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Impunidad en el Ejército

Por: ALEXÁNDER BOLÍVAR (@alexbolivarf)

El Ejército Nacional, en varias encuestas realizadas a los colombianos en la última década, ha contado con uno de los más altos niveles de aceptación. Esto parecía que los “blindaba” de cualquier investigación y que cualquier cosa que se dijera en contra de esta institución era una falacia o se estaba tratando de “desprestigiarla”. Pues bien, con lo que ha pasado estas últimas dos semanas, en las que se han destapado escándalos que involucran a altos oficiales del Ejército, esta imagen va a cambiar y es hora de que se comience a depurar esta institución, que si bien ha hecho muchas cosas buenas por nuestro país, también ha tenido unos grandes escándalos, que siguen sin investigar o resolver, en la impunidad.

Una muestra de esto es lo que supimos el fin de semana pasado, cuando la Revista Semana publicó una serie de grabaciones en las que se dieron a conocer varios casos de corrupción en esta institución. Por ejemplo, un general de las Fuerzas Militares conversaba con el coronel Róbinson González del Río quien es investigado y se encuentra detenido por al menos doce casos de ejecuciones extrajudiciales en el departamento de Caldas. Este coronel, desde donde se encontraba recluido arreglaba contratos del Ejército e, incluso, proponía crear “una mafia para denunciar fiscales y toda esa güevonada” para ponerle trabas a las investigaciones por los falsos positivos.

Luego, como si los del Ejército fueran los inocentes y las víctimas, algunos generales y otros altos mandos salieron a diferentes medios de comunicación a decir que la mala imagen que se está creando de ellos es culpa de los mismos medios. Ah sí, el que en el Ejército Nacional, en su afán de “mostrar buenos resultados”, secuestre y asesine extrajudicialmente a unos estudiantes y campesinos con la promesa de que les van a dar trabajo, y luego los vistan de guerrilleros para mostrarlos como trofeos de guerra, es culpa de los medios. Y el que unos altos mandos utilicen su poder para beneficio propio y para ocultar la verdad de lo ocurrido, también es culpa de los medios. Pues así no es. Al contrario, de no haber sido por los medios, muchos de los grandes escándalos de los que hemos sabido no hubieran sido de conocimiento público y muchos militares involucrados seguirían en sus resorts, digo, cárceles, haciendo lo que les venga en gana, recibiendo salarios y saliendo de vacaciones. Seguirían ejerciendo sus funciones aún sabiendo que lo que hacen va en contra de la justicia.

Después, el Gobierno Nacional dijo que algunos mandos militares salen de la cúpula militar porque “sabían de las irregularidades y no actuaron”. Pero el general Leonardo Barrero, quien era el directamente involucrado en este escándalo “no sale por ningún hecho de corrupción, sino por unas expresiones irrespetuosas y desobligantes que le restan majestad frente al poder judicial y frente al país”. O, en otras palabras, el que están tratando de enterrar investigaciones por falsos positivos y quieran armar mafias, no es grave, pero el que mencione “guevonada” e “hijueputa” sí es motivo para castigarlo. Ya decía Jaime Garzón: “este país se escandaliza porque uno dice hijueputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosnas, eso sí no.”

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, parece que está más del lado de los militares implicados y de seguir ocultando la verdad, que de las reales víctimas y de llegar a saber qué es lo que realmente está pasando en las fuerzas militares. Por eso, apoyo a las Madres de Soacha en su misiva al presidente Santos, pidiendo la renuncia del ministro Pinzón, pues como ellas mismas lo han dicho en la carta: “le pedimos señor presidente que destituya de inmediato al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, por su evidente negligencia o complicidad manifiesta con los actos irregulares relacionados con los crímenes de nuestros hijos, tanto por los privilegios de los que han gozado en las instalaciones militares, como por su afán vergonzoso de minimizar los crímenes”.

Aquí les dejo la carta:

Bogotá, febrero 20 de 2014

Señor:

Juan Manuel Santos

Presidente de la República de Colombia

Cordial saludo.

Una vez más la indignación y el desaire nos invade, toca con fuerza nuestras puertas y corazones; nosotras las MADRES DE SOACHA, a las que nos arrancaron nuestros hijos, secuestrándoles y desapareciéndoles, luego de ofrecerles trabajo, para posteriormente masacrarles a sangre fría, en hechos que se presentaron por millares a lo largo y ancho del país, en episodios de barbarie mal llamados “falsos positivos”, cometidos por militares contra hombres, mujeres y niños empobrecidos de campos y ciudades; hoy levantamos nuestra voz de protesta frente a las cadenas de corrupción que involucran al alto mando militar para comprar el silencio de los asesinos de nuestros hijos.

Nosotras hemos venido luchando por más de seis años, para conocer la verdad y lograr justicia frente a todos los responsables de los crímenes de nuestros hijos, barbarie que es sufrida por los familiares de más de 5000 víctimas de estos asesinatos en nuestro país, y que ha constituido un vergonzoso ataque a nuestro pueblo por parte de quienes tienen la obligación de velar por nuestros derechos. La respuesta a nuestra lucha ha sido la persecución y las amenazas en contra nuestra que no han cesado, aún así hemos decidido por amor a nuestros hijos no escondernos, ni silenciarnos hasta alcanzar la justicia y la reivindicación del buen nombre de nuestros hijos.

Esta lucha no ha tenido muchos resultados pues la impunidad sigue reinando para proteger a los victimarios, y para silenciar a las víctimas, situación que queda demostrada en las grabaciones reveladas por Semana, en donde algunos de los asesinos siguen delinquiendo desde las cárceles, recibiendo salarios, celebrando contratos, saliendo de vacaciones, realizando fiestas y fraguando con sus superiores sabotajes a las investigaciones de la Fiscalía.

Frente a estas graves revelaciones, Ud. Sr. Presidente y su Ministro de Defensa determinaron una serie de cambios al interior de la institución, relevando entre otros, de su cargo al Comandante de la Fuerzas Militares, General Leonardo Barrero, “no sale por ningún hecho de corrupción. Sale por sus expresiones irrespetuosas”, al haber dicho: “No dejarse joder de esos hp fiscales” que investigan los casos de ejecuciones extrajudiciales, en conversación con el Coronel Robinson González del Río quien está implicado en varios casos de estos, al tiempo que lo invitó a “armar una mafia para denunciarlos” y así detener la acción de la justicia.

Señor presidente: estas afirmaciones no son irrespetuosas, como usted lo dice, son la clara evidencia de que al interior de la cúpula militar, la corrupción hace parte de un complot para impedir el avance de las investigaciones y dejar en la impunidad a los más altos responsables de las muertes de nuestros seres queridos.

Por lo expuesto, Sr. Presidente, le exigimos a usted y demás autoridades:

1. Que destituya de inmediato al Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón por su evidente negligencia o complicidad manifiesta con los actos irregulares relacionados con los crímenes de nuestros hijos, tanto por los privilegios de los que han gozado en las instalaciones militares, como por su afán vergonzoso de minimizar los crímenes.

2. El reconocimiento público de la gravedad que conllevan las afirmaciones del saliente Comandante de las Fuerzas Militares, porque aunque usted lo exculpó de hechos de corrupción, lo que evidencia es la gran responsabilidad del alto mando militar de los crímenes de nuestros hijos.

3. Ordenar que todos los militares recluidos en instalaciones del Ejército por graves crímenes sean trasladados de inmediato a cárceles ordinarias y revocar las leyes y decretos que les privilegian.

4. Crear una comisión de expertos independientes nacionales e internacionales que investiguen a fondo todo el cúmulo de irregularidades y crímenes cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas cuyas recomendaciones permita condenar disciplinaria y penalmente a los responsables.

5. Sacar del Ejército a todos los responsables de esta estructura criminal que nos amenaza, que amenaza fiscales, jueces y testigos, que atentan no solamente contra los derechos humanos sino la paz de Colombia.

6. Al Fiscal General celeridad en las investigaciones por los miles de casos de asesinatos de nuestros hijos presentados como guerrilleros, identificando y pidiendo la sanción de los máximos responsables.

7. A la opinión pública nacional en internacional, a los periodistas, que no nos dejen solas en esta lucha, que no se resignen a medidas que en lugar de esclarecer la verdad y aportar a la justicia, se suman a las estrategias de impunidad desplegadas desde altas instancias del Estado.

8. A la Fiscalía de la Corte Penal Internacional que abra una pronta investigación sobre los altos responsables de los crímenes de nuestros hijos.

Señor Presidente si hemos de entregar nuestras vidas por buscar lo que el Estado nos tiene que garantizar, estamos dispuestas a aceptar el sacrificio, porque nuestro amor por nuestros hijos vence al terror y, porque no aceptaremos más humillaciones de su gobierno encubriendo o recompensando a los asesinos de nuestros seres queridos.

¡Por la justicia y contra la impunidad, ni un paso atrás!

Madres de Soacha

 

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