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29
10
2012
elmagazin

La belleza de las mujeres

Por: elmagazin

Flickr, Mark Sebastian

Flickr, Mark Sebastian

Luis Alberto García (*)

A Laura

Hay mujeres bellas y hay mujeres feas: lamentablemente es así. No todas pueden ser bellas, y por fortuna, no todas las féminas son feas. Demográficamente hablando habría que establecer cuál de las dos líneas prevalece en la actualidad, cuál bando tiene su mayor populación. Con tantos tratamientos cosméticos y cremas hidratantes a bajo costo, seguramente el número de feas ha disminuido considerablemente en estos últimos tiempos; o por lo menos, felizmente, se ha reducido a su mínima expresión. Quedan pocas mujeres tan feas como Oliva, y por más que uno se lo piensa, nadie entiende qué vio en ese palillo con pelos y botas, el marinero Popeye. ¿Efecto alucinógeno de la espinaca, tal vez? ¿O simple estulticia de Bluto, el eterno secuestrador de Oliva? En ese caso, por simple prevención estética, habría que proscribir esa hortaliza de cualquier dieta alimenticia y estar atento a la gansada de un competidor.

Han disminuido las feas, pero el mundo por el contrario es cada vez más feo. El mundo ha entrado en la fase histórica de la fealdad total, dice un personaje de Milan Kundera. Y más tarde, este mismo personaje, agrega: la belleza como error es la última fase de la historia de la belleza.

Para los admiradores de la belleza femenina, entre los que me ubico a la vanguardia,  que el mundo sea cada vez más feo no reviste ninguna importancia. Pero preocupa, eso sí, que las mujeres vivan cada vez más en un mundo feo, y terminen, tarde o temprano, por copiarlo. Sería el horror total,  una pesadilla sin fin: un mundo feo en un mundo de mujeres feas. Vinicius de Morais lo dijo muy bien en su poema Receta de Mujer, cuando afirmó: las muy feas que me perdonen. Mas la belleza es algo fundamental.

Bello e inesperado debería ser el mundo, porque la belleza de la mujer es así: bella e inesperada. Un bólido que nos golpea los sentidos. Un hálito que nos roba el aire. Un barco desanclado en el cual abandonamos puerto.

Desde los griegos, tal atributo estético ha ocupado nuestra mente. El primer certamen de belleza, una suerte de Miss Universo de la antigüedad, terminó mal: entre las tres participantes al reinado, Paris -juez supremo-,  dictaminó que Afrodita era la más bella, merecedora por tanto de la manzana que había dejado caer Eris, la diosa de la discordia. Hera y Atenea, las otras dos participantes, montaron en cólera.

La belleza, todo aquello que produce placer y armonía a nuestros sentidos y al intelecto, mayormente ha estado asociada con la figura de lo femenino, y si no ha sido así, en alguna parte debe estar el error. Desde Giorgione hasta Botero, la mujer  –encarnación misma de la Belleza- ha sido la musa inspiradora del Arte, la que dirige los pinceles, la que agita los falos del mundo.  Recuerdo una frase de Pierre-Auguste Renoir, citada por Coetzee: je peins avec ma verge.

Desde el famoso diálogo entre Sócrates e Hipias que Platón recoge en El Primer Hipias, donde se indaga sobre la esencia de lo bello, se colige que lo bello es el punto de encuentro donde coinciden lo sensible y lo inteligible, pues no es deseable lo uno sin lo otro. En la verdadera belleza convergen, como las afluentes aguas de dos ríos, la belleza de los sentidos y la belleza del intelecto. Hipias, que confunde la idea de la belleza con la belleza misma, llega a decir, casi de modo redundante, que lo bello es una mujer bella. No lo culpo, pues muchas veces para mí también belleza y mujer se confunden.

Contrario a la cara especulación de que la mujer bella es por antonomasia poco intelectual, la belleza que atrapa los sentidos resulta insuficiente sin tal proceso no conlleva la capacidad de discernimiento. Hemos asociado la belleza de la inteligencia con la fealdad, tal vez viendo a nuestras viejas compañeras del colegio -ataviadas con esos lentes de culo de botella y esos moños detestables-, y nos hemos acostumbrado a ello. Por lo general, la Oliva del curso era la que sacaba las mejores notas, mientras la chica del cuerpo grácil y los senos de cerezos en flor se la pasaba todo el día pensando en musarañas. En ese caso, por lo menos hay que abonarles a las feas su gran capacidad de resistencia, pues al igual que la Betty de la telenovela, todas ellas terminan en su lucha, finalmente por convertirse en mujeres inteligentes; y las bellas que no necesitan ya de tal atributo, en simples hembras frívolas. El caso de Betty embarga, no obstante, una trampa: no es que ella fuera fea como nos hizo creer, sino que vestía su belleza con la fealdad. Una vez se soltó el pelo y se cambió de traje, nos percatamos del engaño. De modo que esa puede ser una buena receta para las feas: cambiarse el peinado y comprarse un buen vestido.

Hay simetría en lo bello, sin duda, y eso quiere decir que el mundo es cada vez más caótico, menos proporcionado en sus formas, proclive a la entropía.  Por fortuna, quedan  muchas féminas bellas e inteligentes que hacen de esta tierra un lugar más amable a los sentidos. Tienen, eso sí, una gran responsabilidad por delante: no sucumbir ni copiar la fealdad del mundo.

—————————————————————-
(*) Colaborador.

Categoria: De fondo

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Opiniones

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ooooooooo

30 octubre 2012 a las 9:17 AM
  

Hacía mucho tiempo no leía algo de tan mala calidad y con tantas falacias juntas.

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digoall

30 octubre 2012 a las 10:18 AM
  

¿Para cuando el de la belleza de los hombres?

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zambucat

30 octubre 2012 a las 1:17 PM
  

que pérdida de tiempo.

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estrellaerrante

30 octubre 2012 a las 6:06 PM
  

SANS PLUS!

Opinión por:

yerman071

30 octubre 2012 a las 6:43 PM
  

Muy cierto eso de la fealdad a la cual estamos llegando, actualmente se rinde tributo a lo feo, se premia lo feo, nada mas miren los Grammy latino, o los premios Lo Nuestro, y que decir de la musica que mas colocan en la radio, le dicen “musica urbana” y de musica y urbana no tiene nada. Un ejemplo mas sencillo es salir a las calles y escuchar la forma como habla la gente, en Bogotá la pabra mas usada es MARICA, el 99% de bogotanos es MARICA, primos, hermanos, amigos y amigas son MARICAS, se resalta y usa el lenguaje vulgar, que de por si es particular no homogeneo… y lo mas triste es ver ya algunas mujeres bonitas hablar de esa forma.

Opinión por:

porcol

30 octubre 2012 a las 7:01 PM
  

No puedo creer que una estupidez como esta sea publicada en diario, y eso que afortunadamente no leí todo este mamotreto, quien escribió esto es un desgraciado misógino, este escrito es ofensivo solo me dan ganas de dale en la jeta a ese marica

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lull

31 octubre 2012 a las 5:48 PM
  

¡¡¡La mujer no es una mercancía a disposición del hombre!!! Por promover el pensamiento de sujetos como el que escribió esta basura es que algunos trogloditas se sienten con derecho de quemar con ácido o agua hirviendo a las mujeres que deciden ser autónomas y separarse. Es vergonzoso que permitan a un tipo como éste escribir en uno de los diarios más leídos del país. Ya debería ser hora de que los medios dejen de alentar el que se trate a las mujeres como mercancía. En ningún momento este tipejo habla de las mujeres como seres humanos que piensan y sienten. ¡No! ¡El desgraciado habla de la “belleza” de las mujeres del mismo modo en que uno puede hablar de la belleza de los caballos! ¡Al menos sienta un poco de pena, desgraciado!

Opinión por:

raziel1989

31 octubre 2012 a las 6:10 PM
  

jajaja..ke idiotael que escribio esto….solo estoy deacuerdo en una cosa..el mundo es cada vez mas feo…es mas feo por que cada día hay más personas como las que escriben este artículo!!!!

Opinión por:

nihilis

1 noviembre 2012 a las 5:36 AM
  

Muy cierto, la belleza es una mujer muy bella, o sólo una mujer. Quien no lo sepa es porque esta rodeado de fealdad y ha vivido mucho tiempo en este mundo. Y debería salir corriendo a encontrar la belleza o simplemente a una mujer.

Opinión por:

siemprebella

1 noviembre 2012 a las 10:02 AM
  

Que tema tan trillado…! Ya sabemos que los hombres estan alienados con la estrechísima clasificación de belleza que nos dan de las mujeres. Ahora también nos tienen que hacer creer que no sólo les importa el exterior sino la inteligencia. Sobrevaloramos la belleza, la inteligencia, la juventud y el éxito. Todos somos muy buenos para algunas cosas y no tan hábiles para otras, pero nada de eso debe definirlo a uno como persona. Ya hombres! dejen de soñar con las mujeres bonitas que ven por la calle y dedíquense a querer y respetar a la que sí tienen al lado! empiecen a autoevaluarse a ver si son capaces de encontrar en el fondo de sus superficiales personalidades lo que SI es importante!

Opinión por:

javier andrés guzmán noguera

1 noviembre 2012 a las 11:40 AM
  

Este escrito habla mucho, pero no dice nada.

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