Bernardo Congote

Publicado el Bernardo Congote

Duque está cañando

Estaba pensando en las canas de Duque. Por supuesto que no son producto de sus preocupaciones porque, redondito y rozagante, las habría tenido pocas. Pensé en el narcicismo que acompaña a buena parte del Urochavismo. Y me dije: Tal vez Duque pretende ser más maduro de lo que es. Pero me resistí. Lo suyo no sería el madurismo sino el ciclismo: está entrenándose en el Giro de Italia hoy, sólo para ganar el Tour de Francia mañana. Nos está cañando.

A Duque no le cabe aquello de que “está más preparado que un kumis”. Sobre todo, porque, hablando siempre en sonsonete, más que preparado Duque parece entrenándose para gobernar cuando sus canas no le queden grandes. Algunos dirán que estoy tomando a Duque del pelo. Pero sería Duque quien pretende tomarnos del pelo a nosotros.

Veamos un ejemplo. Duque promete rebajar impuestos y elevar salarios. A lo que cabría preguntar: Si Usted es un empresario y se acaba de ganar una lotería, ¿qué haría con ese dinero? Tal vez pagar deudas, comprar equipos o de pronto, irse para Australia (porque Estados Unidos y Europa están muy peligrosos). Pero Duque dice que no es cierto. Que cuando Usted se gane la lotería ¡inmediatamente subirá los salarios de sus trabajadores! ¿Cómo le parece?

Duque está prometiendo que les va a rebajar impuestos a los empresarios (lo mismo que hizo el innombrable) porque con la lotería tributaria en el bolsillo, estos subirán los salarios y todos quedaremos contentos. Es sólo una especulación. Esta promesa es la misma tributarista de Trump. El economista Paul Krugman hace poco destapó el engaño. En The New York Times, ha demostrado que un empresario que recibe una rebaja impositiva se dedica a pagar deudas o recomprar acciones ¡nunca a subir salarios! Y que, si remotamente se viera inclinado a ello, lo haría en el largo plazo.

Según Krugman, para que a Duque se le haga el milagrito en Colombia se deberían crear diversas condiciones adicionales a la rebaja de impuestos. Entre ellas, una elevada propensión a invertir (que no existe) y, por esa ruta, impulsar una alta demanda por fuerza de trabajo (que tampoco existe), producto de la cual, en algún entonces los empresarios se verían obligados a subir salarios[1].

Esta cadena de condiciones para que Duque pruebe que sí sabe de qué habla, permite intuir que, en el mejor de los casos, sus resultados sólo los veríamos después de varias décadas. O sea, luego de que un presidente como Fajardo logre crear las condiciones adecuadas. Entonces Duque podría postularse para presidente, aunque ya no lo necesitaríamos.

Este Duque especulador, es el mismo cuya virtud excelsa es la de haber sido un buen funcionario de la burocracia internacional. Sólo que, a la hora de la verdad, es famoso en Washington por ser protegido de Uribe y aquí, por ser famoso en Washington.

Duque no se ha dado cuenta de que en Colombia vamos a elegir un presidente que comience a trabajar el 7 de agosto de 2018. ¡Hoy mismo! Está demostrando que compite con Petro en especulaciones. Pero en Colombia necesitamos elegir a alguien que gobierne aquí y ahora. Los gringos ya hicieron la prueba eligiendo como presidente a un especulador ¿Quiere Usted repetirla en Colombia el 27 de mayo?

Nietzscheana. ¿Y dónde andan las palomas, las cabales y las guerras? De shopping eligiendo Ministerio.

Bernardo Congote es Profesor universitario colombiano y miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina). [email protected]

 

 

[1] Krugman, Paul. “No se dejen engañar por las rebajas tributarias” (Reproducido en Colombia por La República, marzo 12 2018, pág. 29).

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