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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Petro el golpista | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Petro el golpista</title>
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<p>Uno quisiera hablar de temas diferentes a Gustavo Petro y sus actuaciones como Presidente, estando como estamos en un país lleno de problemas y de posibilidades, pero el hecho es que él logra, con sus ocurrencias y declaraciones &#8211; que no son propias de un gobernante, sino, cuando más, de un candidato cazando votos -, atrapar/acorralar la discusión pública, poniéndola &nbsp;al servicio de su propósito narcisista de ser siempre el referente que desata y centra la discusión ciudadana, con lo cual, además, logra &nbsp;alimentar la lealtad de sus incondicionales y su mentalidad de “primera línea”; son &nbsp;la tercera parte de nuestros compatriotas.</p>



<p>La historia nos enseña, que las experiencias exitosas de transformaciones en las sociedades, no son el resultado de amenazas e imposiciones de fuerza, sino fruto del respeto a la pluralidad social; al amparo de la ley y no al impulso de la calle enardecida. Es una movilización social para reclamar y aún exigir cambios sociales al gobierno, pero no para realizarlos directamente. Colombia no reclama una revolución violenta; no es Cuba en enero de 1959, con la entrada triunfal de Fidel Castro a La Habana. El tiempo de la revolución armada pasó en el mundo. En Colombia, después de 60 años de intentos fallidos, que solo lograron cerrarle el camino a los cambios reclamados. Cuando se abandonó el sueño revolucionario, empezó a cambiar el escenario. El país, a partir de la Constitución de 1991, esperanzadamente inició su marcha hacia un futuro más acorde con sus necesidades y expectativas; se ha avanzado en medio de grandes dificultades, en la tarea, siempre inconclusa, de construir una realidad concreta, no un sueño utópico.</p>



<p>Pero Petro sigue presa de sus viejos sueños, donde él es el salvador, la figura mesiánica que, con la varita mágica de su palabra, nos conducirá a la tierra prometida. Aunque su sueño choca con la cruda realidad, el mesías no asimila el hecho y ante la imposibilidad de aterrizar sus propuestas, muchas interesantes y necesarias, pero privadas del tren de aterrizaje necesario para ejecutarlas, se limita a lavarse las manos y acusar de su fracaso a sus oponentes, convirtiéndolos en enemigos, no en opositores, empeñados en darle un “golpe de estado blando”, indefinido y vago como todo lo suyo, pero que pone en guardia a sus incondicionales. Solo se le reclama que cumpla con lo prometido, para lo que fue elegido.</p>



<p>Este comportamiento se ha agudizado con las recientes amenazas del Presidente a la democracia misma y con la manera como su ministro del Interior manosea a las diferentes bancadas con miras, supuestamente, de lograr un acuerdo legislativo nacional. Las reúne y les echa el discurso de la agenda gubernamental, que no pasa de unas generalidades bien intencionadas; ante la ausencia de propuestas concretas, de proyectos de ley para ser discutidos y analizados, todo queda reducido &nbsp;al ya habitual caramelo, que sustituye los avances legislativos y de acción pública, que &nbsp;el país reclama, surgidos&nbsp; de una acción reflexiva, que sean fruto de acuerdos democráticos y transparentes, &nbsp;y no del vulgar chantaje &nbsp;del Ejecutivo, el comportamiento propio de gobiernos autoritarios generalmente corruptos, donde el Bien Común brilla por su ausencia. Esa es hoy la situación calamitosa de nuestra democracia.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Thu, 12 Sep 2024 15:52:02 +0000</pubDate>
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