BLOGS Cultura

18
05
2013
Juan Botía

Las ruinas distantes de Dietmar Eckell

Por: Juan Botía

 

Fotos: Dietmar Eckell.

Dietmar Eckell es un fotógrafo alemán que ha dedicado su vida a la contemplación de la ruina y el abandono. La totalidad de su trabajo ha apuntado a la exaltación del misterio, la intriga y el profundo respeto que inspiran los objetos que han permanecido intactos en el tiempo, dejados a la deriva. Objetos ignorados por el hombre, que han encontrado su justificación en el olvido.

Después de haber estudiado durante años la ubicación de distintas estructuras de la guerra fría, reactores nucleares nunca terminados, antiguas iglesias inundadas y parques de diversiones devorados por la maleza, Eckell concentró su atención en retratar aviones siniestrados y abandonados a su suerte en remotos lugares del mundo. ‘Happy End’, su última serie, documenta la fotografía y la historia de quince accidentes aéreos en los que, milagrosamente, nadie perdió la vida. Quince aviones perdidos en selvas, bosques, desiertos, playas, mares y lagos, que se quedarán allí hasta que la naturaleza lo estime conveniente. Los aviones tienen entre 10 y 70 años de estar abandonados. Estas fotos hacen parte de su proyecto a largo plazo, llamado ‘restwert’ (palabra alemana para ‘valor residual’) que documenta otros objetos abandonados con antecedentes fascinantes.

Según Eckell, ‘Happy End’ puede explicarse bajo cinco puntos específicos.

  • Héroes – Los pilotos que convirtieron tragedias en milagros.

 

  • Destino – Sobrevivir a un aterrizaje forzoso y terminar abandonados en ninguna parte.

 

  • Tiempo – Se accidentaron en segundos y han pasado décadas sin que nadie los toque.

 

  • Espacio – Incluso la majestuosidad de los aviones puede verse perdida en mitad de la naturaleza.

 

  • “El final” – Mientras que la mayoría de aviones terminan deshuesados en depósitos de chatarra, éstos encontraron un lugar para ‘descansar en paz’.

 

Eckell, quien regaló algunas palabras para este artículo, decidió editar su libro a través de una campaña de CrowdFunding en Indiegogo, cuya meta era recaudar 4.000 dólares y que a la fecha ha recibido más de 40.000.

¿Cómo empezó todo?

Mi interés por la nostalgia que genera la tecnología en medio de paisajes inhabitados me ha hecho viajar por el mundo entero.  Las historias de estos aviones me engancharon y pasé más de dos años investigando y documentándome sobre ellos. Los milagros en la aviación son joyas raras. El reto era la motivación. Fue genial, casi como una peregrinación para llegar a estas “maravillas”, perdidas en 4 continentes, desde de Papúa Nueva Guinea hasta el Círculo Polar Ártico.

¿Cómo encontró los aviones y cómo investigó sobre ellos?

Básicamente por internet: foros, sitios web, blogs, mapas de Google. Una vez en el área busqué pilotos locales para la ubicación y detalles exactos de la historia.

¿Por qué la mayor parte de los restos permanecen donde están?

Se encuentran en lugares muy remotos y no vale la pena recuperarlos.

¿Qué le fascina de ellos?

Para mí, esta serie es mucho más que pedazos de metal que nadie quiere recuperar: es surrealista.  Mi fotografía no trata de documentar el estado y los detalles de los aviones, sino la forma en que se han ido incrustando en la naturaleza, después de tantos años. Trato de captar la belleza de esa configuración con tomas muy altas, o con el uso de filtros y capas. Inspirado por los pintores de naufragios de la época romántica, procuro buscar cielos dramáticos, atardeceres o colores que puedan ‘glorificar’ la caída de estos maravillosos aviones.

¿Se considera un fotógrafo, un arqueólogo o ambos?

Soy un fotógrafo al que le gusta explorar las calles de un mundo que cambia rápidamente. Hago esto por la experiencia visual, nada más.

¿Cuál fue la foto más difícil?

El avión en el Sáhara Occidental. Está en una zona controlada por un grupo rebelde, en Mauritania. Logré convencer a su líder local para que me llevaran hasta la frontera. Tuvimos que ir campo abierto para evitar al ejército mauritano que patrullaba esas zonas. Yo era el único que sabía exactamente donde estaba el avión, y lo sabía por unas manchas que vi en Google Earth.

¿Cómo financió el trabajo?

En realidad lo financié todo por mí mismo. Viajé  muy barato con CouchSurfing, acampando y durmiendo en mi 4×4.

¿Por qué decidió poner su trabajo en IndieGogo?

Es una gran plataforma para promover cualquier trabajo. La gente puede simplemente ver las fotografías o gastar 39 dólares y ordenar el libro. Hasta ahora los resultados han superado todas mis expectativas.

Este proyecto, dotado de un extraordinario poder estético, es testigo de una extraña doble suerte: la de los hombres que vivieron y la de las máquinas, perpetuadas en lugares  que parecieran haberlas aceptado como parte de su propio paisaje. Inspirador.

Fuente: Complex Art and Desing

Pies de foto: Excelsior

Categoria: Notas

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
0

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Puede escribir sus comentarios aquí

Buscar en este blog

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.