Página de inicio Haga de elespectador.com su página de inicio
Registro>> Ingreso>>
  • Crear nueva cuenta
  • Solicitar nueva contraseña
Ayudas  |  Quiénes Somos  |  Contáctenos  |  Mapa del sitio
ELESPECTADOR.COM
Blogs
Edición Online
  • Edición Online
  • Últimas noticias
  • Mapa de noticias

Última Actualización: 12:14 pm
  • INICIO
  • NOTICIAS
    • Wikileaks
    • Política
    • Judicial
    • Medio Ambiente
    • Paz
    • Investigación
    • Salud
    • El mundo
    • Nacional
    • Bogotá
    • Actualidad
    • Soy periodista
    • Educación
    • Alto Turmequé
    • Redes Sociales
  • OPINIÓN
  • ECONOMÍA

      INICIO ECONOMÍA

    • Monedas
    • Acciones
    • DATAiFX
  • DEPORTES

      INICIO DEPORTES

    • Automovilismo
    • Baloncesto
    • Béisbol
    • Ciclismo
    • Fútbol colombiano
    • Fútbol internacional
    • Golf
    • Otros deportes
    • Tenis
  • CULTURA
  • ENTRETENIMIENTO

      INICIO ENTRETENIMIENTO

    • Cromos.com.co
    • Shock.com.co
    • Caracoltv.com
  • VIVIR

      INICIO VIVIR

    • Autos
    • Buen Viaje
    • Ellas
    • Mi Bebé
    • Gastronomía
    • Cine Colombia
  • TECNOLOGÍA
  • BLOGS
  • Nuestras redes
      • Tweet
      • +1
      • +1
      • +1
¿Dónde estoy?      Blogs     Corazón de Pantaleón 
 

BLOGS Cultura

Corazón de Pantaleón

09

05

2012

ricardobada

Sólo (sólo) en Berlín

Por: Ricardo Bada

Tweet
Opiniones
3

El cierre de Revista de Libros, en Madrid, diciembre 2011, ha sido uno de los más rudos golpes que la crisis le ha asestado a la cultura en lengua española. Revista de Libros, a lo largo de sus quince años de existencia, se convirtió en el santo y seña de la crítica literaria independiente en nuestro idioma, en una referencia inexcusable e imprescindible.

El cierre llegó de la noche a la mañana y a mí me agarró con tres reseñas sin publicar. Como no quiero que se pierdan y en honor a la propia Revista de Libros, las publico aquí en tres semanas consecutivas. Esta es la segunda:

________________________________________________________

Solo en Berlín, de Hans Fallada (Maeva Ediciones, Madrid 2011)

 

Alguna que otra vez todos nos hemos preguntado cómo es posible que el pueblo alemán no estuviese enterado, desde 1933 a 1945, de lo que fue la maquinaria criminal del régimen nazi. Cómo es posible que la gente sencilla, el hombre de la calle, no tuviese idea de lo que era la implacable persecución de los judíos, gitanos, homosexuales, socialistas y comunistas, obreros extranjeros esclavizados, y por si todo ello fuese poco, de los alemanes que se compadecían de ellos, y que no fueron pocos. ¿Estaban todos ciegos, no salían a la calle?

Esta novela de Fallada, editada en 1946, y que por primera vez se publica ahora en una versión íntegra, sin los cortes políticamente correctos de los días de posguerra, es una respuesta oblicua a las preguntas que planteo más arriba.

Es la historia de un matrimonio de gente de la clase obrera, en Berlín, que al recibir la noticia de la muerte de su único hijo durante la exitosa campaña de la invasión de Francia, decide plantarle  resistencia al régimen mediante unas postales anónimas con textos donde incriminan a los nazis de todas las vesanias que cometen. Postales que distribuyen dejándolas en sitios altamente frecuentados, con la esperanza de contribuir a concienciar a las personas que las descubran y las lean. Sólo que la inmensa mayoría de esas postales van a parar en manos de la Gestapo, y entonces se inicia una investigación que enfrentará a la todopoderosa maquinaria de una de las policías más efectivas de todos los tiempos, y a dos seres en el fondo desvalidos, a quienes su anonimato se les esfuma poco a poco como la sonrisa del gato de Cheshire en Alice in Wonderland.

Esa es la historia básica de esta novela, sustentada toda en hechos y en personajes reales. Hans Fallada detectó el legajo de la Gestapo, y del no menos tristemente célebre Tribunal del Pueblo, referente al matrimonio Elise y Otto Hampel, que en su novela se llaman Anna y Otto Quangel. Y armó alrededor de ellos una trama en la que intervienen docenas de personajes populares berlineses, toda una red de desclasados y fanáticos, de activistas anónimos y soplones con el don de la ubicuidad. Un panóptico del submundo lumpen y obrero de Berlín, y es tan, pero tan berlinés todo en esta novela, que además de titularse como se titula, Solo en Berlín, podría ser  también Sólo en Berlín. Que viene a ser como una secuela de Alexanderplatz, la mítica novela también panóptica de Döblin, del Berlín de entreguerras.

Fallada fue, desde que comenzó a escribir y publicar, un narrador cuyos protagonistas eran la gente sencilla, la gente del pueblo; y el hábitat de sus novelas son los lugares más desprovistos de glamour de toda la literatura alemana. Fallada, un seudónimo, fue alguien que malgastó su vida personal de las maneras más lastimosas y lamentables que imaginarse pueda: pasó por la  prisión, por los infiernos de la dependencia a las drogas y por los establecimientos dedicados a la desintoxicación. Siempre sin salir de un círculo social vicioso, más cercano al arroyo que a la haute volée, donde nunca se sintió en casa, ni siquiera en los momentos de mayor éxito de sus libros. Libros que se contaron entre los más vendidos y, sobre todo, más leídos, de la Alemania de entonces. Y esa especie de adherencia irreversible a sus orígenes le confiere a sus textos una calidad de inmediatez con la vida que no es fácil de encontrar en otros autores.

En este sentido, Solo en Berlín puede ser considerada una especie de summa a–theológica de su obra. Se encuentran en ella todos los elementos que constituyen su grandeza y su miseria: desde la paradójica pasión pulquérrima por el harapo y la fealdad del ser humano, hasta la convicción inamovible en la grandeza de sentimientos de la gente pequeña, del alemán de a pie. Y como la mayoría de sus otras novelas, Solo en Berlín también es, a la vez que narración, un manual subliminal de autoayuda y de supervivencia. Síquica, en el caso de los resistentes clandestinos que son la pareja Quangel. Meramente física, en el caso de casi todo el resto de los personajes, sin excluir a los propios sicarios de la Gestapo, que hasta son presentados como marionetas en manos de los súper sicarios de las SS. 

Honestamente, yo no creo que sea, como la apostrofó el Sunday Telegraph, una obra maestra, pero sí concuerdo con Primo Levi en que es «el libro más importante que se ha escrito sobre la resistencia alemana», a pesar de los varios muy valiosos que se han publicado sobre el atentado de Von Stauffenberg y el trágico destino de Sophie Scholl, sobre Martin Niemöller y el martirio de Dieter Bonhoeffer. Solo en Berlín se eleva sobre todos ellos por el tirón cordial con que nos agarra, identificándonos con los Quangel de una manera tan personal que nunca llegaríamos a podernos identificar con todos esos otros resistentes. Ese es el secreto del arte de Fallada.

Ese, y el haber puesto en evidencia una de las claves para entender el régimen nazi: «Sobre la condena de muerte está impreso en grandes letras negras: “En nombre del pueblo alemán”, pero al lado, más pequeño, aunque en brillante color rojo: “Rigurosamente secreto”. Aquí tenemos el meollo de la contradicción de todo ese Estado hitleriano, el cual afirmaba actuar en nombre del pueblo alemán pero lo hacía todo en riguroso secreto, pues el pueblo alemán no debía saber nada de sus verdaderos actos». 

Unas palabras, pocas, sobre la traducción. El alemán de Fallada es tan natural y directo (como el de Heinrich Böll) que los traductores se adentran en él sin advertir las trampas y las minas que esconde. El texto español de Solo en Berlín se lee muy bien, muy fluido, se lo siente igual que si respondiera como un eco al original. Por desgracia demasiado, algunas veces: padece el mal de los temibles falsos amigos. Al pie de uno de ellos dejé anotado que los traductores son tal vez  los únicos magos que consiguen hacernos sonreír hasta en medio de la más espantosa de las tragedias. Según como se quiera interpretar, no es poco mérito.

*********************************************************************

Categoria: General

TAGS:

3

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
Opinar | Imprimir|
3

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Puede escribir sus comentarios aquí

Opinión por:

swhelpley

9 mayo 2012 a las 9:07
  

Nunca se ha explicado bien, que hizo que el pueblo aleman permitiera el genocidio, sin alzar mayormente la voz. Desde echar la culpa a unos pocos, a obedecer ordenes, al no sabia. Recuerda un poco lo sucedido con los desaparecidos argentinos: La poblacion sabia minimo de oidas, que algun conocido habia desaparecido, pero solo cuando las madres de Mayo plantaron cara se comenzo a saber. Igual aplaudieron a Videla en el Mundial, y a Galtieri cuando invadio las Malvinas. No conozco bien el tema, pero si recuerdo haber leido un libro sobre la matanza de judios en Jedwabne, un episodio muy documentado, cometido por los propios vecinos. Se han dado explicaciones, pero mi conclusion siempre ha sido que habia indiferencia, antisemitismo, y conformismo entre los alemanes de a pie.

Opinión por:

swhelpley

9 mayo 2012 a las 9:11
  

(viene) Como en los gobiernos donde el lider es un hombre providencial, la gente acepta sin mayor resistencia lo que les diga. Quedan estos testimonios. Voy a buscar la novela, para hallar los resortes que bien señala

Opinión por:

suesse

9 mayo 2012 a las 9:49
  

Como bien lo dice swhelpley, los paternalismos y autocracias donde todo se le deja a una figura, a un “superhombre”, surgidos por lo general de situaciones “criticas” o desesperadas (como aqui pasó con la amenaza y acciones tenebrosas de las Farc en el 2002 y al parecer, nada que se resiste a desaparecer), pueden llevar a que actos delirantes sean tolerados como parte de las soluciones a los problemas. Falsos nacionalismos, utilitaristas, y sí, con muchas cosas secretas, que cuando se descubren, dejan a la vista de quien quiera ver, el real carácter de esos supuestos salvadores. Insisto: del que quiera ver y tenga la humildad de aceptar que esas medidas extremas, viscerales, son siempre, un error.

Post 128 de 182

Buscar en este blog

Perfil del Blogger

ricardobada

Ricardo Bada

Ricardo Bada (*Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de La generación del 39 (cuentos, 1972), Basura cuidadosamente seleccionada (poesía, 1994), Amos y perros (cuent...

Ver perfil completo

Todos los Blogueros en Cultura

  • tcorredor   - Cinefilia... y otras aberraciones audiovisuales
  • jmaldonado   - Todo Oídos
  • habad   - Quitapesares
  • laurgar   - El último pasillo
  • otromundoesposible   - Otro mundo es posible
  • Carlos Andrés Almeyda Gómez   - Dirección única
  • latortugayelpatonejo   - La tortuga y el patonejo
  • ricardobada   - Corazón de Pantaleón
  • conexionmusical   - Conexión Músical
  • Pilar Posada   - Lloviendo y haciendo sol
  • elmagazin   - El Magazín
  • cultura_afuera   - La cultura, desde afuera
  • cultura   - cultura
  • Gabriel Aponte   - Más que fotos
  • Berta Lucia Estrada Estrada   - El Hilo de Ariadna
  • conlosojoscuadrados   - Con los ojos cuadrados y sin gafas 3D
  • diegoleandro73   - Yo veo
  • gabriel andres rodriguez mendez   - Teatro Invisible
  • Tathiana Sánchez Nieto   - Sin Margenes
  • antojarcu   - Parsimonia
  • photomusic   - PhotoMusic
  • Adriana Roque   - Glosolalia
  • Juan Botía   - Estación de la mano
  • Camilo Hoyos Gómez   - Mirabilia
  • Tim Buendía de Aracataca   - Escenario Mágico
  • Daniel Ferreira   - En contra
  • @GabrielaMontoya   - Pase de Cortesía

Archivo

  • mayo 2013
  • abril 2013
  • marzo 2013
  • febrero 2013
  • enero 2013
  • diciembre 2012
  • noviembre 2012
  • octubre 2012
  • septiembre 2012
  • agosto 2012
  • julio 2012
  • junio 2012
  • mayo 2012
  • abril 2012
  • marzo 2012
  • febrero 2012
  • enero 2012
  • diciembre 2011
  • noviembre 2011
  • octubre 2011
  • septiembre 2011
  • agosto 2011
  • julio 2011
  • junio 2011
  • mayo 2011
  • abril 2011
  • marzo 2011
  • febrero 2011
  • enero 2011
  • diciembre 2010
  • noviembre 2010
  • octubre 2010
  • septiembre 2010
  • agosto 2010
  • julio 2010
  • junio 2010
  • mayo 2010
  • abril 2010
  • marzo 2010
  • febrero 2010
  • enero 2010

Enlaces

  • bécquer

    Lo más...

  • Visitado
  • Opinado
  • Votado
  • Autor
  • El humor de los holandeses
  • Un libro de Héctor Abad Faciolince : Palabras sueltas
  • Acerca de la relatividad
  • El limerick, ¿un género menor?
  • Las trampas del genitivo sajón
  • Du llu espíc ínglich?
  • La obra maestra en el desván
  • La “Biblioteca personal” de Borges
  • Los epigramas de Erich Fried
  • El limerick, ¿un género menor?
  • Las trampas del genitivo sajón
  • Amerigo Vespucci († 22.2.1512)
  • La cinta azul de Virginia Woolf
  • Respuestas a la segunda lista #30Libros
  • El limerick, ¿un género menor?
  • De la fascinación de ciertos libros
  • El fabuloso mundo de Amélie
  • La cinta azul de Virginia Woolf
  • El humor de los holandeses
  • La obra maestra en el desván
  • Acerca de la relatividad
  • La lista #30Libros de Juan Villamil
  • Erasmo y Spinoza
  • La “Biblioteca personal” de Borges

Categorías

  • General

Tags

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.

SECCIONES:

  • Política
  • Bogotá
  • Judicial
  • Actualidad
  • Paz
  • Opinión
  • Economía
  • Deportes
  • Salud
  • Cultura
  • El Mundo
  • Entretenimiento
  • Nacional
  • Soy periodista
  • Tecnología
  • Educación
  • Multimedia

RECURSOS:

  • Imágenes
  • Audio
  • Videos
  • Especiales

RED DE PORTALES:

  • caracolplay.com
  • bluradio.com
  • caracoltv.com
  • noticiascaracol.com
  • golcaracol.com
  • cromos.com.co
  • shock.com.co
  • ojubi.com
  • soyperiodista.com
  • linkempleo.com
  • dataifx.com
  • downtown.com.co
  • clicporlalibertad.com.co
  • Paute con nosotros

EDICIONES:

  • On-line
  • últimas noticias

SERVICIOS:

  • Contáctenos
  • Quiénes Somos
  • Ayudas
  • Registro
  • Suscripciones RSS
  • Suscripciones impresas
  • Círculo de experiencias
  • Mapa del sitio
  • Móvil
  • EE.com su página de inicio
  • Foros El Espectador

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009