BLOGS Cultura

17
07
2014
elmagazin

El suicida cobarde

Por: elmagazin

Maria Clara Jaramillo Muñoz

Ya se ha pasado mi momento. Soy el cobarde. Hace mucho dejé de ser el poeta, y fue en busca del momento perfecto que se fueron pasando los meses, los años, las ansias; contemplé la muerte, la llevé de la mano, pero nunca la miré a los ojos. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
15
07
2014
elmagazin

Esclavitud económica de la masa

Por: elmagazin

Samuel Fuchs

El hombre se establece a sí mismo como un ser que busca, desde su concepción, la felicidad como fin supremo de su postura de racionalidad y entendibilidad de los designios de la vida, tal como lo menciona el filósofo griego Aristóteles en su obra Moral a Nicómaco en el Libro Primero, Capitulo II, llegando de manera limitada hasta la felicidad de su par. Pero la sola palabra felicidad es un término relativamente erróneo, pues la verdad y toda su descendencia, es decir, todo lo existente, es absoluto. Por ello la significación de esta poco importante palabra sentimentalista no radica en el egoísmo corrosivo, ni en el altruismo practicado a medias, capaz de degenerar el fin real de la existencia del ser vivo. La entera comprensión del cómo se logra el alcance de la felicidad postula a quien lo consiga como una “máquina de supervivencia” (R. Dawkings), capaz de trascender racionalmente la mejora genética, no solo en la verticalidad de la descendencia, sino en la hermandad como consideración dada al resto de la especie. Es decir, la consecución de la supervivencia de la raza, a través de las generaciones, basándose en el Neoevolucionismo, concibe la felicidad intrínseca de escasa permanencia en el ser, según  la meta del mejoramiento. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
14
07
2014
elmagazin

‘Tirar’ y jugar al fútbol

Por: elmagazin

 Laura Sanabria Rangel

Crecí viendo fútbol, pero sin saber nada de él. Las visitas al estadio ‘Alfonso López’ para alentar al Atlético Bucaramanga, cuando estaba en la A, es uno de los recuerdos más vívidos de mi niñez. Incluso, mi hermano mayor tenía carnet de la Fortaleza Leoparda Sur, la barra brava –ya no tan brava– del equipo. Sin querer, el fútbol persigue y acompaña. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
13
07
2014
elmagazin

Alemania, aunque duela

Por: elmagazin

 

k y L

Fernando Araújo Vélez 

Y aunque duela, uno tiene que aplaudir, más por el proceso que se atrevió a organizar Alemania durante 12 años, que por una victoria en 120 minutos; más por haber decidido cambiar luego de tres títulos del mundo y de otras tantas copas en Europa, que por un agónico gol. Cambió por una derrota, sí, la final de la Copa del 2002, pero esa derrota fue lo de menos. Se necesitaba algo más que la victoria por la victoria. Aquella derrota ante Brasil fue una especie de puntillazo a un sistema que comprendió que el fútbol era algo más que ganar, y mucho más que lanzar y lanzar pelotazos para que un par de tanques ganara en el área rival. “Si así hemos jugado siempre y así hemos ganado todo”, dijeron los eternos enemigos de las transformaciones. En el fondo, ellos mismos y los que propugnaban por el cambio, veían que los estadios alemanes no se llenaban, que aquel histórico producto fútbol ya no era tan apetecido. (más…)

Categoria: Sueños de fútbol

TAGS:

2

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
10
07
2014
elmagazin

Decadencia

Por: elmagazin

Plazoleta

Carlos Orlando Posada *

Sentado, dando la espalda a la estatua de Sebastián de Belalcázar, veo la universidad: estudiantes que poco a poco llegan, la mañana es gris, la lluvia es constante, la gente cabizbaja camina rápido, el frio es penetrante. Me froto las manos y el vaho que sale de mi boca es como humo. Qué delicioso ver  como se desvanece entre la lluvia y la luz matutina. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
10
07
2014
elmagazin

Pink Floyd: la lucha por un nombre

Por: elmagazin

 

David Gilmour (1977)

Fuente: Flickr – Affendaddy

La banda inglesa lanzará su nuevo disco en octubre. ‘The Endless River’ es un trabajo resguardado por 20 años, producto de las sesiones de grabación del último disco de la banda, ‘The Division Bell’. Las tensiones interiores en la banda produjeron su ruptura. Esta es la historia de ese quiebre, que se zanjó en estrados judiciales y escenarios.

Juan David Torres Duarte

Era un cerdo inflable gigante. Pink Floyd lo usaba en sus conciertos en los años ochenta, en parte inspirados en toda la estética que crearon en The Wall (1979) y Animals (1977), y lo hacían volar sobre el escenario. Era gigante y robusto y parecía un arma de guerra. En eso se convirtió, de hecho, a mediados de los años setenta. La banda se había separado, en esencia, porque David Gilmour (guitarrista) y Roger Waters (bajista), compositores ambos de la mayoría de temas de la banda, encontraron un punto de quiebre que no supieron ni quisieron superar. Entonces Waters —usando toda la defensa posible, arguyendo que la banda había salido adelante gracias a su trabajo, que las letras eran suyas, que las armonías eran suyas— quiso que el cerdo ya no fuera usado en ningún posible concierto de Pink Floyd. (más…)

Categoria: General

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
09
07
2014
elmagazin

Argentina, Sabella, y la vieja escuela de Estudiantes

Por: elmagazin

 

sabella

Fernando Araújo Vélez

La historia comenzó en los lejanos años 60, cuando un viejo lobo del fútbol llamado Oswaldo Juan Zubeldía, decidió congregar a un grupo de futbolistas que iba de vuelta en la vida. Les dijo que con trabajo y con orden, con aplicación y táctica y mucho esfuerzo, ellos podrían ser los mejores del mundo. Aquellos tipos, Carlos Bilardo, Oscar Malbernat, Carlos Pachamé, Raúl Madero, y algunos más, le creyeron, y como viejos pistoleros al borde del retiro en un western, se convencieron del cuento. (más…)

Categoria: Sueños de fútbol

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
08
07
2014
elmagazin

Brasil: la historia no se borra

Por: elmagazin

jc2

Fernando Araújo Vélez

Hoy he comprendido con sentimientos y razón que el fútbol no es más que un juego, y que debe seguir siendo eso, un juego. He comprendido que Arrigo Sachi tenía razón, “es la cosa más importante de las menos importantes”, que Alfredo D´Stéfano lo había retratado a la perfección, “nunca un jugador es más importante que el equipo”. Hoy he comprendido la veracidad de aquellos sucesos que relataba Obdulio Varela sobre la noche del 16 de julio de 1950, cuando salió por Río de Janeiro a tomarse un trago y se sintió culpable de ver a tanta y tanta y tanta gente triste y llorando porque él, fundamentalmente él, había sido el artífice de que Brasil perdiera ante su equipo, Uruguay, la final de su Copa del Mundo en el Maracaná. Hoy he comprendido que la tristeza de unos puede ser la tristeza de todos, y que el dolor y el llanto de los niños en el Mineirao de Belho Horizonte, pueden ser los de cualquier colombiano, los de un boliviano o un uruguayo o un japonés. (más…)

Categoria: Sueños de fútbol

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
08
07
2014
elmagazin

La tristeza de The Black Keys

Por: elmagazin

Black Keys

La banda estadounidense alcanzó el lugar número uno de ventas en Estados Unidos por primera vez con ‘Turn Blue’, su más reciente álbum. Tras ser una banda de garaje, se han convertido en un referente del indie y el rock. Esta producción demuestra que su tono también puede transar con la tristeza. Esta es su historia.

Juan David Torres Duarte

The Black Keys ha grabado muy buena parte de su discografía en un sótano, en la casa de su baterista Patrick Carney en Akron, Ohio, pero su música tiene pretensiones mayores. No es sólo una banda de garaje con un bonito demo que mostrar a las discográficas y una alineación poco común —sólo dos músicos, Carney y Dan Auerbach—: es una banda que ha demostrado que, desde el garaje, desde un espacio mínimo, es posible hacer música que quiebre los límites del blues, el soul y el rock n’ roll. Quizá Turn Blue, su más reciente álbum, sea el tope de esa experiencia —o uno de los topes— que toma la melancolía y la tristeza y las convierten en un arte consagrado, condensado, fuerte y contundente.

No está mal para un grupo que, hace diez años, tocaba en bares cuya asistencia no superaba los cinco espectadores. No está mal para una banda que solía salir de gira en una van Chrysler bautizada El Fantasma Gris, y que para pagar los costes de producción y gira se dedicó a podar pastos en Akron, Ohio. La banda, desde su primer disco, The Big Come Up, fue aquello que llaman una banda de culto: con pocas ventas, éxito tímido en crítica y, sobre todo, un público fiel y cercano. En alguna ocasión, una marca de mayonesa quiso utilizar una de sus canciones para un comercial en televisión; ellos meditaron y decidieron que sería mejor eludir la oferta porque sus seguidores, aquellos fieles y cercanos seguidores, tomarían esa jugada como uno de los modos en que la música, su música, se vendía a la industria.

Pero tiempo después tuvieron que aceptar. Los discos no se vendían, las giras eran amplias pero ellos preferían cancelar la mitad de las fechas —en Europa, en América— porque de repente se veían tan exhaustos, tan lejos de su garaje. Entonces vendieron numerosos temas a comerciales televisivos, series, filmes y videojuegos. ¿Se vendieron? ¿Se convirtieron en parte de la aterradora industria del entretenimiento en Estados Unidos, que todo lo vuelve farándula y objeto de lucro? Aceptaron las ofertas, ganaron dinero: aun así, The Black Keys seguía siendo una banda de casa, el sonido refutaba sus decisiones comerciales. Si a algo se mantuvieron fieles —porque la fidelidad es, también, un valor del capitalismo— fue a sí mismos, a ese sonido terrenal del rock, a los crujidos de una guitarra sin más ayudas que la distorsión.

La carencia de éxito musical tenía a Auerbach tal vez desesperado: seguir o simplemente parar, dejarlo todo atrás. Habían grabado tres discos en un garaje y en un estudio aprovisionado por ellos mismos que hacía antes las labores de taller de mecánica. Y el éxito aún les era esquivo. Les faltaba un golpe, un giro azaroso. El álbum que grabaron en ese estudio propio, Rubber Factory, entró en la lista de los Billboard. Lejos, en el puesto 143. Pero entró. Giraron, compartieron estudio con cantantes de hip hop, se abrieron camino en una industria que ellos creían conocer y que los desconocía por completo a ellos.

Por entonces las revistas —las pocas revistas— que recordaban su historia decían que Auerbach y Carney se habían conocido en la escuela de su pueblo, que el primero era capitán del equipo de fútbol y el segundo, un desadaptado social, y recordaron también que se juntaron a tocar por sugerencia de un amigo en común que sabía que Auerbach, el atlético Auerbach, estaba tocando la guitarra, y que Carney tenía un pequeño set de grabación en casa y una batería. Y fue entonces que grabaron, en comunión desordenada, temas de The Beatles, Muddy Waters y R. L. Burnside. Y fue entonces que se hicieron llamar The Black Keys: el mismo nombre con que un artista, amigo de ambos, solía llamar a sus padres, a quienes detestaba en ocasiones.

Por ese tiempo, desde 2004 hasta 2007, The Black Keys fue formándose en un ambiente mucho más amplio que el de los bares de su pueblo y Nashville, donde Carney y Auerbach se habían trasladado juntos. El sonido seguía siendo su sonido: mezcla de melodías distorsionadas, alegres y saltonas unas, melancólicas otras, creando una base firme para melodías vocales que registran cierta poesía, cierta genial variación de la voz. Auerbach tiene ese valor especial: la intensión de voz y su registro le permiten crear mil variaciones sobre una misma línea. Puede ser oscura y triste, puede ser activa y alegre. La música de The Black Keys no desdeña ningún registro: pasa de una extensa declaración al amor (Weight of Love, el tema que abre Turn Blue) al rock de corte más independiente (Lonely Boy, ganadora de varios Grammy). Y entre un punto y otro, el amor y la tristeza y el dolor y cierta desazón. Los medios nunca limitan los temas.

Auerbach decía en una revista francesa que se sentía más cómodo trabajando en el estudio que en vivo, porque era éste el lugar donde más podía experimentar. Semanas antes, la revista Les Inrockuptibles, también francesa, titulaba así una entrevista con el dúo: “El rock no ha muerto”. Ni ha muerto ni deja de experimentar: Turn Blue es prueba de que el rock bien puede volver a sus raíces sin ser lo mismo, ni una copia ni una mera idea romántica. Puede volver a sus raíces para apoderarse de su razón esencial: dar cuenta de un estado espiritual, que es agresivo y tranquilo, que puede subir a los picos más altos del ruido y el desorden y mostrarse místico en sus momentos más silenciosos. De esa premisa ha partido The Black Keys desde 2007: Attack & Release, Brothers y El Camino son producciones que se someten a atmósferas muy distintas, pero llenas de todas de una fuerza concentrada y casi siempre gozosa.

Turn Blue, en ese sentido, abre las puertas de la percepción. El Camino fue un disco que muchos bailaron de principio a fin (salvo por la muy melancólica Nova Baby, casi cerrando la producción); Turn Blue es un disco para quien prefiere sentarse y explorar los caminos cruzados de la decepción. En tabloides y periódicos estadounidenses, fue conocida la historia del divorcio de Auerbach de su esposa, que sucedió en momentos en que la banda giraba y  preparaba su siguiente disco. De modo que la nota general, por fuerza de razón y sensibilidad, habría de cambiar.

Turn Blue es el resultado de esa presencia del término, del final. Desde Weight of Love hasta In Our Prime —con una base de piano, extraña en la discografía de la banda—, las notas felices son pocas y breves: el ambiente general es de pérdida y decepción, de caída y abismo. El único tema con un sentido contrario a ese, Gotta Get Away, cierra el álbum a propósito: Auerbach dijo que era uno de los modos de no darlo todo por perdido, de saber que existe aún una puerta adicional que conducirá a otro lugar, cualquiera que sea. No hay decepción interminable.

Ese contenido se abre camino con una instrumentación más amplia, arriesgada: guitarras acústicas de principio a fin, teclados y sintetizadores, un bajo fuerte que define las líneas más melancólicas del disco. The Black Keys acierta en concepto y forma porque son sinceros consigo mismos y recorren una dinámica muy diversa, la reconciliación del rock con la exacerbación del amor —y su término, que suelen ser lo mismo— y con la sensibilidad más cotidiana. Esa sensibilidad que muchos tomaron como propia cuando, por ejemplo, se vendieron todas las boletas de su show en el Madison Square Garden en 15 minutos. O como cuando El Camino y alguno de sus temas fueron nominados en múltiples ocasiones a los Grammy y a otra decena de premios musicales. Esa misma sensibilidad que les permite sentir que, aunque haya miles mirándolos sobre el escenario, aún están en el garaje de una casa en Akron sin más equipo que un amplificador, una guitarra y un set de batería. Y una casetera rupestre para grabar la eternidad.

Categoria: General

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
04
07
2014
elmagazin

El día que Dios se equivocó

Por: elmagazin

El-caminante

Fernando Araújo Vélez

Las diminutas letras del cable fechado en Zagrev lo asaltaron, como si cada una de ellas hubiera llevado un puñal envenenado que lo devoraba, desangraba, reventaba. La noticia hablaba de un anónimo jugador de fútbol en Croacia, Goran Tunjic, que había perecido en plena cancha, y de un árbitro, el árbitro de aquel partido fatal, Marko Maruncek, que le había sacado una tarjeta amarilla por simulación. “Simuló su muerte”, pensó el viejo con una mueca de ironía que le cruzó la cara. Luego se detuvo en el juez, un hombre como cualquiera, con cuentas a medio pagar como cualquiera, hastiado de la vida tal vez, como cualquiera, cansado de que siempre quisieran engañarlo.

(más…)

Categoria: El Caminante

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...