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Archivo de septiembre, 2012

27

09

2012

@pachevsko

Vivir o sufrir con metrolínea, pero no morir

Por: @pachevsko

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Los más románticos dirán que en un bus Igsabelar dieron su primer beso. Otros recordarán el día en que conocieron la ciudad dándole la vuelta completa. Atribuirán a los mayas el retiro de la ruta, pues era “la que pasaba por todos lados y nos servía a todos”. Extrañarán el gusto musical de los conductores, las sensaciones producidas ante los usuales robos, y usarán su ausencia como coartada para llegar tarde a algún lugar: “No sabía que ya no circulaba”, “me quedé en la parada esperándolo”, “¿ya no pasa?”

Habrá, sin duda, los que se sientan aliviados con su ausencia. Menos buses en la carretera es sinónimo de “movilidad”. La ciudad debe “seguir modernizándose”  El tiempo de los recorridos se reducirá: “tendrá una frecuencia de 7 minutos en hora no pico y no superará los 10 minutos en hora pico” (x) Pedirán más rutas “¿Qué pasa con Girón y Floridablanca? ¿Nos olvidaron?” Dirán que ahorran más dinero al tener la opción de tomar “alimentadores” que no les cobran pasaje extra. Los ecologistas explicarán que “los buses viejos dañan el medio ambiente”. Finalmente, atribuirán al uso de los buses de metrolínea cierta normalización en la ciudad: “Los mensajes pregrabados que se repiten en los buses son pedagógicos, han cambiado a la juventud”

La ciudad se transforma y se jubilan las rutas conocidas. Les darán paso a los imponentes vehículos que cubren, por su carril, el 80% de la ciudad. ¿Por su carril?, adivino la pregunta. Por los carriles que necesiten.

¿Qué hacer?

Categoria: Actualidad

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21

09

2012

@pachevsko

Cómo titular un texto

Por: @pachevsko

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Apartado 651. Colombia, Julio 15 de 19…

Mi buen amigo Alfonso: He recibido tu carta del 10 junto con el libro de Walter F. Otto “Los dioses de Grecia”. Ojeé las primeras páginas, y creo que será una grata lectura. Pero, antes de dar rienda suelta a mis palabras y alejarme de mi asunto, quiero comunicarte la verdadera razón de estas líneas: Confieso que me sorprendió el tono con el que escribiste tu última carta. No comprendo por qué  dices que las palaras que merecieron para mí el cuento que me enviaste son “inútiles” y “sin sentido”. ¿Debo recordarte que fuiste tú quien me instó a leerlo y a juzgarlo?

Llevamos, si no estoy mal, cuatro cartas en la misma discusión. Y ten presente que no me disgusta, ¡todo lo contrario! Quizá, creo, me extralimité en mi carta del 5 de Junio al juzgar tu texto directamente, al objetar sin dilaciones todos los aspectos del escrito, especialmente su título. Si ese fue el caso lo lamento, pero sólo quise dar una crítica apropiada a lo que me pedías. Sentí tal obligación al leer tu disertación, contenida en la misma carta, sobre la responsabilidad creativa en la obra de arte. La cual tomé al pie de la letra.

Pongamos los puntos sobre las íes. Creo pertinente evitar una discusión directa sobre tu obra, en este caso tu cuento; sé que la obra de un escritor es parte fundamental de su ser. Por esta razón quiero hablarte, si me permites el atrevimiento, de la titulación en general, tal como yo la concibo. A diferencia de lo que crees, me parece un tema de capital importancia, al cual no se le tiene en suficiente estima. Si te das cuenta (y creo que de ahí viene tu total indiferencia sobre el tema) hay pocos ensayos o tratados teóricos, al menos no conozco muchos, en los que se trate el problema de la titulación. Y no es de extrañar, porque hay muchos que piensan al igual que tú: “El título es mera añadidura”

Me dices, para probar esta afirmación, que si eliminaras los títulos de todas las obras, el propio lector los supliría. Puedes tener razón; pero, ten presente que la obra no es del lector sino del escritor. El escritor no podría dejar al lector la tarea de implantar un título a su texto. Primero por razones lógicas, imagina una obra tuya con múltiples títulos, cada uno impuesto por capricho de los lectores ¿Cómo podrías hablar de él en términos generales? Y no sólo tú, (pues el escritor no debe pronunciar una sola palabra para explicar su obra) sino tus lectores. Y segundo, por razones teóricas. ¿Recuerdas lo que dice Alfonso Reyes sobre el diálogo literario entre el autor y el lector? El autor es quien crea la obra y el lector es quien reacciona a ella, su actitud es pasiva porque depende del texto que el escritor crea, y esto va para toda clase de textos. Cuando se les dice a los estudiantes que la lectura es una actividad activa sólo se apela a un modelo didáctico que busca una respuesta a partir del texto, no sobre él.

Categoria: Lecturas

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16

09

2012

@pachevsko

Élites educadísimas

Por: @pachevsko

Alguien me dijo ayer que los jóvenes de las élites de la ciudad eran “monstruos educadísimos” que tarde o temprano le iban a hacer daño al país. La corrupción se estaba cocinando en las instituciones que los educaban y que no había nada qué hacer.

La afirmación no iba más lejos.

La persona que me lo decía trabaja en la docencia. Enseña a jóvenes en difícil situación económica. Estrato bajo. Y ventilaba problemas que, supone, poco importantes para ellos: drogadicción, latrocinio, violencia, entre otras.

Lo repitió una vez más, dando a entender que el problema era ese: la élite. Y suponiendo que “los que tienen plata” no sufren de nada, no tienen necesidades, problemas, ni frustraciones.

Al joven que roba zapatos en Cabecera, audífonos en Floridablanca y blackberry en la 15, se le puede perdonar el impase por su condición social. Roba por necesidad, no hay que córtale las muñecas como antaño. Pero el joven que robará 15 millones en un contrato, que asaltará al pueblo con impuestos y le dejará solo promesas al país, ese sí es el problema.

Categoria: Recuerdos

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08

09

2012

@pachevsko

Mi esposa y la dictadura

Por: @pachevsko

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Cansada de mis quejas, mi esposa tomó el poder e instauró una Dictadura. Mi inutilidad para escribir una pieza literaria de prestigio y riqueza estética ocasionó este grave impase que aún no he podido resolver.

Al principio creí que era buena idea. Para nadie es un secreto que la democracia le hace mal a la literatura. La libertad no nos ha dado buenas obras y, como lo dice la historia, los libros más profundos y famosos son las que se producen en un régimen totalitario.

La literatura latinoamericana se burla demasiado de esos nobles hombres, padrastros de la buena escritura, los Dictadores. No podemos cuantificar cuánto se les debe. Si viviéramos en dictadura no existiría el “agotamiento” al que se refirió María Kodama en Manizales. Y bajo esta premisa empezaron los cambios en casa.

Primero, se me advirtió que todas mis conversaciones serían monitoreadas y grabadas, únicamente podía hablar sobre algunos temas literarios escogidos con anterioridad. Por cuestiones de gobierno, los poetas Románticos hacían parte del índice prohibido. Su idealismo los hacía detestables. Debía leer un libro diario, sin importar el número de clases al día, y presentar un informe que analizara (en algunos casos semióticamente) el estilo y el lenguaje que utilizaba. Fueron noches aterradoras. Debía ponerme en pie, la espalda rígida y empezar a recitar pasajes de memoria con su respectivo comentario. Ante mis infructuosos intentos, tuve que ayudarme de papelitos que me ayudaban a recordar los números de página y algunas palabras desconocidas, generosidades de la Dictadora.

Categoria: Ficciones

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09

2012

@pachevsko

Lo oscurito

Por: @pachevsko

Cada año cambio de anteojos. Hace dos, el grosor de los lentes se había reducido; el ojo estaba sanando. Sin embargo, en la última visita de este año, el examen dio como resultado que debía usar unos vidrios más gruesos.

—Es la vejez, o la pantalla del computador. —dijo el optómetra.

Yo le añadiría los libros con letra diminuta, la calificación de quices, evaluaciones parciales y textos.

Después de escribir la nueva formula en una tarjeta debíamos, mi esposa y yo, escoger el marco y la clase de lentes. Esta decisión debería tener un carácter público. Yo no voy a ver mis lentes. Los uso, pero pienso únicamente en la calidad, en la resistencia que tiene a los inevitables golpes y en la suavidad que deben tener en el área de la nariz. Lo demás, lo estético, no me importa mucho. El marco debe ser oscuro y los lentes deben mantener la rectangularidad suavizada en los bordes, nada más.

Categoria: Recuerdos

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