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Archivo de Categoría ‘La esquina del cuento’

03

02

2016

elmagazin

La última cena

Por: elmagazin

Funny cat and birds

Jerónimo García Riaño

Yo creo que las tórtolas que se posaban en el tejado del patio de mi casa le entendían a mi papá cuando decía que había que espantar al gato que se paseaba por el techo, porque el muy desgraciado se comía a los pajaritos.

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29

01

2016

elmagazin

La cita

Por: elmagazin

dios

Andrés Galeano Me llamo Dios, a secas. De chico me di un apellido: Dios Silencio, así me presentaba ante nada porque antes nada había, sólo silencio sobre el silencio… ya se imaginarán mi tedio. En ese entonces sólo pensaba en mí y en la manera de matarme. He intentado matarme setenta y cuatro veces, desde el principio de los tiempos hasta hoy, 15 de octubre, día en que se me fue asignada la cita con la doctora y psiquiatra Dana Rojas. Dicen que es el boom del momento, dicen que con su voz y un escote rojo ha logrado salvar del precipicio a centenares de desahuciados por la vida y el amor. Espero pueda ayudarme. Espero que su voz y su escote logren mitigar estas ansias de muerte que me siguen y me trajeron hasta aquí.

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27

01

2016

elmagazin

Soy una Eva pecadora

Por: elmagazin

aeva   Julieth Castaño Amaya De pequeña me dijeron que la virginidad era una virtud, le dieron cualidades de pulcra, pura y blanca. Me hicieron enaltecerla y jurar que solo la obtendría quien me llevara flores y dedicara canciones de Sabina. Me hicieron prometer que sería digno de ella, quien con un vestido más blanco que esta hoja me llevara al altar y con un anillo que me apretara el dedo se comprometiera en son de amenaza,  a pasar el resto de su vida conmigo.

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22

09

2015

elmagazin

Negocios familiares

Por: elmagazin

draw J. Duquino 

Entre el maletín con la ropa que me fue entregado para vestirlo, encontré una pequeña fotografía en la que se le veía con la que quizá fuese su hija. No había podido conciliar el sueño en dos noches, todo habría empeorado de no ser por la llegada de mi hermana y su perseverancia para obligarme a tomar un medicamento para dormir. Despierta pero en otro lugar, dentro de mi cuerpo pero fugada, deshice la maleta y escogí una de las camisas de cuadros y una chaqueta que hiciera juego. Junté la ropa en la cama y salí del cuarto.

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22

05

2015

elmagazin

Un girasol en la puerta de la bañera

Por: elmagazin

ESPANT~1

(Primera Parte)

 

Por: Claudia Quintero El agua corría por su rostro, desde la frente hasta los labios. Sus manos rozaban su cuello, que empapado escurría el agua hacia la espalda. De repente, contempló su imagen en el espejo que se encontraba al frente de la ducha. Luego, recordando un viejo placer infantil, comenzó a dibujar en la puerta de la bañera. Se empeñó en hacer un pequeño girasol, el cual debido a las circunstancias parecía más un espantapájaros que una flor.

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16

04

2015

elmagazin

La enésima hostilidad

Por: elmagazin

bta

                                                                                  A mis padres, y mi hermano.   Andrés Felipe Sanabria  Bogotá se volvió de caminos de piedra, la naturaleza que despavorida había cedido al asedio de la civilización criolla, ahora era insuperable. Había muertos a los que les habían despojado el alma. Sus corazones latían con la mirada perdida, y los ojos abiertos. Ese sonido estertóreo que había conquistado la sabana ahora le daba un nuevo matiz al río Bogotá, vivo, imponente, hacia la circunscripción idónea de los cielos. Gradualmente la historia iba disminuyendo, hasta que un cóndor de los Andes se posó donde antes había quedado un Congreso de ratas, que pululaban comiéndose archivos de infamia y envidia. Miró alrededor, y alargó sus alas, y el viento que antes era sagaz, desencajó todas sus enemistades, y el estampido que une la parte más alta de la Tierra desde esta meseta, se desgajó, con los tentáculos color perla que salían  alargándose del brazo brotado de ramas de sangre deliciosa que nacía en su estómago lleno de tripas desquiciantes, y del otro, al mismo nivel de la espalda que se trepaba en la caspa de la culpa más unánime. Su cabeza de hélice, afilada, daba vueltas, y sus cuatro ojos desnivelaban la gravedad, y su lengua de filamentos de luz iba arrancándoles el alma, y la verdad de sus sueños se iba revolcando hasta que el corazón empezaba a latir hacia la única dirección de la noche que el ser humano siempre quiso conocer.

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09

04

2015

elmagazin

Hola, me persiguen los Rodríguez

Por: elmagazin

fantasmas
Irina Yusseff Comer eso es bueno, se te pega a los intestinos y te hace adelgazar. Lo miré con cara de ¿perdón? y le ofrecí una sonrisa falsa. Cuando se subió al Metrolínea por la puerta de atrás, sin pagar, apenas cinco minutos antes, escasamente me fijé en él. Me di cuenta que se había sentado junto a mí en el momento en que me afirmó que el maní que me estaba comiendo era adelgazante.
¿Usted es familia de doña Ruth? Lo volví a mirar con la misma cara de ¿What? y luego le dije no. ¡Ah, es que es igualita! Le sonreí sin verlo. ¿Usted qué haría si la persiguieran todo el tiempo? ¿Me persiguiera quién? Alguien. Me quedé callada.

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04

04

2015

elmagazin

El grito de independencia

Por: elmagazin

David Betancourt

Clasificados  El día que me gradué de la universidad les dije a mamá y a la abuela que me iba a independizar. Mamá lloró y me suplicó que no lo hiciera, me dijo que no tenía trabajo ni plata, que era una chiquilla y que en la casa no estorbaba. La abuela solo dijo Si se va no vuelve, señorita, se lo juro por la Madre Teresa de Calcuta. Tenía ahorros para un mes, más o menos, para pagar la pieza que ya había separado y el resto de cosas; además, el cartón de profesional era suficiente para conseguir empleo. Me trastié.

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25

03

2015

elmagazin

Una visita inesperada

Por: elmagazin

tarsila-do-amaral-antropofagia
Valentina Fernández Giraldo Me sentía mal, una pequeña agonía invadía mi corazón, mis entrañas, y crecía cien veces consecutivas por segundo. Esta es la hora en que aún no sé a qué se debía esa desagradable y tormentosa visita. Estaba en casa, sola, como de costumbre, con un hambre que se radicaba de aquella agonía, así como los animales, plantas y nosotros los seres humanos nos radicamos de algo, es como si fuéramos clonados de alguien a quien no nos parecemos, por explicarlo de una manera más fácil, ya que a veces ni alcanzo a digerir y entender por qué razón llegan tantas ideas descabelladas a mi mente, a tal punto que he sentido que mis ojos dan vueltas como dos molinos descarriados. Pero continuando con este suceso, recuerdo que ese día al levantarme me sentí como si no estuviera viva, no me sentí en esta dimensión, era todo confusamente extraño. Sentía repentinamente una punzada en el corazón, en lo más interior de mi sentía cómo segundo tras segundo algo escarbaba en aquella máquina que bombeaba sangre con la función de mantenerme en pie, sin mucho sentido que digamos. La verdad, no me inmuté mucho por aquella extraña sensación. Decidí tomar una ducha, comer algo y tomar un libro que alguien había dejado en un pequeño estante, pero algo muy singular para mí u ordinario para aquel contexto sucedía, no sentía el agua al bañarme, mi paladar no degustó el bocado de comida y las letras de aquel libro se me hacían descomunalmente inciertas. Pero de cierto modo, algo más allá de mi interior no me permitía entrar en razón. Decidí dormir. Quizás eran secuelas del ataque esquizofrénico que había sufrido días atrás; en realidad estos ataques no eran mucho impedimento para mi vida, ni para mi cotidianidad, incluso por más absurdo que suene me sentía bien, me agradaba convivir con ellos en esas insuficientes ocasiones. Desperté a eso de las 4:00 de la tarde. En ese momento fue donde pude sentir que nada había cambiado, esa forzosa agonía y esa atosigante hambre persistían y se apoderaban más de mí, pero acá, siendo realistas, no tenía hambre de la que por inercia sentimos todos ¡No! Sentía un hambre desmesurada, pero no lograba razonar, que era lo que en realidad deseaba. En cuestión de un minuto, toda esa tranquilad que había sentido en el día, sin darme cuenta por qué, se tornaba de otro color, tomaba otra forma. Yo comenzaba a sentir la desesperación, la irritación más confusa y más incógnita que había podido sentir en mis años de existencia. Era tan fuerte esto, que mi cuerpo no resistió más y se desplomó en el suelo como una pesada pluma que no tiene un rumbo definido. No tardé mucho en despertar. Solo sé que fue molesto y agotador hacerlo. Duré unos minutos para poder tomar conciencia de qué sucedía y de por qué y cómo había llegado a aquel extraño y grotesco lugar. Corrí por un tiempo indefinido hasta toparme con una habitación de una clínica. En aquel lugar se encontraban una cantidad de médicos y policías hablando desconcertadamente de un tema que no me era conocido, pero en un momento de silencio absoluto en la habitación pude escuchar cuando uno de los médicos dijo las siguientes líneas, con algo de severidad: “Canibalismo, lo que acaba de cometer esta pequeña criatura, devorando por completo sus propios órganos, sin dejar a salvo uno…”, decía, mientras observaba un cuerpo idéntico al que yo podía observar cuando me paraba frente a un espejo. Y en ese momento, con mis pensamientos hechos ruinas, entendí que por alguna razón nunca fui de carne de y hueso, y que nunca había pertenecido a esa dimensión a la que muchos le dan por nombre vida. Imagen tomada de eltonodelavoz.com, de Tarsila do Amaral

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18

03

2015

elmagazin

Superhéroe

Por: elmagazin

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Sebastian  Pemberthy  Quintero ¡Qué día hace hoy! Resplandeciente el sol, primer inicio de semana que me agrada, no me costó despertarme, lo hice al escuchar la voz de mi mamá diciendo: “¿Quieres levantarte, amor?”. Le pedí que me llevara cargado hasta el baño para asearme. Le sugerí que me dejara solo, lo hizo, me dejó ahí y ajustó la puerta.

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