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30
11
2014
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Qué bonita vecindad

Por: Ricardo Abdahllah

El hecho de que tenga una conexión internet de mierda de que mi vecino el de la wifi sin contraseña tenga una conexión de internet de mierda, que cuando se le da la gana pude tardar horas en subir una fotografía, me obligó a la reflexión que ni siquiera me había hecho mientras creaba la imagen en esa magnifica herramienta de expresión artística y política llamada Paint. ¿Por qué mientras todo el mundo – es decir todo el mundo que veía en mi pantalla porque en la calle no pasaba nada – se deshacía en lágrimas por la muerte de Roberto Gómez Bolaños, yo sentía el impulso de recordarles su presentación de 1977 en el Estadio Nacional de Chile?

Primero me dije que era un aguafiestas por naturaaleza. Pero no es cierto y al contrario, siempre he pensado que el muerto al hoyo y el vivo andaba de parranda. O no andaba muerto, andaba de vivo. O el muerto se fue de parranda y lo echaron al hoyo.

Bueno, la idea es esa.

Declaraciones del Chavo del 8 en Santiago

Y además no había fiesta aquí, sino velorio, uno de esos velorios multitudinarios y virtuales, que se desbordan de la calle y llenan las redes sociales y a los que habrá que irnos acostumbrando. Un velorio globalizado y uniforme en el que todos lloraban y expresaban su dolor reposteando imágenes que iban del magnífico homenaje que le hizo José Gonzáles (y que luego fue retomado por DC Comics) hasta cantidades de frases que ni siquiera había dicho el difunto pero encajan en lo que se piensa que un genio, como Chaplin, Shakespeare, Coelho o el Dalai Lama.

Aguavelorios.

¿Por qué ponerme de aguavelorios cuando además hay mucho que me gusta del trabajo de Roberto Gómez Bolaños, además de sus novelas Los detectives Salvajes y 2666?

Cuando era niño decía que mi personaje favorito era el Chaparrón Bonaparte y ahora que lo recuerdo entiendo que las telarañas de lenguaje-lógica que tejía con su compañero Lucas Tañeda estaban a la altura de los diálogos de Lewis Caroll en Alicia y El otro lado del espejo. Luego fui fan del Chapulín, máximo exponente de los superhéroes latianomericanos, junto a Generoso el Guajiro y Capax y esa declaración política que son sus enfrentamientos contra Super Sam, el superhéroe imperialista además de las adaptaciones de Fausto, Romeo y Julieta , Don Juan y la vida de Chopin, el compositor polaco que en homenaje a los personajes del comediante latinoamericano adoptó un nombre artístico que empezaba por “CH”

Como el Chómpiras, que me gustaba más en su época de ladrón outsider que luego de su reconversión profesional al más respetable sector de la hotelería.
Y el Chanfle, periodista pobre, explotado , torpe y seductor.

Es decir, periodista.

El Chavo siempre me gustó menos, con excepción de los capítulos en los que tocaba metal:

Imagen de previsualización de YouTube

El Chavo me gustó menos, a lo mejor porque a todo mundo le gustaba, y sin embargo es innegable la huella que ha dejado en latinoamerica, que va desde la entrada de sus frases en el vocabulario cotidiano hasta la imagen que ilustra el comienzo de este texto.

Y sin embargo no sentí nada cuando se murió Gómez Bolaños. No sentí la tristeza que voy a sentir cuando se muera Axl Rose o Eddie Vedder o Roger Waters o Renaud ni comparable a la llorada que ensayo cada vez que pienso que se puede morir Cohen.
Todos mis demás héroes ya están muertos y es mejor así.
Yo lloraría más por la gente que me definió como individuo que por los que me definieron como generación y también es mejor así.

La genialidad de Gómez Bolaños consistió en construir todo un universo basado en repeticiones y estereotipos y aún así evitar caer en los personajes unidimensionales. En eso fue el Balzac (más que el Shakespeare) latinoamericano. En el mundo chespiritiano no hay buenos ni malos. Nadie está exempto de egoísmo y nadie está excepto de nobleza.El profesor Jirafales podía golpear a sus alumnos, pero entendía la función de la escuela. El señor Barriga era un privilegiado que sin embargo jamás expulsó a ninguno de sus inquilinos. Doña Florinda era clasista, como los riquillos colombianos que no quieren pobres en su vecindad, pero representaba una mujer sola e independiente que era capaz de rehacer su vida mucho antes que las telenovelas se atrevieran a sugerirlo.

Que CHespirito visitara CHile en la época de PinoCHet no lo hace un pinochetista. Que se haya muerto no lo hace un hombre más consciente de sus responsabilidades como figura pública,que se opuso a la evolución de la sociedad en temas como el aborto; que fue un retratista magistral de su época pero no hizo nada para cambiarlo. La complejidad que pudo dar a sus personajes y más aún en un medio como la televisión y un canal como Televisa donde el facilismo era la regla no borra las disputas con sus compañeros de elenco, ese lado tiránico, del “genio” que no se permite reconocer el talento a su alrededor.
“Canonizarlo”, en el sentido de negar su complejidad como ser humano es un insulto a su talento.
Como en sus personajes había en Chespirito tanto de genio como de torpe como de noble como de egoísta, como de mezquino, de retratista de la condición latinoamericana y de cómplice pasivo por no ayudar a cambiarla, de tierno como de detestable.

Y es mejor así.
Qué miserable vecindad. Y qué bonita.

 

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03
11
2014
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Bhopal: la culpa fue de los indios.

Por: Ricardo Abdahllah

El 3 de noviembre de 1984 una nube de gases tóxicos escapó de una planta de producción de pesticidas en la ciudad de Bhopal, India. Cerca de 500.000 personas fueron expuestas a los gases y entre 3000 y 5000 de ellas (siempre la guerra de cifras) murieron en los tres días que siguieron al incidente. No sabían lo que habían inhalado. Las fotos de la época. Asfixiados, quemados por dentro, sin párpados. Más de 50.000 personas sufrieron secuelas graves como consecuencia directa. La incidencia en las generaciones que nacieron después aún está en estudio.

TIME magazine

TIME magazine

De eso hace 30 años. Menos mal existen los aniversarios en números múltiplos de días. Así uno recuerda, vuelve y mira, se pregunta qué ha pasado. Se da cuenta que no ha pasado nada o no mucho.
La planta pertenecía a la Union Carbide, la misma multinacional que durante muchos años produjo las pilas Eveready y Energizer (las del conejito) . Desde el 2001 la Union Carbide pertenece al

grupo Dow, que ha hecho todo lo posible por desvincularse de la tragedia de Bhopal insistiendo en que en el momento de la adquisición, la Union Carbide era ya una compañía limpia, generosa al punto de que el dinero de la venta de sus interese en India se había destinado exclusivamente a la construcción de un hospital en Bhopal. Allí se tratan quienes se enferman tomando el agua de los pozos aledaños a la ahora desmantelada fábrica, que aún están contaminados.
Más aún, Dow insiste que la Union Carbide sólo era propietaria de la mitad de las acciones en la planta de Bhopal. La otra mitad pertenecía al gobierno de la India y a “numerosos inversionistas”. De las diversas campañas y comunicados de prensa financiados por la Dow, uno infier

e sin mucho esfuerzo, que la culpa del desastre fue de la “mitad india” , que fue negligente con el montaje de la planta, que no implemento un plan de emergencia ni capacitó a los pobladores de los barrios cercanos a la planta, muchos de ellos formados portugurios, que no hizo mantenimiento los equipos que habían producido media docena de incidentes y tres muertes antes de la tragedia, que contrataba trabajadores que incluso habrían saboteado los equipos para dañar la reputación de la compañía.
La “mitad americana” por supuesto, ignoraba todo lo que ocurría. Los ejecutivos de Houston fueron engañados en su buena fe por los tercermundistas.
Eso es lo que nos dice Dow.
Foto EPA

 Foto EPA

Hay que creerles. Sería inauditoque una compañía produzca, explote o trabaje con materiales peligrosos en un país pobre. Jamás la tentación de reducir costos y maximizar beneficios los llevaría a preferir países donde las regulaciones laborales permiten horarios de trabajo ilimitados, los salarios son más bajos, los sindicatos no existen y las reglamentaciones de seguridad son ligeramente más flexibles.
La culpa es de los Indios.
Warren Anderson debería haber ido a la India para explicarlo. Era el máximo responsable de la Union Carbide cuando ocurrió el desastre. La India solicitó durante diez años que fuera a rendir sus descargos y luego duró diez años más pidiéndolo en extradición. En algún momento los habitantes de Bhopal cogieron la costumbre de hacer marchas para pedirle al gobierno americano que lo enviara. En algunas de las fotos se ven pancartas que dicen “Les damos a Osama si nos dan a Anderson”.
Pero ya no importa, los dos están muertos. Osama en el fondo del mar y Anderson en un cementerio de Florida. Anderson murió de viejo.
Que Anderson estaba requerido por las autoridades de India no nos lo dice la Dow.
Olvidan cosas así. Olvidan que cuando los periodistas Dominique Lapierre y Javier Moro quisieron hablar con responsables de la compañía, nadie dio oficialmente la cara, pero varios ex-empleados entregaron informes que probaban la negligencia de los dueños americanos de la planta. Olvidan decir que está confirmado que la compañía (la limpia Dow, no la sucia subsidiaria Union Carbide) pagó al grupo de inteligencia privada Stattford para “monitorear” a varios de los activistas indios y extranjeros que militan para que la investigación sobre el accidente de Bhopal llegue algún día a alguna parte.
Olvidan también decir que cuando la presión pública terminó por volver “impopular” la guerra en Vietnam, Dow fue la única compañía que continuó produciendo Napalm.
Pero esos son olvidos involuntarios. Yo no dudo de la buena fe de Dow, la culpa de la tragedia fue de esos indios mugrosos y descuidados.

 

 

 

Foto Simone Lippi

Foto Simone Lippi

 

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09
06
2014
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Cinco borrachos en voz alta.

Por: Ricardo Abdahllah

En mayo del año pasado, Miguel, Fabián, Chucho, Yonefe y yo pedimos otra ronda de cerveza sentados en una tienda frente a la Universidad Nacional. Salíamos de la Feria del Libro y, valga la redundancia, habíamos tomado. Hablábamos pestes de Santos. Hablábamos de porros y creo que hablábamos de Cuba. En la mesa del lado estaban sentados dos mujeres y un hombre con corte militar. No un soldado, tal vez un suboficial, que nos miraba rayado.
“Al fin y al cabo, Colombia es una dictadura” dijo Miguel y acabó de un solo sorbo su Club Colombia.
Yo dije que no, que a pesar de todo, Colombia no era una dictadura. La prueba era que estábamos hablando pestes de los militares y la patria y la iglesia en ese tono eufórico de los borrachos y a pesar de que nos escuchaban, a la mañana siguiente no habría una bota militar rompiéndonos la puerta de la casa antes de rompernos la cara.
Esa es la diferencia.
No es que en Colombia los militares y policías no rompan caras (a Miguel los del ESMAD se la rompieron una vez por tener en su billetera un carnet de la UIS) sino porque aún no tienen la libertad absoluta para hacerlo. En ese absoluta se define todo.
Muchos de quienes me recriminan porque voy a votar por Santos (haciendo mueca de nauseas como los franceses de izquierda que en el 2002 votaron por Chirac para salvar al país del ultraderechista Jean-Marie Le Pen) me han recordado por ejemplo, la actitud del actual presidente frente al Paro Agrario. Tienen razón, Santos fue cobarde, arrogante y violento al enviar a la policía a desbaratar las marchas a punta de gases y bolillos.
Pero con Uribe en el poder ni siquiera habría habido Paro. Ni consolidación de la Marcha Patriótica. Ni Plazas llenas para protestar contra la destitución de Petro. Primero porque a los líderes los hubieran asesinado antes de que tuvieran tiempo de organizarse y segundo porque nadie se habría atrevido a salir: es duro enfrentarse a los gases, pero imposible a las ráfagas.
Y Uribe es hombre de ráfagas y con Uribe los colombianos se creyeron cada vez el cuento de que a la gente se la puede callar a bala.

Colombia no es una dictadura, pero estuvo cerca de serlo. Uribe cambió la Constitución para quedarse en el poder cuatro años e intento repetir la jugada para no soltarlo más. La consecuencia es que durante todo su mandato, y en particular durante su segundo periodo, se sentía el miedo. La gente no hablaba de política en los taxis, había que ser “prudentes” en las redes sociales y si algo se decía contra Uribe, llovían insultos y amenazas. Algunas de uribistas alborotados, otras- que daban más miedo- de anónimos convencidos. Unos y otros se sentían respaldados, como si no fuera grave atacar a alguien que apenas está armado de cierta revoltosidad ingenua y un teclado de computador.
De la dictadura nos salvaron el fracaso del referendo uribista, la lucidez de la Corte Constitucional y la feliz traición de Santos a los “ideales” que defendió con pasión como subalterno de Uribe.
Esta vez Uribe no tomó riesgos. Para evitarse otro Santos, que luego de ensuciarse las manos junto a él quisiera ensuciárselas solito, todo, escogió un tipo dócil, sumiso, un híbrido entre el Conde Pátula y el Conde Contar. Si ese hombrecillo llega a la presidencia, en un país donde el presidente tiene mucho más poder del que debería tener, Zuluaga no será más que quien pondrá su firma para dar forma legal a la voluntad de Uribe. El testaferro de testaferros. El sumun (¿o sumum?¿Cómo se dice?)de la testaferrudez.
No, yo no apruebo la gestión de Santos que además tiene el defecto imperdonable de nunca haber pertenecido al pueblo que gobierna. No le creo el cuento de la paz porque la paz, más que a punta de diálogos, se logra a punta de reformas sociales que si Santos quisiera ya habría podido iniciar. Sí, yo considero que Santos es un estorbo para el progreso social del país, un enorme obstáculo que habrá que rodear para seguir adelante.
Uribe es peor, es la certeza de un retroceso, de que Colombia va a perder lo que se ha avanzado en términos de reconciliación, de derechos humanos, de reconocimiento de las minorías, de educación y hasta de espacios para la izquierda, la disolución de esa Constitución consensual y pluralista del 91 para regresar a los principios arcaicos, machistas, clasistas, camanduleros y represivos que rigieron el país durante más de un siglo y que están consignados en esa Cosntitución conservadora de de 1886, que a Uribe le gusta tanto.
Yo no aspiro a convencer a los votantes de Zuribe con este texto. Con ellos no hay cómo, pero quiénes votan en blanco o se abstienen son en su mayoría personas conscientes y creo que se les puede pedir algo de pragmatismo: No importa cuánto nos empute esa dicotomía, no importa cuánto hubiéramos querido una opción que nos diera la ilusión de festejar, el próximo presidente será o Santos o Zuluaga. Nadie más. Y según las encuestas, la diferencia es mínima.
Yo prefiero un presidente de derecha que un dictador potencial.
Con Santos presidente, el 7 de agosto siguen todas las luchas: la de los indígenas, la los LBGTI, la de los que piensan que una reforma agraria radical es una urgencia, las de que se oponen a la locomotora minera que nos está aplastando. Con Uribe en el poder, muchas personas preferirán la prudencia y las luchas que no se acaben por miedo, las acabarán a punta de cárcel y plomo. Quienes votarán en blanco el próximo domingo dirán con el tiempo que sí, que con Santos estaríamos en la mierda, pero al menos con la posibilidad de nadar para salirnos, que en las próximas elecciones votarán por el menos peor para que el más peor (que será de nuevo Uribe) no vuelva a ganar.
Pero con Uribe en el poder quién sabe, puede que las elecciones del próximo domingo sean las últimas en mucho mucho tiempo.

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21
04
2014
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Orinando contra un árbol…

Por: Ricardo Abdahllah

… y después de la proyección de un documental de Lise Toa Mogrovejo sobre la tierra de Arnhem en Australia nos quedamos tomando vino en el campus de Nanterre, que se parece tanto a las universidades colombianas, es decir que parece una universidad y no un colegio de curas como otras universidades de por acá. Mientras orinaba de pie contra un árbol (¿por qué he dicho “de pie”?) me llegaron casi simultáneamente dos mensajes de texto. Los dos decían, de diferente manera, que Gabriel García Márquez había muerto.
Uno sabía que García Márquez se iba a morir, son cosas que le pasan a todo el mundo y sin embargo hubo un vacío. Un silencio también. Volví al grupo, habían destapado otra botella. Se unieron al silencio. Brindamos.

Supongo que cada colombiano sabrá lo que hacía en ese momento y los recuerdos que le vinieron a la cabeza. Un amigo, Oscar Estévez, pensó en su profesora de Español, doña Alba Inés Castro, cuando les pasó “El rostro de tu sangre en la nieve”. Otro, Jesús Álvarez, en el día en que de castigo  lo pusieron a leer “Relato de un Naúfrago” como castigo y en cómo ese momento le cambió la vida.

Yo pensé, y he pensado en estos días, en un encuentro en 2001 en la estación de autobuses Greyhound de Sacramento a una hora en la que sólo había putas y dealers y donde una chica rubia de trenzas estaba leyendo “Cien Años de Soledad sentada en el piso”. En cómo el libro abrió la puerta para que habláramos toda la noche. En todas las veces en las que uno sabe que tendrá una conversación interesante porque después de que ha dicho “colombiano” le contestan “García Márquez” y no “Escobar” o “Falcao”.

En inglés “Cien años” siempre me pareció una novela épica y me imagino que los lectores gringos lo sienten como algo entre el Señor de Los Anillos y una de esas grandes novelas sobre la Guerra de Secesión. Se nota desde el principio porque cuando uno lee “Firing squad” escucha los disparos y con “Pelotón de fusilamiento” uno vé los soldados. Además uno sabe dónde pasa la cosa, así que además los imagina harapientos, con los uniformes devorados por el trópico que también se los está tragando.
Para los gringos Macondo debe ser una Tierra Media pero en plena época de la esclavitud, en Nueva Orleans.

Cuando viví en un apartamento subalquilado en París, el dueño tenía en su biblioteca la edición que he visto muchas veces en el metro, una con un papagayo en la portada (la edición gringa es violeta, yo se la regalé a mi maestro de literatura Hernando Motato, que debe estar muy triste en estos días). Cuando entrevisté a Daniel Pennac me dijo que su familia Malaussène, estaba por supuesto inspirada por los Buendía y para acabar de convencerme, recitó las primeras páginas de memoria. Tengo la impresión de que habría continuado toda la tarde, que hubiéramos llegado a barcos en medio de la selva y colas de puerco.

Volví a comprar el libro en un mercado de Turín. Descubrí que lo entendía, que gracias a que estaba en terreno conocido, el italiano comenzaba a sonarme familiar y meses después lo adquiri en rumano en Bucarest. En rumano la novela se llama “Un veac de singurătate ”. “Veac” no quiere decir “cien años” sino “un siglo”, pero es una manera más sublime de decirlo, un “siglo” pero histórico.
Como Pennac, Mircea Cărtărescu, el escritor rumano que debería ser el primero en ganarse el nobel, es un gran fan del libro y su gran epopeya sobre su país, “Orbitor” (ceguera), desborda de claves macondianas y guiños al universo de García Márquez. Como si (es él quien lo dice) ese siglo latinoamericano fuera la clave para a la vez entender y describir su propio Macondo, en ese en el que no hay compañías bananeras sino un comunismo convertido en dictadura totalitaria bajo un “patriarca” llamado Ceausescu.
Yo imagino que en todos lados hay Macondos, que por eso García Márquez nos hizo existir, nos dio voz, nos dio a los de los pueblos condenados una historia en clave de ficción que es mucho más cierta que la historia oficial.

Yo prefiero no decir Gabo, no por falta de cariño sino por falta de confianza, porque así dicen muchos que no lo han leído y peor , muchos que sólo lo vieron de lejos, que se permiten declarar que “lo conocieron” a lo mejor abusando de su hospitalidad legendaria. Que haya sido amigo de Fidel Castro le pone más que quitarle, porque se hicieron amigos cuando los dos representaban la esperanza de un continente herido. A lo mejor con el tiempo Castro no supo seguir siendo revolucionario y García Marquez dejó se ser ese secritor combativo de la revista Alternativa cuyas crónicas le obligaron a exiliarse.

A lo mejor as posiciones cómodas nublan eso que llaman el discernimiento.
A lo mejor  los dos envejecieron, lo que es perdonable, y aún así conservaron su amistad, lo que es meritorio.

Uno en todo caso vé a los que no lo leyeron criticándole sus fotos con Castro mientras que los que sí lo leyeron le perdonan las fotos con Clinton.

No es de eso que quiero hablar, sino de la colección de las obras de García Márquez en una edición barata de Oveja Negra que estaba en mi casa. Tampoco me importa que luego esa editorial le quedara debiendo plata. Importa que en esos libros descubrí que un colombiano, un tercermundista como uno, era capaz de contar el mundo, darnos un lugar en la cultura y la historia del mundo. Hacernos existir. Yo no lo sabía entonces, era un niño que escarbaba los libros a ver qué, yo creo que a lo mejor lo supe el pasado Jueves Santo, orinando en un árbol de Nanterre, de la misma manera como se murió Aureliano Buendía, una de esas casualidades que los que nacimos en estas tierras arrastramos por todo el mundo.

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25
03
2014
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La verdad sobre Venezuela (Ejercicio de Traducción)

Por: Ricardo Abdahllah

Los siguientes fragmentos no pretenden ser más que un ejercicio de traducción fragmentaria aunque por supuesto son mucho más que un ejercicio de traducción fragemtaría. Los he tomado de dos textos publicados recientemente y pienso que en algo sirven para entender la distancia que separa lo que ocurre en Venezuela de lo que creemos que ocurre en Venezuela. Para anticiparme a posibles objeciones, no los he extraído de medios castro-farco-comuno-petro-chavistas; tampoco de esos sitios de información “alternativa” que aún están especulando sobre el papel de los aliens en la desaparición del avión malayo.

Las fuentes son el periódico inglés The Guardian y el diario norteamericano The New York Times. Los artículos completos, en inglés,están aquí:
http://www.nytimes.com/2014/03/01/world/americas/slum-dwellers-in-caracas-ask-what-protests.html?_r=1 (New York Times)
http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/20/venezuela-revolt-truth-not-terror-campaign (The Guardian)

Y por aquí los fragmentos.
Los reportes de grandes medios ya nos informaban que los pobres de Venezuela no se han unido a las protestas, pero ésto es inexacto. No sólo los pobres se abstienen: en Caracas, nadie protesta más allá de de algunas zonas ricas como Altamira, en las que pequeños grupos de manifestantes se involucran en batallas nocturnas con las fuerzas de seguridad. Tiran piedras y bombas incendiarias y huyen del gas lacrimógeno (The Guardian)

*

Mientras los pobres son los que más frecuencia y más rigor sufren los problemas actuales, las protestas que han agitado la capital este mes, han estado dominadas por los residentes de las clases media y alta. (NYT)

*

Caminar entre la multitud de personas que estuvieron presentes el 5 de marzo para conmemorar el aniversario de la muerte de Chávez, un mar de trabajadores venezolanos, decenas de miles de ellos. No había un solo traje caro ni zapatos de 300 dólares. Qué contraste con las masas inconformes de Los Palos Grandes en sus jeeps Grand Cherokee de 40.000 dólares adornados con el slogan del momento SOS VENEZUELA. (The Guardian)

*

“El cambio no es posible en Venezuela si los tugurios no se implican” decía Henrique Capriles, el opositor que perdió las elecciones por un estrecho margen, en un gran mitin que se celebró- una vez más- en el lado rico de la ciudad. (NYT)

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Parece que hay más muertos en manos de los manifestantes que por culpa de las fuerzas de seguridad. Según el reporte del CEPR, además de aquellos que murieron tratando de desmontar barricadas de los manifestantes, unos siete murieron victimas de las barreras montadas por ellos mismos (como un motociclista decapitado por un cable atravesado en la carretera) y también han sido asesinados cinco miembros de la Guardia Nacional (The Guardian)

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Aunque las condiciones son duras en los barrios pobres como Hornos de Cal y La Televisora, en las faldas de una colina cerca del centro de Caracas, las cosas son mucho mejores que hace quince años cuando Chávez fue elegido presidente (…) El servicio de agua y electricidad ha mejorado y muchas casas tiene ahora lineas telefónicas e internet de banda ancha suministrado por la compañía telefónica estatal. (NYT)

*

Los residentes de Los Palos Grandes y Altamira, donde vi que ocurrían las protestas, tiene empleados que les hacen la fila y tienen los ingresos y espacio de almacenamiento para acumular algunas reservas (The Guardian)

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“Soy una chavista, pero las cosas van mal” dice Estefanía Medina, de 26 años, quien trabaja en un restaurante y vive en un tugurio de ladrillo pegado al pie de una colina “Maduro está haciendo las cosas mal, pero no apoyo tampoco la violencia de la oposición. Están llenos de odio” (NYT)

*

El único lugar donde la oposición parece estar ganando terreno es Washington (The Guardian)

en Twitter @r_abdahllah

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20
03
2014
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Si yo fuera Petro….

Por: Ricardo Abdahllah

A Gustavo Petro no se le acusó ni de corrupción, ni de tráfico de influencias, ni de clientelismo, ni de nepotismo, ni de favorecer terceros, ni de cambiar votos por puestos, ni de discriminación racial, ni de acoso sexual. De hecho nadie sabe muy bien de que se le acusó. La historia de las basuras, por supuesto, pero ya está largamente demostrado que tras la “inundación” de basuras que la ciudad vivió durante tres días, hubo un complot de los empresarios perjudicados con la decisión del alcalde de devolverle al público un servicio público que estaba costando demasiado y que sólo funcionaba bien en ciertos sectores de la ciudad. Hace unos meses, una amiga lo decía así “La gente del Norte no soporta tener que sacar la basura cada dos días, así esa la condición para que en el sur las puedan recoger cada cuatro y no cada semana”.
A Petro no lo sacaron por las basuras, lo sacaron porque les dio miedo que se creciera en la Alcaldía, porque Colombia es un país que se desgarra las vestiduras llorando la muerte de Mandela (quien fue condenado en su momento como guerrillero y terrorista) pero no admite que una persona que ha luchado con las armas cuando no había otra manera de hacerlo, entre en la política y menos que le vaya bien. En los años ochenta el método empleado con la Unión Patriótica fue la eliminación física, el mismo que se utilizó contra Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo. Los métodos actuales para sacar de la partida a los contrincantes son menos sanguinarios, pero igual de sucios.
Santos, que le teme a Uribe como a nadie en el mundo, dio el visto bueno a la destitución de Petro, para congraciarse con la derecha de la derecha, pero el cálculo es contraproducente, primero porque los uribistas radicales prefieren al original que a la copia, segundo porque demostrar que las garantías a una ex-izquierda armada para que participe en la política son una payasada, le da un golpe mortal al proceso de paz en La Habana.
Que era lo único que le quedaba a Santos, su gran apuesta.
Más decepcionante es la actitud de Rafael Pardo, uno de los últimos liberales demócratas (o el último), al aceptar (mermelada, sagrada mermelada)un gobierno encargado que lo llevara al Palacio Liévano contra la voluntad de sus administrados.

Sin duda Petro no fue un alcalde perfecto, sin duda no resolvió todos los problemas de una ciudad de diez millones de habitantes. Tampoco creo que los dejara empeorar. Bogotá ya era insegura cuando Petro fue elegido con una alta votación popular. Sigue siéndolo, pero la tasa de homicidios cayó como nunca en la historia. El Transmilenio no se convirtió en un sistema de lujo, pero tampoco era cómodo cuando Petro llegó (ni nunca lo ha sido, como la mayoría de sistemas de transporte masivo en el mundo) pero Petro dejó sentadas por fin las bases para la construcción del metro y montó un sistema integral que terminará por darle a Bogotá un transporte moderno.
Y sobre todo, Petro pero gobernó con sectores que nunca habían sido tenidos en cuenta, que ni siquiera sabían que eran dignos de hacer parte de la administración de la ciudad en la que viven. En un abuso de autoridad por el que tarde o temprano tendrá que responder, el Procurador, sin ni siquiera formular una acusación clara en su contra, hizo el trabajo sucio al servicio de una clase dirigente a la que él pertenece y para quien era preocupante la popularidad del alcalde entre los indígenas, los animalistas, los desplazados, las trabajadores sexuales, la población LBGTI, las madres comunitarias, los vendedores, los ex-zorreros, los estudiantes y toda esa Bogotá que vive de la 26 hacia el sur y de la séptima hacia el occidente.
Le tenían miedo porque en el resto de Colombia también hay gente así y esa gente también es la mayoría.
Ese era el tipo de personas que se reunía el 10 de enero en la Plaza de Bolívar.

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Yo nunca había visto respaldar de esta manera, con el corazón, sin esperar puestos, sin el cerebro en modo “ya llega la Lechona”, a un político colombiano.
Lo que aquí decía Gustavo Petro ese día sigue teniendo toda su validez.
Si yo fuera él, no saldría. No saldría y así el Procurador en persona tendría que venir y se encontraría con un montón de gente que siente que en el país que se enorgullece diciendo que es la democracia más antigua de América, la democracia es esa comedia que vivimos hace dos semanas, cuando el congreso y la cámara quedaron mayoritariamente en manos de caciques, corruptos e incompetentes que saben que llegarán tranquilamente al final de su periodo.
Si yo fuera Petro me quedaría, y que vinieran a sacarme. Por las malas. Por encima de la gente que a esta hora está en la Plaza de Bolívar. A ver qué. A ver si en Colombia por fin pasa algo.

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16
03
2014
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El Proyecto Fenicia ¿Renovación urbana o capricho de Los Andes?

Por: Ricardo Abdahllah

En las últimas semanas han venido apareciendo en los medios colombianos varios publireportajes sobre la renovación del “Triangulo de Fenicia”, un proyecto urbanístico de gran escala liderado por la Universidad de Los Andes en el sector de Las Aguas al pie de los Cerros Orientales de Bogotá. Los publirreportajes no están etiquetados como tales, pero al leerlos (y mirarlos y escucharlos porque los contenidos multimedia están a la orden del día) uno tiene la impresión de estar frente a ejemplos de propaganda coorporativa comunicación institucional de la mejor cosecha de Pacific Rubiales.

En medio de frases como “El proyecto que quiere revitalizar el centro” y “una ciudadela del futuro destinada a brotar en medio del centro histórico » no sólo están presentes los elementos de lenguaje de las campañas de imagen de las empresas de extracción minero (seguridad, progreso, desarrollo) sino que se recurre a las mismas estrategias : la garantía de que el patrimonio de la zona será conservado y valorizado, los testimonios agradecidos de algunos habitantes del sector (humildes pero bien maquillados) y las fotos y maquetas de tipo que antes/después casi hacen sentir envidia de la suerte que tienen los felices beneficiarios.

En cambio no se menciona, ni siquiera de paso, las expresiones de descontento de los habitantes tradicionales del barrio que también es uno de los más tradicionales de Bogotá y que han pasado desde la creación de grupos en las redes sociales como “No se tomen las Aguas” https://www.facebook.com/NosetomenLasAguas hasta las manifestaciones frente a la sede misma de la universidad-

Los habitantes se muestran inquietos respecto a las compensaciones que recibirán, dudan de la buena fe de los promotores y se quejan de la falta de transparencia en la supuesta concertación “¿Nos van a expropiar las casas? ¿Van a subir el estrato? ¿Tendremos que retirarnos por el incremento en los impuestos?” eran algunas de las dudas que José Farid Polanía explicaba al periodista Santiago Valenzuela de EL ESPECTADOR.

Imaginemos la situación contraria, que se expropiaran terrenos pertenecientes a la Universidad de Los Andes (o a sus accionistas o a la comunidad jesuíta) para construir residencias universitarias de para los estudiantes de la Nacional (que sí las necesitan). Sin duda, une ejército de políticos, abogados, periodistas y esas rara especie que son los columnistas se apresuraría a denunciar un atentado a la propiedad privada, una herida mortal a la confianza inversionista extranjera. Sin duda, muchos utilizarían incluso la palabra “Chavismo”.

Por supuesto, pueden alegar que en el caso del Triangulo de Fenicia no conviene hablar de expropiación (además de comerse vivos a sus hijos, los comunistas expropian, los capitalistas en cambio además de permitir la libre competencia hacen proyectos innmobiliarios. Los publirreportajes insisten además en que donde hay ahora 460 “unidades de vivienda” el proyecto dejará 900, pero omiten que las “unidades de vivienda” actuales son en algunos casos, asas de cinco piezas, con patio para gallinas, tejados de barrio sobre los que puede salir a pasear el gato, la posibilidad de un local y una puerta que da a la calle y que las nuevas unidades son apartamenticos que máximo tendrá a 70 metros. Algunos voceros de Los Andes han llevado hasta nuevos límites la manipulación del lenguaje para decir que “se conservarán los mismos metros cuadrados pero con adaptación en diseño habitacional”

Es decir eso: de casa con patio a apartaestudio tipo “caja de fósforos”, pero suena más bonito.

Aún si los habitantes actuales del barrio aceptaran amontonarse a los nuevos espacios, hay que tener en cuenta quiénes serán sus vecinos, las personas que vendrán a vivir en las 440 nuevas “unidades de vivienda”. No hay allí ningún misterio y los promotores del proyecto lo asumen públicamente: los clientes en su mayoría serán profesores y estudiantes de Los Andes, (aquí voy a dar un montón de vueltas para evitar usar la palabra “burgueses” ) gente con un poder adquisitivo mucho mayor que el de los habitantes del barrio.

Esto llevará a la implantación de un tipo de comercio que no existe actualmente en el sector y a la desaparición de los negocios históricos locales en una pelea de señora que vende corrientazo contra Subway o de de tiendita contra supermercado multinacional (no dije “macdonalds”) es fácil predecir quien tendrá que retirarse. En un primer momento el aumento en el costo de los productos de primera necesidad y a mediano plazo la subida de los precios del mercado immobiliario serán un empujón para que quienes actualmente viven en el sector de Fenicia y Las Aguas desocupen sus “unidades habitacionales” y terminen por instalarse en los barrios populares, los que le corresponden. El mismo fenómeno se ha vivido en sectores como Usaquen y La Macarena/La Perseverancia y ha afectado incluso a municipios enteros como Villa de Leyva y Barichara.

Eso, aunque no se haga con fusil en mano, se llama desplazamiento.

Poco importa que sobrevivan la casa Espinosa o que siga abierto el Goce Pagano. Un barrio, o un pueblo no son los edificios y menos aún los edificios históricos, sino los lazos sociales que existen, las tradiciones muchas veces informales, los relatos de vida. El proyecto Fenicia mata Las Aguas y al sentar un precedente, hiere de muerte el resto de La Candelaria. Además de seguir saturando tanto las calles como el transporte público en el Centro.

El Proyecto Fenicia es costoso, destructivo y sobre todo innecesario, porque La Candelaria, pese a todo lo que digan los publirreportajes, puede vivir sin la Universidad de Los Andes, y en últimas la Universidad de Los Andes, puede vivir sin apropiarse del Triangulo de Fenicia. no tiene que realizarse sólo porque es el capricho de una universidad privada, así esa universidad sea el claustro del que sale la mitad de la élite política y de medios en Colombia y así esa élite ame y respalde su alma mater.

Tienen derecho, pero eso no basta como justificación para un proyecto de gran impacto que modifica de manera negativa y permanentemente un sector histórico y plural de la ciudad. Es triste que una universidad tenga la misma idea del progreso que una petrolera y recurra a sus mismos métodos para obligarnos a aceptar esa visión.

Iba a decir “meternos ese proyecto por los ojos” pero me contuve.

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03
11
2013
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Juntos para toda la vida

Por: Ricardo Abdahllah

Suele decirse que luego de visitar el Tayrona hay cosas con las que uno se queda toda la vida. Durante mucho tiempo pensé que de mi primera visita, en 1998 si mi memoria no me falla (aunque ahora me falla todo el tiempo, la desgraciada) me quedarían las noches con 180 grados de estrellas, las caminatas por las playas tomando moscatel y cantando Light My Fire en pelota y una de las dos experiencias cercanas hacia la muerte que he tenido en la vida. Esto último, el casi-ahogamiento- no ocurrió en el 98, pero lo he recordado como si fuera en ese año. Esa es una señal de que mi memoria comienza a fallarme y ahora me falla todo el tiempo, la desgraciada y repito las cosas. Con los años se me mezclarán la cara de Julián B. Prado la primera vez que vio el mar (¿Fue en el 98?) , los pargos que pescaba Óscar B. Estévez con un anzuelo hecho de una lata de atún y el recuerdo inventado de Natalia Hetfeield viviendo en el kiosco del cabo San Juan (¿Fue en el 98?)
Todas esas cosas que pasaron antes de la concesión del parque. Antes de Aviatur y su “ecoturismo” aséptico y de que los indígenas tuvieran que justificarse para entrar al Parque.

Ahora sé que si hay algo de esa primera visita que que me acompañará toda la vida es este hongo a medio camino entre el tobillo y el talón de mi pie izquierdo.

No podría decir con certeza la fecha exacta en la que el apareció, es así con los grandes amigos y los grandes amores, pero sí que fue apenas regresando de ese viaje. Una manchita primero que todo (como los grandes amores), que luego fue creciendo (como las cosas que te matan) hasta ocupar la zona justo desde donde termina el hueso del tobillo (que además tengo salido), hasta donde empiezan los pliegues que anuncian la planta del pie.
Vengo de una familia donde el hospital es el lugar donde se trabaja y no al que se acude, así que durante años, – los años en los que evité las idas a piscina porque estaba acomplejado por las manchas de acné en mi espalda- nadie se dio cuenta. El hongo fue durante todo ese tiempo regular, con bordes definidos, constante como un lunar pero con el tamaño suficiente como para ser más consciente de su existencia que de la de un lunar. Él fue mi único amigo imaginario y el gran secreto de mi cuerpo que pasaría incógnito toda la época en la que si uno estaba desnudo con alguien, no le miraba los pies.
Después uno mira, lame y muerde pies y surgen las preguntas. Yo contestaba “Lo tengo hace unos días” o “Es una dermatitis”.
Era una de esas palabras que se escuchan en un hogar en el que los lapiceros y agendas tenían logos de laboratorios farmacéuticos.

No es que cuando al hongo con quien yo tan bien había vivido le aparecieron un hermano en la tibia y un primo segundo detrás de la rodilla, yo hablará de eso a mi madre, fue que ella se dio cuenta. En un paseo de piscina (muy probablemente en unas vacaciones en el Decamerón, que es el Piscilago de los que asciendne un peldaño en la escala social). Yo ya había superado el complejo de las manchas en mi espalda. Ella me dijo “Muestre eso que tiene ahí”.
Mi secreto no era un secreto más, no volvería a serlo.

Hace ocho años que me fui de la casa y casi de inmediato del país. Cuando alguien viene desde Colombia mi madre me envía, junto al Chocoramo indispensable, una crema para el hongo. Al principio era una azul, de American Generics, que ya no se vende más. Luego una de empaque verde, la de ahora es “Corticol 3” de GIMED. La compañía no me ha pagado por semejante product placement que le estoy haciendo aquí, pero como dejar de señalar que la crema tiene al parecer mútiples utilizaciones, entre ellas la disminución de las estrías axilares:

http://answers.yahoo.com/question/index?qid=20120119170358AAP1drf

 

Cuando hablamos por Skype los domingos, mi madre siempre me pregunta cómo va el hongo. A lo largo de los años me he dado cuenta que mi mamá pregunta más por el hongo que por las nueras.

Le digo lo que pasa, que los dos parientes del hongo desaparecieron hace tiempo, pero él me acompaña siempre. En primavera y otoño es una sombra apenas perceptible, pero en verano (cuando hace calor) y apenas comienza el frío (como por estos días) y uno está obligado a dormir con las medias puestas, él regresa y crece y las cremas que llegan de Colombia se hacen tan necesarias para que no se agrande, no demasiado. Para que se esconda sin desaparecer del todo.

Si me dijeran que hoy existe una poción mágica o un tratamiento de acupuntura para desaparecer mi hongo, dudaría en utilizarlo. No sé si ya les he dicho que mi memoria falla, que a lo mejor con los años fallará del todo o del casi todo. Entonces, cuando ya se me enreden los recuerdos y también el Tayrona haya desaparecido bajo el gran complejo hotelero que hace años le quieren poner encima, y yo pase diciembres solitarios en un hotel barato de Berlín (una ciudad en la que nunca he estado) se qué podré mirar mi pie izquierdo y mi hongo seguirá allí, variable pero fiel, la gran huella de mi viaje iniciático, la única compañía que me durará toda la vida.

en Twitter :   @r_abdahllah

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20
09
2013
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El Papa progresista

Por: Ricardo Abdahllah

Nueva declaración del Papa, nueva serie de titulares entusiasatas. “Hay que acompañar con misericordia” dice el pontífice en una entrevista publicada en diecisis periódicos jesuitas alrededor del mundo. Y a la hora de registrar sus declaraciones de nuevo aparece el adjetivo : “progresista” el Papa. “Progresistas” sus ideas.
Sólo que progreso no hay progreso en lo queha dicho y ya que estamos, tampoco hay ideas. Ni motivos para alegrarse, a no ser que uno sea un católico homosexual arrepentido obsesionado con la culpa. Pero si ya ser católico y homosexual es una contradicción, ni hablemos de homosexuales arrepentidos. Al contrario, sus declaraciones son cristianas de la vieja escuela, retrógadas por tanto, inscritas en la tradición de “aceptar” leprosos y prostitutas, no por su valor intrínseco como personas, sino como acto de compasión. El doloroso sacrificio de acercarse a lo sucio, a lo que no es normal. Podemos “aceptar”, “No juzgar”, “orar por” gays, divorciadas, o mujeres que han abortado, pero no desde la igualdad, no desde la aceptación, sino desde la piedad. Podemos incluso amarlos, pero a la manera cirsitiana, es decir con la soberbia del que se imagina más puro que sus semejantes.
No hay cambios de fondo, el Papa dijo lo que dijo como parte de una estrategia de comunicación bien estudiada que pasa por la elección de un latinoamericano como manera de dar la batalla por la fe en el nuevo continente, asumiendo que ya no hay mucho que hacer en una Europa dividida entre el laicismo racional y los extremismos musulmanes y de derechas.
Luego de las declaraciones del Papa el pasado julio (“¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?” dicho en un avión lleno de periodistas) yo había pensado escribir que una verdadera declaración “progresista”, debería ser algo “Homos, trans y pansexuales. Curas casados, poliamorosos de todos los pelajes, vosotros teneís la razón y no quienes practican esa sexualidad machista y reproductista que hemos predicado. Mostradnos esa bella manera en la que habeís puesto en práctica ese ‘Amaos los unos a los otros’”
Pero ahora creo que incluso tal osadía sería un movimiento calculado. Patadas de ahogado, dirigidas por un experto en comunicación.
Lo único verdaderamente progresista que podría hacer el Papa sería declarar la disolución de la Iglesia Católica y acto seguido regresar a Buenos Aires a vivir en una calle frecuentada por junkies y travestis. Y hacerlo con la humildad de quien está allí para aprender y no para ofrecer misericordias y aceptaciones que nadie le ha pedido.

En Twitter @r_abdahllah

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12
09
2013
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El “Santurbán” rumano

Por: Ricardo Abdahllah

El anuncio de una explotación de la mina de oro más grande de Europa en el corazón de Transilvania, provoca protestas alrededor del mundo.  Los activistas rumanos se inspiran de las victorias colombianas contra la mega minería

En Roșia Montană, la montaña de los tomates, una zona que abarca dieciséis aldeas en la región rumana de Transilvania, siempre se ha explotado el oro. Diferentes expediciones arqueológicas han encontrado restos que prueban que desde el siglo I antes de Cristo se cavaban túneles para la explotación del mineral. Incluso, según algunos historiadores, los yacimientos de oro habrían sido uno de los motivos principales que guiaron el avance de las tropas romanas, que sometieron a los Dacios antes de continuar la ruta hacia el resto de Europa.
El argumento de base de la Rosia Montana Gold Corporation cuando a mediados de la década del 2000 anunció la intención de recomenzar la extracción del mineral en la zona era ese “La explotación aurífera siempre ha estado ligada a la región”. A partir de este punto y tanto en su sitio internet como en los folletos distribuidos a la gente de la región y los anuncios pagados en los canales de televisión rumanos, la compañía desarrolló una estrategia de comunicación clásica en el sector de la minería transnacional: familias felices, el hombre con casco, la mujer con niños, que irán a escuelas en las que habrá un computador en cada pupitre y que si se enferman serán atendidos en hospitales equipados con la última tecnología, y volverán a casa (una casa nueva) recorriendo carreteras por fin asfaltadas.
Ese mismo enfoque lo retomo la compañía bajo un nuevo nombre, Gabriel Resources, que el consorcio canadiense-americano-israelí asumió cuando comenzaron las críticas contra la que, de llegar a explotarse, sería la mina a cielo abierto más grande de Europa.
“La más grande de Europa, porque en ningún otro país de Europa permitirían un proyecto en esas condiciones. Mis padres son originarios de esa región, también yo. Es verdad que la minería siempre ha existido, pero una cosa es excavar túneles y otra arrasar las montañas. Lo pueden decir de muchas maneras, pero el principio es simple: van a destruir las montañas prácticamente filtrándolas para sacar el oro” dice Valer Bologa, uno de los activistas reunidos para protestar contra el proyecto frente a la sede de la UNESCO en Paris.
En la pancarta que lleva su vecino y en muchas de las otras aparece la palabra “Cianuro”, se refiere al mismo tiempo a la que puede ser uno de los puntos más problemáticos de la técnica de explotación de la Gabriel. El proyecto necesitará la creación de un lago artificial en el que, durante los diez años que duraría la explotación, se depositarán 215 millones de toneladas de cianuro y metales pesados.
La idea de la utilización de cianuro a gran escala tiene un triste precedente: en el año 2000, la ruptura una presa de contención operada por la compañía australiana Esmeralda Exploration, causó el vertimiento de 100.000 toneladas de cianuro en el delta del Danubio. La BBC llamó al desastre, en la zona de Baia Mare “La peor catástrofe ecológica en Europa después de Chernobyl”.
El precedente de Baia Mare puso en guardia tanto a organizaciones ecologistas locales como a Greenpeace y la Federación Europea de Partidos Verdes, que se opusieron desde el principio al proyecto de Roșia Montană cuando éste fue anunciado a mediados de la década del dos mil. Por razones históricas y de conservación del patrimonio religioso, tanto la iglesia ortodoxa rumana (mayoritaria en el país) como el gobierno húngaro, expresaron también su oposición. Apáticos a las grandes causas en un país donde la derecha se acerca al ultraliberalismo y los partidos de izquierda están aún bajo la dirección de herederos de la dictadura comunista, pero atraídos por el apoyo que varios de los grupos de rock y pop más conocidos de Rumania y Moldavia dieron a la contestación, los jóvenes terminaron por vincularse. Desde el 2010, se han creado en el país cerca de un centenar de comités de defensa de la región. El anuncio público por parte del político Victor Ponta, entonces en campaña en el sentido de que no daría luz verde al proyecto, parecía enterrar para siempre las aspiraciones desenterradoras de Gabriel Ressources.
La semana pasada, Ponta, ahora primer ministro, anunció que para acordar una licencia de explotación a la compañía canadiense, sólo bastaría el visto bueno del congreso.
“Eso lo vivimos como una traición, Ponta ganó votos entre la gente que se opone al proyecto y una vez en el poder aceptó un acuerdo en el que la Gabriel va a explotarnos por diez años, envenenarnos por la eternidad y apenas entregar para el ´progreso’ del país un seis por ciento de lo que extraerán” dice Alexandru Urdas, representantes de la Liga de Estudiantes Rumanos en el Extranjero, institución que promueve las manifestaciones que , tras el anuncio de Ponta, comenzaron a aflorar, primero en Bucarest y luego en las principales ciudades europeas. Desde el pasado 28 de agosto, cuando se estableció una vigilia nocturna que se ha convertido en la manifestación ciudadana más importante de los últimos veinte años, se han realizado marchas y plantones en Berlín, Londres, Roma y París. Como consecuencia de la atención que han recibido los manifestantes, las acciones de la Gabriel perdieron un 17% de su valor en los últimos cuatro días.
“Llevamos años y años ganando pequeñas batallas que han permitido retrasar el comienzo de las excavaciones” dice Eugen Lehau, quien anima la manifestación parisina con versiones en inglés, francés y rumano de “Blowin in the Wind” de Bob Dylan y canciones de la Revolución del 89 adaptadas a la causa ecologista. Si los años de denuncia y manifestación han logrado comprometer seriamente la financiación de la mina e implicado que grandes aseguradoras como Allianz se desvinculen del proyecto, los activistas no confían en una posición favorable del Senado.
“Así que nos la jugamos por pedir a la UNESCO que declare a la zona Patrimonio de la Humanidad. No sólo por su valor ecológico, sino histórico. La explotación arrasaría con iglesias, basílicas, minas de la época romana, fragmentos de murallas y más aún, acabaría con el modo de vida campesino en una de las regiones más arraigadas a las tradiciones rumanas” dice Ion, otro de los participantes.
En cambio se muestra escéptico respecto al referendo sobre el tema propuesto, tras las manifestaciones de los últimos días, por el residente Traian Basescu “pero no tememos al resultado” dice “sabemos que en Colombia se realizó una consulta y la gente rechazó un proyecto similar. Lo que nos da miedo es que no lo convoque, porque, y con Ponta nos hicimos a una idea de a qué bolsillos va a ir a parar el poquito de oro que se quedará en el país”.

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