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19
07
2016
Polo Díaz-Granados

¿Chivo expiatorio en los pozos de Carlos Caicedo?

Por: Polo Díaz-Granados

No sé si usted lo sabe, pero el exalcalde de Santa Marta Carlos Eduardo Caicedo tiene tremendo enredo con los entes de control: ¿La razón? Porque en abril del año 2014, en plena crisis por el acceso al agua, el entonces mandatario de los samarios contrató la construcción de 4 pozos profundos por un valor que superó los mil millones de pesos.

Hoy, dos años después de esa contratación, los entes de control revisan algunas cosas que podrían desembocar en serias responsabilidades disciplinarias y fiscales. Por un lado, la Procuraduría revisa por qué la la Alcaldía dilató el proceso de contratación por licitación pública (como debería ser) por más de un año y, ahí sí, cuando declararon la calamidad pública, salieron corriendo a contratar a una empresa que no contaba con la experiencia ni con la idoneidad para contratarY como les gusta: ¡A dedo!

De otro lado, La Contraloría analiza un detrimento patrimonial de casi $400 millones(botados a la ‘basura’, como quien dice), porque de los 4 pozos, solamente funcionaron dos, muy a pesar de que el billetico se pagó hasta el último peso.

Pero por si eso fuera poco, la Contraloría asegura que los pozos que sí funcionaron tenían altos niveles de coliformes fecales y que la Alcaldía, aunque sabía de esto, no hizo nada para purificar el agua que se le entregó a los samarios. Como dicen popularmente, nos puso a tomar agua de caca. ¡Disculpen la vulgar, pero real expresión!

En este punto, los 4 gatos que me leen dirán: ¡Ajá! Pero si todo eso ya lo han contado: ¿Y qué es lo nuevo en todo este cuento?

Lo nuevo es que, al mejor estilo del que voltea una arepa, los que tendrían que dar las explicaciones del caso por el papel que jugaron en este extraño proceso de contratación, quieren lavarse las manos, como dice un mamador de gallo amigo, “como si fueran Poncio el Piloto”.

Aunque usted no lo crea, los días 21 y 22 de julio, la Procuraduría Regional del Magdalena escuchará en “declaraciones juradas” a 8 exfuncionarios de la Alcaldía sobre la presunta responsabilidad que podría tener un pobre funcionario de carrera,sin ningún poder político, y a quien quieren pretenden clavar ahora como un chivo expiatorio de todo este asunto.

Sergio Alberto Castiblanco Silva, quien tiene la mala suerte de ostentar el cargo de ‘líder de contratación’, no tiene que ver con los temas más allá que lo que su rimbombante título del cargo dice, pues en el año 2013 –un año antes de que se firmara el polémico contrato de los pozos- el propio alcalde Carlos Caicedo se encargó de firmar un decreto (el 101 del 13 de abril de 2013), a través del cual le quitó las funciones propias de su cargo, para dárselas al asesor del despacho del alcalde en temas de contratación.

¿Por qué entonces el llamado a tener que defenderse es una persona sin ningún poder de decisión en contratación? ¿Por qué Jorge Miguel Guevara Gragozo, por ejemplo, figura como declarante en contra de este funcionario si quien cuenta con el poder de decisión sobre los temas de contratación es él mismo? ¿Es coincidencia que quienes van a dar declaraciones en contra del funcionario, que nada tiene que ver en el tema de los pozos, sean todos –o hayan sido- personas de confianza de Carlos Caicedo, a quien sí le formularon pliego de cargos?

Al paso que esto se está moviendo, aquí ya huele al viejo truco del elefante: el del ¡‘todo fue a mis espaldas’!, mientras que buscan trasladarle la responsabilidad a un funcionario de segundo renglón, cuando quienes verdaderamente manejaron los hilos de la contratación en la anterior alcaldía fueron el alcalde y sus funcionarios de confianza.

Se los dejo como constancia: ¡Aquí hay gato encerrado!

Firma Polo Díaz Granados

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04
04
2016
Polo Díaz-Granados

El ‘conveniente’ convenio de alimentación para los niños del Magdalena

Por: Polo Díaz-Granados

Una semana antes de que en el país conociéramos la manera burda e indignante en que un operador jugó con la alimentación de los niños en Aguachica, otra profesora del municipio de Plato, en el Magdalena, también tuvo la valentía de coger su celular y, movida por la impotencia, grabar la miseria de comida que le daban a los niños de la escuela Villa Rosa.

Las imágenes de la docente del Magdalena muestran en vivo y sin ediciones ni embellecimientos, cómo es la realidad de lo que comen estos niños: ¡Dos pequeños bocados de algo que parece ser pollo y, literalmente, dos deditos de jugo!, sin contar con que no a todos les dieron cuchara.

Imagen de previsualización de YouTube

La rabia que puedan sentir al ver estas imágenes se multiplicarán cuando se enteren qué hay detrás de estas migajas de comida: en el caso del Magdalena, nada más y nada menos, que una inversión de 14 mil 583 millones 642 mil 122 pesos que usted, yo y todos los magdalenenses le regalamos el pasado primero de febrero a una corporación llamada Gestión de Recursos Social y Humano (GERS), la cual se encarga –ojo con esto- ¡de manera desinteresada!, de operar los recursos para garantizar la adecuada nutrición de los menores durante 70 días. Sí. ¡70 días nada más!.

¿Cómo funciona esta vaina? Les cuento: Se supone que con la comida de los niños nadie se enriquece. Por esto, en vez de hacer convocatorias y licitaciones, la Gobernación del Magdalena dice: ¡Hagamos un convenio!, juntémonos con una corporación sin ánimo de lucro y depositemos en ellos la confianza y unos miles de millones de pesos para la alimentación de los estudiantes.

Fue así que el primer día de febrero de este año, el Secretario de Educación del Magdalena, Antonio Matera Ramos, firmó en nombre de la gobernadora un convenio con la Corporación GERS para que, dizque entre ambos, unieran esfuerzos en pro de un mismo objetivo.

Sin mamarles gallo, este es un fragmento del convenio: “… No existe la finalidad de obtener algún tipo de lucro, sino de colaboración entre las entidades (La gobernación y la Corporación) en el desarrollo de una actividad que no es rentable desde el punto de vista económico, pero sí lo es desde el punto de vista social”.

Es así que –con estos preceptos propios de las personas más altruistas del mundo– cada una de las partes pone algo de su parte: La Gobernación puso los $14 mil millones y medio (correspondiente al pago de las raciones de comida), mientras que la Corporación puso unos 1.400 millones de pesos.

Aquí es cuando los 4 gatos que me leen dicen: ¡Nojoda Polo! ¿Por qué criticas esa buena labor? ¿Acaso tú vas a sacar mil 400 millones de barras que sí pone la Corporación? Yo les respondo entonces: Ni yo, ¡Ni ellos!.

Cuando uno revisa el dichoso convenio, se encuentra con unas justificaciones que –perdónenme la expresión- hace que nos quieran ver la cara de pendejos. Por supuesto, la Corporación pone ese montón de plata, pero los justifican en aspectos como estos:

Por ejemplo, justifican que tener conocimientos básicos del decreto 3075 del 97 a ellos les vale $26 millones (¿usted cree?), o tener la debida higiene de las frutas y verduras cuesta $25 millones, $40 millones en la… ¿estandarización de minuta?, $25 millones supuestamente haciendo control de plagas y roedores, $30 millones en los métodos de almacenamiento de la comida y, ¡mejor dicho! Si continuara les estaría describiendo cómo funciona un verdadero sistema logístico de alimentación.

Pa’ completar la sipote inversión de la Corporación, estos dicen que se gastan más de 800 millones de pesos en la dotación de vaso, plato y cuchara de plástico para los 110.182 estudiantes (A $7.300 el juego), más del doble de lo que vale la supuesta ración de comida que le paga la Gobernación. ¡En todo caso, tienen los mismos platos del contrato anterior!.

Vuelvan a ver el video y pregúntense: ¿En dónde está esa plata?

Cuando la Gobernadora del Magdalena lea este blog, ojalá se haga así misma esta pregunta: ¿Por qué si ella es la gobernadora de lo social, si lleva 20 años dedicada a mejorar la vida de los niños, permite que estas cosas pasen? Aún hay tiempo de hacer algo para salir de esta espiral de pobreza.

La Corporación GERS fue reelegida para seguir dando una precaria alimentación a los niños –como lo denuncia el video– pese a que su representante legal, Marlene Vásquez, enfrenta un proceso de responsabilidad fiscal por un detrimento de más de 2 mil millones pesos en La Jagua de Ibiríco, y es la misma corporación a la que mandatarios le han dado de manera privilegiada por lo menos 23 contratos que llegan a los 95 mil millones de pesos. ¡Es hora de que esto pare!

Los magdalenenses le pedimos gobernadora: ¡haga un alto en el camino! Ordénele a su secretario de Educación, designado además como el supervisor del convenio, que revisen detenidamente la pertinencia de continuar con una situación que, de seguir así, no hará nada más que aumentar las cifras de pobreza extrema y desnutrición en nuestro ya acabado departamento. ¡Está en sus manos!

P.D. 1: A todas estas, se preguntarán por qué la mandataria Rosa Cotes quiso no tener velas en el entierro de este convenio, razón por la cual delegó mediante un decreto a su Secretario de Educación a que lo firme. En todo caso, las responsabilidades no se pueden delegar.

P.D.2: A los 4 gatos que me leen les consta que hay cosas que se vuelven inaceptables cuando uno las compara con otras cosas. Y en este caso –el más pertinente de todos– La Gobernación ha podido firmar mejor un convenio pa’ comprar 8 millones 210 mil 316 mogollas. ¡Los estudiantes quedarían mejor alimentados! Se lo aseguro.

P.D.3: Cambio el tema. En 10 días llega la comisión de la Odebo a verificar el avance de las obras. El alcalde Martínez prometió tumbar y hacer de nuevo los escenarios ya existentes. ¡Tremenda decisión! Buena pa’ los samarios. Lástima que lo que el alcalde lo que necesita es tiempo. ¡y ese ni se vende ni se maquilla!. Ojalá le alcance el tiempo. Los samarios necesitamos ese legado deportivo.

Firma Polo Díaz Granados

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27
02
2016
Polo Díaz-Granados

Escenarios deportivos en Santa Marta: ¿Tapar el sol con un dedo?

Por: Polo Díaz-Granados

De entrada les pido comprensión, porque el tema que voy a tratar en este blog es tan complejo que ni el alcalde de Santa Marta la tiene clara. Se trata de los escenarios deportivos en Santa Marta de cara a los Juegos Bolivarianos que se celebrarán en noviembre de 2017.

¡Y no es mamando gallo este enredo!, si usted lee este blog y tiene a Rafael Martínez –sucesor e hijo político de Carlos Caicedo– en frente, pregúntele: Sinceramente, ¿En qué momento cree que el exalcalde perdió el control si esta era su gran apuesta?¿Es posible quedar bien diciendo en la prensa que demolería el emblemático estadio sin haber adelantado un simple proceso de contratación? ¿Cree tener el tiempo suficiente para pasar de tener una piscina olímpica sin agua a construir los escenarios que alberguen 36 disciplinas deportivas?

Para los que no sepan: la ciudad de Santa Marta se ganó la sede de los juegos a mediados de noviembre de 2013 y, al sol de hoy, los escenarios siguen en ajustes de diseños (no se puede ni siquiera elegir a los contratistas encargados de obras si no se sabe qué se va a construir o remodelar), los presupuestos del Gobierno ya están garantizados pero la Administración Distrital aún mira de dónde va a sacar los aportes que le corresponde, mientras que la Organización de los Juegos les respira en la nuca con la amenaza de quitarle la sede de los Bolivarianos y llevárselos para otro lado.

Lo que ha pasado en Santa Marta puede comprenderse un poco si hacemos una analogía con aquella telenovela de finales de los 90: ¡Betty, la fea! ¿Se acuerdan? Caicedo y Martínez han sido como Armando Mendoza, el presidente de Ecomoda. Al igual que ese personaje, los mandatarios samarios se han dedicado a llenar de carreta y declaraciones maquilladas a los samarios, ocultando siempre una realidad que poco a poco se les fue agrandando hasta el punto insostenible que están ahora: ¡Nos van a quitar la sede y no hay tiempo para remediarlo!

La amenaza más latente es la de la Odebo, porque son ellos los dueños de los juegos; son ellos quienes realmente tienen la potestad de cumplir el ultimátum que en noviembre del año pasado le enviaron al propio presidente Juan Manuel Santos en una carta; carta que todo el mundo pareciera desconocer, como si tapándose los ojos esta dejara de existir. Es una realidad y los samarios –en especial los periodistas- tenemos la responsabilidad de poner el tema sobre la mesa y pedir explicaciones.

El mensaje de esa misiva es claro y contundente: “Nos dirigimos a usted señor presidente, para informarle que hemos visto obligados, muy a nuestro pesar, a darle un plazo máximo hasta marzo 31 de 2016 para que se inicien las construcciones y trabajos de remodelación de los escenarios deportivos”. ¿Más claro no le canta un gallo?

Pero como hacen los caballos de coche, que no miran lo que pasa a su alrededor, el alcalde Rafael Martínez sigue acudiendo a la prensa a dar declaraciones sin sustento (como cuando dijo que demolería el Eduardo Santos en unos diítas y no habían elegido ni al contratista), como si sus palabras fueran los designios de Dios que se hacen realidad solo con pronunciarlos.

Para él, solo bastará con darle contentillo a la Odebo mostrándole ‘la primera piedra’ del nuevo estadio, del cual –a propósito- ni siquiera hay un proceso de contratación en curso, (afortunadamente eso no le corresponde a la desordenada Alcaldía) muy a pesar de que el ultimátum dice que esperan para la fecha indicada el inicio de las construcciones y remodelaciones de los escenarios. (Lea la carta y saque sus propias conclusiones)

¡Yo también soy samario! y como samario, lo mínimo que espero es que la ciudad cuente con unas canchas y edificaciones decentes, ¡unos escenarios de talla! Pero esto no se logra cerrando los ojos y creyendo ciegamente en las palabras de los dirigentes así sin más. ¡Las palabras se las lleva el viento!.

En vez de mensajes de esperanza, los samarios esperamos un plan de acción claro, conciso, entendible y público (sin que tengamos que acudir a derechos de petición pa’ aspirar a conocerlo). Queremos ver los procesos de contratación en el Secop, queremos, ante todo, unos procesos transparentes. Porque, como decía fray Gustavo Trujillo, ¡las cosas se hacen bien o no se hacen!

P.D.1 Dice mi abuela que lo que empieza mal, termina mal. ¿Que buena imagen me puedo llevar de la preparación de los Juegos Bolivarianos, si el ‘austero’ exalcalde Carlos Caicedo se dio el lujo de quedarse con los viáticos del viaje a Perú cuando designaron la sede, y puso a que los samarios a pagarlos dos veces? (Si no me crees, léelo aquí)

P.D. 2 Llamo a la reflexión a la prensa samaria. Los periodistas debemos, por naturaleza, hacer control político y velar por el interés de la ciudadanía. Nosotros, como los políticos, representamos a nuestra comunidad, pero lo hacemos por vocación, no por elección. ¡No se dejen quitar ese honor!

P.D. 3. Después de días de reflexión tomé la decisión de cerrar mi cuenta personal en Twitter @PoloDiazG. Mis opiniones, que siguen intactas y en su puesto, serán publicadas en los portales zonacero.com, elespectador.com y seguimiento.co.

Firma Polo Díaz Granados

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02
02
2016
Polo Díaz-Granados

El baile del ‘Indio’ a la tripulación del Agatis

Por: Polo Díaz-Granados

Si no hubieran nacido en Nueva Delhi sino en Luisiana, los 18 marineros de la India que llevan confinados tres meses en un buque ‘por cárcel’ a tres millas náuticas del puerto de Barranquilla seguro que no hubieran durado ni tres días en altamar.

A esos marinos gringos los hubiera recibido una comitiva de dirigentes locales de todos los gremios –los mismos 3 gatos que se dan chapa en el periódico– y la Reina del Carnaval les habría hecho una presentación folclórica para invitarlos a vivir la mejor fiesta de Colombia, porque ¡Barranquilla acoge a sus extranjeros!

En vez de apiñados camarotes en un cuarto de lata de 2×2 –con acceso a la nada- a los marineros náufragos les hubieran reservado un piso completo en el Dann, con la mejor suite para el capitán y, sin cobrarles un solo peso, los gringos tendrían comida, gimnasio, spa, piscina, turco y wifi. Hasta me los alcanzo a imaginar con bermudita y camisa de botones paseando por los pasillos del Buenavista; y dos avispaos pidiéndole foto tipo selfie.

¡Pero no son gringos!, son de la India, y por ese solo hecho que pareciera propio de un claro episodio de xenofobia, a esta gente que está a 15 mil kilómetros de sus hogares les han hecho la vida imposible para regresar a su país; cuando las verdaderas víctimas son ellos.

Para los 4 gatos que me leen (los que me leen, no los gremiales), les explico: El buque Agatis llegó en octubre 28 al Puerto de Barranquilla con una grave situación laboral (su dueño no les pagaba) y 3 días después, este los abandonó a su suerte, por lo que al barco le dieron la orden de retirarse a tres millas náuticas y esperar órdenes. ¿Órdenes de quién? (clic aquí para conocer la serie S.O.S. Agatis)

Aunque el artículo 1492 del Código del Comercio dice que el representante legal del barco es el agente marítimo designado en Colombia (en este caso, la empresa Bulk Maritime Agencies SAS) y que este debe “responder solidariamente por toda clase de obligaciones relativas a la nave agenciada”, esta compañía no ha hecho más que brillar por su ausencia.

Afortunadamente para los marinos de la India, una agremiación sindical del extranjero (la ITF) ha velado por la preservación de sus derechos. ¿Qué necesita esta gente? ¡Pues hombre!, que la autoridad marítima en Colombia los deje bajar a tierra mientras que sus pares de Panamá les organizan el regreso a su país de origen desde el aeropuerto de Barranquilla. ¿Es tan difícil?

Esta misma agremiación que ha ayudado a los tripulantes manifiestan tener alojamiento (la casa del Marino) y un vehículo para transportarlos al aeropuerto. ¡No es el Dann!, pero peor es nada.

Sin embargo, en vez de recibir un permiso de desembarco, los marineros lo que han recibido es llamadas intimidatorias que los obligan a zarpar hacia Panamá. ¡Con este problema pa’ otra parte!, como quien dicen. Es tal la situación de estrés, que la tripulación ya renunció a sus cargos y amenazan con lanzarse al agua en busca de tierra firme.

Por el cubrimiento periodístico que esta casa periodística le ha dedicado a esta grave situación humanitaria, hemos recibido críticas del sector oficial que reclaman“empoderamiento patriota”. A esas personas hay que responderles: “¿y dónde está su empoderamiento humanitario?”

Un llamado de alerta a las autoridades migratorias y a la Cancillería para que todos contribuyan a solucionar esta grave crisis, para que los 18 ciudadanos de la India, ‘presos’ en en tierras desconocidas, puedan volver pronto a sus hogares. ¿O es que nos va a tocar disfrazarlos de embajadores de la India?

Esta sí es la clásica ‘bailada del indio’, en plena época de Carnaval. Para ellos no aplica ‘Quien lo vive es quien lo goza’. Mientras toda Barranquilla se goza su fiesta, los pobres indios, de la India, se mueren de hambre, ante la pasmosa indiferencia oficial.

P.D. Por ahí me dijeron que ya no son 3 gatos los que me leen, sino 4. ¡Bienvenidos sean!

Firma Polo Díaz Granados

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13
01
2016
Polo Díaz-Granados

Las 5 espinas de la Rosa del Magdalena

Por: Polo Díaz-Granados

Año nuevo, vida nueva, propósitos nuevos; ¡Pero en el Magdalena sigue la misma vaina! (más…)

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30
12
2015
Polo Díaz-Granados

#AyudemosADaniela ‘Una vaca’ para Daniela

Por: Polo Díaz-Granados

Estamos en época de fiestas. Por estos días se nos despierta unas desinteresadas ganas de ayudar al prójimo, alimentado quizás por ese espíritu de la Navidad, una especie de sensación que nos debería durar todos los días del año. (más…)

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12
12
2015
Polo Díaz-Granados

¿Y quién va a honrar a Valery? ¡Esto es contigo!

Por: Polo Díaz-Granados

cosa que hablar de planes de desprestigio o que si una comunidad de gais están dividiendo a la Policía, los interrumpo un momento para decirles que hace un mes, exactamente, ¡Valery se murió!… Y si al leer el nombre quedaron en las mismas, no los culpo, porque, a parte de un parco artículo de El Espectador, los medios de Bogotá no tienen idea de quién es ella…

Pues les cuento:

El 17 de octubre, Valery Peña Ospino cogió la moto en que se movilizaba y, como rara vez lo hacía, se fue sin compañía desde el colegio, donde participaba en una labor social, hacia su casa, en el corregimiento de Belén, a 20 minutos de la cabecera municipal de el Banco, Magdalena.

Pero cuando apenas entraba al corregimiento, en plena trocha destapada, dos degenerados la interceptaron, la bajaron de la moto y sin más arma que unas tijeras, a Valery la la arrastraron hasta un monte: ¡Abusaron de ella!, ¡La apuñalaron y le hicieron las cosas más horribles que cualquiera de ustedes se pueda imaginar!

Cuando la daban por muerta, a Valery la patearon y le dijeron estas palabras: “¡Qué Dios te lleve en su santa gloria!”… Los homicidas se fueron. Pero Valery estaba viva, como un mecanismo para sobrevivir, ella se había hecho la muerta. Por unos segundos separó el alma de su cuerpo y sobrevivió a las patadas, sobrevivió a las puñaladas… Sobrevivió a su violación.

Bañada en sangre, la niña logró llegar hasta la carretera, donde un conocido la recogió y la trasladó hasta la clínica. Allá pudo hablar con su mamá. Valery tuvo la valentía de identificar a uno de sus homicidas, un muchacho del sector llamado José Fernando López Viloriay de señalarlo en una fotografía.

Aunque la orden de captura vino tres días después, ya era tarde. El sospechoso se había fugado.

Valery aguantó unos días más, pero hace un mes en la madrugada, su cuerpo no soportó más y murióMurió con la esperanza de ver justicia.

Pero su familia sigue aquí, su pueblo sigue aquí y el gremio de educadores al que pertenece su papá sigue aquí, todos reclamando justicia desde el 17 de octubre, que la atacaron brutalmente, y desde el 12 de noviembre, cuando la niña murió.

¿Qué han hecho las autoridades para encontrar al homicida? ¡Un carajo! Vamos para dos meses desde que la niña señaló a su violador y nadie honra su palabra. Nadie honra su valentía.

Por presión desde el portal de Zona Cero en Barranquilla (porque, vuelvo y digo, los medios nacionales ni por enterados se han dado), la Policía del Magdalena subió la recompensa por la captura de José Fernando López de 5 a 10 millones de pesos. Una cifra que no invita a ninguno de los que lo conocen a denunciarlo.

Y aquí es donde yo le hago un llamado a los responsables de encontrar al sospechoso.¿Qué pasa con ustedes? ¿Es que si no hay recompensa o una persona con orden de captura cae en un puesto de control cuando le piden la cédula, no hacen su trabajo? En mi oficio de periodista lo he visto en los boletines de prensa: cuando el delincuente cae por pura suerte, la Policía no tiene problema en escribir en su esquemático reporte que “tras años de investigación y seguimiento…” ¡Pura carreta!

Sr Palomino ¿Si la Policía no es capaz de atrapar a un violador más allá que con la ayuda de comunidad, entonces por qué diablos no le meten más plata a la recompensa¿Es que Valery vale menos porque es banqueña? ¿Valery vale menos porque sus papás no tiene plata?

Con todo respeto, señor ministro de Defensa, señor Palomino, autoridades competentes y periodistas nacionales: imagínense por un segundo la situación de los papás de Valery y, en vez de gastarle tanto tiempo a peleas de poder, miren a las regiones y dense cuenta de la realidad que vive la gente de a pie. ¡Es hora de que hagan su trabajo!

¡Estamos esperando justicia!

P.D. Esto también va pa’ los que chuzaron a Vicky Dávila, que si se gastan un ratico interceptando los teléfonos de quienes conocen a Fernando José López Viloria, les aseguro que lo encuentran rápido. Solo con buscar en Facebook, nosotros lo vimos en Bogotá, ¡tomando Póker 4 días antes que Valery se muriera.

Firma Polo Díaz Granados

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19
11
2015
Polo Díaz-Granados

Carta abierta pa’los pelaos de la Samaria

Por: Polo Díaz-Granados

Con mucho respeto por los tres gatos que me leen -que están acostumbrados a leer sobre las vagabunderías de los mandatarios que nos gobiernan en el Magdalena- aprovecho este espacio para cedérselo a Carlos Flores, un samario que tiene algo que decirnos a los jóvenes que andamos más pendientes del PlayStation que de las maravillas por descubrir que tiene nuestra mágica ciudad.

Por Carlos Flores

Puedo apostar que más de la mitad de los pelaos que empiecen a leer este artículo, cuando vayan por aquí ya estarán a punto de cerrarlo. Cuando yo era pelao tampoco era que me interesaran mucho las vainas que escribían los “viejos”. Pero ajá, me arriesgo y escribo un mensaje pa’los pelaos samarios de hoy.

Si definitivamente no quieres leer más…, ni modo, cierra esta vaina y vete pa’la calle o sigue jugando FIFA 16 en el Ps. Pero si te dá un poquito de curiosidad por saber cuál es mi cuento, listo, echa pa’lante y sigue leyendo.

Debo empezar contando que desde pelao, junto con el combo de amigos, cuando salíamos del colegio los viernes en la tarde, nos íbamos a caminar los cerros de Santa Marta. Por ahí donde la 22 se estrella contra el cerro de Las Tres Cruces cerca al barrio Libertador, nos subíamos y caminábamos por la cuchilla del cerro, bajándo al otro lado, por donde hoy está la curva de la Avenida del Río o “la vuelta del Pereguetano”, cerca al actual puente de Las Malvinas.

Con el pantalón arremangao y los zapatos en la mano, atravesábamos el río, que en ese entonces era limpio y tenía agua todo el año. Al final, caminábamos hasta los campos de la Universidad del Magdalena y después salíamos a la Avenida del Libertador por la Quinta de San Pedro Alejandrino. Llegabamos a la casa como a las 6pm, mamaos, con hambre, listos para comer, alistarnos y volver a salir a alguna fiesta en la noche.

Esas caminatas de tardes de viernes, despertaron en mí la curiosidad por conocer más y más de Santa Marta. Cuando ya los cerros urbanos habian sido recorridos en todos los sentidos, empezamos a explorar más allá de los límites de la ciudad.

Los fines de semana nos pegábamos tronco de caminatas bacanas. Subíamos desde Calabazo a Pueblito, bajábamos al Cabo, Arrecifes y salíamos por Cañaveral. Algunas veces, antes de subir a Pueblito, bajábamos primero hasta Playa Brava. Ese camino lo recorrimos tantas veces, que hasta con los ojos vendados hubiéramos podido seguirlo. También, desde Bonda, nos íbamos a tratar de descifrar sin éxito los jeroglíficos de las piedras de Donama.

Otras veces el plan era la acampada en Gairaca o en Neguanje. Allí hicimos contacto con la cultura Tayrona, al recoger –con respeto y admiración- pedazos de cerámica, cuentas de jade y cuarzo, entre otras, abandonadas por la guaquería despiadada de otras épocas. En algunas ocasiones hasta pagábamos a algún pescador de Taganga para que, al atardecer, nos dejara en Isla Aguja, y nos recogiera a la mañana siguiente. Jamás en mi vida he vuelto a ver un cielo tan estrellado como el de esas noches de camping en las playas samarias solitarias. Allí conocimos las constelaciones y pedimos tantos deseos como estrellas fugaces vimos.

Cuando no estábamos entre el verdor y humedad de las montañas o las espinas y sequedad de los cerros, mis amigos y yo, estábamos metidos en el mar o en las playas: Buceábamos con careta, aletas y snorkel; disfrutábamos -montados en neumáticos inflados- del mar de leva que azotaba la playa de Los Cocos; o le montábamos la perseguidora a los titís en la desembocadura del río Manzanares. Ah si, los titís. Seguro no alcanzaste a conocerlos. Eran unos pescaitos chiquitos, blanquitos, con los que se hacía tronco de arroz bien firme. Pero ni modo cuadro, de esos ya no hay.

De tanto disfrutar de esas playas y ese mar, casi nos aprendimos de memoria cada recoveco del coral que existía en Taganga; y hasta llegamos a ser expertos en la “arquitectura” de los huecos de los cangrejos de Los Cocos.

Por mi parte, desde niño tuve además la fortuna de poder caminar por muchos senderos de nuestra Sierra. Atravesando ríos, quebradas, plantaciones de café, vestígios Tayrona y selva pura. Pa’remate, desde muy jóven logré llegar hasta Ciudad Perdida, lugar del que me enamoré para toda la vida.

Vivir en Santa Marta siempre generó en mí un deseo permanente por explorarla. Eso de que es la ciudad que “tiene la magia de tenerlo todo” no es cualquier pendejada. Es en serio. Pero ese “todo” hay que descubrirlo y vivirlo, no dejar que te lo cuenten.

Aunque sé que ustedes en éstos tiempos andan en otras vainas, con otros intereses y otras expectativas, me atrevo a invitarlos a que se arriesguen y salgan a descubrir a La Samaria. Si yo fuera ustedes, con tanta tecnología de la que ahora disponen, armaría – por ejemplo- un concurso entre amigos: ¡El que más sitios y cosas nuevas de Santa Marta descubra!. Subiendo a la red -eso sí- fotos y videos. Algo así como causar envidia a los amigos, ¡pero envidia de la buena!.

Yo no amo a Santa Marta más que ustedes. Todos la amamos. Sin embargo, creo tener argumentos diferentes para amarla: Conozco muchísimos rincones y aspectos únicos de su geografía, de su naturaleza, de su historia, de sus calles y de su gente. Y, aún hoy, cada día quiero conocer más y más. Por eso, los invito a que se atrevan a explorar a Santa Marta. Métanse por cuanto recoveco encuentren. A pie, en bicicleta, en burro…

Mientras más la conozcan, más podrán defenderla y más podrán hacer algo positivo por ella. Y ese es mi punto: Ustedes, los pelaos de ahora, son los llamados a cuidar de Santa Marta en el futuro. Y tienen que empezar a conocerla desde ya!.

Estoy curioso por saber quién será el primero en empezar a “causar envidia”.

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10
11
2015
Polo Díaz-Granados

La diálisis política del excongresista Roberto Herrera

Por: Polo Díaz-Granados

Si hay un político que, sin necesidad de inscribirse, se sentía ganador en las pasadas elecciones, ese era el excongresista Roberto José Herrera Díaz. Por eso resulta normal que ‘el Loco’, como le dicen en Pivijay, saltara de la emoción y se colgara del escenario como loco en las parrandas vallenatas que, a nombre de su hija, dio gratuitamente para el pueblo que la eligió. (más…)

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30
09
2015
Polo Díaz-Granados

Al Festival de la Cumbia en El Banco ahora le bailan el Indio

Por: Polo Díaz-Granados

¿Se acuerdan del Festival de la Cumbia, que se llevó a cabo el 14 y 15 de agosto, gracias a la ardua labor de las herederas del maestro José Benito Barros? ¿Se acuerdan qué la cumbia fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por la Ley 1701 de 2013? ¿Qué 2015 es el año de José Benito Barros por el centésimo aniversario de su natalicio? ¿Recuerdan que escribí un blog en el que recordé que esa misma ley obliga al gobernador del Magdalena y al alcalde de El Banco a garantizar la financiación de ese trascendental evento para la cultura de nuestro país? (más…)

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