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Archivo de diciembre, 2011

24

12

2011

gonzalo  guerrero

Navidad con fibra óptica

Por: elcides olaznog

Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Esta expresión, que todos hemos oído infinidad de veces, obliga una sencilla reflexión porque si la pusiéramos en práctica con amor por nuestros semejantes y por la naturaleza, sencillamente este mundo sería infinitamente mejor. Alabar la Gloria de Dios no significa rezar a toda hora ni meterse a las iglesias tres veces diarias. No; honrar la Gloria de Dios es obrar con honestidad, con solidaridad, con amor, con paz interior. Dios, más que oraciones preconcebidas, lo que quiere es acciones humanas carentes de toda intención maligna. Y la paz a los hombres de buena voluntad no depende de Barack Obama o de Juanma. Depende de nosotros mismos, si de veras queremos limpiar nuestra alma de toda impureza. A propósito de las alabanzas a Dios y de las fiestas navideñas y de novena de aguinaldos, esta semana estuve atendiendo varias invitaciones. Y me llamó la atención la manera como se están decorando las casas. En una, la de mi prima Candelaria, todo era humildad; pesebre con ovejitas de pasta, casitas de cartón, espejitos que simulaban lagos para los patos que ni siquiera estuvieron presentes en el establo de Belén. Nos ofrecieron galleticas Caravana y vino espumoso de manzana. Pero, en contraste, en casa de mi hermana Maruja el pesebre era todo electrónico, con luces, sonido y movimiento. El árbol de Navidad de un tamaño descomunal, (todo parece indicar que cuanto más grande es el árbol, más grande es la devoción cristiana) con luces también electrónicas, con ramas de fibra óptica y todo así, posmoderno. El vino ofrecido era de no sé qué país; tampoco entendí lo de la cosecha ni la impronunciable marca, y los pasabocas fueron de una exquisitez rayana en la ostentación y el derroche. Me pregunto si el Niño Dios prefiere a la prima Candelaria con toda su humildad o a mi hermana Maruja con toda su ostentación. Me inclino por lo primero. De acuerdo con lo que dice el sacerdote en sus sagradas homilías, el nacimiento de Jesús es símbolo de desprendimiento o, como dice la “oración para todos los días”, “que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio por todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.”  Palabras, palabras, el papel todo lo aguanta, dice mi descreída tía Empera. Esta maldita sociedad de consumo nos puso el mundo al revés, dice el maestro uruguayo Eduardo Galeano. Por eso la humildad se viste de fibra óptica. Cuánto tiempo habrá de pasar para que las oraciones tradicionales muten a interacción con el cielo mediante un sofisticado software. Nos falta poco para que el Divino Niño milagroso se convierta, por las artes de la posmodernidad, en “el Chino Dios es un man bacanísimo y hace unas vainas increíbles”. Síganme en @chinodiosbacan Colofón: felices fiestas para los lectores de elespectador.com. Que el 2012 nos traiga la tan anhelada paz que, si lo miramos bien, no está tan lejos. Está en nuestros corazones. Sólo es cuestión de irradiarla por donde vayamos. Y, hablando en serio, pensemos si el Niño Jesús no se ofenderá porque piensa que con ostentación y fibra óptica nos estamos burlando de su humilde nacimiento. ¡Felicidades!    

 

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17

12

2011

gonzalo  guerrero

Bogotá: final, final, no va más… y otra vez Bolillo

Por: elcides olaznog

Una persona seria ni siquiera debería abordar estos temas. Pero la situación lo amerita, por cuanto se trata de las ilusiones de un pueblo anegado no solo por los aguaceros inclementes sino por las copiosas lágrimas de desconsuelo, rabia contenida e impotencia. Tampoco es hora de buscar culpables pues eso es facilismo. Decir que Millonarios perdió la clasificación porque Mayer erró el disparo desde el punto penal es inútil. Zamparle toda la culpa a Páez tampoco. Suerte, menos. ¿Entonces? Y por el lado de Santa Fe, ni se diga. El arquero Vargas era ídolo hasta el jueves por la mañana. El desconocido técnico Wilson Gutiérrez estaba preparado para recibir el apelativo de “técnico revelación 2011”. Ómar Pérez se erigía como unos de los mejores en el presente año. Y así. El caso es que la afición bogotana se estaba envolviendo en una nube de triunfalismo que a la postre resultó eso, una ilusión gaseosa. Pregunto a cuál aficionado bogotano, con rivalidad y todo, no le habría gustado una final entre Millos y Santa Fe. Pero la derrota no es lo que duele. En el caso de Millonarios, el equipo más emblemático y con mayor abolengo en la historia del fútbol colombiano, lo que duele y preocupa es el odio visceral que inspira en las aficiones de los 17 equipos restantes. Muchos aficionados del Nacional, del Cali y de otros eliminados hicieron rumba de estruendo como si ellos fueran los campeones. De todos modos, para los hinchas azules es un verdadero consuelo comprobar que Millonarios, ganador o perdedor, es protagonista de primer orden. Algo debe tener para que todo el mundo se vuelque a las redes sociales a hablar del equipo azul. A los equipos bogotanos, Millos y Santa Fe, grandes en otros tiempos, se les abona el esfuerzo por tratar de recuperar el respeto por el fútbol capitalino. Pero fallaron en lo importante, pues en un torneo tan mediocre, en el que cualquiera puede ser campeón, con solo los huevos bien puestos se habría podido dar la tan anhelada final bogotana. Un Millonarios con Germán “el capi” Morales o incluso con un Eduardo Pimentel, no se dejaba amilanar y moría pero reventado. Igual Santa Fe con un Eduardo Retat, para mencionar solo unos ejemplos de jugadores líderes y machos (en el buen sentido) que morían en un campo de fútbol con las botas puestas. Jugadores con estas características brillan por su ausencia en el presente de los equipos capitalinos. Millonarios y Santa Fe no aguantaron la caña y terminaron humillados ante dos equipos que no tienen gran cosa. A Junior le valió la actitud y el respaldo de su hinchada, y el arepazo de Giovanni Hernández. Arepazo que un presentador de RCN TV calificó de “genialidad”. No se mueeeevan, ya regresamos… Al Blanco blanco le alcanzó con el orden y la disciplina impuestos por el mejor técnico que ha habido en Colombia en los últimos tiempos: Juan Carlos Osorio. Un señor, para mí, exótico en medio de un mar de mediocridad. Pero, en fin, como reza la sabiduría popular, no hay que llorar sobre la leche derramada. Vendrán tiempos mejores, nuevas ilusiones y nuevas frustraciones. Ese es el fútbol y a eso juegan los dirigentes. Esa es la farsa y los aficionados están para alimentarla. Y ahora, como dicen los periodistas de profundidad, que gane el mejor.——— Ahora, otro tema, igualmente espinoso. El Bolillo Gómez vuelve a las primeras páginas del periodismo nacional. En primera instancia, porque uno de los genios de la Federación considera que Gómez debe volver al banquillo. (Pero no se asusten Vélez ni Hernández, que el dirigente se refiere al sitio del estadio donde se sienta el director técnico y no al banquillo de un juzgado, acusado por maltrato a una mujer).  Pues bien. Esta semana que termina se reunieron los genios de la Federación para darle “el puntapié en el ano” a Leonel Álvarez. (No me lapiden que esa es la frase que utilizó hace un tiempo el periodista de profundidad Esteban Jaramillo para no decir vulgarmente que a un jugador  le habían dado una patada por el c…). El caso es que le escupieron la cara a Leonel. Esta semana, luego de intensas y eruditas deliberaciones, los genios descubrieron que Leonel era inexperto. Pero cuando lo lanzaron al foso de los leones era el mejor, el más idóneo. Ganó en La Paz y era mejor que Pep Guardiola. Pero empató con Venezuela, perdió con Argentina y resultó un bodrio. Hurra por Jesurumcito, por Gonzalezitos y por Bedoyita. Dios los proteja. Luego de esta trascendental decisión, coincidencialmente y como por arte de magia, el inefable Bolillo sale a los medios masivos a mostrar sus lágrimas de cocodrilo, a berrear arrepentido, a decir que es santa Teresa de Calcuta y que lo confundieron con un gamín que revolvió pastas para la presión arterial con vino y aguardiente. Que sólo recuerda que a la señora le pegó pasito como para que no lo denunciara pero que no recuerda nada más. Todo parece indicar que hay fuerzas interesadas en lavar la imagen de Hernán Darío Gómez. Por dinero no hay problema. Un par de entrevistas en televisión masiva y unos dos publirreportajes para prensa de amplia circulación y ya. Unas encuesticas bien imparciales y el Bolillo vuelve con la cara lavada, ya sin lágrimas a empezar por enésima vez un proceso que nos ha de llevar nuevamente a ser campeones del mundo. ¡Aleluya! Colofón. Señores directivos – genios: una selección nacional no necesita un técnico que cueste la millonada que cobran Martino o  Scolari. Se necesita un señor sí, que sepa de fútbol y que ojalá lo haya jugado. Pero que sea capaz de conducir un grupo humano desde sus sentimientos, sus expectativas, sus frustraciones hacia lo que se pretende: un equipo de hombres fuertes no tanto en tácticas pendejas sino en actitud ganadora. Jugadores que entiendan que, más que sus bolsillos, lo que se necesita es llenar las expectativas de millones de aficionados que sufren y lloran por ellos. Que jueguen con respeto por el rival pero con la mira puesta en los tres puntos. Que por encima de los millones que se ganan en Europa está la humidad, la modestia, el profesionalismo. En síntesis, se necesita un técnico de altas calidades humanas que no se deje manipular por dirigentes mediocres y nocivamente ambiciosos como unos que conozco pero que no puedo decir.

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12

2011

gonzalo  guerrero

¿Ya empezó el gobierno de Petro?

Por: elcides olaznog

Empezaron los cuatro años de Noel Petro como primer mandatario de la capital de la República. Yo pensé que empezaba el primero de enero pero no; el hijo más ilustre de la Ciénaga de Oro quiso terminar con la estresante espera de los bogotanos y ya dio la pauta de lo que será su gobierno. Claro, pensé, es un privilegio también de oro para nosotros los capitalinos que en las últimas semanas del año no tengamos un alcalde sino dos. Y ambos del Polo, doble maravilla. No joda, dijo mi amigo corroncho; el que pida maj que le piqueng caña. El caso es que el nuevo burgomaestre alborotó el avispero con unas declaraciones según las cuales es necesario unir las empresas públicas, tal como lo hicieron años atrás nuestros hermanos de Medellín. Pero los expertos en bolsas de valores, que no saben de progreso ni de grandes cambios en favor de la ciudadanía, salieron a decir que esas declaraciones eran las causantes del desplome de las acciones en la Empresa de Energía de Bogotá. Acusaron al pobre Petro de “pánico económico”. Empezamos muy mal, Petrico. Antes de seguir adelante, debo aclarar que soy un completo iguanodonte en materia de temas bursátiles, económicos y similares. Bueno, la verdad sea dicha: soy iguanodonte casi en todo, pues de lo único que hablo es de fútbol y de politiquería nacional. Y esos temas son tan fáciles y comunes que cualquier cristiano los domina; hasta los congresistas y los altos magistrados. Para la elaboración de este artículo le pedí colaboración a mi hermano, experto en esos temas tan complejos para mí, a ver si con su paciencia y sapiencia me explicaba qué relación había entre las palabras de Noel Petro y las acciones de las empresas mencionadas. En otras palabras, le dije: hermano, no entiendo por qué cuando un bobo abre la boca para opinar sobre algún tema como este, las acciones bajan o suben de precio. Mi hermano me miró con una conmiseración digna de un damnificado de Patio Bonito y empezó una larga explicación de la cual sólo alcancé a comprender que Petro no es ningún bobo sino el alcalde electo de la ciudad más grande del país, que va a manejar un presupuesto que equivale al 70% del dinero que se mueve en Colombia. Pero no entendí más. Luego supe que en una charla posterior con la familia, mi hermano el experto lamentó mi cortedad de inteligencia, habló de algo que les falló a papá y a mamá conmigo, azotó la puerta y se fue. El caso es que el alcalde ya inició su mandato. Y, como decía líneas arriba, dio la pauta de lo que será su gobierno. Vale decir, que el hombre se va a dedicar a los negocios grandes. De bolsa de valores para arriba. Y de empresas importantes. Eso me gusta porque demuestra que su pensamiento es tan grande como sus ambiciones. A la porra los detalles insignificantes como los problemas de la comunidad; bien hecho. Un hombre de su dimensión no se puede atorar con asunticos fútiles. Y Bogotá necesitaba un hombre como él. ¡Vaya si lo necesitaba! Pero volvamos al caso; para estar más en sintonía con la nueva administración y con sus gratuitos enemigos, ruego que algún lector humanitario me explique qué es pánico económico. Porque hasta la semana pasada yo juraba que eso era más o menos lo que sentía un trabajador cuando se le inundaba su casita y no tenía ni con qué pagar las facturas de los servicios públicos. Sentía pánico económico por irse al trabajo en procura de sus 17 mil pecuecos pesos, pero corriendo el riesgo de que sus miserables enseres desaparecieran tras los voraces rateros más hambrientos que él, y que están a la espera del menor descuido para hacer de las suyas. Eso, para mencionar solo dos ejemplos de situaciones recientes. Sin embargo, no hay que ser pesimistas pues no deja de ser plausible que las empresas de servicios públicos, las que Petro quiere fusionar, cumplan con su deber sin importar los riesgos, es decir, llevando religiosamente las facturas a las casas aunque para ello sus mensajeros tengan que mojarse las paticas. Hurra por ellos. Llevo cuatro días buscando en la prensa y en los noticieros de televisión, a ver si logro una noticia, una pequeña nota, un indicio de que al flamante alcalde electo le preocupan sus electores damnificados por el invierno. A ver si logro ver una foto o un video en el que salga Noel con botas pantaneras en medio de la pobre gente. Pero no lo logré. Un seguidor suyo y aspirante a una corbata en la administración distrital me explicó que el alcalde no es tan bobo como para ir por allá a que lo tilden de populista. Claro, pensé, por imagen y por seguridad personal, un mandatario que se respete solo puede ser populista en época de campaña, pero ya de alcalde tiene que moderar sus ímpetus de ir a esos barrios inmundos a embarrarse y a untarse de pueblo. Y mucho menos arriesgarse a que esos brutos le tumben el Black Berry o el Rolex ¡Ni más faltaba! En fin. Todo indica que con Petro vamos a tener mucho ruido y pocas nueces. Quiera Dios que me equivoque pero el deseo de construir una imagen para aspirar a la presidencia va a llevar a Petro a pensar y a actuar más en lo grande que en lo insignificante. Pero resulta que lo insignificante es seguridad, vivienda, salud, servicios públicos, educación, malla vial en los barrios. Cuánto daríamos los bogotanos por que el cienagaorense comprenda que para nosotros son tan importantes las megaobras para el desarrollo urbano como la interlocución con el pueblo raso que lo eligió. Que de cuando en cuando descienda de su pedestal y se engrase con el pueblo y sus necesidades primarias. Por ahora digamos con el abuelo: amanecerá y veremos. Colofón: Parece que los bogotanos confían más en los milagros de los santos (con minúscula) que en los altos jueces porque me dicen que en Facebook se está creando una cadena de oración para que los angelitos Nule y los querubines Moreno le devuelvan a Bogotá aunque sea el 5 por ciento del dinero que “tomaron prestado”. Al decir de los entendidos, con esos centavitos se podría solucionar el drama de los damnificados por el invierno en Bogotá. Me uno a la cadena. Virgen María, ora pro nobis.

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03

12

2011

gonzalo  guerrero

Piedad, un nombre muy mal usado

Por: elcides olaznog

Piedad Córdoba es un personaje cada vez más oscuro en el ámbito de la actualidad política colombiana. Y no me refiero a su color de piel, ni más faltaba. La Córdoba es la reina del protagonismo pero la culpa no es de ella sino los medios que se prestan a su jueguito macabro. Decir que no sabe si el autor de la masacre de los secuestrados fue el gobierno o las Farc no solo es un homenaje a la indecencia sino que se pasa de cruel con las familias de los masacrados. No es Piedad sino Crueldad Córdoba. Le exsenadora chocoana despierta entre los colombianos sentimientos encontrados, lo cual puede ser, si se quiere, normal. Lo anormal es advertir que en ese sentido no hay términos medios si se juzga por lo que escriben los cientos de foristas de los principales medios nacionales de información. Los duros epítetos que se leen tal vez no correspondan con el merecimiento de la destituida congresista, como tampoco quizás tengan razón unos pocos que la adoran como si fuera la libertadora de cinco naciones, pero tanto unos como otros son el reflejo del grado de penetración que alcanzan sus declaraciones. Desde mi punto de vista, la sobrina nieta de ese gran personaje chocoano que fue don Diego Luis Córdoba, llora por fuera del pañuelo de la lógica. O como dice mi ordinaria tía Empera, está meando por fuera del tiesto, porque su afán de protagonismo está por encima de los sentimientos de los colombianos que dice representar. Pero la señora de marras da la impresión de no ser más que muñeco de ventrílocuo. Veamos por qué: En la primera declaración luego de la muerte de los secuestrados, la seudolibertadora dijo que el hecho fue un duro golpe para la paz. Declaración sensata quizás compartida por la opinión pública. Uno o dos días después le subió el tono y declaró que el presidente Santos es el responsable de la masacre; y llegó a la cúspide del ridículo cuando expresó que no sabe si fue el gobierno o fueron las Farc los responsables. Ahí se notan serias evidencias que permiten pensar que el pensamiento de la señora de marras no es tan original como parece. ¿Estafeta de quién? Eso de autoproclamarse representante de los secuestrados no es más que su única manera de mantenerse vigente luego de su destitución como senadora. La señora Córdoba es tan inhumana e indolente como el más frío de los secuestradores y como al más cínico de los políticos colombianos, porque utiliza el dolor ajeno para tratar de conservar una imagen pública que ella misma, con su irracionalidad manifiesta, se está encargando de diluir porque cada vez son más los compatriotas que la repudian. La Córdoba me recuerda el triste caso del periodista Felipe Zuleta Lleras quien hace dos años llegó desempleado a Colombia, luego de una larga temporada fuera del país, a hacer campaña para el senado y no encontró más caballo de batalla que el dolor de las familias de Soacha, víctimas de los famosos falsos positivos del ejército. Montó su cínica carreta encima de las lágrimas de las madres destrozadas, pero por fortuna los colombianos descubrieron la trampa; resultado, el ilustre periodista y abogado, nieto de expresidente se quemó en las elecciones, y nunca más volvió a Soacha. Pesar profundo porque se le olvidó para siempre su filantropía y humanismo. ¡Cínico! Pero como ellos hay muchos. Unos toman como bandera la lucha contra el paramilitarismo o contra la guerrilla. Otros montan su carreta en la lucha contra la corrupción administrativa. Otros la montan contra los violadores de niños. O contra el aborto, contra los homosexuales, etcétera. Pero las verdaderas intenciones son las de ganar o conservar un espacio político, una curul. Nadie, léase bien, nadie trabaja desinteresadamente en provecho del pueblo. Apreciados lectores, ¿se imaginan a Crueldad Córdoba calladita, sin hacer ruido? No, su trabajo es hacer eso, ruido, y utiliza a los medios como idiotas útiles que le hacen eco a las barbaridades de la chocoana. Con razón Juanma se declara indignado, tanto que esta semana un par de veces se le salió el Santos y dijo, a propósito de un comunicado de las Farc, que no lo creyeran tan pendejo; unas horas después dijo que sintió “una mezcla de coraje, furia y lástima” por las declaraciones de Crueldad Córdoba. Y no es para menos. Lo repito hasta el cansancio: la exsenadora chocoana se aprovecha del dolor ajeno para su propio beneficio sin tener ni un pite de PIEDAD con las familias de los secuestrados asesinados. Colofón: Las intermediaciones en pro de la libertad de los secuestrados deben ser exclusividad de organismos como la Cruz Roja en interlocución directa con el presidente. No más oportunismo político y mediático. A Colombia le hacen mucho mal la guerrilla, los paramilitares, los ladrones oficiales que se roban, por ejemplo, la bienestarina de los niños pobres para venderla como alimento de marranos más marranos que ellos. Pero también le hacen daño los medios que se prestan para difundir las babosadas de personajes siniestros como Crueldad Córdoba. Los medios de información no deberían convertir en ídolos de lágrimas a las víctimas como a Johan Steven. No deberían comercializar la información, no sea que un día no muy lejano terminemos oyendo algo así como: “La información de la masacre del día con el patrocinio de Aguardiente Rojo del Valle”. ¡Horror!

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