Bajolamanga.co

Publicado el Bajolamanga

Masacres

Por: 

Hermano guerrillero, todos somos colombianos

hermano policía, todos somos colombianos

paramilitar, todos somos colombianos

hermano ciudadano, todos somos colombianos

¿Para qué las balas? ¿Para qué las armas?

la verdadera lucha es intentar amarnos.”

Fragmento de  la canción “La verdadera lucha” de Doctor Krápula.

Vivimos en un mundo saturado de contradicciones, donde los países que más buscan la paz son los que más invasiones realizan y los que más guerras promueven. Un mundo donde se lamenta el asesinato -como debe ser- de los que están tratando de hacer el bien; pero se celebra -como no debe ser- el asesinar al que piensa distinto o al que está en contra de lo que piense quien manda. En un país tan hipócrita como Colombia, este tipo de contradicciones son pan de cada día, y lo que ocurrió hace poco con el asesinato de los 11 militares y lo de la semana pasada de los 26 miembros de la guerrilla de las FARC, es un buen ejemplo de esto.

En Colombia hemos visto cómo en los últimos años los grupos paramilitares, con el aval de los gobiernos de derecha y, a veces, la colaboración de las fuerzas armadas, se han encargado de aniquilar a quien se atreva a pensar o a actuar diferente y a quien trate de cambiar las cosas, o bien, a quien quiera hacer política de una forma distinta. No hace falta mencionar los magnicidios que hubo en los años 80 y 90, y las masacres que se llevaron a cabo, de las cuales algunas todavía no queda claro quiénes fueron los políticos que las apoyaron. La justicia aún lo está investigando, y quién sabe si algún día se llegue a saber la verdad sobre quienes,siendo gobernadores, alcaldes o senadores, contribuyeron a este exterminio.

También las guerrillas, especialmente las FARC, han llevado a cabo masacres, asesinatos y ataques en contra de los ciudadanos que poco o nada tienen que ver con la guerra. Estos ataques por ningún motivo tienen justificación y no deben enmarcarse en una supuesta lucha social, de la cual ya todos sabemos que perdió su rumbo hace rato.

Para intentar poner fin a esta horrible guerra, hace poco más de dos años empezó un proceso de paz que, desde su comienzo, se sabía que iba a ser difícil en la mesa de conversaciones, en la capital del país, en las ciudades y, especialmente, en el campo. Sin embargo, en Colombia nunca viviremos en paz desde que se celebre la muerte de alguien que, si bien está del lado contrario al establecimiento, es colombiano, tiene familia y tiene derecho,al igual que el soldado que es asesinado, a vivir en un territorio donde no nos matemos el uno al otro y tengamos la capacidad de avanzar sin necesidad de usar las armas.

Otra cosita: aquí la historia de la semana del libro “Los hijos de los días”, escrita por Eduardo Galeano

Mayo 28

Oswiecim

En el día de hoy del año 2006, el papa Benedicto, sumo pontífice de la Iglesia Católica, paseó entre los jardines de la ciudad que se llama, en lengua polaca, Oswiecim.

A cierta altura del paseo, el paisaje cambió. En lengua alemana, la ciudad de Oswiecim se llama Auschwitz. Y en Auschwitz, el Papa habló. Desde la fábrica de muerte más famosa del mundo, preguntó:

Y Dios, ¿dónde estaba?

Y nadie le informó que Dios nunca había cambiado de domicilio.

Y preguntó:

¿Por qué Dios se quedó callado?

Y nadie le aclaró que quien se había quedado callada era la Iglesia, su Iglesia, que en nombre de Dios hablaba.

Ésta y otras columnas puede leerlas en Bajo La Manga (www.bajolamanga.co)

Comentarios