BLOGS Cultura

Archivo de Categoría ‘Cine’

19

03

2014

elmagazin

La guerra mata la fe

Por: elmagazin

MEN WITH GUNS Foto 01 Juan David Torres Duarte En ‘Hombres armados’ (1997) el director estadounidense John Sayles retrata a un médico que, convencido de que su país es un nicho de paz, va perdiendo la fe mientras va en busca de sus alumnos en las zonas rurales, llenas de guerra y muerte. Retrospectiva del Festival de Cine de Cartagena. El doctor Humberto Fuentes (Federico Luppi) cree que en su país no sucede nada: el Gobierno ayuda a su gente a salir adelante, y la medicina, su rubro, es parte de dicho progreso. Tiene fe en ello porque no puede creer en nada más: “Yo creo en el progreso”, dice. Ya tiene más de sesenta años y ha pasado un tiempo desde que educó a un grupo de jóvenes para que llevaran la medicina a lugares recónditos, sin facilidades para acceder a ella. Ése es su legado, dice: el legado que pasa de un hombre a otro, la cura para la ignorancia, una enfermedad que en muchas ocasiones resulta incurable. Entonces decide ir a los pueblos en que están sus alumnos para comprobar que ha dejado algo, que su esfuerzo no fue en vano. Pero los encuentra a todos muertos, otros más fueron secuestrados, de otros no se sabe nada. ¿Qué es todo eso, ese mundo tan agrio al que se introdujeron? El doctor Fuentes no sabe nada y a cada nuevo pueblo que llega pregunta lo mismo: ¿Por qué? ¿Por qué los mataron o secuestraron? ¿Por qué si hacían tanto bien? Unos dicen que fueron las guerrillas, otros que el ejército, pero todos coinciden en cualquier caso en que fueron “los hombres armados”. Abrumado por tanta muerte, que le sabe increíble, el doctor Fuentes recorre palmo a palmo zonas a las que sólo se llega a pie y va encontrando en su camino personajes de otras tierras, que él jamás imaginó desde su humilde consultorio en la ciudad: un niño huérfano en un pueblo de indígenas reticentes, un desertor del Ejército convertido en ladrón y asesino, un cura condenado a muerte que escapó de su pueblo y buscó su propia salvación. Todas estas historias se entrecruzan en Hombres armados de 1997, dirigida por John Sayles. En él recoge, sobre todo, la desesperanza de un grupo de hombres que perdieron cuanto creían: el doctor Fuentes perdió su fe en el progreso (en los campos descabezan y matan como “ejemplo”); el padre Portillo creía en Dios y escapó por su propia mano para convertirse en un “fantasma”;  Domingo salió del Ejército quizá agrio por tanta falta de carácter y misión. Todos son enemigos, todos son sospechosos. El drama que plantea Sayles en este filme (que hace parte de la retrospectiva en su honor en el Festival de Cine de Cartagena) es latinoamericano en muchos sentidos: las guerrillas, el ejército en contra de sus defendidos, los hombres con fe que aunque hagan el bien serán asesinados. Podría ocurrir en México, en Cuba, en Colombia o en Argentina. El drama de fondo, un grupo de hombres que van por la vida en busca de un paraíso que no existe, tiene la delicada elegancia de la universalidad.

El director John Sayles. / Mary Cibulsky - Cortesía Ficci

El director John Sayles. / Mary Cibulsky – Cortesía Ficci

Sus dotes van más allá de su drama. Sayles sostiene durante 127 minutos una relación de los hombres con su entorno, el completo desconocimiento al que son forzados. Las ciudades y los campos son territorios en extensa contradicción: se ignoran unos a otros. Y en medio de dicha ignorancia (la gran enfermedad de la que también sufre el doctor Fuentes, aunque él sólo lo entrevea), hay historias sutiles y bellas: la del padre Portillo, por ejemplo, que salió de su pueblo luego de que fuera ordenado su asesinato. Su actitud misma, la de un hombre enajenado, le permite al actor Damián Alcázar abundar en detalles: su sonrisa triste, sus gestos decepcionados, todo esto con un fondo de grata tranquilidad, aquella que sólo puede tener el hombre que ya se sabe muerto. El doctor Fuentes, al contrario, no se deja vencer y cada paso “más adelante” encuentra nuevas razones para no perder su fe. Sucede así con la ceguera que otorga el progreso: siempre existen razones para sostenerlo. Hombres armados no hace un retrato típico de la guerra en América Latina, sino que centra sus fuerzas en el impacto que tiene en los individuos sin victimizarlos. A pesar de que han perdido sus familias y sus casas, Domingo y el padre Portillo son hombres de fuerza, de una fuerza que oscila entre la violencia (Domingo amenaza en todo momento con disparar su arma) y la indulgencia y el fracaso aceptado. El niño que los acompaña, Conejo, tiene un humor bien marcado aunque no tenga a sus padres y sea un niño sin tierra, sin lugar a dónde ir. Todos han sido desterrados de sus cómodos lugares; en la incomodidad del movimiento, del viaje y la muerte, se encontrarán con cierta lección sabia de la guerra: el mundo no es invulnerable. Será la muerte, o los instantes anteriores a ella, los que convenzan al doctor Fuentes de su ignorancia y del peso ligero de su legado: allí, sentado al pie de un árbol, reflexiona sobre su vida. La guerra de los hombres armados le ganó a su fe. La desmembró.

Categoria: Cine

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

18

03

2014

elmagazin

Los niños terribles

Por: elmagazin

ILO ILO Foto 01 Juan David Torres Duarte ‘El pasado’, ‘Ilo Ilo’, ‘Pelo Malo’ y ‘The Last Resort’, presentados en el Festival de Cine de Cartagena, tienen entre sus protagonistas a niños con cierta madurez y son influidos por los problemas de sus padres. Una mirada a los papeles de estos actores que apenas comienzan. En ocasiones, en los filmes los niños representan ese espacio de desahogo cómico de la realidad absurda. Son ellos quienes hacen reír al público con su ingenuidad, con su primaria visión del entorno que los rodea. En dichos momentos, los niños son sólo eso: puntos de relajación, de comicidad. Sin embargo, existen filmes que procuran que su naturaleza sea más amplia, incluso más adulta. En ellos, los problemas y las preguntas de un niño son similares a los de un adulto, quizá menos contaminados por los prejuicios que otorga la madurez, pero con la misma profundidad e impacto. Ilo Ilo (Anthony Chen), El pasado (Asghar Farhadi), Pelo Malo (Mariana Rondón) y The Last Resort (Pawel Pawlikowski), presentadas en el Festival de Cine de Cartagena, son ejemplo de que también con la imagen infantil es posible concebir una condición madura. Artyom, en The Last Resort, es interpretado por el actor ruso Artyom Strelnikov. Es un niño de apenas ocho o nueve años, que de repente se traslada a Londres con su madre en busca de su novio. Aquel jamás aparece, y Artyom se convierte en una figura fuerte, de resistencia y apertura a un mundo desconocido. “A mamá parece que sólo le gustan los hombres que la hacen llorar”, dice. Artyom es consciente de que su madre no aguanta tanto peso; en parte, por ello, es tan amigo de Alfie, un pretendiente de su madre que tiene buenas intenciones con ella. Artyom es un punto de inflexión y fuerza: aparece como un niño curioso (aprende a fumar, canta en la calle con sus amigos extranjeros, espía desde las ventanas a sus vecinos, juega en su casa) y al mismo tiempo como un hombre de decisión (compra un horno pequeño para la casa, pinta la casa con Alfie para tener un espacio más agradable). Strelnikov interpreta a un niño que madura por las condiciones en que se encuentra, que empieza a saber qué es correcto y qué es erróneo. Es cómico en el sentido de que toda reflexión madura dicha por un niño resulta magnificada, pero su trasfondo es duro y también lleno de cierta indiferencia. Así sucede con Lucie (Pauline Burlet) en la producción francesa El pasado. Ha conocido a varios novios de su madre y al último, Ahmad, lo tiene por un charlatán que se irá en poco tiempo; es la hija mayor y se la ve agriada por el constante desequilibrio de su madre. Llega tarde en la noche a su casa, y prefiere hacer su vida por fuera de ella. Lucie es quizá una típica joven rebelde, pero tiene matices: a Samir, uno de los exnovios de su madre, le tiene un gran aprecio y espera de él consejos; por su madre existe un sentimiento que no se decide entre el desprecio y el afecto. Imagen de previsualización de YouTube

Fouad (Elyes Aguis), también en El pasado, es un personaje mucho más parecido a Artyom: pequeño, con una aparente fragilidad física, pero fuerte y contundente. Su madre está en coma, y Fouad sabe que su padre está preocupado por ella y al mismo tiempo desea seguir su vida con la madre de Lucie a su lado. En una parada del metro, Fouad parece ofuscado y su padre, Ahmad, lo lleva contra una pared para hablarle. Le recuerda que su madre está en coma. Fouad dice que no quiere volver a su casa y responde con algo de esta suerte: “Mamá no está allá, mamá está en coma, entonces está muerta. ¿Por qué la tienen conectada?”. Ambos se convierten, en el filme, en un punto de conflicto, de abierta lucha entre adultos: Samir debe aconsejar a Lucie sobre la situación de su familia; Ahmad espera que su hijo comprenda y se ajuste a la situación. Ambos la dimensionan, claro, y han tomado sus propias decisiones. La inocencia aquí no existe más que como una manera de sorprenderse ante los problemas; al momento de enfrentarlos, a los niños se les concede un espacio de inquietud tan extenso como el de los adultos. PELO MALO Foto 1 Ese espacio es aún más anchuroso en la venezolana Pelo Malo. Con un fondo de ciudad pobre, desorganizada y violenta, Júnior (Samuel Lange) sólo tiene un deseo: tomarse la foto del carnet de su colegio con el pelo liso y vestido de cantante. Su pelo es rizado, y Júnior no acepta ese dictamen de la naturaleza. Su madre, Marta (Samantha Castillo), se inquieta por su actitud: piensa que el niño es un “maricón”, que está perdido. Su forma de bailar, de moverse, el modo en que mira al joven que atiende un puesto de venta de cerca de su casa son señales para ella fieles a la verdad: su hijo es homosexual. Por eso decide darle un ejemplo y se acuesta con su jefe en la sala mientras Júnior está en su cuarto, con la puerta abierta, y lo ve todo. Júnior sólo desea lucir como un cantante, y sus miradas intermitentes al joven de la tienda son señales confusas: en parte siente admiración por él y en parte se siente cubierto. Y sin embargo el conflicto persiste: ¿desea ser sólo un cantante o desea expresar su sexualidad? ¿Qué de todo eso es importante luego del asesinato del padre de Júnior por la violencia citadina, un asesinato del que se habla poco? El papel de Lange permite conocer los miedos de la madre, su más honda ignorancia: piensa que su hijo está enfermo, que todos estos son síntomas. Todo ello es más bien un retrato de sus miedos más genuinos; ya perdió a su esposo, no desea perder a su hijo. Júnior es insistente, terco en su idea de ser un cantante y tomarse la foto, mientras su madre anda sin trabajo y toma decisiones poco acertadas. Los problemas de Júnior parecen mínimos, pero en ese entorno violento y agreste, con pocas oportunidades, resultan pesarosos y grandiosos: su madre no lo dejará tener el peso liso ni ser cantante porque esa imagen, en un barrio así, peligroso, entregado a la inseguridad, puede ser un buen motivo para su muerte. En un aire por completo distinto está Jiale, interpretado por Koh Jia Ler, en el filme singapurense Ilo Ilo. Es el único hijo de una familia de tres personas (su madre espera un bebé), y a su hogar llega una mujer filipina, Teresa, que se encargará de cuidarlo y mantener el aseo del hogar. Aunque en principio se cierra a la presencia de Teresa, poco a poco se encariña con ella; Jiale es un niño hiperactivo, algo desobediente y sin mayor comunicación con sus padres. De ese modo, en el filme funciona como una pieza para engranar dos continentes distintos: el de los padres (que están trabajos nada provechosos, llenos de deudas) y el de Teresa (que ha abandonado a su hijo en Filipinas para irse a trabajar). Jiale se transforma durante el filme en un niño más calmado, con algo más de foco, y ése es tal vez su centro esencial, de madurez. Jiale encuentra confuso ese mundo de los adultos, y entonces prefiere encerrarse en su cuarto a recortar las apuestas de los diarios y recopilar información sobre ellas. Así, Jiale no es sólo un niño con carácter, sino también un espíritu muy solitario. El acierto de la interpretación de Koh Jia Ler está en esa abundancia de matices, que también los actores menores de los demás filmes recogen con maestría: no existe en ellos sólo humor e ingenuidad, sino también una transformación casi forzada producida por el entorno en que viven. Allí sí es comprensible esa frase que reza que la niñez es el estadio más importante de la existencia.

Categoria: Cine

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

16

03

2014

elmagazin

La sutileza: don de conquista

Por: elmagazin

HOJE EU QUERO VOLTAR SOZINHO Foto 03 Juan David Torres Duarte El cineasta brasileño Daniel Ribeiro presentó ‘Hoje eu quero voltar sozinho’ en el Festival de Cine de Cartagena. El filme tiene una narrativa llena de sugerencia que permite a los espectadores saberlo todo sin haberlo visto. Sus personajes adolescentes recogen toda la imprudencia de esa etapa de pruebas y errores. Después del estreno de Hoje eu quero voltar sozinho (‘Hoy quiero volver solo’) en Cartagena, un asistente al Teatro Adolfo Mejía preguntó a su director, el cineasta Daniel Ribeiro —flaco, de estatura mediana, de piel muy blanca—, cuál era la diferencia entre este filme y el cortometraje Eu não quero voltar sozinho, también dirigido por Ribeiro y exhibido en 2010. El corto tiene exactamente la misma trama y la misma línea actoral; sólo varía la duración. El asistente se anticipó y dijo que no le veía “gracia” a crear un corto y un largo del mismo tema. Quizá, con aquella pregunta, aquel asistente estaba dando en el punto: Hoje eu quero voltar sozinho está basado en un corto, que tiene un cuarto de su duración pero la misma intensidad dramática. Su pregunta, sin embargo, parece mal formulada; no interesa si hay o no “gracia” en crear un corto o un largo a partir de un tema ya determinado: las variaciones sobre un mismo tema (incluso sobre productos ya creados) han hecho pervivir las artes por siglos. El San Sebastián martirizado y sangrante está allí para comprobar que han sido variados los artistas que lo han escogido como motivo: Botticelli, El Greco, Rubens y, en Colombia, Álvaro Barrios. Los objetos ya existen y están determinados, pero la visión sobre ellos no. Por esa razón, a Ribeiro habría que preguntarle de esta guisa: ¿cómo creó este filme de manera que no fuera una copia del corto (aunque alargada) y mantuviera y extendiera sus elementos más íntimos? La respuesta está en su método. ¿A qué llama este filme? Leonardo (Ghilherme Lobo) y Giovana (Tess Amorim) estudian en la misma escuela y tiene una amistad profunda, de confianza; debido a su ceguera, Leonardo deja que su amiga lo acompañe todas las tardes hasta su casa. De repente entra un nuevo compañero a la clase, Gabriel (Fábio Audi); Giovana se enamora de él; Leonardo también. Es entonces que Gabriel y Leonardo descubren su sexualidad, paso a paso, y Giovana acepta el descubrimiento de su mejor amigo. En paralelo, los padres de Leonardo lo sobreprotegen por su ceguera y él desea salir de ese mundo, explorar otros campos, recoger nuevos olores. Juventud, sexualidad, angustia, un personaje ciego y homosexual: la conjugación de esos cuatro nudos podría resultar contraproducente, no sólo en un sentido humano sino también narrativo. Son tres pesos grandes para un filme, y sostenerlos en un mismo nivel lleva por dos caminos: el exceso o la eliminación de alguno de ellos. A pesar de su equipaje nada ligero, Hoje eu quero voltar sozinho agrada porque cubre toda esta abundancia con sutileza. En vez de mostrar con certeza, sugiere; cuando desea abrazar una idea, apenas la roza. Es posible saber que entre Leonardo y Gabriel hay un gusto, que en sus movimientos existe incluso cierta sensualidad, y que las sonrisas entre ellos no pertenecen al territorio de la mera amistad. Las actuaciones de Lobo y Audi más el sentido estético de Ribeiro —que crea escenarios llenos de luz, como un idilio— abonan a esa sugerente forma de narrar: por los bordes, sin ingresar al corazón, sino apenas viajando sobre la piel. Toda sugerencia, sin embargo, necesita un momento de eclosión. Es allí donde se comprueba esa verdad que antes se ha dado a medias, a mordiscos. Por ello, cuando Leonardo y Gabriel se besan por primera vez, el público puede sentir algo de sorpresa: es apenas la prueba fiel de cuanto sospechaban. Hoje eu quero voltar sozinho tiene el encanto del silencio cuando se habla a través de él: no hay que alargar los diálogos, no hay que forzar las escenas. El mundo mismo impone su tiempo y sus secretos. El mundo mismo impone aquella tarde en que Gabriel va a casa con Leonardo, y el mundo mismo permite escenas espontáneas y de una belleza genuina: Leonardo y Gabriel danzando en su cuarto, el primero apenas aprendiendo y el segundo sonriendo. No hay caricias, ni besos, ni jadeos. En la escena sólo abunda una luz clara y profunda, que toca los ojos de los actores. El buen cine, en cierto sentido, sigue siendo mudo. Y todo ese hondo descubrimiento está atravesado por la felicidad de una época que se descubre virgen, abierta al pulso del acto. Ribeiro condensó la pesada vida juvenil —con todos sus agregados espantosos— con un humor directo, puesto en Giovana de tanto en tanto y también en la insistencia de Gabriel en ir al cine con Leonardo, o en ver con él un eclipse. Para Ribeiro ser ciego no se convierte en un asunto de superación, sino de dignidad. Por eso, Leonardo aparece tan bondadoso y tan certero; por eso su padre lo respeta y desea escucharlo. No hay aquí desgracia ni dolor, sino la sincera aceptación y gozo de sí mismo. El último cuadro, en ese sentido, recoge todo: a la burla de uno de sus amigos sobre su sexualidad, Leonardo toma de la mano a Gabriel y se va caminando. El mejor grito es aquel que se da en silencio.

Categoria: Cine

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

13

03

2014

elmagazin

Los filmes extranjeros del Ficci

Por: elmagazin

Fotograma de 'Corto plazo 12' de Destin Cretton, que estará en el Ficci.

Fotograma de ‘Corto plazo 12′ de Destin Cretton, que estará en el Ficci.

Juan David Torres Duarte Es poco común ver en las salas de cine filmes extranjeros cuya filosofía vaya más allá de la mera historia comercial y llena de cliché: aquellos que hemos sido enseñados a ver desde muy temprano, historias con desenlaces felices, con recompensa (cuando la vida nunca trae ninguna), sensibleras de tanto en tanto, o llenas de acción y explosiones, o vinculadas de modo irremediable al humor fácil y chabacano. El Festival Internacional de Cine de Cartagena es, quizá, uno de los pocos espacios (junto con el Festival Internacional de Cine de Barichara y el Festival de Cine de Bogotá) donde es posible recurrir a una nueva rutina para el ojo; allí arriban en formatos digitales (ya casi ha muerto el celuloide) filmes de otras latitudes cuya concepción del cine, de su arte y su encanto estético, revela nuevas formas. Las producciones extranjeras, además, exponen técnicas poco comunes para el ojo acostumbrado al cine de Hollywood: finales en punta, trasgresión en el orden de las escenas, diálogos extensos, digresiones y estéticas variopintas. Alienta la creación a través del riesgo artístico. Con esa curiosidad, les presentamos cinco filmes extranjeros que serán exhibidos en el Ficci durante esta semana y la próxima. La gran belleza, el primero de la lista, fue galardonado con el Óscar a mejor película extranjera. Imagen de previsualización de YouTube Dirigida por el italiano Paolo Sorrentino, La gran belleza relata la vida de un hombre en Roma que ofrece fiestas frenéticas, plagadas de personajes de distintos estratos y profesiones. Jep Gambardella (Toni Servillo) es un hombre algo frívolo, con ciertas aspiraciones estéticas, pero que asiste al paso de estos personajes con frivolidad, con hastío. Gloria, del chileno Sebastián Lelio, es también el retrato de un personaje: una mujer que se acerca a los sesenta años y que afirma todo su drama en su vida solitaria (tiene un romance, aunque apenas comenzado) y en la búsqueda de una existencia más alegre. Paulina García, quien interpreta a Gloria, obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. Imagen de previsualización de YouTube De la felicidad algo nostálgica de una mujer chilena es posible pasar al drama de tres niños que, en busca de una mejor vida, huyen de Guatemala y quieren entrar a Estados Unidos. Esta es la historia de La jaula de oro, dirigida y escrita por el mexicano Diego Quemada Diez, un relato que combina la ficción y la técnica documental (aunque esos límites, en determinadas películas, son lo que menos importa). El filme fue nominado en los Premios Goya españoles como mejor película iberoamericana y obtuvo tres galardones en el Festival de Cine de Sao Paulo. Imagen de previsualización de YouTube El neerlandés de origen palestino Hany-Abu Assad dirige Omar, que fue competencia de La gran belleza en los premios Óscar. Omar, su protagonista, lucha entre dos mundos separados por un muro, que a su vez divide su vida al margen de lo instituido y su relación secreta con Nadia. Un filme sobre la traición en tiempos de obligada fidelidad. Imagen de previsualización de YouTube Nominada a la Palma de Oro de Cannes en 2013, A touch of sin es dirigida por el chino Jia Zhangke y reúne cuatro historias alrededor de la violencia en China. Sus protagonistas son Jiang Wu y Zhao Tao. Imagen de previsualización de YouTube

Categoria: Cine, General

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

15

02

2013

elmagazin

Smoke

Por: elmagazin

 

Una tienda, cielo e infierno por mitades…

Harvey Keitel será uno de los invitados especiales para el Festival de Cine de Cartagena, que comienza el próximo 21 de febrero. A continuación, una reseña sobre una de sus películas más aclamadas, Smoke, de 1995. Luis Carlos Muñoz Sarmiento Brooklyn, verano de 1990. Una tienda en Windsor Terrace es el epicentro de una serie de historias sobre personajes solitarios, cuyas vidas parecen marcadas primero por el azar y luego por la necesidad: el escritor Paul Benjamin trata de recomponer su vida tras la muerte de su esposa a causa de una bala perdida en un atraco; el adolescente Rashid Cole intenta encontrar a su padre, que lo abandonó doce años atrás siendo niño; Cyrus Cole vive la pérdida de su mujer y la amputación de su brazo izquierdo como un castigo divino;  el tendero August Wren guarda en su historial secretos de los que no está nada orgulloso y se convierte en eje central del relato fílmico cuando cuenta su aventura con la abuela negra, la que podría titularse de manera quijotesco-humorística: De cómo Auggie Wren se hizo fotógrafo…

Categoria: Cine

TAGS:

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

20

08

2012

elmagazin

Enfrentarse a los fantasmas

Por: elmagazin

Con ‘The lady’ (‘Amor, honor y libertad’), el cineasta Luc Besson dibuja la vida de la ganadora del Premio Nobel de Paz, Aung San Suu Kyi, mientras Birmania colapsa.

Lorena Machado Fiorillo (*)

No era un arma la que le apuntaba a su cabeza, una hilera de uniformados con pañoleta roja estaban señalando su muerte con rifles y le impedían dar siquiera un paso hacia el lugar que había elegido para hacer campaña política pero ella, evocando a su padre, al líder que algún día masacraron, caminó como si estuviera sola. Un paso, otro, si da uno más la mato, el sonido del gatillo, aquellos ojos cerrados, una llamada, la salvación momentánea.

Categoria: Cine

TAGS: -

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

19

08

2012

elmagazin

Rescate al amanecer (2007): Fuga existencialista…

Por: elmagazin

Luis Carlos Muñoz Sarmiento (*)

Vietnam, 1965. Rescue Dawn o Rescate al amanecer, del cineasta alemán Werner Herzog (nacido Werner Stipetic, Münich, 1942), podría pertenecer igual al género guerra que al de drama existencial o al thriller psicológico. En efecto, la historia real del piloto germano Dieter Dengler quien luchando a nombre de Estados Unidos en Vietnam se accidentó en su avión Douglas A-1 Skyraider y cayó en manos de guerrilleros de Laos, fue llevado luego a un campo de prisioneros de guerra y por último en compañía de unos pocos huyó es, a dosis iguales, un filme anti-bélico como uno de corte existencialista o psicológico.

Categoria: Cine

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

12

08

2012

elmagazin

El maltrato de un amor

Por: elmagazin

En ‘Chocó’, la primera película de Jhonny Hendrix Hinestroza, una mujer sumisa ante los desprecios de un esposo vicioso y esclava de un contexto precario hace lo posible por el bienestar de sus dos hijos. Participó en la sección Panorama del Festival de Cine de Berlín.

Lorena Machado Fiorillo (*)

Es medianoche. La oscuridad con su afonía cuenta historias de hombres que juegan dominó de a cuatro en la tienda de una esquina donde el tiempo se alarga con la resistencia de aquellos que beben, donde a su vez hay golpes, insultos y ganas de viche. Allí se respiran sexo y soborno mientras se apilan los males de un pueblo abandonado y machista.

Categoria: Cine

TAGS:

1

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

28

04

2012

elmagazin

La rana y el escorpión

Por: elmagazin


Lorena Machado Fiorillo (*)

Hubo una vez un escorpión que le pidió a una rana que lo ayudara a cruzar el río en su espalda, pero ella reacia y terca, dudaba de que en el camino él le clavara su aguijón y la matara. El escorpión insistía en que si eso pasaba morirían ambos y era un riesgo que rayaba con la estupidez, así que por qué no emprender el viaje. Arrancaron como si fueran equipo, como si supieran que se estaban jugando la vida y, a mitad de camino, el escorpión picó a la rana, le impregnó todo su veneno. Mientras se hundían, mientras el aire se volvía agua, ella le preguntó ¿por qué lo hiciste? Y él, agonizando, le dijo “no tuve elección, es mi naturaleza”.

Categoria: Cine

1

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

27

04

2012

elmagazin

La necesidad de refugio

Por: elmagazin

Lorena Machado Fiorillo (*)

Hay un inspector de policía vestido completamente de negro, con sombrero y bigote, serio, impávido, de caminar pausado y amplios silencios. Si fuera más bajo y gordo, recordaría a Hernández y Fernández de ‘Las aventuras de Tín Tín’,  porque así su imagen se aleje de un aspecto bonachón, en el fondo lo es. Hay un niño con la misma cara de sorpresa cada vez que aparece, una señora con gestos de tragedia, una perra a la que siempre pasean, un cantante de rock y está Marcel, un limpiabotas con el alma atada a escribir, a quien las casualidades le han dado la misión de ayudar a que alguien cruce ilegalmente la frontera.

Categoria: Cine

0

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...

Buscar en este blog

Enlaces

  • Premio Guillermo Cano
  • Nacimiento y caída de la prensa roja en pdf
  • La esquina del cuento
  • Donde termina mi nombre pdf
  • Dedicatorias
  • Desde mi punto de vista
  • De fondo
  • Historia
  • Canción
  • El Caminante

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.