300 GOTAS

Publicado el Bastián Baena

En un planeta desierto

Los desiertos ocupan el 40% de la superficie terrestre. Es así  como uno de cada tres habitantes de nuestro planeta sobrelleva su vida en estas áridas regiones donde muy raras veces llueve. Con una temperatura promedio de 50°C, el agua se evapora rápidamente y conseguirla se traduce en una angustia rutinaria. Sin embargo, los humanos se las han ingeniado para sobrevivir desde siempre ante las hostilidades del desierto.

En medio de este panorama desolador, otras especies comparten la supervivencia con el ser humano. Las plantas se nutren del rocío, y la mayoría tiene que sacrificar parte de sus hojas y limitar su crecimiento. Algunos animales de cuerpos aplanados exponen la mitad de su cuerpo al sol mientras la otra mitad se refresca, otros filtran la bruma nocturna a través de su piel. En todo caso el reto consiste en perder lo mínimo posible de agua.

En el desierto de Wadi Rum, al sur de Jordania, los beduinos vagan de un lado a otro persiguiendo el pasto para alimentar a su ganado. Millones de años atrás hubo un mar en lo que hoy es un océano de arena. Lawrence de Arabia lo sabía cuando quiso defender las reservas subterráneas de agua con las que podría abastecer a todos los habitantes de la Península Arábiga.

En estos desiertos el agua aún no tiene propietarios. Sus habitantes auscultan la tierra en busca de nuevos hallazgos acuíferos y alrededor de ellos construyen pozos, levantan sus tiendas y se establecen con sus familias. Y con el paso de los años tal vez esta escena se haga más cotidiana para muchas más personas en todo el mundo. La desertificación de los suelos avanza al mismo ritmo que la desmesura, el derroche, la negligencia y el tanto confort. Crecen los desiertos y crece también nuestra indiferencia.

Planet Desert

Deserts cover 40% of the earth’s surface. Thus one in three inhabitants of our species bears their life in these arid regions where it seldom rains. With an average temperature of 50 ° C, water evaporates quickly in these environments, and getting it becomes a routine distress. However, humans have managed to survive for a long time amidst the hostilities of the desert.

In this unwelcoming picture, other species share their survival strategies with human beings. Plants are nourished by dew, and most have to sacrifice some of their leaves and limit their growth. Some animals expose half of their flattened bodies to the sun while the other half gets cool; others filter the night mist through their skin. In any case, the challenge is to lose as little water as possible.

In the desert of Wadi Rum in southern Jordan, Bedouins wander from side to side chasing grass to feed their livestock. Millions of years ago there was a sea in what is now an ocean of sand. Lawrence of Arabia knew that when he tried to defend the underground water reservoirs that could supply all the inhabitants of the Arabian Peninsula.

In these deserts water does not have owners yet. Its inhabitants auscultate the earth in search of new aquifers; once found, they build wells and raise their tents around them to settle with their families. Over the years, perhaps this scene will become common for many more people around the world. The desertification of soils progresses at the same rate as excess, waste, neglect and comfort. Deserts grow, and so does our indifference.

Fuente: hipernova.cl / sahara-culture.com / portalplanetasedna.com

 

Fotografía: ojodigital.com
Fotografía: ojodigital.com

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