Son muchos los cambios que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han provocado en nuestro estilo de vida, la forma como nos relacionarnos e interactuamos, pero sobre todo como niños y niñas se educan y aprenden.

Tengo la fortuna (¿o no?) de pertenecer a la generación que vivió sin ellas durante algunos años y que luego del gran “boom tecnológico” de los 80´s y 90´s las adopté como mis mejores aliadas, tanto en mi vida laboral como personal.

De esta manera tuve la oportunidad de gozar de una niñez llena de juegos y juguetes no tecnológicos: ‘Ponchados’, ‘Yermis’, ‘Parqués’, ‘Trompo’, etc.

Pero sobre todo recuerdo con especial cariño el “Armotodo” o “Estralandia”. Aquellas fichas o bloques de construcción que permitían crear ¡casi cualquier cosa!, casas, edificios, carros, ¡era increíble!

Legos

Grata sorpresa algunos años después cuando coordiné un proyecto llamado ‘Computer Clubhouse’, el cual era un espacio donde niños y jóvenes aprendían de tecnología basada en sus gustos e intereses.

En esos años el uso y la apropiación tecnológica en Latinoamérica aún se asomaba tímidamente por lo que fue el lugar perfecto para explorar y aprender junto con niños y jóvenes de diferentes países de la región.

Allí aprendí a ver con otros ojos los tan conocidos ‘Legos’ que hasta lo que mi memoria me indicaba era como un Armotodo o Estralandia, sin embargo esta versión era varios años más adelantada de la que yo conocía: Lego Mindstorms en la que además de construir cosas increíbles como con el Armotodo, se incluyen una serie de motores, engranajes, poleas, sensores y un bloque de programación.

estralandia

De esta manera entendí la importancia no solo de aprender a ser usuario de tecnología, sino el por qué los niños deben aprender a programar y ser productores de su propia tecnología.

Otros de estos ‘juguetes’ que motivan a la creación es el desarrollo de un estudiante de PhD del MIT (Massachusetts Institute of Technology) llamado ‘Makey Makey’, con el que se puede convertir prácticamente cualquier cosa en un juguete de interacción tecnológica. Desde la salsa de tomate hasta un pedazo de pizza. En el video de TED, Jay Silver uno de sus creadores, explica cómo llegó a crear este elemento que no solo les ha servido a niños sino a adultos para crear experimentos usando la tecnología.

Para los adolescentes o adultos interesados en la robótica está Makeblock, propuesta de una empresa China descrita como “una versión en aluminio de bloques Lego”, explica su fundador, Jasen Wang. “Como los Lego, las partes pueden conectarse entre sí fácilmente y flexiblemente, pero no necesitas tuercas para hacer las conexiones, ya que tenemos un diseño inteligente de ranuras que se ensartan”.

Adicionalmente cuenta con una aplicación para programar sus creaciones, garantizando total integración con el proceso creativo y de construcción.

Cualquiera que sea la ocasión para hacer un regalo, lo invito a pensar seriamente en obsequiar juguetes que además de brindar una experiencia increíble le enseñe al niño o niña a entender el porqué de las cosas y a participar en procesos reales de interacción y creación usando las TIC.

Otro juguete tecnológico y creativo: Picocricket

 

 

Laura Ayala
Coordinadora Gestión del Conocimiento
Corporación Colombia Digital

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