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El tapir se deja ver tras 20 años y sorprende en el Magdalena Medio

  • El tapir terrestre se consideraba extinto en el Magdalena Medio antioqueño, por lo que el vídeo del animal ha despertado grandes expectativas.

(Mongabay Latam / Sofía Villa)

El avistamiento de una pareja de tapires de tierras bajas paseando tranquilamente por los bosques del departamento de Antioquia, en Colombia, significó una gran alegría para las instituciones ambientales, pues desde hace 20 años no se tenía registro de este mamífero en el Magdalena Medio antioqueño, en el centro norte del país.

El reconocimiento se logró a través de una de las cámaras trampa que tiene la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia), institución gubernamental responsable de la gestión, protección y promoción de los recursos medioambientales del departamento. Las imágenes de los tapires (Tapirus terrestris) se captaron entre julio y agosto del año pasado, pero recién en enero se pudo analizar la información y comunicar la buena noticia.

Luz Adriana Molina, Subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, explicó a Mongabay Latam que la especie de tapir o danta –como se le conoce en Colombia– reportada para el Magdalena Medio antioqueño es la Tapirus terrestris. “Esta tiene una distribución demográfica que corresponde al sur de Bolívar, al norte de Antioquia, Chocó y el sureste del país. Es una distribución generalizada, por eso era preocupante que en casi 20 años no hubiéramos podido registrar el Tapirus terrestris aquí”, afirmó.

El tapir de tierras bajas es una de las especies de este mamífero que se encuentran en Colombia. Foto de Diego J. Lizcano.
El tapir de tierras bajas es una de las especies de este mamífero que se encuentran en Colombia. Foto de Diego J. Lizcano.

 

Molina agregó que la especie se consideraba extinta en el Magdalena Medio antioqueño, un valle ubicado a los pies de la Cordillera Central, bañado por el río más importante del país, el Magdalena. Es un bosque andino con presencia de ecosistemas de humedal.

La disminución de la población de estos mamíferos se debe a la destrucción de su hábitat natural causado por el uso de tierras y tala de árboles para la ganadería, además de la caza ilegal.

Por ello es esperanzador que en el video se aprecie una pareja, hembra y macho. De acuerdo al análisis que hacen los veterinarios de la corporación, es posible que la hembra esté preñada.

https://www.youtube.com/watch?v=ZesP9nkPyFo

Tapirus terrestris o tapir de tierras bajas es una de las tres especies de tapir que habitan en Colombia.

Los tapires en un medio silvestre pueden vivir cerca de 20 años, pero se reproducen muy lentamente. Tienen una sola cría por parto y la gestación dura 13 meses, por lo cual solo logran parir cada dos años, ya sea en su ecosistema natural o en cautiverio.

Son animales herbívoros. Los tapires de tierras bajas comen plantas y frutas y son unos importantes dispersores de semillas, pues comen frutas junto con las semillas, caminan y en el momento en que defecan, la semilla que sale con los excrementos del animal germina, lo que le permite que los arboles crezcan en otros lugares.

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Los tapires de tierras bajas están en estado Vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Del tapir de tierras bajas se conoce una subespecie llamada Tapirus terrestris colombianus. El libro Rojo de Mamíferos de Colombia, publicado por Conservación Internacional en el 2006, catalogó a esa subespecie como en peligro crítico de extinción, la categoría más alta de amenaza que hay en el país. El Grupo de Especialistas de Tapires estima que hay menos de 1000 individuos.

Diego J. Lizcano, especialista en biodiversidad de la ONG The Nature Conservancy y estudioso del género tapirus, afirmó a Mongabay Latam que si el tapir hallado por Corantioquia es Tapirus terrestris colombianus es una excelente noticia. Sin embargo, aseguró que es difícil identificar si se trata precisamente de esta subespecie a partir de la imagen de la cámara trampa, pues “lo único que la diferencia morfológicamente del tapir común es una cúspide adicional en uno de sus dientes”.

En el Magdalena Medio antioqueño viven además especies como el mono aullador, manatí, oso perezoso y más de 200 especies de aves.Foto de Corantioquia
En el Magdalena Medio antioqueño viven además especies como el mono aullador, manatí, oso perezoso y más de 200 especies de aves.Foto de Corantioquia

 

La subespecie endémica fue descrita originalmente por el mastozoólogo estadounidense Philip Hershkovitz en el año 1954 en un artículo publicado en el Proceedings of the United States National Museum. Tiene características específicas como su ubicación geográfica, pues se puede ver en zonas que conecten con el Caribe o el Magdalena Medio, lo que deja abierta la posibilidad de que el mamífero del video corresponda a esta subespecie.

El tapirus terrestris colombianus está aislado por la cordillera de los Andes de la otra subespecie que es Tapirus terrestris terrestris: la danta común de la Amazonía. El último registro de la subespecie se tiene en la zona de la Sierra Nevada de Santa Marta y en algunas zonas del valle del Río Magdalena hace más o menos dos años.

“La subespecie colombiana no tiene mucho de especial, es muy parecida a la que hay en la Amazonía. La razón por la que se considera una subespecie diferente es porque está aislada por los Andes, pues la cordillera impide que los tapires del Caribe lleguen hasta el Amazonas”, explicó Lizcano.

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Aunque la población de tapir de tierras bajas no es significativa en el país,  esta especie no es considerada la más amenazada.  El tapir de montaña (Tapirus pinchaque), presente en selvas altoandinas y páramos de Colombia como el Sumapaz ubicado en el centro del país, se encuentra en la categoría En Peligro según la UICN. La tercera especie de tapir que habita en territorio colombiano es la danta centroamericana (Tapirus bairdii) que se encuentra desde el sur de México hasta el norte de Colombia en la zona del Chocó y la frontera con Panamá. También se le considera En Peligro.

De acuerdo a los estimados realizados entre el 2000 y 2005,  en Colombia hay entre 2000 y 2500 tapirus pinchaque. Para el tapir de tierras bajas no se ha hecho un sondeo como tal.

Las tapires normalmente se mueven solos, ocasionalmente se mueve la madre con su cría. En la época de apareamiento se pueden mover en pareja. “Por eso ver dos es un evento raro, no es común”, señaló el especialista en biodiversidad.

Los tapires de tierras bajas comen plantas y frutas y son unos importantes dispersores de semillas Foto: Corantioquia
Los tapires de tierras bajas comen plantas y frutas y son unos importantes dispersores de semillas Foto: Corantioquia

 

El Gobierno colombiano tuvo una iniciativa para la conservación del tapir, desde el Ministerio de Ambiente, que se llamó Programa Nacional para la conservación del Género Tapirus en Colombia. Fue formulado en 2005 y reunió varias iniciativas de instituciones que trabajan para la conservación de la especie con el fin de articular estos proyectos con las corporaciones autónomas y gobiernos regionales y así promover la conservación de los tapires. Este documento sigue siendo la guía vigente a nivel nacional para la conservación de la especie, aunque no ha sido muy efectiva en combatir las causas de su progresiva desaparición.

Desde organizaciones no gubernamentales hay iniciativas de conservación de la danta. Una de ellas es liderada por Wildlife Conservation Society, que acaban de declarar la primera área privada protegida exclusivamente para tapires. Se trata de la Reserva La Reina, que está ubicada en el municipio de Puerto Carreño, capital del departamento del Vichada, al extremo oriental del país.

 

UN ECOSISTEMA EN EQUILIBRIO

Además de las imágenes de los tapires, las cámaras trampa de Corantioquia en el Magdalena Medio antioqueño captaron tres ejemplares de paujil de pico azul (Crax alberti) y un elegante jaguar (Panthera onca) que camina en medio del bosque.

El paujil de pico azul es endémico de Colombia y se encuentra en la categoría En Peligro Crítico según la UICN.

El avistamiento del paujil de pico azul en el Magdalena Medio –aunque emociona– no asombra pues la cuenca media y baja del río Magdalena hace parte de su corredor natural, que comienza desde el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta (extremo norte del país). En Antioquia se han tenido varios registros del ave.

 

La subdirectora de ecosistemas de Corantioquia añadió que es significativo el registro porque se ven ejemplares de buen tamaño y se puede asegurar que están en su hábitat porque la especie no tiene autonomía de vuelo, permanece siempre rastrera o en vuelos bajos.

Sobre el jaguar, Molina explicó que en un principio con las cámaras trampa querían registrar precisamente la ruta o el movimiento que tienen los felinos en ese bosque, además de buscar su identificación pues para Corantioquia los felinos son de especial interés, ya que se ha sabido que algunos han sido cazados, principalmente a causa de conflictos con ganaderos cuando el jaguar ataca reses en su búsqueda de alimento.

“Con el jaguar el conflicto es que se desarrollan prácticas de ganadería extensiva que llegan hasta el bosque, que es el hábitat del jaguar. Por la presión de no encontrar alimento en su hábitat natural el jaguar sale a las cercanías del bosque y se encuentra ganado, si el ganado es pequeño es sujeto de presa. Luego viene la persecución de los ganaderos para cazar a los jaguares”, señaló Molina.

 

No obstante, la subdirectora de ecosistemas comentó que es alentador ver las condiciones de salud en las que están los animales. Además, “da cuenta de un estado de conservación del ecosistema en el que podemos hablar de toda una cadena trófica con uno de los mayores depredadores que es el jaguar y una muestra de los herbívoros de la zona, en este caso con el tapir”.

Diego J. Lizcano, Ph.D. en manejo de biodiversidad de la Universidad de Kent (Inglaterra), coincidió con Molina y aseguró que no es una amenaza que los jaguares convivan con tapires. “Es algo que sucede en la naturaleza como ecosistema equilibrado, por eso es importante que se promueva la interacción de esas dos especies y que aparezcan ambas en video quiere decir que el sitio que están estudiando es un ecosistema saludable”, afirmó.

La principal amenaza de los pajuiles y jaguares es básicamente la misma que aqueja a los tapires, es decir, la progresiva desaparición y fragmentación de su hábitat natural causado principalmente por la ganadería extensiva, además de la cacería ilegal. Esto preocupa a la autoridad ambiental que trabaja en medidas para frenar la expansión de la ganadería y para concientizar sobre la importancia de la conservación de la fauna y la biodiversidad.

Vídeos cortesía de Corantioquia.

Una versión ampliada de este reportaje fue publicado en Mongabay Latam. Puedes leerlo aquí.

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