BLOGS Actualidad

Archivo de febrero, 2012

27

02

2012

gonzalo  guerrero

Colombia, diez años después del Pastranazo

Por: elcides olaznog

Para la mayoría de los compatriotas del común Colombia no es ni será la misma que antes del funesto gobierno de Andresito, el hijo de Misael. Y es posible que nunca se recupere de ese cuatrienio feroz. Los medios informativos del país en los últimos días han dado cuenta al detalle de lo ocurrido hace una década, en relación con el fin de la zona de distensión, que iniciara unos 3 años antes con el episodio denominado “la silla vacía” en el cual el entonces jefe máximo de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, se burló de lo lindo ante los ojos del mundo, no de Pastrana sino de los colombianos que habían elegido al exalcalde creyendo (pobres ilusos) que la guerrilla se le iba a abrir de piernas al nuevo gobierno. El primer engañado fue, sin embargo, el propio Pastrana cuando cantos de sirenas provenientes de Álvaro Leyva, un curtido clientelista de vieja data del Partido Conservador, hipnotizaron a Andresito con el cuento del Premio Nobel de la Paz, cuando el presidente aún era candidato y estaba en plena campaña. “Me suena”, dijo el delfín, y se lanzó con todo a la conquista de Tirofijo, de la presidencia y del Premio Nobel. Los segundos engañados fueron los propios electores que le creyeron a Marulanda Vélez cuando poco antes de las elecciones dijo algo así como que “Pastrana es el hombre con el que podemos lograr la paz definitiva en Colombia”. Claro, la gente, harta de tanta sangre de ciudadanos, policías, soldados inocentes – incluso de guerrilleros – votaron por el hijo de Misael sin tener en cuenta su escasa capacidad de estadista para dirigir un país en llamas. El resultado es por todo conocido. Se fortaleció la guerrilla, se incrementaron las llamadas pescas milagrosas, se multiplicó el número de secuestros, etc. El miedo tenía a la gente secuestrada en su propia casa. ¿La guerrilla culpable? Pues sí, claro, pero con semejante papayazo, ¿cómo no? De un candidato y luego un presidente ingenuo, engañado como se engaña a un niño de dos años para quitarle la colombina, ¿qué más se podía esperar? No creo que valga la pena hablar más del mandato de Andresito. Ni siquiera merecen un comentario decente las declaraciones de sus lugartenientes como Camilo Gómez, un sujeto bueno para nada que cada que abre la bocota para defender a su jefe lo que hace es un homenaje a la chabacanería, a la ordinariez y a  la desvergüenza. O, como decía el gran Klim hace muchos años, refiriéndose a un político costeño: “…carece de estilo y es un individuo demasiado ordinario para alcanzar a ser cínico”. Los resultados, repito, están suficientemente examinados por los principales analistas del país. Hay quienes sostienen, incluso, que la deuda externa durante el cuatrienio 1998 – 2002 se multiplicó varias veces. Sin embargo, yo no me meto ahí porque de eso tampoco sé. Mi tío Cayetano, que ya se acerca a los 90 años de edad, y que sabe de política colombiana más que un politólogo Ph.D de la Nacional, me dijo que “en los luengos años de mi puerca existencia nunca conocí un gobierno tan malo como el de Andrés Pastrana. Superó con creces al de su papá Misael y logró algo que parecía imposible: hacer un gobierno más malo que el “mandato claro” de Alfonso López Michelsen”. Yo le creo porque según reza la sabiduría popular sabe más el diablo por viejo que por diablo. El caso es que Colombia en el 2002 era un país incendiado. Llegó en agosto Álvaro Uribe Vélez, un presidente que batió todas las marcas de popularidad en ocho años de mandato, y por lo menos, con su política de Seguridad Democrática le permitió a la gente salir de sus escondites. Al principio del 2002, incluso en el comienzo de su segundo mandato en el 2006, se pensaba que los problemas del país se iban a acabar. Sin embargo, ocho años no fueron suficientes porque entre el 98 y el 2002 ya la crisis había tomado bastante ventaja. Hoy, en pleno 2012, año y medio después de iniciada la presidencia de Juanma, Colombia está mucho mejor que como la dejó Andresito. No es, ni mucho menos, lo que los colombianos queremos, pero por lo menos se puede salir de casa a gastar la plata en peajes y en gasolina. Nos falta un poco de conciencia social y política; si los colombianos no fuéramos tan meimportaunculistas podríamos, desde las urnas y con la participación ciudadana, colaborar en la construcción del país que queremos o, al menos, vetar a los protagonistas  de las debacles y de los malos gobiernos. Pero no; aquí los exmandatarios siguen siendo ciudadanos de primera clase, porque la gente les perdona todo. Hablan de cómo se debe gobernar pero nunca explican por qué no lo hicieron cuando estaban en el curubito. Por eso, no se nos haga raro que dentro de unos meses Andresito se lance a la reconquista del poder. Todo porque somos, qué pesar decirlo, un pueblo sin memoria histórica. Por eso los andresitos hacen lo que quieren y nunca les pasa nada. Colofón: Bienvenidas las declaraciones de las Farc, en las que anuncian la liberación de diez uniformados secuestrados, algunos de ellos hace 14 años, lo mismo que su propósito de abandonar la práctica del secuestro como medio de lucha. Yo me ilusioné con esas declaraciones, pero esta mañana me llamó la tía Empera y me dijo: “dejáte y verés que las far esta vez también van a salir con un chorro de babas”. No sé por qué en esta ocasión les creo más a las Farc que a la aguafiestas de la tía Empera. Timochenko tiene ahora la hermosa oportunidad de callarle la j… la septuagenaria pariente. ¡Santa Bárbara bendita, protégenos!

Categoria: General

TAGS:

2

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

12

02

2012

gonzalo  guerrero

Repulsión y dolor

Por: elcides olaznog

Ni el Ejército Nacional de Colombia debe pedir perdón ni el coronel Plazas Vega debe pagar por los crímenes del M – 19. Los jueces de Colombia no pueden arrodillar a sus ciudadanos ni cubrirlos de indignidad. El pueblo debe pronunciarse porque esos absurdos personajes no pueden apropiarse de la justicia como si ella fuera una finca lechera.

Y no es una  percepción aislada de quien escribe sino que es la canalización de la opinión de la gente cercana a uno, de la no tan cercana como los comentaristas y foristas de los principales medios, de la opinión de la gente en las redes sociales, etc.

Nadie puede poner las manos al fuego y asegurar que todos los miembros del Ejército  son hombres rectos. Claro que ahí, como en todas las organizaciones del Estado, hay personajillos oscuros que desde luego merecen castigo y condena social. Uno como ciudadano se pregunta por qué en un país como Colombia, en donde nada funciona como debiera, surgen de pronto unos altos jueces que se autoproclaman adalides de la justicia y se muestran como las cumbres morales de la sociedad, cuando en nuestra Patria  ningún colombiano sabe a ciencia cierta cuál de las tres ramas del poder público es la más corrupta.

Para ambientar el caso, veamos algunos ejemplos:

Un celador se roba un pinche esfero de 800 mil pesos y le clavan cuatro años de cárcel; un tipo generado posa sus manos en las posaderas de una dama transeúnte y le clavan cuatro años; unos magistrados son descubiertos en unas farras impresionantes con miembros de la mafia, que además les regalaba costosos objetos como relojes rolex, pero no les pasa nada; a los congresistas que viajan por el mundo dizque a representar al país pero se van es a gastar el dinero oficial a manos llenas tampoco les pasa nada. Unos contratistas se les roban a los bogotanos más de 65 mil millones de pesos y sólo les dan 7 años de cárcel y les ponen una multa de la tercera parte del valor del robo. A unos funcionarios chocoanos que en lugar de alimentar a la población infantil venden la bienestarina (se la roban descaradamente) para alimentar cerdos – menos cerdos que ellos – no les pasa nada y siguen tan campantes…

Hay más: una alcaldesa cuya administración firma contratos por más de cinco mil millones en las últimas horas de su gobierno, mientras ella inaugura obras que no van ni en el 50 por ciento, la felicitan y la postulan para presidente; una dirigente política que se pasea por el mundo hablando mal de su país y sirviendo de embajadora del terrorismo, apenas la inhabilitan para desempeñar cargos públicos. Dos peligrosos sujetos, de la familia de un exdictador, que roban millones y millones determinan en qué momento van ante los jueces; es decir, la fecha y la hora no la ponen los fiscales ni los jueces sino los ladrones… ¿Habrase visto semejante despropósito? A unos dirigentes de una federación de fútbol (no digo cuál) que lo único que hacen es torcidos no les pasa nada. A un presidente que le entregó a un grupo al margen de la ley buena parte de la soberanía nacional tampoco le pasó nada… La lista es interminable.

Pero a un oficial del Ejército que cumplió con su deber que era salvaguardar la vida, honra y bienes de los colombianos, exponiendo su propio pellejo en medio de las balas criminales disparadas por sujetos de una demencia aterradora, lo condenan a 30 años de cárcel.  A un Ejército que si bien no es paradigma de rectitud es de los más sacrificados del mundo, lo condenan a pedir perdón como si ellos fueran los criminales y no los que se metieron al Palacio de Justicia a matar gente.

Ojalá Dios en su infinita sabiduría y justicia no permita que a los jueces que dictan esta clase de bodrios llamados fallos no les maten ni les violen a ningún miembro de su familia para que no tengan que pedirles perdón a los asesinos ni a los violadores. Porque a los miembros de la fuerza pública que intenten defender a esos jueces y a sus familias y tengan que perseguir a los delincuentes sí les espera una severa condena en cárcel y aparte de eso están obligados a pedir perdón.

Así está la situación de Colombia. Al ciudadano común y corriente le queda un saborcito amargo cuando por los medios comprueba que ya ni hay esperanza de salvación. ¿Habrá en la administración pública un funcionario que pueda jurar, sin que Chucho lo castigue, que nunca se ha robado ni siquiera un lápiz o unas cuantas hojas de papel de oficina? Yo no creo.  Aquí el robo y el torcido, el delito y el crimen son “inherentes al ser humano” como lo afirmó la filosofía de esa cumbre moral que es Guido Nule. Aquí los gobiernos se pasan todo el tiempo generando titulares de prensa (tilín tilín y de paletas nada) y “reduciendo la corrupción a sus justas proporciones”.  Y preparándose para la siguiente elección.

Un país así es invivible. Porque lo único que nos quedaba era un poco de dignidad que ahora es pisoteada por unos altos magistrados que nos dieron el tiro de gracia. Perdonamos a los criminales del M – 19, y algunos de ellos han llegado a la cima del poder político. Pero a los soldados que se sacrificaron por nosotros y por ellos están en las cárceles pagando la irracionalidad de unos sujetos que se hacen llamar defensores del pueblo. ¿Es eso justicia, admirados magistrados?

Colofón: no es digno vivir en un país en el que la propia justicia humilla a su gente cuando la obliga a pedirles perdón a sus verdugos. Porque no es el Ejército el que pide perdón; es la gente que ese Ejército defiende; eres tú, amigo, es tu madre, tu hijo, eres tú, profesor, eres tú, hijo mío, eres tú, médico… somos los colombianos los que tenemos que humillarnos ante el infinito poder de nuestros jueces…

Categoria: General

TAGS:

9

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

Buscar en este blog

Todos los Blogueros en Actualidad

Categorías

Tags

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.