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Nacional, el narcotráfico y nosotros

Por: Sebastián Díaz (@sebastiandiazlo)

La semana pasada el periodista argentino Ezequiel Fernández Moores enfureció a los hinchas del Atlético Nacional con una columna de opinión de su autoría en la que recordó los nexos entre ‘El rey de Copas’ y Pablo Escobar. Mientras los hinchas del verde incendiaban las redes sociales con una defensa a la legitimidad indiscutible que hoy tiene su equipo, otros se reían de ellos en especial los más incendiarios en un deporte que genera tanto pasión como odio.

Pero ¿será que, por ejemplo, esos hinchas del Deportivo Independiente Medellín que le restregaron esa columna a los hinchas del verde olvidaron que, de acuerdo con una columna del periodista Juan Diego Restrepo, Pablo Escobar llegó a tener el 65 por ciento de las acciones del ‘Poderoso de la Montaña’ cuando empezó a fiscalizar a sus exsocios los Galeano que luego asesinó? O ¿será que los hinchas del América olvidaron el poder del Cartel de Cali en su equipo? ¿Será que algunos hinchas del Millonarios desconocen el dinero que Gonzalo Rodríguez Gacha, alias ‘El Méxicano‘, socio de Escobar, le dio a este equipo deportivo y con el cual ganaron dos estrellas, según han denunciado hinchas, analistas deportivos y hasta directivos de ese equipo capitalino?

¿Será que el resto de esos hinchas que celebraron esa columna no se enteraron que hace apenas un par de semanas el Envigado Fútbol Club junto a 10 presuntos socios de la organización criminal la Oficina de Envigado (o del Valle de Aburrá) fueron incluidos en la Lista Clinton por nexos con el narcotráfico?

Me pregunto si ya todos olvidamos que en 1994 llegó a la Casa de Nariño Ernesto Samper Pizano cuya campaña presidencial le recibió por lo menos 5000 millones de pesos de la época al Cartel de Cali. ¿Será que también se nos olvidó que Mauricio Santoyo, exgeneral de la Policía y el exjefe de seguridad de Álvaro Uribe, en un hecho vergonzoso para esa institución y para ese gobierno, se declaró culpable ante una corte de Virginia, Estados Unidos, por ayudar a grupos paramilitares y por traficar cocaína desde su oficina, que estaba al lado de la de Uribe, uno de los hombres más protegidos del mundo?

¿Será que pasó de agache que en el 2002 alrededor del 35 por ciento del Congreso fue cooptado por los paramilitares? ¿Será no nos dimos por enterados (o no quisimos ver) que, de acuerdo con un informe de la Fundación Paz y Reconciliación, alrededor de 130 candidatos se presentaron al Congreso para las elecciones del 9 de marzo de este año, siendo herederos de la parapolítica o mientras recibían apoyo directo de grupos armados que van desde bandas criminales hasta guerrillas y narcotraficantes, y de los cuales 33 de ellos salieron elegidos?

¿Será que, también, pocos recordamos al padre Gabriel García Herreros, fundador del programa de televisión Minuto de Dios, quien fue un hombre honesto, justificándole al país el recibiendo de una hacienda que le regaló Pablo Escobar? “Muchos se pueden escandalizar. No piensen que el padre García Herreros, en quien se tenía esperanza, también se corrompió. Cuando se hace la voluntad de Dios no hay corrupción”, agrega el padre. (Ver video)[1]

Es sino pasar por la avenida El Poblado, antes de llegar a McDonald’s, en dirección Sur-Norte para ver una de las sedes de Telemedellín, el primer canal local de televisión establecido en Colombia. Hace 20 años ese extenso lugar era la mansión de Carlos Castaño. Fue llamado Montecasino y era centro de operaciones y torturas de narcos, y donde además nacieron ‘Los Pepes’. Es el símbolo del esplendor de los paramilitares en la entrada de uno de los sectores más lujosos de Medellín y donde está también su zona financiera. Fue allí donde, según el libro de ‘Don Berna’, él y los hermanos Castaño celebraron la muerte de Escobar.

Uno puede estar o no de acuerdo con lo que el periodista argentino escribió del Nacional y la intención de él en publicarlo justamente cuando el equipo paisa disputa una copa con un equipo de su país, pero lo que sí es cierto es que el narcotráfico en Colombia no solo impregnó al Nacional y a otros equipos de fútbol, sino a todas las esferas de la sociedad. Nadie en este país puede decir que el narcotráfico no lo ha tocado directa o indirectamente. Por eso, para pasar esa página y desnarcotizarnos debemos aceptar esa cruel realidad porque, según algunas personas, hasta darle la bienvenida a diciembre con pólvora es tradición de ‘traquetos’.


[1] https://www.youtube.com/watch?v=PJvo7SB9TZY

 

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