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09
11
2012
umpala

Otro texto sobre Leonardo Favio, cantautor argentino.

Por: Ricardo Abdahllah

PARTE I

Cuando dije que estaba triste porque se había muerto Leonardo Favio, cantautor argentino, recibe varios mensajes que me corregían: Leonardo Favio, era sobre todo un cineasta. Uno de los mejores de esta parte del mundo. Las personas que me lo señalaron tiene por supuesto razón, si su filmografía no es extensa, varias de sus producciones son consideradas clásicos del cine latinoamericano. Y sin embargo para mí, Leonardo Favio, sobre todo un cantautor. Viniendo de un fanático de Arjona como lo soy (también me gusta Cradle of Filth) los lectores pensarán que mientras escribo tarareo Ding-Dong son las cosas del amor (Aunque ese «Si ella dice que los Beatles yo digo The Rolling Stones » prefigura al maestro de Jocotenango), pero en realidad lo que me suena es una frase de «Anotaciones para Carola » :
‘Muchas veces mis canciones fueron burdas y huecas, fue el horror al fracaso que te inculcan a veces. Explícale a la gente que estuve arrepentido, que pasen esa hoja de mi vida vacía’ decía Favio sobre algunas de esos temas que, por fáciles, fueron los más exitosos y escuchados y , ya que de greatst hits vive el hombre, son los que se repiten en estos días de homenajes.
Sin embargo si la gente recuerda « Hoy corté una flor y llovía » o «La foto de Carné », Favio ni siquiera tuvo una « época » light. Ya en su primer álbum Fuiste mía un verano de 1968 había canciones como « Alguna vez una canción » y la versión de « Para saber cómo es la soledad » de Spinetta, que por si solas alejan todo el disco de esa ligereza de la que él mismo toda la vida se sintió culpable. En su segundo trabajo Una cita con Leonardo Favio del año siguiente, el cantautor, además de se arriesgaba a incluir un largo tema casi hablado, « Hoy no puedo cantar » en el que hablaba de su infancia, dela muerte y las muchas violencias en las calles de Argentina. En los años siguientes cantaría historias de exilios y desapariciones (como en « Madre de Mayo ») y otros sufrimientos latinoamericanos. A pesar de de que a veces el imaginario cristiano impregnaba sus historias políticas. ( « Si mi guitarra canta como canta ») o casi eróticas (« Ave María Niña ») , la honestidad del resultado final hacía que Dios no estorbara. Decir que era « peronista y religioso » es mentir; Leonardo Favio era más bien un místico al que le dolía que el mundo no estaba para misticismos.

Diga usted, como si le hubieran dado una guitarra (y semejante voz) al cura Camilo Torres.

A partir de su cuarto disco Vamos a Puerto Rico, Leonardo Favio, que ya era conocido en toda Latinoamérica y había hecho varias giras por el continente, se permitiço también experimentar con la música incorporando ritmos andinos y caribeños (que en Colombia siempre se le quiso, es una cosa que se sabe). En su disco del 97, Me Miro reescribió la cumbia de la abuelita Zenaida como la historia de una vendedora de las calles bogotanas a la que los nietos se la han ido de mulas a Estados Unidos.»

Su declaración (sobre las canciones huecas) la hizo en su otro álbum de 1973. Que desde entonces hizo todo lo posible por hacer música que valiera la pena parece confirmarse cuando uno mira que todas las compilaciones de « Grandes Éxitos » no incluyen casi nunca temas posteriores, y esto a pesar de que su carrera continuó durante veinte años a partir de ese momento. Leonardo Favio nunca dejó del todo las baladas sentimentales (que dieron para que lo pusieran al lado de los grandes de la « música para planchar » que no hacían otra cosa que cantar canciones ajenas) pero no deja de ser injusto que se le niegue el título de gran cantautor porque hizo canciones fáciles al principio de su carrera, o porque era « sobre todo » un cineasta. Como si a otro Leonardo, de apellido Cohen y también místico como el argentino, uno le quitara lo songwriter porque la razón para ponerse a cantar fue que sus novelas no le daban para vivir.

PARTE II

Diez canciones desconocidas de Leonardo Favio, cantautor argentino

1. Anotaciones para Carola

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Muchas veces mis canciones
fueron burdas y huecas
fue el horror al fracaso
que te inculcan a veces
explícale a la gente
que estuve arrepentido
que pasen esa hoja
de mi vida vacía

2. Cuando se tiene 20 años

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Cuando se tiene 20 años
Se tiene todo por delante
La primavera en la frente
Y el porvenir en cada mar

3.Vida, pasión y vuelo de la abuelita Zenaida

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La conocí en Bogotá
por las calles bogotanas
vendiendo frutos maduros
con su sonrisa cansada
siempre en la boca un cigarro
cigarro que ella se arma
tan pequeñita, tan frágil que me dije:
“cosa rara que camine y que no vuele”

4. Madre de Mayo

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“Como todos los jueves hace años ya
Desde que de ellos no supieron más
Con aquella foto linda donde están tres
Va a la plaza de Mayo con aquel cartel”

5. Hoy no quiero  cantar

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Pobrecito, pobrecito mi padre tan niño muerto,
no se yo lo hubiera criado de otra manera pienso.
Hoy no quiero cantar, hoy no quiero cantar,
faltan tantos a mi lado, tantos.

6. La Bohemia

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Hoy regrese al ayer
crucé su niebla gris
y lo encontré cambiado”

7. Si mi guitarra canta como canta

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Hay que ver un obrero volver
a casa sin pan para sus hijos
y derrotado después de haber
buscado en vano un trabajo o
trabajando en pago de un mal
salario sin pan para sus hijos
y derrotado.”

8-Estoy orgulloso de  mi general

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Me enamoré del silencio
y en él largo ratos
me suelo quedar de tanto
escuchar mentiras y a veces
decirlas por eso será.

9. Acordate de olvidarme

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Acordate de olvidarme yo
te lo pido que una bala me
espera en cualquier sitio,
En el hojal de sangre de
mi camisa la flor que yo
te dejo no se marchita

10.  Llovía como llueve

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Vos sabes que hace mucho
que dios esta muy solo
no lo incomodes nunca
con tus remordimientos”

Cuando dije que estaba triste porque se había muerto Leonardo Favio, cantautor argentino, recibe varios mensajes que me corregían: Leonardo Favio, era sobre todo un cineasta. Uno de los mejores de esta parte del mundo. Las personas que me lo señalaron tiene por supuesto razón, si su filmografía no es extensa, varias de sus producciones son consideradas clásicos del cine latinoamericano. Y sin embargo para mí, Leonardo Favio, sobre todo un cantautor. Viniendo de un fanático de Arjona como lo soy (también me gusta Cradle of Filth) los lectores pensarán que mientras escribo tarareo Ding-Dong son las cosas del amor (Aunque ese «Si ella dice que los Beatles yo digo The Rolling Stones » prefigura al maestro de Jocotenango), pero en realidad lo que me suena es una frase de «Anotaciones para Carola » :

‘Muchas veces mis canciones fueron burdas y huecas, fue el horror al fracaso que te inculcan a veces. Explícale a la gente que estuve arrepentido, que pasen esa hoja de mi vida vacía’ decía Favio sobre algunas de esos temas que, por fáciles, fueron los más exitosos y escuchados y , ya que de greatst hits vive el hombre, son los que se repiten en estos días de homenajes.

Sin embargo si la gente recuerda « Hoy corté una flor y llovía » o «La foto de Carné », Favio ni siquiera tuvo una « época » light. Ya en su primer álbum Fuiste mía un verano de 1968 había canciones como « Alguna vez una canción » y la versión de « Para saber cómo es la soledad » de Spinetta, que por si solas alejan todo el disco de esa ligereza de la que él mismo toda la vida se sintió culpable. En su segundo trabajo Una cita con Leonardo Favio del año siguiente, el cantautor, además de se arriesgaba a incluir un largo tema casi hablado, « Hoy no puedo cantar » en el que hablaba de su infancia, dela muerte y las muchas violencias en las calles de Argentina. En los años siguientes cantaría historias de exilios y desapariciones (como en « Madre de Mayo ») y otros sufrimientos latinoamericanos. A pesar de de que a veces el imaginario cristiano impregnaba sus historias políticas. ( « Si mi guitarra canta como canta ») o casi eróticas (« Ave María Niña ») , la honestidad del resultado final hacía que Dios no estorbara. Decir que era « peronista y religioso » es mentir; Leonardo Favio era más bien un místico con una enorme consciencia social.

Diga usted, como si le hubieran dado una guitarra (y semejante voz) al cura Camilo Torres.

A partir de su cuarto disco Vamos a Puerto Rico, Leonardo Favio, que ya era conocido en toda Latinaomérica y había hecho varias giras por el continente, se permitiço también experimentar con la música incoporando ritmos andinos y caribeños (que en Colombia siempre se le quiso, es una cosa que se sabe). En su disco del 97, Me Miro reescribió la cumbia de la abuelita Zenaida como la historia de una vendedora de las calles bogotanas a la que los nietos se la han ido de mulas a Estados Unidos.»

Su declaración (sobre las canciones huecas) la hizo en uno de los dos álbunes de 1973. Que desde entonces hizo todo lo posible por hacer música que valiera la pena parece confirmarse cuando uno mira que todas las compilaciones de « Grandes Éxitos » no incluyen casi nunca temas posteriores, y esto a pesar de que su carrera continuó durante veinte años a partir de ese momento. Leonardo Favio nunca dejó del todo las baladas sentimentales (que dieron para que lo pusieran al lado de los grandes de la « música para planchar » que no hacían otra cosa que cantar canciones ajenas) pero no deja de ser injusto que se le niegue el título de gran cantautor porque hizo canciones fáciles al principio de su carrera, o porque era « sobre todo » un cineasta. Como si a otro Leonardo, de apellido Cohen y también místico como el argentino, uno le quitara lo songwriter porque la razón para ponerse a cantar fue que sus novelas no le daban para vivir.

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Opiniones

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Opinión por:

swhelpley

9 noviembre 2012 a las 16:11
  

Hay cierto paralelismo entre las vidas de Facundo Cabral y Leonardo Favio: Ambos vienes de barriadas muy pobres de los pueblos argentinos, sus padres los abandonaron de niños, fueron musicos , un poco misticos, trabajaron desde muy jovenes, y fueron devotos toda su vida de una causa politica muy polemica, el Peronismo, en eso un poco menos Cabral. No deja de ser curiosa esa devocion de toda la vida, frente a la actitud de, por ej Borges que consideraba a Peron el causante de los males de Argentina, las dictaduras incluidas.

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