BLOGS Cultura

24

05

2013

Berta Lucia Estrada Estrada

El Hilo de Ariadna

Por: elhilodeariadna

Ernest muertos salen de sus bóvedas

LA COLECCIÓN WICAR EN DIÁLOGO CON ERNEST PIGNON-ERNEST

El Palacio de Bellas Artes y el Museo del Hospicio de la Condesa, de la ciudad de Lille (Francia), han apostado esta vez por una novedosa y extraordinaria exposición, un diálogo artístico, y atemporal, entre Wicar, artista, coleccionista, crítico de arte, mecenas, curador, del siglo XVIII y comienzos del XIX, con uno de los dibujantes más importantes de la actualidad, Ernest Pignon-Ernest.

24

05

2013

Tim Buendía de Aracataca

Escenario Mágico

Por: Tim Buendía de Aracataca

Aventuras de un gato coleto en las callejuelas de Pescao’ corriendo - Nando Barros

Aventuras de un gato coleto en las callejuelas de Pescao’ corriendo por Nando Barros En una de mis tantos momentos de divagar en el aburrimiento, echado a la bartola en mi vieja hamaca de Sampues sucre, pero hecha en la vía cuarenta de Barranquilla, por la empresa de nailon del Caribe, me puse a imaginar, lo que sería la vida de una gato coleto bohemio y buen vacan deambulando por las calles de un mundo utópico compartido por el hombre y el animal.

23

05

2013

Carlos Andrés Almeyda Gómez

Dirección única

Por: Carlos Andrés Almeyda Gómez

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"La vida no se parece a lo que cuentan los grandes libros"

Otros colores Orham Pamuk Mondadori Barcelona, 2008 480 páginas   Otros colores, libro del Nobel de literatura turco Orhan Pamuk es, además de un compilado de carácter testimonial “hecho de ideas, imágenes y fragmentos”, un retrato a mano alzada de la vida y de la condición humana. En este libro, la idea de identidad aparece como centro de una compleja cosmogonía que, desde su natal Estambul, retrata el mundo en sus más variados matices y de una forma universal probable, sobre todo, desde la literatura.

21

05

2013

Juan Botía

Estación de la mano

Por: Juan Botía

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¿Qué hace una estatua del General Santander en Bruselas?

 

María Alejandra Bejarano*

"La noche del 25 de Septiembre de 1828, el general Bolívar estaba enfermo, y a prima noche se había administrado un baño de pies; la bellísima señora doña Manuela Sáenz, que lo amaba con delirio, le acompañaba y asistía; Bolívar, a pesar de su estado de debilidad, al oír el espantoso ruido y los gritos de “¡Muera el tirano!”, saltó de la cama y a medio vestir se dirigió con espada en mano hacia la puerta de la alcoba. La señora Sáenz lo detuvo, y empujándolo hacia la ventana baja de media reja, que da a la calle del Coliseo, le hizo saltar por ella gritándole como por instinto: “¡Por la derecha, al cuartel de Vargas!”. E impávida abrió la puerta que los conjurados golpeaban y les dirigió la palabra reconviniéndolos con energía…”1.