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URIEL

Por: MARCO FIDEL AGUDELO CANO (@canocanomarco)

¿Cómo se comportó Uriel?

Atento, dispuesto y solidario. Y aunque solitario, es buen muchacho, como la mayoría de los que quieren ayudar.

Solidaridad y denuncia. Palabras claves en las relaciones, redes y estrategias de quienes con su esfuerzo, le apuestan a un Estado democrático en este terruño colombiano.

Uriel, tanto como otros recursos nacionales se la juega por ser receptor, visibilizador, denunciante y direccionador de las maniqueas formas maliciosas de los partidos y candidatos en campaña. Termina la primera vuelta electoral y con ella se hicieron evidentes delitos electorales como trasteo, voto fraudulento, soborno, participación en política, favorecimiento y alteraciones de resultados, además se avivan y preparan las maquinarias para la segunda contienda, que obliga a las corruptelas a apretar tuercas con miras a evitar una posible derrota.

Cosa dura para Uriel que tan buena intención tiene, ojalá los encargados de hacer control lo escuchen y hagan la tarea de poner en la palestra pública las tan habilidosas mañas de hacerse al poder, en especial en este periodo electoral.

Uriel, que por calles, escuelas, barrios y oficinas anda estirando brazos intentando alcanzar ayuda en la dura tarea de hacer cumplir la norma, cual neurótico justiciero protegiendo los indefensos votos de ciudadanos con buenas intenciones y algunas malas elecciones.

Otros como él, se parten el alma por hacer de la igualdad de oportunidades, una garantía transparente para cada candidato en contienda. La MOE, los observadores electorales de cada partido, Congreso Visible, Antioquia Visible, Red de Ciudades y Concejos Cómo Vamos, el portal web pilasconelvoto.com, los testigos electorales, algunos medios de comunicación que denuncian, algunas ONG que le apuestan a la acción ciudadana y los organismos multilaterales garantistas con sus veedores internacionales, todos fieles compañeros de nuestro querido Uriel.

¡Hay que conocerlo! este instrumento es una apuesta interesante que le suma al sueño de una sociedad libre de tradicionales atajos. URIEL[i] Unidad de Recepción Inmediata para la Transparencia Electoral. Es la instancia de la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, encargada de la recepción, análisis y traslado de las denuncias y quejas sobre procesos electorales fraudulentos a las autoridades competentes. Además de conformado por ministerios, fuerza pública, superintendencias, entes de control y sanción, personerías y, por supuesto, el Consejo Nacional Electoral.

Muestran los datos reportados que, entre los millones de votantes, apenas fueron registrados en Uriel un par de cientos los delitos de ciudadanos avivatos. Y unos cuantos cientos entre la MOE, la Registraduría y los portales de denuncia. Aunque son buenos instrumentos de transparencia electoral, es poco el uso de los ciudadanos.

Vale preguntarse si hemos avanzado tanto en democracia, control y denuncia o, por el contrario, avanzamos en las estrategias de ocultamiento de los delitos o quizá fueron los delincuentes electorales quienes inflaron la cifra de abstencionistas.

En cualquier caso, las elecciones presidenciales aparecen con menos reportes de delitos frente a las parlamentarias, parte de ello debe obedecer al distanciamiento entre electores y candidatos, a diferencia de las regionales donde muchos aspirantes despiertan vínculos más cercanos, casi familiares y en consecuencia, se puja con mayor fuerza y estrategias por ganar.

Todo funcionó extrañamente transparente. Según lo que hemos sido como cultura, también hay que sospechar del No-delito. Pues más allá de pequeños rasguños a la ley y uno que otro alboroto ideológico, todo se hizo con extraña claridad.

Porque hay que admitirlo, es raro que en el territorio nacional hayamos tenido una elección con tintes angelicales, aún cuando estamos acostumbrados a los costalados de dinero circulando libremente en el periodo electoral, a actos de abierta delincuencia, a favores y favorcitos y a funcionarios tendenciosos.

La Registraduría como primer órgano de control sencillamente se lució y más allá de las fallidas primeras pruebas para el voto electrónico, cumplió con lo esperado: resultados con prontitud, conteo transparente, protección de datos aún con los intentos de saboteo de los hackers brasileros y los rumores sobre alteración de votos de colombianos en el exterior.

La Misión de Observación Electoral desplegó 4.140 observadores para las últimas elecciones, haciendo presencia en 437 municipios de 31 departamentos, en especial en aquellas regiones donde hay mayor riesgo de fraude electoral. Dijo su representante que se han «ubicado observadores en determinados municipios, temas de frontera con Venezuela, con Ecuador y en la costa pacífica colombiana, pero especialmente en departamentos como Córdoba, Sucre y la Guajira», por claras razones de riesgo electoral.

Y frente a los riesgos electorales del próximo 15 de junio simplemente hay que prepararse. Hay que prepararse desde la sociedad civil para vigilar y denunciar. Hay que exigirle a los entes de control el cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales, porque una cosa es clara: la poca denuncia de casos de corrupción electoral, no significa que no existan y, más aún, que los partidos políticos con sus seguidores hayan optado por la transparencia.

A propósito dice El Espectador en su editorial “Es hora de que, con cabeza fría, esos millones de votantes que no salieron piensen en qué tipo de país quieren y que, con los instrumentos que les han sido dados, participen en su construcción. De otra manera es muy difícil que todo este ejercicio luzca legítimo.”[ii]

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[i] http://uriel.mininterior.gov.co/que-es-la-uriel#sthash.jdKrMWGB.dpuf

[ii] http://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-segunda-oportunidad-articulo-494467?utm_source=ICCK&utm_medium=Newsletter&utm_campaign=NewsletterEE&cmp=NewsletterEE

 

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