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Archivo de Categoría ‘Entrevista’

23

07

2014

elmagazin

El camino del dragón “Long Shen Dao”

Por: elmagazin

Lina Huang

Puede sonar extraño imaginar músicos chinos haciendo reggae, en especial cuando los grupos que más suenan en China son quienes trabajan con música pop y hip-hop. Sin  embargo, Long Shen Dao ha logrado tener éxito con un estilo que fusiona la música tradicional china, el reggae moderno y lo electrónico. Desde Beijing, la banda respondió a esta entrevista.

Categoria: Entrevista

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28

05

2014

elmagazin

“El periodismo no le debe temer al poder, el poder le debe temer al periodismo” Conversación con Hollman Morris

Por: elmagazin

Luisa Fierro

“Para mí el exilio es aceptar el fracaso, aceptar que no hay otra solución frente a la barbarie de unos cuantos y la indiferencia de la mayoría; de salir corriendo y dejarles a mis hijos el mismo país que me dejaron mis padres, y eso yo no lo puedo aceptar. La pregunta es ¿hasta cuándo?”

Hollman Morris nació en Bogotá. Vivió su infancia y parte de su adolescencia en el antiguo Barrio Sears, hoy Galerías, junto a sus padres y hermanos. Su gusto por el periodismo comenzó a los 12 años  por  influencia de su padre, y de sus tíos, que siempre estuvieron involucrados con la política, la poesía y la escritura. “Todo esto me fue orientando hacia el periodismo. Pero sobre todo la figura de German Castro Caycedo, con su libro “Perdidos en el Amazonas”. Ese libro llegó a mis manos cuando yo tenía 12 años y fue apasionante leerlo”.

Hollman Morris se ve tenso. Mientras lo observo le pregunto cómo se siente. “Estoy triste, muy triste”. “¿Te puedo grabar?”. “Espérate y me tranquilizo,  no te quiero contestar en este estado”. El estado al que se refiere es el que le ha producido la publicación de una columna de opinión de María Isabel Rueda el 6 de abril de 2014. Lo miro expectante. “¿Tu donde estudiaste?”, indaga. “En la Universidad Internacional de la Florida”. “Ah, ¿viviste en Miami?  A mí me hicieron una oferta en la Universidad de Miami, pero decidí regresar a Colombia. De eso quisiera hablarte”. Y de eso hablamos. De su Colombia antes de la columna de opinión y de su nomadismo casi siempre obligado; de vivir en San Andrés y Barranquilla, prestar el servicio militar, estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana y dar sus primeros pasos como periodista en la emisora  Javeriana Estéreo; y del giro que da su existencia, cuando metido de lleno en la labor de informar, llegan los atentados y las amenazas.

Los cambios de idioma, de vecinos y costumbres, se vuelven su rutina. En el 2000 permanece un año en España. Para no arriesgar su vida se va de Colombia junto a su esposa, quien tenía tres meses de embarazo en ese entonces. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos lo protegen y lo ayudan a salir. “Cuando regreso a Colombia llego con la idea e ilusión de hacer un programa periodístico y el 20 de julio de 2003 nace Contravía. A partir de ese momento comienza una etapa de mi vida maravillosa que es haber sacado el programa adelante, haber recorrido el país y generar una escuela de periodismo  que es Contravía y que hoy es un referente de cientos de jóvenes”. En el 2010 obtiene una de las 25 becas Nieman para continuar sus estudios en la Universidad de Harvard en Estados Unidos, y la embajada estadounidense en Bogotá rechaza su solicitud de visa alegando que él tiene vínculos con las Farc. Organizaciones periodísticas y de derechos humanos de todo el continente se unen para pedir al gobierno estadounidense que reconsideren el caso y finalmente viaja con su familia y sus hijos. “En la embajada me informaron que mi visa había sido suspendida por terrorista, porque hubo un señor con todo su poder por ocho años encargándose de decir que yo era terrorista. Fue uno de los momentos más tristes, pero paradójicamente fue una de las épocas más tranquilas de mi vida, también para mi esposa y mis hijos. Era verano y el día terminaba a las 9 de la noche, y verlos por fin salir durante todo el día a jugar en el parque, ser realmente niños y verlos absolutamente felices”.

De Harward saltó a Washington, ciudad en la que vivió durante siete meses en el 2011 con una beca que le  fue otorgada por la fundación National Endowment for Democracy.  En Cambridge, durante los primeros días, él y su familia debieron alojarse  en las Residencias Universitarias de Harvard. Era una casa preciosa y vacía porque los estudiantes estaban de vacaciones. Solo había colchones y los cuartos eran muy pequeños, pero el comedor era larguísimo, con incrustaciones de fotografías de antiguos rectores y profesores de Harvard. Su hijo, emocionado, se sentía en los mágicos terrenos de la ficción y preguntaba: “papá, ¿este es el comedor de Harry Potter?”.

En ese entonces comenzó en Colombia el proceso de la candidatura y posterior elección de Gustavo Petro a la Alcaldía de Bogotá.  Morris cree que esa elección es uno de los cambios revolucionarios más importantes que se ha podido llevar a cabo en Colombia, la elección al segundo cargo político más importante del país de un exguerrillero que dejó las armas y le apostó a la democracia. “Su elección demostró que esa democracia sí podía funcionar, que la Constitución del 91 se hacía real”. Por ello Hollman Morris se vino a Colombia con la mayor ilusión del mundo. Creyó en un proyecto distinto y posible en medio del panorama político de Colombia.

Detrás del Hollman Morris periodista habita otro ser, de hábitos e historias privadas que le permiten afrontar el reto de dirigir Canal Capital. Porque no podemos olvidar que he venido a su oficina a preguntarle por la columna de opinión que publicó María Isabel Rueda el 6 de abril pasado. Sin embargo, antes de que lleguemos a ese punto hablamos del exilio, de su regreso a Colombia, y de aspectos curiosos de su vida. De su fascinación por el piano, aunque no sepa muy bien como tocarlo, y a pesar de que su madre y sus hijos sí lo toquen, y que a su vez su mamá le haya regalado el suyo propio.  “Lo tengo en la sala de mi casa y de vez en cuando juego con él”.

Entonces llegamos al tema delicado, volvemos al Hollman Morris público. Le digo que leí la columna de María Isabel Rueda, en donde dice que él anda ufanándose ante los medios de que en su gestión en el 2013 fue el primer año en que Canal Capital no perdió millones sino que gano miles, pero que las cifras que ella ha recibido de la Controlaría Distrital indican todo lo contrario.

Hollman Morris  conecta este hecho con el significado del quehacer periodístico, que María Isabel Rueda y él provienen de dos escuelas periodísticas diferentes. La escuela de la que proviene Morris es una que le enseñó que así se tengan diferencias con las otras personas, así el otro o la otra sea un contradictor, tiene que haber un respeto en el lenguaje.

“¿Cuál crees que haya sido su objetivo al escribirla?”. Morris, sin dudarlo, responde: “hay odio tajante, contra Gustavo Petro, contra la Bogotá Humana, y cuando el odio se apodera de un periodista no puede hacer otra cosa sino mentir. Bogotá humana ha cometido errores como todas las administraciones pero acá no se ha desfalcado a la ciudad. Han sido dos años de  persecución, de ataques mal intencionados al canal. La misma Contraloría Distrital le da el visto bueno a las cifras contables de Canal Capital y ahora es la misma Contraloría la que pone en cuestionamiento a sus funcionarios y sus resultados”.

“Observamos una estrategia de filtrar un documento preliminar cuyo efecto real no me lo estoy inventando, es buscar el detrimento, el buen nombre de una entidad pública como Canal Capital. Según los estudios que tenemos de auditorías contables privadas reflejan que efectivamente ha tenido utilidades. La televisión pública de Bogotá en los dos años de la Bogotá Humana por primera vez en su historia tuvo utilidades,  para los que quieren hacer creer que en la Bogotá humana no hay gerencia, que en la Bogotá humana se improvisa. Recuerdo mucho una frase que me  dijo alguna vez una señora: la propuesta de Canal Capital es el mejor espejo de la Constitución del 91, y yo defiendo eso y lo voy a seguir defendiendo.  Así como borran grafitis artísticos pretenden  borrar a la Bogotá Humana, pretenden borrar al Canal Capital y hoy una voz importante de lo que somos, de nuestra propuesta, de nuestra gerencia, es Canal Capital”.

“¿Va a denunciar a la periodista debido a la gravedad de las acusaciones?”. “No soy amigo de denunciar a columnistas,  o a  periodistas”, dice, y se exalta: “aquí  yo no estoy defendiendo el buen nombre de Hollman Morris, sino la afectación a mi familia, al buen nombre de una entidad pública que le pertenece a todos los bogotanos”. Permanece callado un momento y luego completa la respuesta: “desde ese punto de vista yo no puedo descartar en este momento una demanda”.

“Yo vine dispuesto a demostrarle a este país que la televisión pública es una herramienta estratégica para el desarrollo, para la paz, para el dialogo entre colombianos. Yo vine convencido de eso y creo que lo he conseguido, aunque ha sido muy duro. Pero sabes, a pesar de todos estos momentos difíciles, también hay reconocimientos bonitos. Por ejemplo, Naciones Unidas ha exaltado a Canal Capital como una iniciativa de televisión digna de imitar el mundo,  y cuando vas por la calle la gente se te acerca y te dan un abrazo y te dice: ‘siga adelante’. Es bonito ver que uno se la está jugando por los que nunca han tenido voz. Esas son las grandes satisfacciones. Las encuestas demuestran que somos el único canal público en todo el país que genera opinión. Los canales privados responden a intereses comerciales. Ellos tienen otra agenda que no es la agenda del país. La televisión pública sí puede tener agenda del país porque  nosotros no vivimos de rating, porque nuestros intereses por filosofía son la promoción y construcción  de ciudadanos. Si siguen pidiendo a Canal Capital utilidades y si ese argumento se fortalece van a terminar acabando con la televisión pública del país”.

De ese modo la conversación llega a su fin. La suya es una historia que muestra una dimensión del periodismo en un país en conflicto. Es escribir, pensar, captar y contar imágenes en un ambiente denso, en escenarios de dolor. Así que antes de irme le pregunto cuáles serían los consejos que les daría a todos los jóvenes que quieren hacer periodismo en Colombia. “Los periodistas debemos hacer un posgrado y un doctorado. El posgrado está en recorrer Colombia, pero recorrer la otra Colombia la de los festivales, la de las víctimas, la de las comunidades, la Colombia del Pacifico, del Magdalena Medio, la Caucana; y el gran doctorado es recorrer América Latina. Reconocernos como latinoamericanos porque  pertenecemos a una historia, a una tradición. Desde ahí podremos entendernos mejor, porque el periodismo  no le debe temer al poder,  el poder le debe temer al periodismo,  a un periodismo equilibrado cuya prioridad sea la verdad y el fortalecimiento de la democracia”.

 Fotografía: Colprensa

Categoria: Entrevista

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27

03

2014

elmagazin

Greenpeace, sin pelos en la lengua

Por: elmagazin

Fotografía de  Nick J. Webb.

Fotografía de Nick J. Webb.

Mauricio Salas ¿En que se parecen el boxeo, los reinados, las corridas de toros y la organización ambiental más grande del mundo? En que si se trata de gustos y querencias, las opciones frente a ellos tienden a ser solo dos: de acuerdo, en desacuerdo; me gusta, no me gusta. La razón parece ser simple: por su esencia, cada uno genera sentimientos encontrados, intensos, primarios y difícilmente conciliables. Así, lo más fácil es ser o no ser amigo de ellos; los puntos medios no funcionan. Al hablar con María Eugenia Testa (MET), directora de campañas de Greenpeace Andino –Argentina, Chile, Colombia– y Consuelo Bilbao (CB), coordinadora de la Campaña de Páramos en nuestro país, uno se da cuenta de que Greenpeace sabe de sentimientos encontrados desde hace tiempo y no le preocupa; igual, muchos la quieren también (la organización opera en 45 países). Tras las caras agraciadas, los gestos amables y las voces suaves de estas argentinas, se disimulan dos mujeres firmes, convencidas, dispuestas y entrenadas a poner en jaque a representantes de gobiernos y corporaciones multinacionales, sin miramientos, temor ni duda. Lo de ellas y lo de su organización es de extremos y rápidamente se nota que están acostumbradas a hablar clara y directamente, sin pelos en la lengua. A continuación, van algunas de sus respuestas en una conversación de hace pocos días: ¿De dónde surge el interés de Greenpeace por la situación en Colombia? MET: Si uno mira el mapa de los conflictos ambientales en América Latina y de las empresas que están ocasionando daños ambientales y las políticas de gobierno que permiten generar esos daños, son muy similares; más allá de la cultura, los factores sociales y la estructura de cada país. Esto nos llevó a pensar en una forma de trabajo, de impactar sobre esos conflictos que nos permita tener una visión más regional. Hace tres años más o menos iniciamos nuestro primer desembarco en Colombia, con temas internacionales, con una campaña de páramos, pero con el tema básicamente del cambio climático y de las cumbres sobre el clima. Decidimos allí, por la riqueza ambiental de país y por una cantidad de variables que tuvimos en cuenta, abrir una oficina. Tenemos una estrategia de trabajo común en Argentina y Chile y una vez desarrollemos más nuestra entidad aquí en Colombia, buscaremos que podamos trabajar desde los tres países, reforzando nuestras potencialidades, para resolver determinados conflictos. Nos interesa trabajar en lo que tiene que ver con minería, semillas modificadas genéticamente, extracción de petróleo, contaminación del agua, con la cuestión de los residuos y las realidades y los factores sociales vinculados a esos problemas ambientales. La idea es que los propios colombianos puedan estar, desde Greenpeace, definiendo y dando soluciones y respuestas a estos problemas. ¿Qué campañas adelanta la organización en el país? CB: La primera campaña local es la Campaña de Páramos, que ha empezado en el páramo de Pisba, en donde llevan 13 años luchando para lograr que se prohíba la minería de carbón. Hoy se encuentran con una nueva amenaza, mucho más grande: un proyecto de mega-minería de carbón, al que se le ha otorgado las licencias ambientales en completas condiciones de irregularidad. Insistimos que no sirve la revocatoria de las licencias ambientales; queremos dar un paso más, al igual que la comunidad, y es la revocatoria de los títulos mineros. Páramo sin minería: a eso le apuestan, ¿correcto? CB: Creemos que no puede haber un derecho privado preadquirido por una empresa que vaya por sobre el derecho de la comunidad a gozar de un ambiente sano. Buscamos trabajar a largo plazo en los ecosistemas, en este caso los ecosistemas de páramos, para dar una protección definitiva a lo que representa hoy la amenaza de la locomotora minero-energética del Gobierno Nacional. Hay muchos grises en las normativas y las políticas mineras –que van por encima de la política ambiental–. Hay una debilidad importante en la política ambiental en Colombia; pareciera que la Constitución de los colombianos está regida con base al código minero. MET: Parte del trabajo de Greenpeace es empezar a ponerle límites territoriales a la minería, decirle acá no. Hay otros países y otras legislaciones que están poniéndole límites a las sustancias que utilizan para el proceso. ¿Es posible la minería sostenible? ¿Vale la pena apostarle a esta opción? MET: Debe haber un debate abierto en el que participen las comunidades, en el que participe el Gobierno, pero no podemos partir de la falacia de la minería sustentable. La minería extrae un recurso en determinadas zonas hasta agotarlo. De ahí no existe sustentabilidad alguna; ese recurso ya no va a estar disponible para las generaciones futuras, por ende, no hay sustentabilidad. Además, los procesos químicos que genera la minería son incontrolables. Otra discusión es qué sustancias utilizas para la extracción del mineral; si hablamos de minería responsable, la que tiene que ver con el manejo de sustancias, debemos tener en cuenta que todo proceso de minería genera una aceleración de procesos naturales que causa una contaminación incontrolable. Se debe discutir qué desarrollo minero queremos o qué desarrollo minero no queremos, pero no se puede partir en ese debate de una mentira que es la minería sustentable. Si la sociedad colombiana tiene que dar el debate de la minería, se tienen que poner todas las cartas con la verdad sobre la mesa y sobre esa verdad la sociedad tiene que elegir. CB: Los daños de la minería son irreversibles. ¿Cómo sanear un pasivo cuando se explota una montaña entera? Ese pasivo no se puede sanear de ninguna manera. Y luego, los drenajes ácidos o los estériles; hablamos de impactos para toda la vida. Un proyecto de 30 o 40 años que genera un daño que es irreversible, que tiene que ver con impactos que pueden estar cientos de miles de años, de eso se trata. ¿Cree Greenpeace que el conflicto del uso del suelo y el subsuelo de los páramos se resuelve con la redelimitación de estos ecosistemas? MET: No, pero es un primer paso para resolver el problema. La delimitación de cualquier ecosistema no solamente tiene que servir como una barrera para el ingreso de las actividades productivas; debe servir para el conocimiento, sobre todo el de ecosistemas que están siendo alterados por el cambio climático y eso es obligación de los gobiernos en el contexto de crisis climática en la que vivimos. Estos ecosistemas de alta montaña son los que están siendo más afectados por el calentamiento global, y el Estado debe conocer cuál es la situación de esos ecosistemas para generar políticas públicas y para generar posiciones en las negociaciones internacionales de cambio climático, esto es fundamental. CB: La delimitación de páramos no tiene que ser solamente una delimitación técnico científica, también se tiene que tener en cuenta el componente social y cultural. La delimitación tiene que ver con el ordenamiento del territorio; hay que entender que no todas las actividades productivas son las mismas, que no todas las actividades tienen el mismo impacto. No es lo mismo el impacto que puede generar un cultivo de papa artesanal que un monocultivo que arrase con todo el páramo usando transgénicos, usando agrotóxicos. Los ordenamientos territoriales deben incluir necesariamente la participación de la comunidad, de personas que tienen relación directa con el territorio; sin participación social y desde arriba hacia abajo ese ordenamiento no es posible, porque es un ordenamiento arbitrario que muchas veces puede no tener sentido. ¿Hay alguna entidad en el Gobierno trabajando en cambiar lo que ustedes denuncian? ¿Hay alguien haciendo algo en este aspecto? CB: El equipo de la delegada ambiental de la Contraloría (General de la República) está haciendo un trabajo de control magnífico. El trabajo de la Contraloría lo último que devela y deja en evidencia es que el desarrollo o el crecimiento de la minería es el crecimiento de unos pocos, no es el crecimiento de la comunidad, ni es el crecimiento de un país; y lo han develado con números y datos exactos. El trabajo del Instituto (Alexander) Von Humboldt, trabajo técnico, es un buen trabajo también. Según Greenpeace, ¿qué está pasando con el tema de minería en Colombia, por qué el revuelo? CB: Pareciera a veces que la Constitución hoy para el Gobierno es el Código Minero. Nosotros, en la última reunión que mantuvimos con el Ministerio de Minería (sic), estuvimos pidiendo la revocatoria de los títulos mineros del caso de Pisba y todo el tiempo nos decían que ellos se acataban a la norma, se acataban al derecho. Pero, ¿qué derecho privado, qué derecho preadquirido puede tener una empresa, un privado, por fuera del derecho de la comunidad de gozar de un ambiente sano, que es, nada más y nada menos que tener el derecho a la vida? ¿Cómo puede ser eso? ¿Y cómo el Ministerio de Minería lo puede decir tan livianamente, que ellos no pueden hacer nada ante eso porque hay un código? El Ministerio de Minería tiene que velar por el cumplimiento no solamente del código de minería, sino velar por una política que preserve zonas estratégicas para el desarrollo de todo un país. Algo está fallando, hay algún vacío. MET: Ante la falta de cumplimiento de la ley y el avance de las empresas por los grises de la ley o por la falta de control del Estado, el control lo tienen que ejercer la comunidad y el ciudadano. Lo que se busca además de empoderar a una comunidad, de ayudar a una comunidad, es confrontar contra las empresas, confrontar con el gobierno por políticas públicas. El ciudadano de Bogotá debe ser tan responsable como la comunidad de Pisba en proteger este ecosistema, por los servicios ambientales que prestan esos ecosistemas y la conservación del ecosistema, eso es vital. Uno de nuestros objetivos es traer el problema de Pisba a Bogotá para que aquí se conozca, para que la gente de acá se comprometa. Es muy importante un conocimiento sobre sus derechos y el derecho de sus conciudadanos a vivir en un ambiente digno. ¿Por dónde es la salida del embrollo? ¿Qué puede hacer Greenpeace para alivianar el problema? MET: Cambiar las políticas estatales es algo a lo que estamos acostumbrados. En Colombia es la locomotora minero-energética, en Argentina hubo también un avance importante de la minería y tuvimos la Ley del Glaciar y lo primero que se hizo fue empezar a ponerle límites a la minería, decirle: acá no. Tratar de influir y de modificar políticas de Estado es nuestro trabajo, a eso nos dedicamos, es evidente, es explícito. Somos un actor más en un escenario muy grande de actores, todos con diferentes intereses; nosotros venimos a aportar en la defensa del ambiente, en el apoyo a las comunidades de su territorio. El objetivo no solamente es buscar que el Estado modifique políticas de estado, sino también que las empresas modifiquen sus sistemas de producción, que las empresas modifiquen su relación con el ambiente, a esto nos dedicamos. En cuanto a la inaplazable relación Estado-empresas privadas, ¿qué sucede con ella, hay que replantearla? CB: Nuestro foco de trabajo es fortalecer estas políticas públicas, fortalecer las normativas ambientales para poder poner un freno a este modelo de aprovechamiento que tienen las empresas, justamente por la falta de controles. MET: Nosotros buscamos ser una especie de contrapeso de la presión y del avance que estas empresas pueden generar y eso hacemos en todas partes del mundo. Lo estamos haciendo en Indonesia, lo estamos haciendo en África, lo hacemos en Argentina, en China, en la misma Europa, en Estados Unidos. Buscamos meternos en el medio para hacer ese contrapeso. Que sea una ley no significa necesariamente que esté bien desarrollada y para ‘torcer’ y para empezar a poner límites a ese avance, es que nosotros hacemos nuestro trabajo. ¿Sirven para algo los esfuerzos de responsabilidad social emprendidos por gran cantidad de organizaciones? MET: Tal como está planteada en general por las empresas —no sé si habrá algunos casos específicos—, es una estrategia únicamente comunicacional y de marketing. Consideramos que una responsabilidad social empresarial debe ser: adoptar sistemas de producción limpios, es decir, que no tengan vertidos contaminantes, que no impacten sobre ecosistemas; que tengan políticas del trato de recursos humanos progresistas; que tengan una trazabilidad de aquella materia prima que están comprando o consumiendo para realizar sus productos y para minimizar su proceso productivo; la autogestión de los residuos; el consumo de energías renovables, etc. No existe responsabilidad empresarial por fuera de ese sistema. A la comunidad la ayudan si no la contaminan, no la ayudan construyéndole un hospital; construir un hospital para la población que uno está enfermando a partir de la contaminación que genera no sólo es hipócrita, sino también que es de un cinismo importante. ¿Dónde empieza y dónde termina el trabajo de Greenpeace? MET: Empieza generalmente en un caso concreto de una comunidad concreta, un problema muy específico y chico. ¿Dónde termina? En el mundo actual en el que vivimos no termina nunca; podemos finalizar campañas específicas para retomar otros problemas, pero seguimos teniendo que trabajar para que se cumpla esa legislación, entonces es un trabajo permanente. ¿Cómo ha sido su relación con los medios de comunicación en Colombia? MET: Nosotros tenemos nuestra forma de trabajar y es con mucha relación con los medios, dependiendo de a qué sector social y económico o político pertenezca el medio. Nosotros conocemos cuál es el la lógica de los medios y hemos trabajado siempre con ellos; siempre buscamos la forma de poder comunicar lo que queremos. CB: Hemos tenido la posibilidad de hablar de la locomotora minera y en lo que hemos sacado hemos tenido una muy buena cobertura. Veremos más adelante, de acuerdo con los intereses que uno va tocando. Greenpeace tocará intereses en Colombia y algo pasará. A eso vino. La organización hurgará heridas, hablará de cosas que se supone es mejor mantener en silencio, levantará costras, preguntará por temas larga y cuidadosamente cubiertos y encubiertos, se parará en callos y juanetes, hablará en voz alta exigiendo respuestas y hará llorar a más de uno, sin pena y gloriándose de hacerlo. A esto se dedica alrededor del mundo y sabe cómo. Algunos medios responderán con su silencio mudo o contratacarán como boxeadores vapuleados, reinas sin corona o toreros revolcados. Y el público seguirá dividiéndose entre quienes apoyan al uno o a la otra, con fervor y convencidos de que su matador es el mejor y tiene por qué, cómo y con qué triunfar. Los empresarios –en los tendidos, fuera del país, casi siempre– seguirán a cargo del show; ganarán las más de las veces y perderán otras. Algunos incluso lo harán por primera vez y probarán a qué saben la sangre, las lágrimas y la tierra. Greenpeace seguirá en lo suyo, aplicado, por convencimiento y costumbre: denunciar, presionar, esculcar, indagar, incomodar, sacar, exponer, defender, mover y también, perder, porque no siempre se gana. Una cosa es segura y es el hecho de que sin cuadrilátero, tarima o ruedo no se puede montar la fiesta. Y todos perderemos. Precisamente eso: la plaza, el local, el escenario, el medio, el ambiente, el medio ambiente, es lo que está en juego, lo que estamos arriesgando. Piénselo, porque ante esa realidad tarde o temprano tendrá que tomar partido y hay solo dos opciones: de acuerdo o en desacuerdo; me gusta o no me gusta. Y cuando llegue el momento, más vale que hable en voz alta y no tenga pelos en la lengua.

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04

11

2012

elmagazin

V, detrás de la máscara

Por: elmagazin

John Harold Giraldo Herrera

El mundo global no conoce una máscara tan usada como la de V de vendetta. Su historia revestida por la ficción, tiene antecedentes en hechos históricos y con marcas políticas muy fuertes. Su creador, el dibujante David Lloyd, la diseñó hace unos treinta años. Su símbolo, junto con Alan Moore, aglutinó movimientos, influyó en el anonimato, persuadió hacia la rebeldía.

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01

05

2012

elmagazin

Garzón rompe su silencio

Por: elmagazin

NO TIENE LA VISIBILIDAD QUE ALCANZÓ SU HERMANO JAIME,  pero Alfredo es el cerebro de los ‘Cartones’ que durante 30 años han puesto a pensar a los lectores de El Espectador. Hoy lanza su antología en la Feria del Libro de Bogotá.

Pastor Virviescas Gómez (*)

En la lista de los parcos, Alfredo Garzón Forero ocupa uno de los primeros lugares. Todo el tiempo se la pasa leyendo, observando, formulando preguntas y guardando esa información en su ‘disco duro’.

A los 53 años este bogotano podría estar desempeñando un alto cargo dentro de la Compañía de Jesús, pero su atracción por el dibujo fue más poderosa que el ‘llamado celestial’.

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01

03

2011

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Jacques Fontanille, los significados del cuerpo

Por: elmagazin

El francés,  alumno y colega del reconocido lingüista Julien Greimas y actual rector de la Universidad de de Limoges, en París, estuvo de visita en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá para hablar sobre semiótica y cuerpo, y ofrecer un análisis particular sobre el cuerpo del reportero.

Angélica Gallón Salazar (*)

Usted trabajó con el famoso semiótico y lingüista Julien Greimas, ¿qué aprendió siendo su alumno y su colega?
Trabajé con Greimas para hacer mi tesis de tercer ciclo. Descubrí con él el trabajo en equipo y lo que era realmente la investigación. Entendí que la investigación implicaba unas relaciones humanas muy intensas, que implicaba además trabajar con un programa temático,  en ciencias humanas y sociales. En los años 70, apenas se empezó a hacer este trabajo colectivo en las ciencias humanas, aunque en las ciencias exactas ya se trabajaba así desde hacía mucho tiempo. También aprendí que la investigación tenía que ser internacional o no iba a progresar, tenía que haber un vínculo entre diferentes comunidades. La idea no era empezar una investigación en un país y luego esparcirla, sino que desde un principio fuera internacional.

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28

01

2011

elmagazin

La narrativa de Phillipe Claudel

Por: elmagazin

Este escritor y director de cine invitado al Hay Festival ha intentado a través de su narrativa desentrañar las bajezas del alma humana. Su obra es inclemente, porque siembra una duda profunda sobre las distancias entre el bien y el mal.

Angélica Gallón Salazar (*)

“Solo se es hombre cuando muy dentro de tu cabeza y de tu cuerpo tienes una memoria de los dramas del pasado. Si uno no tiene esta memoria, es implemente un animal”. Esta sentencia del escritor francés Philliphe Claudel, ganador del premio Goncourt de Novela y del Independent Foreign Fiction Prize resume con violencia el espíritu de su obra. Una obra en la que la experiencia humana parece indispensable para la escritura.

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01

2011

elmagazin

Juan José Millás, asaltado por sus delirios

Por: elmagazin

El escritor español de visita por estos días en Hay Festival, lanza hoy su más reciente novela, ‘Lo que sé de los hombrecillos’

Angélica Gallón Salazar (*)

¿Por qué es tan importante para usted tener tiempo para el paseo?

Empecé a pasear porque un médico me mandó a que caminara, y empecé un poco obligado, y a poco descubrí que era una actividad muy creativa, fantástica. Camino hora y media o más,  es medio misterioso de explicar para la gente que no camina,  pero después  de tener un cuarto de hora caminando, los neurotransmisores  empiezan a trabajar diferente, mi cabeza se pone a cien, es un espacio muy creativo, del que ahora no podría prescindir, es para estar solo, conmigo mismo. Es el gran descubrimiento de mi madurez.

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