300 GOTAS

Publicado el Bastián Baena

La Coca Cola es venenosa, pero la amamos

Conocemos los poderes corrosivos de la Coca Cola: afloja tornillos, remueve manchas de óxido, desintegra carne y huesos y otros experimentos que evidencian su capacidad para desaparecer la herrumbre. Estamos advertidos de su alto contenido de azúcar. Sabemos que causa obesidad, diabetes, gastritis, problemas de circulación, daños al corazón, que corroe los dientes y que ocasiona múltiples perjuicios a nuestra salud. Y sabemos que ha sido culpada de violar los derechos de los trabajadores, de promover políticas militaristas en apoyo a la privatización del agua y de incentivar leyes que empobrecen culturas y tradiciones, y sabemos también que está ligada a desapariciones, torturas y asesinatos de sindicalistas en varios países, pero aún así amamos la Coca Cola.

Coca Cola hace una presencia cotidiana en nuestras vidas, acompaña nuestros momentos. Poco se discute el que sus efectos sean más nocivos que los efectos de la marihuana. La veneración a esta droga se ha naturalizado en los hogares de todo el mundo. Para mantener esta adicción, la marca invierte más que ninguna en publicidad, incorporándose sutil e invasiva en nuestras costumbres, recuerdos y rutinas.

Muchos la prefieren antes que el agua. Y sin embargo cada Coca Cola se compone en un 75% de agua. En complicidad con los distintos gobiernos y con la OMS, Coca Cola ha venido adueñándose de acuíferos y manantiales para extraer el agua de manera casi gratuita. Sus métodos de explotación han contaminado las aguas de fuentes y ríos y han ocasionado irreparables destrozos ambientales.

Somos sus únicos patrocinadores. Un veneno oscuro nos identifica como especie, simboliza el consumo desmedido e irracional de una época y representa la bebida mundial por excelencia. Con más de 30.000 frutos en el planeta, ¿cuántos de quienes leemos estas gotas tenemos a menos de cinco metros una Coca Cola esperando por nosotros?

Coke is poison, but we still love our Coke.

We know about the corrosive powers of Coke: it loosens screws, removes stains, disintegrates flesh and bones and many other experiments show us its ability to vanish rust. We know that each Coke contains a high dose of sugar. We know that consuming it causes obesity, diabetes, gastritis, circulation problems, heart damage, gnawing teeth and other multiple injuries to our health. And we know that the company has been blamed for violating the rights of workers, promoting militarist policies in support of the privatization of water and encouraging laws that impoverish cultures and traditions, and we also know that it is linked to disappearances, torture and murder of trade unionists in several countries. But we still love our Coke.

Coke accompanies our moments and it is present in our daily lives. There is no debate regarding that its effects are more harmful than the effects of marijuana. The veneration of this drug has been naturalized in millions of homes around the world. To maintain this addiction, the trademark invests more than any other company in advertising, incorporating subtle and pervasive messages in our habits, memories and routines.

Many people prefer Coke to water. And yet, each Coke is composed only by 75% of water. In complicity with governments and the WHO, Coke has been taking over aquifers and springs to extract water almost for free. Its operating methods have polluted rivers and caused irreparable environmental damages.

We are Coke’s only sponsors. A dark poison identifies our species; it is a symbol of wasteful, excessive and irrational consumption in our time and it represents the global beverage par excellence. With over 30,000 fruits to make delicious juices in the planet, how many of those who read these drops have a Coke waiting for them less than five steps away?

Fuente: muyinteresante.es / bbc.co.uk

 

Fotografía: aseretselene.worldpress.com

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