BLOGS Cultura

26
08
2014
elmagazin

Destello

Por: elmagazin

Andrés Felipe Sanabria 

A Juan Sebastián.

Hay alguien que no está tan lejos…

Alguien para quién mi vida sólo es un sueño de otra vida.

(Otra vida)

Alguien que es el estruendo soterrado de estos cielos

que se difuminan en su mirada sin incertidumbre.

No sé si estás lejos hermano

pero yo te he esperado

lo que se demora una noche

en existir una sola vez con la Tierra.

Categoria: Poema

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
25
08
2014
elmagazin

La vanidad genial de Truman Capote

Por: elmagazin

Truman Capote (1959)

Hace tres décadas falleció el periodista estadounidense, que escribió obras reconocidas como ‘A sangre fría’, ‘Música para camaleones’ y ‘Desayuno en Tiffany’s’. Adorador de sí mismo, Capote fue escritor por decisión y célebre por voluntad propia. Su vida combina la genialidad con el narcisismo.

(más…)

Categoria: Libros

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
22
08
2014
elmagazin

La odisea del rencor

Por: elmagazin

Emil Michael Ciorán

Emil Michael Ciorán

Hace 56 años, Emil Michel Cioran publicó uno de sus libros más impactantes, Breviario de podredumbre. Escritor sensato, claro y escéptico fallecido en 1995, su obra se ha convertido en una referencia de culto.

Fernando Araújo Vélez

Quienes lo conocieron, aquellos que le escribieron suplicantes cartas a su departamento en la calle Odeón, en pleno centro de París, para que los recibiera, dijeron luego que el mayor de los secretos guardados por Emil Michel Cioran era su extrema amabilidad. Era cálido, sostuvieron. Sonreía, y así, sonriente, decía cosas como “Todo pensamiento nos debe llevar a la ruina de una sonrisa”, o “Mi misión es matar el tiempo, la suya, matarme a mí. Se está perfectamente a gusto entre asesinos”. Cuando Ernesto Sábato habló con él, a finales de 1989, escribió que “contrariamente a lo que muchos presuponen y a lo que yo mismo pensaba, me sorprendió aquel hombre amable, menudo y apesadumbrado, predicador de un nihilismo que no coincidía con él. Más bien era un gran pesimista, por momentos subyugado por un otro, escéptico y descreído. Pero siempre con una sonrisa. En ningún momento un huraño indiferente, por el contrario, uno de esos hombres solidarios con la ‘desventurada muchedumbre’, como dijera Mallarmé, en búsqueda de alguien que exprese su desazón y su tormento. Quizá podamos referir a él la frase de Strimberg: ‘No detesto a los hombres, tengo miedo de ellos’ ”.
(más…)

Categoria: De fondo

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
22
08
2014
elmagazin

El videojuego

Por: elmagazin

 

videojuegos-vector

Jefferson Sanabria

Compró el videojuego una mañana de fin de noviembre. Era un regalo que había costeado para sí mismo; lo obtuvo al ahorrar dinero unas semanas antes en trabajos que fue víctima de insultos, degradaciones, burlas y demás, particulares circunstancias que no le afectaron en lo más mínimo, debido a su fuerte interés en el videojuego soportó cualquier percance contra su humanidad.

El día en que lo compró estaba absolutamente emocionado, en la mañana al descubrir su estado económico decidió bañarse temprano, tomó un buen desayuno, planchó su camisa y se vistió formalmente para la llegada de su nuevo compañero. Salió sin más demora de su apartamento y a un paso ágil se dirigió al inmueble donde le esperaba el susodicho. En el camino encontró unos cuantos amigos de infancia, los saludo muy amablemente, divagó en unas cuantas apreciaciones sobre lo que era de ellos ahora que ya no se veían muy a menudo, retomó pronto su camino y entró en un supermercado a comprar provisiones para los días venideros, no gastó mucho dinero, corrió enseguida al establecimiento de enfrente donde se veía desde lejos la pancarta alucinante de la llegada delvideojuego. Irrumpió en el almacén con una euforia incomprensible, accedió a un estante y tomó elvideojuego dirigiéndose a la vitrina para pagar, introdujo su mano en el bolsillo derecho, sacó unos cuantos billetes los cuales fueron depositados en la caja registradora. Partió de aquel establecimiento con rapidez. Caminó velozmente hasta llegar a su casa, sacó las llaves—sus manos temblaban un poco—abrió la puerta de su apartamento e ingreso a su cuarto, dejó las cervezas en una pequeña nevera que yacía a un costado de su cama y a un lado los paquetes de frituras. Agarró la pequeña bolsa donde traía su triste vida. Prendió el televisor y su PlayStation, metió el videojuego en el reproductor y se internó en un suave trance. Deliró con las imágenes tan bien diseñadas, la fuerte violencia lo sedujo, en unos cuantos días había liberado tres ciudades de la invasión de zombies que arremetía contra Estados Unidos y el mundo. El tiempo para él dejo de ser una cuestión de cálculos y se convirtió en un desconocido. Así los días se hicieron más cortos y las noches más densas, solamente le importaba rescatar a la humanidad de aquel litigio contra los no vivos. Paraba sólo para ir al baño y beber un poco de cerveza, así que su estado físico cambió en una forma desgarradora. Pasado el desconocido tiempo llegó a rescatar el videojuego con un record inesperado, se sintió satisfecho por su trabajo, quiso tomar un poco de aire fuera de su casa, ¡tenía que celebrar! precisamente tomó un poco de dinero que le quedaba para comprar algo de comer que no fuera chatarra, agarró sus llaves y salió de su apartamento. Al caminar unas cuantas calles vio como la gente se alejaba de él con una expresión de horror en sus rostros, no les prestó mucha importancia. Entró a la tienda a comprar algo para prepararse una buena cena por la victoria que había tenido sobre los muertos vivientes; cuando intentó hablar para que lo atendieran sintió un fuerte golpe en la parte trasera de su cabeza, se derrumbó con ignorancia de lo sucedido, trató de levantarse para salir corriendo de aquel establecimiento, pero al moverse un metro fue atravesado por una ráfaga de balas que lo desplomó dos metros más allá en el suelo. Exhalando sus últimas fuerzas pensó con tristeza su actual situación, se ladeó en el suelo doliéndose por su cuerpo fustigado, miró entonces su reflejo en una vitrina, esbozó una sonrisa y falleció al instante.

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
20
08
2014
elmagazin

Libertad

Por: elmagazin

Alejandra Echeverry

Eres autónoma de tus deseos y de tus males

Soberana de punta a punta.

Ingenua, obstinada, sutil pero no conforme.

Eres mestiza en cuerpo de sirena

Nadas, pero no vuelas.

Tus ojos no son primavera

Y tu cabello es manto que cobija

Tu cuerpo resistente

¿Resistente a qué?

A cuanta piedra te

te tiran los indolentes que no entienden

de ¡libertad!

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
19
08
2014
elmagazin

Antioración

Por: elmagazin

P

Pedro Arturo Estrada

Que la vida me agarre confesado

libre de temor y ebrio de soles

boca arriba del miedo

aleteando en el azul

Una sola canción

una palabra sola

—dioses desconocidos

cantaré para vosotros

No pido ningún cielo

No ignoro vuestro infierno

Solo este instante es mío

No lo carguéis de eternidad

Dejadme ir cuando quiera (más…)

Categoria: Poema

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
13
08
2014
elmagazin

El nuevo viaje de Diana Uribe

Por: elmagazin

Trasladar toda una vida de trabajo a la web, es la nueva apuesta de Uribe Forero, quien espera obtener los recursos necesarios a través del ‘crowdfunding’.

Mariángela Urbina Castilla

 Diana Uribe nació en Bogotá el 30 de marzo de 1959/ Cristian Garavito-El Espectador

La plataforma, tal y como ella la imagina, está pensada para ser un juguete. Un parque de diversiones que permita enlazar sus audios, caminar por mapas, conocer los lugares que su voz describe y visualizar los rostros de los protagonistas de ‘La historia del mundo’. Será un espacio que priorice el hipertexto y rompa las barreras que los medios análogos imponen sobre el tiempo y el espacio de los contenidos. Según Michel Serres, lo que permiten las nuevas tecnologías es recuperar las facultades propias de nuestros sentidos. A eso le apunta esta enciclopedia digital que cualquiera puede financiar desde ayer, durante dos meses. (más…)

Categoria: General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
12
08
2014
elmagazin

Aceptando al mundo

Por: elmagazin

Leo Castillo

Me despierto en un agudo conflicto con la existencia, tanto, que debo permanecer durante horas echado a la bartola en el lecho en un estado de receptividad apenas incipiente, y luego, de manera gradual, voy dando cabida en mi conciencia y sucesivamente en mi alma a la realidad y con esto doy en aceptar incluso a mí mismo. De donde se desprende que al despertarme no quiero a nadie, lo que no significa, ni tampoco descarta, que pasado este lapso de tiempo que digo, acabe queriendo a alguien, lo que ya es casi quererme a mí; pero esta no es la regla, y en este sentido no hay que hacerse alegres ilusiones. Si al despertarme no quiero a nadie, pudiera ser que los odie a todos, o que, en todo caso, me halle a un tris de odiarlos. Esto me lleva indefectiblemente a pensar en el llanto de los bebés, de quienes se habrá notado que lloran mucho más a menudo que los adultos, lo que denuncia un precoz e instintivo rechazo a la existencia. También lloran al  despertarse, lo que a mí tácita (aunque es de temer que se haga explícitamente) no se me permite, ¡no se me permite! Tengo sobradas razones para afirmar que los  adultos encontrarían inaceptable que cada mañana me despierte llorando a grito pelado mi condena a seguir entre los vivos. Esto me coloca en desventaja respecto de los bebés, y a este privilegio que sobre mí se les concede atribuyo esa sonrisa fácil y ese impúdico encanto suyos en que tan ostensiblemente me superan, dado que les está permitido berrear cuanto quieren, aligerándose así de la carga de odio que la vida espontáneamente genera y, una vez liberado el encono, sonríen estúpidamente, y sus rostros se iluminan con ese llamado encanto angelical que los simples encuentran irresistible, al punto que se desea besarlos. Por otro lado (y esto parece emparejar las cargas, traer a mi resentimiento y envidia algún consuelo) no es raro que igual cuando están berreando de lo lindo los adultos se sientan abusados y experimenten sentimientos decididamente hostiles  hacia sus bebés, llegando razonablemente al extremo de desear estrellarlos contra el piso. Incluso sus mismas madres, y más que nada ellas, llegan con no poca frecuencia a sucumbir a esta tentación. No puedo jactarme de haber incurrido en ello, en parte porque no conozco el compromiso de tener que soportarme bebés a mi lado, salvo cuando en algún sitio público, en el autobús, pongamos, casualmente sus madres  se me acercan más de lo deseable con ellos en brazos. Pero incluso yo, que casi los desconozco, y que en todo caso procuro ignorarlos, sufro como cualquiera la impaciencia común ante este privilegio suyo de berrear cuando y donde se les viene en la maldita gana, y aunque, como acabo de reconocerlo, nunca tuve la oportunidad de estrellarlos contra el piso, nadie puede exigirme que declare hipócritamente no haberlo deseado no sólo una, sino acaso en múltiples ocasiones, por que me tomaré la libertad de confesar haber hecho algo que seguramente no promoverá el repudio de ningún entendimiento sensato. Y es que una vez, y acepto que sólo una, bien que los suspicaces no me crean, dejé caer a mi sobrinito de seis meses de nacido contra las baldosas. Esto, de haber obedecido a mis impulsos, debí de haberlo hecho antes y siempre que se me presentara la oportunidad, lo que me habría reportado  un poco más de tolerancia a su presencia en nuestra casa. El cráneo sonó apenas como un torpe coco verde, un decepcionante ruido obtuso que de ninguna manera satisfizo mis espectaculares expectativas; un golpe sordo que mi hermana,  desde la cocina, no podría haber alcanzado a escuchar. De modo que resulta arbitrario de su parte venirme con esa áspera reprimenda, pretendiendo que lo había dejado caer adrede, por muy cierto que, en efecto, así haya sido. Lo que atribuyo más bien a la irritada respuesta de su bebé, que estalló ipso facto a llorar de manera tan estridente, aunque, cuando ella llegó volando a la sala, ya yo prestamente había izado al perverso del piso, a fin de disimular la razón de su escandalosa reacción y no delatarme, sin llegar por ello tampoco al extremo de sobarle la cholla para contentarlo. Mi hermana me lo arrebató irancunda y consternada y, acaso por aquello del famoso instinto maternal, lo besaba, en lugar de dejarlo caer de nuevo como yo esperaba, y aunque le sobaba afligida la cabeza, el condenado no paraba de chillar como si tuviera el cuerpecito enracimado de hormigas coloradas. Y así siguió berreando inconsolable hasta que se hartó de fastidiar, siendo cosa notable la manera en que se empecinaba el verraco en rechazar a manotazos cucharaditas de agua dulce que la madre intentaba hacerle tomar, y daba en verdad coraje ver con qué insolencia el intransigente se resistía a dejarse zampar el pezón en la jeta. Yo no podía, indignado, más que pedirle a mi hermana que lo dejara que se jodiera hasta desgañitarse berreando, a lo que parece haberse debido esa formidable bofetada que intentó propinarme, lo que sin duda habría conseguido de no ser por el estorbo que acunaba entre sus brazos.

Categoria: General

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
11
08
2014
elmagazin

CARTAS DE MANUELA ZIMMERMAN (2)

Por: elmagazin

Julie Paola Lizcano Roa

CARTA Nº 7

Anoche salí a caminar, me fumé un cigarrillo y de repente, me detuve frente a un parque, vi un árbol hermoso, tan frondoso que parecía un Sicomoro como esos que hay en la India, veía entonces como este se asomaba sobre una pequeña colina, iluminado por la luz de la Luna y entonces me senté sobre él, y empecé a escribirte, te lo dejo para que lo leas. (más…)

Categoria: General

TAGS:

1

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
07
08
2014
elmagazin

Nada

Por: elmagazin

Beatriz Eugenia Vera

Y me dejo llevar y me elevo

y soy inocente, tan inocente

Y no quiero ser nadie
sólo agua que corre impaciente por la ladera
buscando desembocadura
Y quiero ser aire y perderme
y desvanecerme en las cavidades de la nada
Hay en mí tanto de ella.

Categoria: Poema

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...