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Mil amores

caminante-copia4-1024x1024.jpgFernando Araújo Vélez (*)La tarde en que fue a conversar con su padre se le refundieron todas las frases. Era un manojo de nervios. Tuvo que ser don José quien diera el primer paso. En un tono medio le dijo que él ya sabía de qué quería hablarle. Le ofreció un whisky. Le contó de su soledad,... Ver post completo.