.wikipedia.org/wiki/Secularismo</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EcPsB6PwaiE">https://www.youtube.com/watch?v=EcPsB6PwaiE</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
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        <pubDate>Sat, 27 Sep 2025 20:52:31 +0000</pubDate>
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