Cuestión digital

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Usar tecnología para cambiar al mundo

Más de 15.000 colombianos se han basado en esta herramienta para encontrar soluciones a los problemas de sus comunidades. ¿Cómo lo hacen?

Desde la organización se cree que la tecnología y la innovación fomentan el desarrollo de un país / Cortesía

¿Qué pasa cuando a una persona la incentivan a despertar su creatividad? ¿Qué pasa cuando además de eso le dan herramientas para trazarse y cumplir objetivos? ¿Y qué pasa cuando su círculo cercano se ve impactado? César Muñoz, gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung, desde cuatro programas que adelantan en Colombia, lo explica.

¿Cómo una empresa de tecnología entiende la Responsabilidad Social Empresarial?

Como empresa coreana creemos que la innovación, la tecnología y la innovación son palancas muy fuertes para el desarrollo de un país. Así lo hizo Corea, que hace 70 años incluso tenía un tercio del PIB de Colombia y haciéndoles una apuesta fuerte a los temas de la educación, de la tecnología y de la innovación, ha tenido un desarrollo tal que hoy en día es una potencia. Nosotros queremos hacer un aporte a la sociedad colombiana en ese sentido, aprovechando nuestra tecnología y nuestra experiencia en innovación y educación.

¿Cómo lo están haciendo, ustedes que producen celulares, televisores, neveras inteligentes, etc.?

Creemos en los innovadores del mañana, en la gente. Los colombianos tenemos un potencial muy grande para desarrollar sus propias soluciones a los problemas que tenemos, y por eso la apuesta es sobre los jóvenes, sobre los niños, para desarrollarles habilidades, aprovechen y utilicen las herramientas de tecnología en ese sentido. No se trata de las herramientas como fin, sino como medio para lograr que estos muchachos puedan ser eso que quieren ser en el mañana.

¿Cuáles son los programas en los que trabajan?

Estamos enfocados en la educación para la innovación e innovación para la educación, es decir, estamos trabajando con diferentes entidades, el gobierno, ONG y otros aliados para lograr transformar los espacios de educación para que sean innovadores, distintos, que inspiren a los jóvenes y estos desarrollen su creatividad, de trabajo colaborativo.

Los programas son cuatro: Smart School, que son aulas digitales mediadas por tecnología, que cambian toda la experiencia de aprendizaje. Se trata de que desarrollen sus propias habilidades y desarrollen su propio conocimiento, esto a partir de sus intereses. Tenemos aulas fijas en Valledupar, en Cauca, en Bogotá, en Putumayo, y cada una está orientada a temas que le interesan a cada comunidad. Por ejemplo, en el Cauca estamos haciendo un trabajo muy interesante con comunidades indígenas, en Valledupar está en una zona donde confluyen personas afectas por el conflicto, víctimas, exparas, exguerrilla. Esta es un aula que ellos mismos han llamado el “Aula de paz”, donde a través del uso de la tecnología están transformando los procesos dentro del colegio, los educativos, los de interacción para construir paz, valores nuevos. Está Smart School Nómada, y lo que hacemos es el aula fuera del aula, fuera del espacio rígido, y podemos trabajar en parques, en comunidades, vamos con 20 de estos nómadas trabajando en zonas específicas en barrios en particular o en municipios. En Cartagena estamos con una fundación para fortalecer a las niñas para reducir la violencia de género, estamos en tres barrios en la periferia de Cartagena, trabajando como un nómada.

O en Caquetá, en el norte de Cesar y sur de La Guajira, en zonas con personas en proceso de reinserción, también ayudando a que desarrollen nuevas habilidades teniendo en cuenta lo que se viene en el posconflicto. Un programa orientado hacia la escolaridad.

¿En qué otros segmentos trabajan?

Tenemos uno que se llama Soluciones para el futuro, lo hacemos cada dos años y motivamos a los jóvenes más pequeños en el bachillerato para que ellos identifiquen las problemáticas de su comunidad y nos digan cómo, a través de la ciencia y la tecnología, pueden ayudar a resolverlos. Que propongan ideas innovadoras para resolver esos problemas de la comunidad y empiecen a ver que ellos pueden lograr cambios.

Un ejemplo…

En Tuaramena, Casanare, hace mucho calor en su escuela, el aire acondicionado consume mucha energía, entonces se idearon un sistema de tubos que meten por debajo de la tierra, por allí pasa el aire, la tierra lo enfría, el aire llega al salón de clase y baja la temperatura. Son ideas que a partir de los principios de la ciencia y la tecnología generan soluciones innovadoras.

¿Tienen uno que tenga que ver con enseñanza de tecnología?

Se llama Tech Institute. Este es para jóvenes que se están graduando del colegio y entran en período laboral, o que se forman en tecnológicas. Tenemos con el Sena dos programas en los que los muchachos aprenden a hacer servicios y mantenimientos tecnológicos de televisores, celulares y aires acondicionados. Para el Sena es difícil mantenerse al día con la tecnología, porque esta va avanzando muy rápido, entonces transferimos ese conocimiento para que el Sena esté al día y estos jóvenes puedan ser técnicos o tecnólogos en última tecnología.

También tenemos otro en alianza con Claro y Colsubsidio, donde motivamos a los jóvenes en desarrollo de aplicaciones con los principios de manejo de datos, de Big Data, para que puedan suplir esa falencia que se tiene en el sector de la tecnología, que es grande, donde la gente que sabe de estas cosas es muy poca, entonces vemos la oportunidad de cerrar brecha en la industria y generando empleo.

Y el último programa es para las familias de los veteranos de la Guerra de Corea. Colombia envió a 4.000 soldados allí, y Corea está muy agradecido con Colombia por eso. Estos veteranos tienen más de 80 años, y lo que hacemos es darles a sus familias, hijos y nietos becas para estudio de colegio o universidad. En este momento tenemos a 19 personas becadas en centros educativos de su elección. Estos son los cuatro programas enfocados en educación, tecnología e innovación.

¿Qué sucede cuando las personas en zonas apartadas del país se enfrentan con un smartphone o una tableta?

Nos hemos encontrado en zonas muy alejadas donde la gente ya tiene teléfono inteligente, pero sólo lo usan para chatear; sin embargo, ya conocen la interfaz y como es muy similar a la de las tabletas, ese paso se hace fácil. El reto está en cómo usar para que les ayude a sus propósitos, y eso es educarse y no sólo ver videos. Lo mismo pasa con los profesores, porque los muchachos saben más de tecnología que ellos, porque una cosa es usar tecnología para redes sociales y otra para dictar una clase de fraccionarios. Uno enseña como aprendió. El reto es la apropiación, trabajar con ellos, acompañarlos, asesorarlos y que el proceso sea de ellos. Por ejemplo en el Cauca, en la comunidad indígena Nasa, los jóvenes se interesan más por el otro mundo y han ido perdiendo su cultura, tradición. Lo que hicimos fue con la universidad del Cauca, a través de un concurso que propusimos, desarrollar una app, un juego con realidad aumentada en Nasa y es sobre costumbres de esa comunidad, entones los jóvenes ha regresado a su lenguaje y costumbre desde el uso de la tecnología.

Con muchachos de El Redentor también lo hemos hecho, por ejemplo, con las gafas de realidad virtual visitan museos, ven arte urbano. Hay un joven que ha logrado motivarse y pide permiso todos los días para salir de allí y va a la universidad para estudiar ingeniería electrónica. Poco a poco le mostramos a la gente que la tecnología le ayuda para cumplir sus objetivos de vida, comunitarios, y ahí es donde está el proceso de aprendizaje más fuerte.

¿Cuánto invierten en todo esto y por cuántos años se mantendrán?

Los hemos pensado para que no dependan de Samsung, de nuestra gestión. Me explico: que si no está el profesor de Samsung, entonces no se hace nada, no. El profesor de Samsung ayuda, aconseja, apoya, pero el proceso es del colegio, de los jóvenes, nosotros brindamos las herramientas. Y estamos trabajando con muchos aliados, eso permite que no se dependa de nosotros. Seguimos comprometidos porque creemos en los innovadores del mañana, esto es un tema de largo aliento. Ya contamos más de 12.000 estudiantes que han participados en nuestros programas de Smart School, de nómadas, más de 2.500 en el caso de los tech institute, y son jóvenes que lo que aprenden lo evolucionan sin la participación nuestra. Eso nos permite a nosotros trabajar con aquellos que aún no lo hemos hecho. Hace unos años trabajábamos con cuatro o cinco municipios, hoy lo hacemos en 37 de ellos. Y la inversión año a año no se ha multiplicado por 10, no es así, lo que pasa es que las mismas comunidades lo amplían. Y de eso se trata, de que cada comunidad haga el trabajo de su propio desarrollo, de sus propios avances, y no esté esperando que desde el Gobierno central o de una empresa particular haya inversión, porque de lo contrario no pasa nada. Las comunidades han tomado este apoyo y lo han llevado a otro nivel, tanto que nosotros no nos esperábamos. Esto nos da mucha alegría, porque sabemos que se genera un impacto de largo plazo.

              César Muñoz, gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung

Por: @EdwinBohorquezA

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