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04
11
2012
elmagazin

V, detrás de la máscara

Por: elmagazin

Foto: Rodrigo Grajales

John Harold Giraldo Herrera

El mundo global no conoce una máscara tan usada como la de V de vendetta. Su historia revestida por la ficción, tiene antecedentes en hechos históricos y con marcas políticas muy fuertes. Su creador, el dibujante David Lloyd, la diseñó hace unos treinta años. Su símbolo, junto con Alan Moore, aglutinó movimientos, influyó en el anonimato, persuadió hacia la rebeldía.

El 5 de noviembre en el Reino Unido, Sudáfrica, Nueva Zelandia, Estados Unidos y otros países, se celebra el intento fallido del terrorista Guy Fawkes y algunos católicos ingleses en 1605 de haber volado el parlamento. Con artefactos pirotécnicos, la llamada Conspiración de la Pólvora, invita a enterrar ese pasado. De otro lado, el mundo festeja en cada rincón con una máscara, que sin ser portadora de esa idea, sirve como escenario de un mundo que reclama el derecho a la individualidad. El pasado parece cobrar otros rumbos. V de Vendetta, el héroe anónimo del cómic y de la película de los hermanos Wachowski, es hoy una marca. Un sello que determina causas políticas de izquierda y de movimientos sociales por todo el orbe. Sobre la creación del cómic, las facciones de la máscara y el mundo de hoy, el creador David Lloyd conversó para el periódico El Espectador.

John Harold Giraldo Herrera: Son treinta años de la caricatura

David Lloyd: Cuando uno crea algo así, lo hace por razones más bien sencillas, aunque cuando Alan y yo creamos V de Vendetta queríamos hacer algo relevante: fue el primer trabajo sobre el que cualquiera de los dos había podido tener control pleno. En los años en los que la creamos —a principios de la década de los 80— no existía lo que ahora es bastante común en la industria: contratos por regalías, la propiedad sobre tus creaciones. En ese entonces las cosas no eran así en lo absoluto; eran contratos de prestación de servicios, las compañías te pagaban para que hicieras determinado trabajo y no eras dueño de nada en lo absoluto.

V de Vendetta fue el primer cómic en el que trabajamos, del que, como ya había dicho, éramos dueños. Fue algo sobre lo que tuvimos pleno control, así que, dado que ambos estábamos bastante interesados en la política, queríamos contar una historia acerca de la posibilidad de una dictadura fascista en Inglaterra porque, para la época, la derecha era bastante poderosa en el país y el Frente Nacional —que es, en la práctica, el partido Nazi en Inglaterra— estaba ganando influencia.

Desde una perspectiva objetiva uno podría decir que es algo más bien improbable en Inglaterra, pero queríamos hacer algo que fuera como una advertencia, así que el cómic se hizo con la idea de hacer algo significativo. Queríamos contar una historia relevante, pero también una aventura entretenida porque ésa era la propuesta que se le había pasado a la revista: hacer algo que involucrara a un paladín enmascarado y, pues, tanto Alan como yo, decidimos convertirlo en este thriller político y pienso que su éxito fue en buena medida debido a eso: es una aventura, es fuerte y fue pionera en su momento, pero obviamente no sabíamos cuán influyente y exitosa llegaría a ser, sólo era algo que queríamos hacer. Eso sí, intentamos que tuviera tantos ‘ingredientes de éxito’ como fuera posible, así como el mensaje relevante que teníamos en mente.

JHGH: ¿Cree que ahora es tan aburrida la televisión como en 1982, cuando se crea el símbolo V de Vendetta?

DL: Bueno, no, en Inglaterra, no sé en Colombia, en los 80 era buena; ya hacia mediados de la década se degradó, pero seguíamos teniendo algunos programas muy buenos, no tantos como antes, pero, de hecho, tanto Alan como yo fuimos influenciados por buena TV. De hecho, dos de las influencias más fuertes —tal vez tres— pero las dos principales de V de Vendetta fueron The Prisioner y una serie llamada The Guardians, que era de los 70, se trataba sobre un gobierno fascista, o de derecha, que se apoderaba de Gran Bretaña, así que estuvimos bastante influenciados por ellas. La TV era bastante buena al inicio de los 80, estoy un poco de acuerdo contigo en que la TV ahora en Inglaterra no es muy buena, pero en los 80 sí tuvimos trabajos fantásticos de un dramaturgo llamado Dennis Potter. Tuvimos muchas cosas buenas.

Ahora, no pienso que V fuera una sátira de la sociedad británica de la época —pese a que mucha gente la leyó así— y, de hecho, dado que Alan mencionó en el prefacio a Margaret Thatcher, mucha gente piensa que fue una sátira a los años en que ella ostentó el poder, pero no lo era en realidad porque, cuando empezamos V, Thatcher acababa de llegar al poder y no había empezado a hacer lo que terminó haciendo: una poda brutal de la economía y la sociedad inglesas. Nuestro modelo básico para la novela fue la Alemania de los 30, ése era nuestro prototipo, porque en ese momento histórico la población padecía de un desempleo masivo y de hiperinflación, necesitaba un salvador y escogió un monstruo.

JHGH: ¿No le parece una paradoja que el mundo actual viva encerrado y se visualice y masifique tanto, pero con V, la máscara y el héroe, se haya contribuido al anonimato?

DL: Creo que la forma en la que la sociedad se ha configurado… La gente ahora está medio aislada, viviendo en sus propios mundos a través de Internet, pero, por otra parte, el Internet involucra una gran actividad colectiva, así que no veo ninguna dicotomía en esa situación y el Internet es una herramienta para divulgar el mensaje de V en una forma más amplia y divulgar la importancia de la máscara y las ideas de los movimientos que las usan, como Occupy, por ejemplo.

Pienso que es algo adecuado, me satisface mucho que esa máscara se haya convertido en un símbolo multipropósito de resistencia a la opresión, me gusta que sea usada de esa forma.

JHGH: V es una especie de performance político, que le dio a los movimientos sociales el carnaval, la fiesta, la máscara para sus reivindicaciones, ¿qué piensa de eso?

DL.: Bueno, si la protesta es como un carnaval aquí en Colombia, tal vez sea porque se desarrolla aquí en Colombia [risas]. En todos los demás lugares en los que he visto la máscara siendo usada, por ejemplo en Occupy, se hace muy en serio… Es… Es… Lo bueno que tiene la máscara es que hace a la persona anónima, convierte al protestante en un anónimo, el protestante está en todo su derecho de hacerse anónimo, de convertirse en una persona enmascarada. Al adoptar la máscara te conviertes en todas las personas y ésa es la clave, ése es todo el propósito de la máscara: eres un individuo, pero también eres una máscara y todo en conjunto se convierte en la sociedad, una sociedad anónima que no puede ser  convertida en objetivo, perseguida, individualizada y eliminada; así que la máscara tiene ese propósito y en todos los lugares en donde la he visto ser usada se hace de manera muy seria, con muy poco de atmósfera carnavalesca.

JHGH: V es muy individualista, actúa solo, y cree que como superhéroe va a salvar la sociedad ¿Por qué?

DL.: Bueno, ¡porque quiere! [David se ríe]. Hay dos mensajes centrales en V, uno, el cual yo apoyo plenamente, la necesidad absoluta y esencial del individuo de aferrarse con garras y dientes a su individualidad; el otro es algo en lo que Alan siempre ha creído: la anarquía. Alan, en la época en que hicimos V —no sé ahora, probablemente siga siendo así, no lo sé—, creía que la anarquía era una buena forma de administrar la sociedad; yo no lo creía, nunca lo he hecho, pero, en su esencia, la anarquía implica que una persona puede hacer lo que quiera y no ser parte de una… No ser gobernados, tener la capacidad de organizar ellos mismos, crear comunidades… actuar como individuos juntos, en vez de ser liderados por algún tipo de gobierno central, pero, por supuesto, la ironía de V de Vendetta es que la sociedad en ella sólo cambia porque V los lidera y los empuja y los lleva a hacerlo y por eso V de Vendetta tiene tantas facetas, porque por una parte habla sobre el valor de la anarquía, mientras que por la otra muestra que la anarquía no funciona en realidad porque se necesita un líder para que las cosas se hagan y… Creo que eso es todo lo que puedo decir al respecto.

JHGH: V sufrió un ataque en la película, no muestra el rostro porque está desfigurado. ¿Puede ser esa una metáfora de cómo nos vuelve a todos el sistema capitalista?

DL: No estoy seguro… Es una metáfora interesante, pero no… El cómic no está orientado políticamente a hacer observaciones sobre el comunismo o el capitalismo. Esencialmente, el mensaje político de la novela es anarquista, claramente el núcleo central de la historia es ése, que la anarquía es el mejor camino. En el discurso que da V cuando se toma el estudio de TV dice que todos los líderes nos han perjudicado, todos, y todos han estado en esa pantalla; todos los idiotas, todos los monstruos, todas las personas que dijeron ‘los lideraremos, les diremos qué hacer y todo va a funcionar, nosotros tenemos la solución’, todos ellos, cada uno de ellos, estaban equivocados y nos han traído a esto y, pues,… Sabes que no hay un sistema de gobierno perfecto, cualquier persona que diga que existe se equivoca porque no existe. La democracia es lo más parecido que hemos podido lograr, pero está lejos de ser perfecta porque la democracia es en sí misma una dictadura: una dictadura de la mayoría sobre la minoría, así que… Pero no, no hay ninguna metáfora allí contra el capitalismo o nada parecido; es una historia acerca del hecho de que lo mejor es que la gente se libere de las estructuras de liderazgo y eso es lo que descansa en el corazón de V, pero, como dije antes, Alan creía eso, yo no; yo creo que es una utopía, pero ¿por qué no pretender que podría ser posible? Me parece fantástico poder hacer eso, pretender que es posible y escribir una historia al respecto desea metáfora.

JHGH: ¿Qué pensaría de que la máscara de V se la pusieran los líderes del mundo?

DL: Eso sería un escenario bastante absurdo.

JHGH: El amor de V con su compañera es raro, es un imposible, de encierro ¿De pronto sacaron ese tipo de amor de la literatura romántica, que considera el amor un imposible?

DL: Creo que eso tiene numerosas referencias en muchas obras literarias: La bella y la bestia, El fantasma de la ópera… Es una cosa más bien común, el amor imposible es un concepto bastante común y funciona en V… Pero Evey, en realidad, representa a la sociedad; si quieres que hablemos de metáforas, Evey es, en realidad, la sociedad; ella es nosotros, vemos todo lo que V hace a través de sus ojos; él la salva, pero la conmociona también, le enseña cómo vivir, cómo cambiar y eso es lo que él hace con toda la sociedad, es a través de ella que entendemos lo que él está tratando de hacer.

JHGH: El parlamento es el elemento que quieren volar y es quizá lo más fuerte del cómic. Ese hecho lo han censurado y causado molestias ¿Qué piensa del hecho de volar el parlamento y que reine la anarquía?

DL: No, en realidad no. Se generaría un antagonismo tremendo hacia quienquiera que se considerara responsable del hecho, sería como el 9-11. Incluso si nadie saliera lastimado, sería impactante… Creo que las cosas en la vida son muchísimo más complicadas.

JHGH: ¿Cómo evolucionan los rasgos de V? Viendo el cómic, sufrió muchas transformaciones, desde el trazo inicial hasta la propuesta última. La máscara es como una especie de felicidad melancólica, de un payaso triste pero con satisfacción. ¿Cómo llega a esos rasgos tan finos de V que le gustan tanto a la gente?

DL: Bueno, eso viene de la historia de Guy Fawkes, eso es, básicamente. Cuando creamos V de Vendetta terminamos creando este personaje básico que luchaba contra una dictadura fascista a la que le guardaba rencor… Por un lado quería destruir el sistema, por el otro había estado cautivo en un campo de concentración, había sido usado como conejillo de indias, tal como lo fueron los judíos en la Alemania de los 30; eso era todo lo que teníamos, no teníamos cómo iba a lucir, no sabíamos, a parte de esas motivaciones básicas, sus antecedentes. Lo pensamos mucho y un día calmo tuve esta epifanía de que debíamos hacer que fuera una resurrección de Guy Fawkes. Fawkes es un personaje histórico famoso, un revolucionario de 1605 que intentó volar el Parlamento en la famosa Conspiración de la pólvora y, pues, debido a que nuestro personaje estaba loco, a causa de los experimentos a los que había sido sometido, pensamos que sería lo suficientemente excéntrico para hacer algo semejante, así que no sólo lo hicimos adoptar la personalidad y la vestimenta de Guy Fawkes, sino también su misión: lograr volar el Parlamento.

La cara es, en realidad, un diseño estilizado de las facciones de Guy Fawkes, pero lo que yo quería utilizar originalmente eran las máscaras de Guy Fawkes, que se pueden comprar en los almacenes cuando se avecina el cinco de noviembre, las cuales se le ponen a efigies de Fawkes que posteriormente son incineradas en hogueras…podría describir toda la celebración, pero el punto es que el cinco de noviembre tenemos estas hogueras en las que se queman muñecos de Guy Fawkes, a manera de remembranza de este terrorista terrible que fue capturado y ejecutado. Hay máscaras que son hechas y se venden en todos los almacenes que venden fuegos artificiales —lo cual es algo que también hacemos el cinco de noviembre: arrojamos fuegos artificiales en la celebración—, yo quería usar una de esas máscaras, pero no pude porque era verano cuando estábamos creando la novela y no pude encontrar una máscara en ninguna parte, así que tuve que crear mi propia versión, así que la máscara de Vendetta es una máscara estilizada de Guy Fawkes, ése es su origen, básicamente, pero, la sonrisa, la sonrisa fue más bien un accidente porque mi recuerdo de las máscaras era que tenían un bigote y, pues, pensé ‘debe tener una sonrisa’, pero fue ilusión, era mi recuerdo, esa idea de que tenía una sonrisa, así que le puse una sonrisa y resultó ser una buena casualidad porque esa sonrisa tiene muchos efectos fantásticos: es una sonrisa melancólica, como mencionas; también es una sonrisa mortal, la de alguien con intenciones asesinas, como la de un asesino demente; es la sonrisa en la cara de un tigre, la de un payaso y —se me ocurre— la sonrisa que se dibuja en tu rostro mientras se te rompe el corazón; así que tiene todas estas repercusiones que le suman a toda la obra.

Traducción: Ricardo Rodríguez Quintero.

Categoria: Entrevista

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