BLOGS Actualidad

10
01
2014
inevitable

La propina voluntaria

Por: inevitable

Por: Juan Guillermo Pérez Hoyos

 

Primer acto: es una escena cotidiana. Una noche de inicios de los aguinaldos. Una salida familiar a mirar el alumbrado navideño y a buscar algo ligero para la cena. Un centro comercial bien avenido. Decidimos entrar a una pizzería de cadena. Un queso asado de entrada, por favor. La conversación empieza a girar hacia temas que nos gusta explorar cuando estamos en compañía de los hijos, adultos ya, humanistas ellos, y así, oyendo con fruición sus comentarios, un apunte aquí, otro allá, risas y carcajadas, saltando en veces al recuerdo de vivencias, la noche agota sus horas. La cuenta, por favor. La factura de venta que llega incluye la propina voluntaria del 10%, algo usual aquí en Bogotá y en algunas otras regiones; mientras el mesero va en pos del datafono mi hija comenta que ha oído que en los establecimientos en donde la propina se paga dentro de la factura el negocio se queda con ella y no la entrega a los  (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
11
09
2013
inevitable

Un impuesto para la (in)justicia

Por: inevitable

Por: Juan Guillermo Pérez Hoyos

 

Un amigo nuestro, abogado él, nos comentó en una tertulia reciente que a su despacho llegó una pareja en busca de sus servicios profesionales. El caso a tratar era que al lado de  su vivienda se estaba construyendo un edificio, construcción que desde sus inicios había causado graves daños a su casa y que a pesar de insistentes llamados al constructor responsable de la obra, éste se negaba rotundamente a resarcirlos. Para efectos de la demanda, nuestro amigo recomendó obtener una evaluación técnica de los daños causados y su valor total, prueba que no pudieron obtener los afectados debido a que el precio pedido por unos profesionales de la construcción para certificar y valorar esos hechos excedía en mucho su capacidad económica. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
16
07
2013
inevitable

El precio del deber

Por: inevitable

Una cifra que oscila entre los $18 y $250 millones es el cálculo de la Defensoría del Contribuyente de lo que cuesta atender las obligaciones del contribuyente en el periodo de un año. La determinación del valor en cada caso particular depende del tamaño de la organización, pues, en términos generales, todos los contribuyentes deben cumplir con las mismas obligaciones, refiriéndonos, claro, a contribuyentes obligados a llevar contabilidad independiente del tipo de  persona y de que tengan, o no, ánimo de lucro. Pero, ¿de dónde sale esa cifra?, ¿qué tantas obligaciones debe cumplir el contribuyente? Veamos. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
22
07
2012
inevitable

DE RÍO CON AMOR

Por: inevitable

Una mirada humana al mundo que hemos hecho para que nos rodee, en el que parece sobrar todo menos la felicidad, es el llamado de José Mujica en su discurso de Río+20. Fustiga el modelo económico imperante en el que la opulencia de algunas sociedades se basa en la miseria de otras, pues los mismos creadores de esta civilización parten de reconocer que el mundo no tiene elementos materiales para que todos los habitantes del planeta puedan tener el mismo grado de consumo y despilfarro de los más ricos. Entonces, en lugar de propender por una distribución equitativa, el salvajismo económico nos arrastra al consumo de lo superfluo, al pago excesivo de lo necesario, al abandono de lo indispensable, al olvido de lo elemental, en una competencia despiadada en la que al final el precio pagado por la enorme riqueza de unos pocos es la miseria de comunidades enteras.

Conviene traer a colación el discurso humanista del presidente uruguayo ahora cuando aún suena el tema de la reforma tributaria, no obstante que desde las más altas cimas del poder se dice que no hay prisa en su trámite, debido al terremoto político ocasionado por la tristemente célebre reforma a la justicia. Pero casi dos años de trabajo invertidos en la preparación de un nuevo estatuto tributario no pueden echarse por la borda, así que definitivamente este muerto goza de cabal salud.

En términos generales los tributaristas son esquivos al análisis del impacto social de las medidas impositivas y en su discusión es usual encontrar el rechazo cuando se trata de abordar ciertos temas, como aquellos de si lo que necesita el país son más recaudos o menos fugas de recursos. Paradójicamente, los modelos de tributación se presentan en sociedad con el ropaje de nuevas estructuras que pretenden mejorar las condiciones de vida a partir de obtener más recursos de todos los ciudadanos, que redundarán en bien de la sociedad por la vía de la redistribución de los ingresos y de la inversión en el gasto social, todo en aras de la justicia y la equidad tributarias.

Así, surgen propuestas como las de eliminar el tramo exento de impuestos de la renta laboral, eliminar el tratamiento especial a los aportes voluntarios a los fondos de pensiones, limitar el beneficio de las cuentas AFC a la adquisición de vivienda por una sola vez, bajar el monto de ingresos para declarar renta, gravar con IVA los bienes básicos de la canasta familiar. Ante esta cascada de nuevos impuestos es inevitable recordar episodios de nuestra historia reciente como los de agro ingreso seguro, los carruseles de la contratación, Saludcoop o la perversión de la seguridad social, Blanca Jazmín y su combo, la administración de bienes incautados, las compras de glifosato, y tantos otros sucesos de ahora y de antes que nos hacen pensar si no tendríamos un mejor país si en lugar de nuevos impuestos hubiese una acción legal y social decidida contra tanto despilfarro impune.

En materia de desigualdad, medida con el indicador de Gini, Colombia ocupa un deshonroso séptimo lugar superada tan solo por países como Angola, Haití y Namibia. Dentro de la argumentación oficial de la nueva reforma tributaria se ha reconocido que la política fiscal no tiene un impacto redistributivo, señalando que la desigualdad medida antes y después de los impuestos se mantiene igual, lo que denota una total ausencia de inversión en gasto social; entonces, el asunto de buscar una sociedad más equilibrada a partir de la redistribución del ingreso es algo que se queda en la retórica.

Pero como lo decíamos arriba, este tema no gusta en el ambiente tributario. La necesidad de nuevos y mayores impuestos se cimenta en las desigualdades estructurales de nuestra sociedad, pero una vez adornada la exposición se elude el debate de fondo, a veces con el argumento sofista de que la tributación trata de los ingresos públicos pero no del gasto.

Dice el presidente Mujica que el hombre no gobierna a las fuerzas que ha desatado, sino que ellas gobiernan al hombre, y que las crisis del agua y del medio ambiente obedecen al modelo de civilización que hemos montado. También los colombianos hemos montado un modelo fiscal que nos gobierna basado en una espiral recaudadora que no se preocupa por contener los entresijos por donde se escapan los recursos. Así, continuaremos en la vida con una política fiscal de mayores recaudos sin impacto social, con la cual nos negaremos de plano una oportunidad sobre el planeta.

Categoria: General

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
15
04
2012
inevitable

DE LOS BENEFICIOS PARA NUEVAS EMPRESAS

Por: inevitable

Por: Juan Guillermo Pérez Hoyos.

Con bombos y platillos y con un despliegue mediático digno de tan noble causa, se presentó en sociedad en los últimos días del año 2010 la ley de formalización y generación de empleo, lanzamiento que estuvo precedido de numerosas apariciones en los medios de la más alta representación política, apariciones en las que no cesaban de explicar cómo, a través de una serie de beneficios tributarios otorgados para las empresas que se constituyeran o formalizaran a partir de la vigencia de esa ley, nacería una norma jurídica con la que se lograría la creación de dos y medio millones de nuevos empleos y la formalización de quinientos mil puestos adicionales. Ríos de leche y miel se ofrecían con esta ley.

Un año después, en las postrimerías del 2011, el Ejecutivo expide el tan esperado decreto reglamentario de la ley de formalización de empleo. A esa altura, el discurso oficial ya había cambiado bastante y empezaba a endurecerse la posición del alto gobierno, tal vez un poco arrepentidos de haber promocionado tantos beneficios tributarios. Pesaroso por tantas gabelas otorgadas, el gobierno decide poner límites allá donde el legislativo no los había puesto.

Dice el decreto que “las rentas objeto del beneficio… son exclusivamente las rentas relativas a los ingresos operacionales u ordinarios… provenientes del desarrollo de la actividad mercantil”, limitación que no puso el legislador, pues si miramos la ley en el artículo que define la progresividad del pago del impuesto, expresa que ella se tendrá sobre la tarifa general del impuesto de renta, tarifa que aplica sobre la renta líquida gravable. Entonces, por ejemplo, si una nueva pequeña empresa realiza actividades industriales de fabricación de confecciones y percibe unos ingresos adicionales por concepto del arrendamiento de un local de su propiedad, o por concepto de rendimientos financieros de una inversión, o por concepto de una venta de materias primas no utilizadas, o por venta de retazos, o por cualquier otro concepto diferente al de su actividad confeccionista, pagará impuesto sobre la renta derivada de tales ingresos y a la tarifa general. Y no es eso lo que dice la ley reglamentada.

Luego, se consagran una serie de obligaciones formales para acceder a los beneficios tributarios de ley, que más parecen trazadas para evitar que los beneficios les sean otorgados. Estos requisitos giran sobre la entrega de memoriales en los que el contribuyente manifieste su intención de acogerse a los beneficios, lo cual desnaturaliza el principio de la ley. La ley consagró los beneficios tributarios para todos los nuevos contribuyentes y el reglamentario los redujo para quien manifieste la intención de acogerlos, proponiendo, entonces, que si la nueva empresa no dice expresamente que se acoge a los beneficios, los perderá.

A veces uno cree que en el alto gobierno no hay comunicación entre ellos. O si no, miren lo del tema de los libros de contabilidad. En el decreto reglamentario se pone como requisito sine qua non para acceder a los beneficios el haber cumplido con la obligación de registrar los libros de contabilidad en la cámara de comercio; eso se dijo el 26 de diciembre de 2011. Quince días después nace el famoso decreto ley anti trámites y allí se eliminó la obligación de registrar libros de contabilidad en las cámaras de comercio, por la vía de quitarle esa función a esas entidades. Entonces, si ya iban a eliminar los libros registrados ¿para qué ponerlos como requisito de los beneficios tributarios?

También se dice en el reglamentario que es requisito para obtener los beneficios el haber renovado la matrícula mercantil dentro de los primeros tres meses del año. Aquí no se entiende la relación de medio a fin, pues la ley no solo no previó algo simplemente accesorio como eso para lograr un beneficio principal, sino que ni siquiera lo puso como condición para lograr la tarifa reducida de renovación de matrícula para las nuevas empresas.

Cada vez que uno lee la reglamentación de la ley de formalización de empleo se convence más y más que con ella se pretende expulsar del régimen de beneficios tributarios, por la vía de los requisitos formales, a la mayor cantidad posible de nuevas empresas. Una cosa que construyó el legislativo con absoluta claridad y transparencia se enreda en una maraña de requisitos contradictorios y hasta inexistentes, y eso solo puede explicarse desde la perspectiva de un interés en neutralizar los beneficios de la ley. Después de matar el tigre se asustaron con el cuero.

Así, no es posible entender por qué hablan de fomentar la creación de nuevos puestos de trabajo. Muchas nuevas empresas despertarán muy pronto en la dura realidad de haber perdido unos beneficios que creían les había otorgado la ley.

Categoria: General

TAGS:

1

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
25
03
2012
inevitable

Tributación para la prosperidad

Por: inevitable

Juan Guillermo Pérez Hoyos

Con la buena nueva de que el recaudo de impuestos creció el año pasado en un 24% sobre el recaudo del 2010, una suma sobre los $16.6 billones, se afina el proyecto de reforma tributaria próximo a entregarse al legislativo, una vez se disiparon los temores sobre la inexequibilidad de la reforma contenida en la ley 1430. La cocción del proyecto ha estado ambientada por declaraciones que dejan ver algunos criterios orientadores de lo que vendrá en materia del pago del impuesto sobre la renta, tales como disminución en la tarifa, eliminación de exenciones y ampliación del universo de contribuyentes, entre otras de impacto general. De la tarifa general del impuesto sobre la renta se dice que se propondrá disminuirla del 33% al 25% de la renta fiscal, compensando los ocho puntos con eliminación de exenciones y beneficios y hasta con el resurgimiento de la doble tributación entre sociedades y asociados; de este conjunto normativo por venir consideramos que, finalmente, el efecto será el de un aumento de la tasa efectiva de tributación de los contribuyentes y un mayor recaudo para el Estado en presencia de una reducción de la tarifa nominal del impuesto.

Pero tal vez el mayor impacto social vendrá por cuenta del aumento del universo de contribuyentes. Se calcula poner a pagar impuesto a quince millones de colombianos, matizando luego esto con la descripción de lo que sucede con aquellas personas que derivan su sustento de su fuerza de trabajo y que luego, en virtud de las normas tributarias vigentes, no deben presentar declaración de renta, caso en el cual tributan con tarifas que oscilan entre el 6% y el 10% de su ingreso bruto, en un absurdo que pone a pagar más impuestos no sólo a quiénes menos devengan, como se dice, sino a quiénes efectivamente tienen un margen de enriquecimiento que tiende a cero, o que, en el peor de los casos, es negativo, como se desprende al analizar la evolución de indicadores de movilidad social. La reforma es para devolverles los impuestos pagados vía retención en la fuente, dicen.

Pero es que en materia del impuesto sobre la renta la norma tributaria actual castiga con dureza las rentas de trabajo; a lo arriba mencionado se unen otros criterios como las limitaciones legales a las deducciones de profesionales independientes, que ocasionan el pago de impuestos sobre una renta fiscal ficticia en exceso, y la no aceptación de deducciones a los asalariados por que supuestamente para devengar un sueldo no hay que incurrir en gastos. Entonces, ampliar la base de contribuyentes implica incorporar nuevos declarantes en materia del impuesto sobre la renta, los cuales presentarán su declaración en un marco legal de tarifas más bajas, pero también de menos exenciones y menos deducciones que las actuales. Para ello es necesario, inicialmente, disminuir el límite de ingresos obtenidos para no estar obligado a declarar, y, seguramente, también bajará el límite del rango con tarifa marginal de cero para personas naturales. Este será el ambiente de tributación que encontrarán los nuevos declarantes que engrosarán, hasta llegar a quince millones de personas, el número de contribuyentes declarantes del impuesto sobre la renta.

Al pasar de un nivel de no declarantes, en donde su impuesto es igual a la totalidad de las retenciones descontadas en el año, al de obligados a declarar, ¿qué les espera a esos nuevos declarantes? Aunque aún no se conoce el proyecto de reforma tributaria ni la posición que vaya a tomar el legislativo en tan espinoso asunto, no resulta creíble el planteamiento de que a ellos se les va a poner a declarar para tener el vehículo legal, la declaración de renta, que permita devolverles las retenciones descontadas en exceso. Eso es tanto como decir que se va a hacer una reforma tributaria para disminuir el recaudo.

Consideramos que los nuevos declarantes, que no nuevos contribuyentes, van a encontrar un escenario en donde los ingresos obtenidos serán beneficiados con mínimas exenciones y donde las deducciones serán especie en vía de extinción, de tal suerte que la brecha entre su ingreso bruto y su ingreso gravable tendrá un espacio casi imperceptible. Así, al aplicar la nueva tarifa y los nuevos rangos de las tablas de impuestos, el contribuyente se sorprenderá al ver que la retención descontada es insuficiente y que, en consecuencia, tendrá que adicionar otras sumas de dinero para completar la cuota de tributación. Sólo así se puede explicar una reforma tributaria orientada a aumentar al máximo el número de contribuyentes declarantes del impuesto sobre la renta. El argumento de reformar para devolver impuestos es primoroso, pero no es real.

Para terminar, cabe preguntarse para qué gravar más y más las rentas de trabajo cuando todo el grupo de personas naturales aporta dentro del recaudo del impuesto de renta el 3.3% del total recaudado. Eso es meterle pueblo a la reforma tributaria.

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...