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El último pasillo

02

12

2009

laurgar

Gajes del inmigrante: el equipaje y la traición.

Por: Laura García

inmigrante colombiana

De niña, me causaba gran consternación la canción de Nino Bravo «un beso y una flor». Su letra me conmovía profundamente, me sentía triste cuando la escuchaba, sobre todo por esa parte en que decía «me voy, pero te juro que mañana volveré»; esa frase me sonaba a promesa que nunca se cumpliría. Cuando se acercaba la hora de partir de Colombia, esa canción ya no resultaba triste, sino premonitoria y prefería rehuirla. Ya después no la volví a escuchar, sino, mágicamente, hasta unos meses antes de levantar nuevamente mi vuelo, en aquella ocasión a Buenos Aires, aquí nomás, a un ladito del último pasillo del mundo. Otra vez Nino diciéndome al oído que «al partir, un beso y una flor».

La parte complicada venía con lo del «ligero equipaje», porque cuando uno se va, sin saber si va a regresar algún día, el equipaje no es nada ligero, sobre todo en mi caso que cuando el viaje es largo tengo que cargar con 300 libros (conteo no actualizado a la fecha, por cierto), y otras tantas papelerías más.

El equipaje, ciertamente, es pesado. Uno se va cargando el pasado bueno y malo, la memoria, las costumbres y la exageración de esas costumbres, es decir, la maña. Uno carga en la maleta, justo al lado de la ropa, los enseres básicos y las fotografías, los sueños y las ilusiones y también los ahorros, aunque, lógicamente, estos últimos durarán menos.

La experiencia personal manda en este asunto de inmigrantes y nómades y experiencias hay por montones: algunos se van para pasarlo bien y lo logran; otros se van porque afuera podrán conseguir el dinero que adentro es esquivo; otros porque les parece mejor el estudio de las universidades extranjeras; otros por aventureros; otros por amor; unos nos vamos porque nos da la gana y otros porque se ven dolorosamente obligados. Y de esa misma forma unos nos quedamos afuera porque nos viene en gana, mientras otros tienen que permanecer lejos del terruño porque se ven dolorosamente obligados.

Sea lo que sea, el motivo que nos llevó a salir se transforma y se convierte en algo más grande y poderoso que nos lleva a no volver, a quedarnos. O a volver de visita solamente.

Y ahí se arma Troya.

Si uno se acostumbra a vivir en otro lugar, si adopta costumbres nuevas, si comete el pecado de asimilar la cotidianidad del nuevo país, entonces una turba de patriotas enfurecidos lo tacha de traidor, de ingrato, de olvidadizo. Por ejemplo, cuando fui estudiante en Buenos Aires, conocí fugazmente a un colombiano, no recuerdo su nombre bien, creo que era Alfredo, vamos a llamarlo así, Alfredo. Lo vi pocas veces, porque Alfredo no soportaba que yo careciera de un amor patrio desmedido, que me negara a aceptar lugares comunes como «dejar en alto el nombre de…» y también se ofendió cuando me negué a llevar en mi muñeca una pulserita con los colores de la bandera de Colombia. Para terminar, sentenció en inmejorable tono paisa: «es que vos te avergonzas de ser colombiana» y se perdió en el pasillo después de la clase de Historia Argentina y no alcancé a explicarle que lo mío no era vergüenza, sino desarraigo.

No pude explicarle a Alfredo, por ejemplo, que cada quien lleva la Colombia que quiere consigo. Si él llevaba la suya en la pulserita de la bandera, yo llevo la mía en mi biblioteca. Unos señores que se llaman Tomás Carrasquilla, José Eustasio Rivera, José Eustaquio Palacios, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Gabriel García Márquez – no sigo haciendo la lista porque es muy larga – son mis raíces más profundas y, como verán, mis raíces son muy portátiles, porque un libro se lleva a cualquier parte y en estos tiempos de furia tecnológica hasta se puede descargar cómodamente desde su ordenador más cercano. Mi Colombia es una pintura de Omar Rayo que quedó grabada en mi memoria a los nueve años y que nunca jamás se ha borrado de allí, para mi fortuna. Mi Colombia es el bambuco “Cuatro preguntas” cuyo compositor es Pedro Morales Pino, un coterráneo ilustre. Y a veces este blog.

Es verdad que a veces a uno le vienen nostalgias. Pero también yo me pregunto qué pasa con los que no sentimos nostalgia tantas veces al día. Con los que no sentimos culpa por no sentir nostalgia, por no sentir arraigo, por ser infieles al país en que nacimos y traicionarlo de vez en cuando. ¿Qué sucede si uno lleva la “colombianidad” en el pasaporte solamente? Max Aub, un escritor de los grandes, de cuatro nacionalidades y con muchos viajes en el cuerpo decía que “uno es del lugar en donde estudió el bachillerato”.

Se me ocurre, mientras escribo esto, tirarle por el chat esa frase de Aub a mi amigo Juan, chileno residente en Argentina. «Ah no, Lau», me dijo con enfáticas mayúsculas, «qué vergüenza con usted y con don Max Aub, pero yo soy más simplecito para mis cosas, y más cursi. Yo una vez me tomé una  foto en Lima junto una mujer a la que amé mucho y que es oriunda de Veracruz, México. Es un bello recuerdo gráfico de un amor maravilloso que empezó bien y terminó bien. Y entonces yo, que soy de Talca, siempre he creído, desde esa foto, que soy limeño y veracruzano». Me largué a reír porque sospeché que mi amigo, cansado también del cuento de la nacionalidad, me estaba haciendo una jugarreta. Como no le contestaba de vuelta, él replicó con explosivas exclamaciones: «¡La pillé, Lau! Lo sé: está nerviosa. ¡Confiésese! ¡Confiésese! Apuesto a que acaba de descubrir que usted es bogotana y santiaguina».

Y saber que por unos cuantos kilómetros más adivina.

Categoria: Gajes del inmigrante

TAGS: colombia -colombianos -inmigrantes

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lufedera

5 Octubre 2010 a las 14:59
  

QUE ORGULLO TAN BERRACO QUE UNO SIENTE DE SER COLOMBINO CUANDO UNO ESTANDO EN EL EXTERIOR Y ESCUCHA EL HIMNO NACIONAL O VE ALGO EN LA TELE O EN LA CALLE QUE LE RECUERDE SU PAIS ESO A UNO SE LE ERIZA LA PIEL Y HASTA UN ESCALOFRIO CORRE POR LA NUCA QUE LE MUEVE A UNO LAS ENTRAÑAS Y LO HACE A UNO HASTA LLORAR DE ALEGRIA DE SENTIR LA COLOMBIANIDAD HASTA LOS TUETANOS COMO SE DICE A PESAR QUE AVECES UNO SIENTE DESARRAIGO POR LAS COSAS MALAS QUE OCURREN EN SU PAIS PERO CUANDO UNO CONOCE OTROS LARES Y SE DA CUENTA QUE TAMBIEN TIENEN PROBLEMAS Y MUCHAS VECES MAR DUROS QUE LOS DE NUESTRO PAIS UNO SE TRANQUILIZA Y PIENSA PARA SUS ADENTROS EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS Y VIVA MI COLOMBIA H……P……GRACIAS LAURITA

Opinión por:

deportessi

7 Enero 2010 a las 20:27
  

domayor, usted dice “mi patria no ha hecho ni hace mucho por ganarse mi devoción”. Amigo, Colombia es maravillosa Colombia es un país encantador que no tiene la culpa de tener las asquerosas SANGUIJUELAS que la gobiernan solo para beneficio propio. es una verdadera lastima que usted lo vea de esa manera, pero igual, es su punto de vista y es .

Opinión por:

gaiacosmica

9 Diciembre 2009 a las 15:28
  

Muy bueno tu artìculo Laura. Pensé que yo era la ùnica colombiana que venìa acusada de antipatriota, solamente porque no llevo las minillitas coloradas y el sombrero costeno y no me la paso anorando el sancocho y todas esas “colombianadas” que al final no me parecen sinceras. Yo creo que la nostalgia es un sentimiento muy personal, muy ìntimo y muy noble que cada persona vive a su manera pero no tiene nada que ver con la instrumentalizaciòn patriòtica, que a mi modo de ver, parece casi una polìtica impuesta para no abrir los ojos a la realidad que Colombia vive y de la cual deberìamos todos reflexionar asì estemos lejos de la tierrita…ciao

Opinión por:

Gajes del inmigrante: La navidad « | El último pasillo | Blogs | ELESPECTADOR.COM

8 Diciembre 2009 a las 10:11
  

[...] (2) El equipaje y la traición [...]

Opinión por:

quijanol

5 Diciembre 2009 a las 18:40
  

Por ultimo se me olvidaba decirles que siempre estare agradecido con Colombia porque a traves de la Universidad Nacional en la estudie practicamente gratis …………….se me dio la oportunidad de cursar una carrera ………que me ha permitido ganarme la vida por mas de 25 anos.
De no ser asi estaria de golpe lavando platos en un restaurante……………………lo cual no es inmerecido ni degradante……………………..porque hay muchos que han salido adelante …….sin tener que untarse de narcotrafico.
La vida es como una carrera militar……………algunos llegaron a generales…………….otros a capitanes y la mayoria somos soldados rasos que tenemos que cumplir ordenes………a donde sea que aterricemos.
Concluyo: es un libreto o karma que ternina con la muerte.

Opinión por:

quijanol

5 Diciembre 2009 a las 18:28
  

Sea quien fuere hay que quererla y respetarla hasta el final de sus dias. ……………………..y lo mismo sucede con la patria…………lo que pasa es que la patria pueden ser los familiares, los amores, los amigos …….la comida , los paisajes, los pueblitos donde paso uno la infancia……….en fin tantas cosas y por eso yo si llevo mi manillita de Colombia……….cuando la ven los gringos, jamas se han burlado de mi y antes por el contrario envidian el que los americanos no son asi.
Pero tambien a USA le debo la cantidad de oportunidades que han dado en los trabajos…………………sin importar de donde vengo…………………y cuando algun tonto me hace alusion a la cocaina………lo callo diciendoles que si hay oferta es porque hay americanos viciosos y adictos.

Opinión por:

quijanol

5 Diciembre 2009 a las 18:19
  

Bueno yo doy tambien mi opinion……………………uno sale de Colombia por diferentes razones en el caso mio debo darles las gracias a las FARC, porque me amenazaron ……………simplemente porque se les dio la gana.Emigre a los USA, no tanto porque me gustara el pais sino por mi carrera que es en los petroleos, se facilitaban mas las oportunidades.
Cada vez estoy mas convencido- amedida que avanza mi vida- que todos tenemos un libreto o karma como lo quieran llamar que hay que seguirlo no porque queramos sino porque asi esta escrito desde que nacimos.Eso solamente lo entenderan cuando trasncurran mas de 40 anos que es la mitad promedio de la vida de cualquier ser humano.
En cuanto a Colombia …..yo sigo queriendo a mi pais, porque pienso que el pais es como la madre………….

Opinión por:

antigona81

3 Diciembre 2009 a las 8:22
  

creo que algo asi se siente, a mi me gusta Colombia y la quiero como mi pais de origen, es un amor extrano por que es una pelea conmigo misma todo el tiempo, desde que vivo en Australia soy mas feliz, nunca olvido mi pais y mi pasado pero me veo costruyendo mi vida aca. No estrano colombia y muchos me dicen que que soy traicionera, especialmente paisas de manillita tricolor no me siento orgullosa, me da pena especialmete por lo que se escucha aca y nada es bueno. Quisiera que las cosas fueran diferntes en alla pero no para regresar sino por mi famila y amigos que viven alla.

Opinión por:

domayor

3 Diciembre 2009 a las 6:34
  

Buenisimoooo, vivo hace ya unos añitos en Paris y vivo feliz y me encuentro con eso que yo llamo “camanduleros colombianos”, con toda una parafernaria de ingredientes a la moda: pulseritas, insignias, sombreros, mochilas, pero que ni idea de Porfirio Barba Jacob, detestan a Fernando Vallejo, sin leerlo y que me critican porque digo que el amor a la patria es como todos los amores, un amor ganado y francamente mi patria no ha hecho, ni hace mucho para ganarse mi devocion. Siento que soy un afortunado porque puedo pasar un tercio del año en Colombia, pero solo porque alli todavia hay gente que adoro, pero pueden estar seguros, que si toda esta gente se fuera para La Patagonia, seria La Patagonia mi destino y no Colombia, me siento un ciudadano del mundo y sus placeres.Todo mi afecto a Laura

Opinión por:

carlosperez

3 Diciembre 2009 a las 6:15
  

Yo salí y volví… y es cierto que el país, ése de verdad más allá de propagandas patrioteras, clichés y campañas al acomodo de los gobernantes de turno (como ése de “Colombia es Pasión”, cursi y burdo hasta la náusea), ése que realmente hace sentir nostalgia no es más que la familia, los pocos amigos de verdad, la comida más frecuente y algún detalle del paisaje (durante mi ausencia, sólo extrañé los cerros orientales de Bogotá). Lo demás siempre lo entendí como el vano intento de imponernos una “Patria” (concepto arcaico) artificial como suplemento de la Nación de la que carecemos. Y es que señores LuisMatías y Siku, como comenté en una entrada anterior de este BLOG, a los colombianos promedio los acompaña: “el complejo de carecer de una identidad propia y arraigada.”

Opinión por:

centandro

2 Diciembre 2009 a las 21:54
  

Tiene razon Aub, otro escritos dice que mas que ser de algun lugar particular,somos de donde aprendemos ha hablar,somos el lenguaje que habitamos y con el que vamos por el mundo. Asi mientras el pasaporte se llena de sellos y a veces en el bolsillo entra otro pasaporte tambien llegan palabras nuevas,nuevos dejos, otras entonocianes y con ella toda una gama cultural. La nostalgia aunque no sea constante,creo que nunca lo es, si es perenne, siempre habra algo,un aroma, un edificio o habra alguien en el entramado de recuerdos que venga de donde somos,de ese lugar que nunca abandonamos. El desarraigo como lo expresa Laura no es adyacente a la verguenza de la que se a sentido acusada. Hay muchas formas de querer y de expresar el querer.El pais no va en manillas o libros,va en quien por el hace

Opinión por:

lerenard

2 Diciembre 2009 a las 21:49
  

que cronica tan buena laurita…vas a lo ke vas y punto y en un buen lenguaje. Tambien vivo fuera de colombia pero ella siempre esta conmigo a donde voy e intento dejarla muy bn cada vez ke puedo. Lo del desarraigo de alguna u otra forma es inherente, para mi las veces ke he regresado de visita me causa risa ver a los capitalinos tan abrigados en los 12C o 18C ke pueda tener una noche bogotana en eldorado mientras me paseo en una camiseta esperando mi coneccion para la sucursal del cielo. Es ke salir para el trabajo a -30C en una manana de enero en canada no pasa sin dejar huella.

Opinión por:

siku

2 Diciembre 2009 a las 21:35
  

Soy tambien uno de esos a los que un dia los “Colombianos de bien” decidieron sacar del pais. la verdad casi nada me hace falta, al contrario soy feliz al haber dejado tantas atrocidades que vivi. Hoy a cada sitio que voy construyo algo nuevo y me voy siendo de alli.. De colombia solo un estigma me persigue… ser Colombiano.

Opinión por:

raserran

2 Diciembre 2009 a las 19:56
  

Yo vivo en los Estados Unidos y me he radicado aquí. Quiero a Colombia pero sin patrioterismos.

Opinión por:

luismatias

2 Diciembre 2009 a las 19:55
  

Interesante, estoy de acuerdo y me atrevo a decir, para mi la patria, es aquella que vela por sus hijos, aquella que le ofrece oprtunidades a sus hijos, patria para mi es el pedazo de tierra que nos protege,en donde todos podemos ser seres humanos, respetando a los demas y aceptando que la diversidad nos hace grandes como nacion, pero al final les puedo decir cada vez soy menos colombiano, pero mi honor y lo que transmito a mis hijos es el orgullo de ser colombiano pero no ese patriterismo guache y atarban, la patria es como el amor de la madre, siempre esta ahy, pero a veces tenemos que decir, tienes razon, pero estas equivocada y esa es mi idea, el concepto de patria esta equivocado.

Opinión por:

andresbaires

2 Diciembre 2009 a las 16:12
  

Hola, pues bueno yo hace 7 años vivo en Buenos Aires, al principio fue duro, pero realmente ya no extraño a Colombia, sólo a mi familia y algunos amigos. Y también soy como vos un fanático de la literatura. Me parece muy curioso encontrar compatriotas con la manillas y el famoso somberero costeño. Yo pienso que esa son manifestaciones no de una gran amor por Colombia sino al contrario por un sentimiento de verguenza y por ello se adelantan a cualquier posible manifestación anticolombiana, que por cierto por estas tierras y por todo latinoamerica jamás he visto. Para mí la patria es su literatura y su historia y en donde están los afectos.

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Nací en Colombia en 1985, pero hace muchos años ya que vivo en el último pasillo del mundo: Chile. Escribo un blog para el diario chileno La Tercera, soy corresponsal para América Latina de la revista OtroLunes...

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