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El Magazín

03

10

2012

elmagazin

Edición digital: la invasión de los caracoles africanos

Por: elmagazin

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Stanislaus Bhor*

En los lugares donde se predice con entusiasmo el fin de los libros en papel hay más pantallas que anaqueles. Las estadísticas sobre e-book, usualmente, se centran en medir los consumos de libros digitales (y dispositivos de lectura, Kindle, E-reader, Ipad) en Estados Unidos, Rusia e India. Pero ¿qué tan cierto y necesario es el advenimiento del libro digital en países marginados de la producción tecnológica y del monopolio de los medios informáticos como los que hablan español?

Las preguntas fueron respondidas, vía e-mail, por Enrique Vila-Matas (escritor, autor de la novela Dublinesca que aborda un mundo en que los editores van en retiro) y Julia Saltzmann, editora de Taurus, filial Argentina. Las respuestas de Carmen Ospina (Random House) fueron transcritas de su exposición sobre edición digital  frente a un público nutrido convocado por la Biblioteca Luis Angel Arango y el Instituto Caro y Cuervo para el seminario de Editores que realizan ambas instituciones cada año.

Los temas abordados en todos los casos fueron:

1.         Sobre la lectura y el cambio del acceso a la información

2.         Sobre los dispositivos de lectura

3.         Sobre los derechos

4.         Sobre los desafíos para la edición.

Julia Saltzmann -Editora: Con respecto a la primera parte de su pregunta –advenimiento del libro digital- por un lado están los números sobre Argentina, que manejo y que indican un aumento significativo en las ventas de dispositivos de lectura –tres veces más en 2012 que en 2011- y de descargas de libros electrónicos –ya son el 1% de las tiradas-. Por el otro está mi percepción directa: empiezo a ver gente leyendo de dispositivos en los medios de transporte, en los cafés… Refiriéndome a la segunda, su necesidad, me parecen dos cosas, hasta cierto punto contradictorias. Por un lado, el factor precio es muy importante en países como los nuestros, donde los libros de papel resultan caros para buena parte de los lectores, y aunque el e-book en español aún resulta oneroso, sin duda tiende abaratarse. Siempre ha habido alternativas más populares para el consumo de libros, como podían ser la venta a crédito, las ediciones de kiosco, los fascículos para encuadernar, la entrega por capítulos en revistas…, y el e-book podría ser una de ellas. Por otro lado, más allá del factor económico, en países a veces aislados de los principales centros culturales como los nuestros, el e-book permite solucionar problemas de acceso a publicaciones inhallables en librerías. Claro que también hay que considerar que se trata de una forma de lectura cuyo manejo es, por el momento más mediado y sofisticado que exige, además de la alfabetización tradicional, una base de conocimientos y capacidades que no están en absoluto generalizadas, además del factor del precio de los dispositivos. A esta altura ya es un lugar común asimilar el proceso al sufrido por la industria discográfica, pero creo que se lo puede parangonar: ¿cuánta gente compra discos hoy en día? Mi opinión, por el momento, es que el libro y el ebook convivirán y satisfarán distintas necesidades.

No creo de ninguna manera en la edición sin editores. Hay dos tareas fundamentales del editor que son indispensables para la buena lectura: la selección y el cuidado de la edición. En estas dos cuestiones básicas están comprendidos muchísimos aspectos que a menudo pasan inadvertidos, hasta que faltan, en cualquier publicación. Afirmo que independientemente del soporte, el autor y el editor –en el sentido que mencioné- permanecerán más allá de esta revolución que se está dando en la industria editorial. En cuanto a la consolidación de un público consumidor de e-books, es un proceso que se está desarrollando, impulsado desde distintos sectores y por distintas necesidades. El lector de libros digitales es, en Argentina, por ejemplo, el estudiante o profesor universitario que busca acceder a bibliografía específica de su especialidad en varios idiomas, el fiel lector de clase media venida a menos que se alimenta en las librerías de saldo con libros a mitad de precio y necesita una oferta variada pero de bajo costo, el joven curioso de novedades que vive conectado…

Vila-Matas -Escritor: Amigo Stanislaus, yo me dedico a escribir, me concentro en esto, una actividad que requiere más esfuerzo del que parece. No soy un editor o un hombre de negocios y no puedo atender a las preocupaciones que éstos puedan tener. Es pedirme demasiado. Ahora mismo yo estoy concentrado en el mar, miro  el mar, preparo unas líneas sobre Baudelaire. Sé que Franzen ha opinado sobre el tema, pero yo estoy mirando el mar.

Carmen Ospina -Editora: Ya hay opciones en Colombia y en todos los países de Latinoamérica para comprarlo. En Colombia me parece que la Librería de la U, Librería Norma Digital, Librería Nacional, y en Amazon se puede comprar, aunque pocos, porque la mayoría está en inglés; pero lo que sí vamos empezar a ver para el mercado del 2013 -el mercado el e-book será más en 2013 que en 2012- es acuerdos con Amazon entre editoriales; acuerdos para poner los libros. Ya Amazon está poniendo sus tiendas locales. Google Play también. Digamos: grandes jugadores que estaban impactando el mercado internacional van a llegar a Latinoamérica. Colombia es un país que les interesa mucho. Básicamente, es cuestión de llegar a acuerdos, y de que los libros estén disponibles. Que Amazon llegue a Latinoamérica significa que pronto vamos a tener el Kindle promocionado en diversos lugares dispuestos para adquirir los libros electrónicos. Habrá que hacer promoción para que los usuarios sepan que existe esa opción, y sepan que los contenidos en español ya existen en Kindle.

El modelo que los editores han utilizado tradicionalmente es simple: se parte de que alguien te compra un libro. Es el modelo de que alguien se compra su propio libro. Y es el modelo que nos permite subsistir con la estructura que tenemos. Y lo que queremos ahora es educar el usuario para que se compre su libro digital, de la misma forma que se compra un ejemplar para mantenerlo en su biblioteca. Es lo que en realidad nos interesa, porque es lo que nos permite ganar un porcentaje por cada libro vendido. Eso no lo permitiría la suscripción. El modelo de suscripción presenta varios retos: uno es mantener la estructura editorial. Evidentemente, en un margen de suscripciones mucho menor, estás pagando una suscripción para acceder a gran material. Pero, por otro lado, hay otros retos. El reto de los derechos, por ejemplo. Para nosotros -como editorial- poder ofrecer un libro tenemos antes que negociar unos derechos que lo permitan. Tenemos que convencer al autor de que las regalías que va obtener por su libro digital son distintas a las que obtendría por el mismo libro en el mundo físico. En el mundo físico, en el modelo de compra unitaria de libro, no es igual. Entonces: no es que estemos cerrados al modelo de digitalización, sino que es un modelo más difícil de entender y acomodar a nuestra realidad actual. Estamos abiertos a experimentar con modelos de suscripción cerrados. Modelos de suscripción enfocados en una categoría temática. Por ejemplo, una web donde los lectores de literatura romántica pueden suscribirse para descargar novelas de literatura romántica y pagar la suscripción por ellas. Creo que esa será la forma con que empezaremos a manejar los modelos de suscripción. Pero meternos ya en un modelo suscripción, no; no salen los números. No podríamos sostener la editorial como empresa. Con el libro físico es como nos da de comer hoy, porque el mundo digital sólo representa hoy el 2% de nuestras ventas.

En España hay otro modelo de suscripción, que fue el implementó Círculo de lectores. Es un modelo de suscripción en que el usuario también paga en conjunto y  tiene acceso a una biblioteca limitada de libros. La suscripción digital es limitada también porque si en mi editorial X libro vale 9.99, pero en el mundo físico los estoy vendiendo a 10.99, o a 6.99 hacer que los modelos coincidían es muy difícil y, por ahora, el modelo que me conviene es el de usuario que me compre un libro. Esto hace que los modelos mixtos sean muy difíciles para la editorial y que a la vez me salgan los números, y que a la vez se incentive el modelo de usuario que es el que me compra libro a libro. Pero yo creo que llegará. Empezaremos por los nichos. Por ahora creo que mercado está muy maduro como para meternos 100% en el mundo de las suscripciones. Y los autores no están necesariamente dispuestos.

¿Qué está haciendo la editorial donde usted trabaja para atender la mentada “edición en digital”?

Julia Saltzmann -Editora: Estamos trabajando con mucha dedicación e ímpetu en la edición de ebooks. Pero preferiría que esta pregunta se la dirija a mis colegas de la filial colombiana. [La filial colombiana lanzó en 2012 las obras de autores colombianos en formato ebook. Aun no hay cifras de ventas]

Carmen Ospina -Editora: Todo está cambiando. Por ejemplo: así como estábamos antes no va más el libro de cocina. Tenemos que replantearnos cómo editar el mismo el libro de cocina en digital. Y va a ser completamente diferente. El editor va tener que pensar completamente diferente. El ejemplo concreto, es el de los textos cortos. El editor antes rechazaba un texto corto de un autor como Foster Wallace -que es el auto que todo editor quiere editar-. En Random House compramos un texto corto de Wallace y lo habíamos descartado porque tenía apenas 40 páginas y los costos de producción del libro breve, en físico, eran demasiado altos. No lo podíamos publicar en papel, pero ahora sí podemos publicarlo en digital. Lo que tenemos es que abrir las puertas a nuevos tipos de contenidos. Por ejemplo, Random House quiere entrar al mundo de los guiones de cine. No necesariamente tenemos que ser una buena productora de cine. Pero se va asociar con alguien y no va dejar escapar ese guión para que otro lo compre. Aun es prematuro saber qué es lo que va funcionar o no, porque en la tecnología depende de lo que otros, el mundo del software, saque y ponga al uso de la gente. Es un proceso cambiante y vamos a tener que ajustar cada año a lo que vaya saliendo de tecnología. Tenemos que mantener abierta las puertas, para dedicarnos a una edición que ya no va ser sólo una edición de libros, sino de contenidos, diferentes a lo que antes era un libro físico.

A mi me parece más catastrófico [sobre datos recopilados por las plataformas digitales sobre preferencias y consumo de los lectores] que quien esté rastreando qué se lee y qué se subraya y cuál es la tendencia sea Amazon. Pero es la realidad virtual. Google también sabe qué buscas, qué compartes, qué correos electrónicos te cruzas. Es algo que no podemos descartar y a lo que no podemos escapar. Pero me gustaría pensar que en esos datos nos servirían. Servirían para ofrecer otros productos y para dar oportunidad a otros autores; a ese a quien no le damos la oportunidad ahora porque no es un gran nombre. Nadie imaginaba que, por ejemplo, una autora de novela erótica con una trilogía erótica tuviera tanto público (E.L. Jam). A esta señora nadie quiso hacerle caso cuando se quiso auto-publicar. Y ahora resulta que tiene muchísimo público. Y los editores no tenían idea. Porque muchas veces los editores descubrimos la próxima tendencia por suerte. Nadie sabía que la tendencia iba a ser Stieg Larsson o Harry Potter. Es una realidad que trae lo digital, y tenemos que ser conscientes de que esa información existe, y de que algunos pocos la tienen. Las grandes tiendas la tienen. Y los editores que hemos dedicado toda la vida a vender contenidos queremos saber si las cosas que estamos vendiendo se leen. Y además, creo que al que más le interesa es al autor. Uno autor no sabe si los libros que le compran se abandonan, o son leídos.

Y está el tema de las regalías. Las regalías de autor; los derechos. Cuando un libro tiene fotografías, la editorial debe comprar también los derechos de las fotografías. Por eso es poco el libro de fotografía que se publica en digital todavía. Para contenidos digitales de multimedia la editorial Random House ha tenido que externacionalizar  los productores de aplicaciones porque se necesita de una empresa que lo haga. Ahora la editorial tiene como principio hacer producir todo dentro de la misma editorial. Lo que hemos hecho para las aplicaciones en música, lo hemos trabajado con empresas externas. Creamos equipos externos, pero cada vez integrando más a nuestros equipos internos. Nuestro plan es que hoy todo el diseño se haga dentro de la editorial: toda la maquetación. Lo que es la producción de video y la música se hace afuera. No tenemos desarrolladores y es algo que nos ha tocado aprender. Ya se ven ejemplos. Hace un año y medio Random House compró uno de estos estudios de desarrolladores que se había hecho muy famoso haciendo aplicaciones interactivas para niños. La empresa lo compró y lo hizo parte de Random House. Y la mayoría de aplicaciones ahora se hacen a través de ese estudio. En el futuro las editoriales van a tener que incorporar personas con esa capacidad.

Señor Vila-Matas: ¿De qué forma ha influido en sus hábitos de lector el ejercicio de leer en pantallas?

Vila Matas -Escritor: Sigo leyendo libros impresos, pero –eso es otro asunto- no dudo que la industria del e-book logrará a la larga imponerse. Pero yo en 2012 prefiero leer fuera de la pantalla. De hecho, aunque escriba en el ordenador, imprimo continuamente (tanto si estoy haciendo una novela como un artículo), necesito repasar lo que escribo en el papel y corregir allí. Lo importante es el contenido, no el continente. Hay escritores descerebrados que, intuyendo que no tienen talento, quieren encubrir esto sosteniendo que hay que escribir igual que cuando leemos en Google.  Todo eso son patrañas que yo me conozco de memoria porque obraba así de muy  joven: mi primer libro lo escribí sin puntuar e hice pasar eso por un debut de escritor vanguardista, pero en realidad trataba de que no se viera que no sabía sobre qué escribir y, lo que es peor, que no sabía puntuar.

¿Hay influido también en la elaboración de su escritura la fuerza gravitacional de internet?

Ha estado presente, pero no me he convertido a ninguna religión de ese tipo que usted sugiere…

Como escritor: ¿qué concepto tiene de libro digital?

Sé que no tardaré en ver mis libros en ediciones digitales.  Tendré que buscarles algún lugar en la casa para guardarlos.

Como lector: ¿qué concepto tiene del libro digital?

De momento, no he comprado ni uno. Me va bien con mi biblioteca de siempre.

El negocio editorial en libros digitales plantea dilemas para los lectores, escritores y editores: ¿Hay simetría entre la compra de libros tradicional frente a la compra digital? ¿Qué cambia para el comprador? ¿Qué cambia para el editor? ¿Qué cambia para el escritor?

Cambiarán muchas cosas, pero creo que nadie sabe bien lo que va a suceder. Si alguien lo supiera se convertiría en el amo del mundo, y eso no es algo que esté deseando ser yo. Francamente, estoy muy tranquilo frente al mar.

Julia Saltzmann -Editora: No me parece un problema relevante. Se supone que los e-books serán muy baratos y seguramente se encontrará la forma, legal o no, de poder copiarlos para compartirlos. En realidad su pregunta me hace pensar en el tema del préstamo de libros. Creo que cuando se presta un libro, se sabe que en realidad uno lo está dejando ir, que si a la persona que se lo lleva le ha gustado de verdad, lo ha hecho suyo, y es difícil que lo devuelva. Leer es apropiarse y, para seguir con la metáfora religiosa, una suerte de comunión. A menos que hablemos de la lectura utilitaria, y en ese caso bienvenidas las copias digitales que reemplacen a las horribles fotocopias.

Creo que tanto el comprador como el editor están a la búsqueda de un sistema de compra-venta que sea sencillo y rápido. El editor debe procurar que su tienda sea lo más atractiva y eficaz posible, para ganar en la competencia no sólo con las otras editoriales sino con la piratería. El escritor, por su parte, suponiendo que así lo quiera, puede controlar las descargas día a día sin esperar a la liquidación. Como hay todo tipo de escritores, supongo que para algunos no cambiará nada y en cambio otros podrán hacer como los guionistas de las series, que van cambiando el argumento de acuerdo al gusto del consumidor.

En cuanto al reparto de los beneficios, las regalías, están aumentando en porcentaje pero disminuyendo junto con el precio de venta.  Para el editor, suponiendo que se impusiera el libro digital y desaparecieran los de papel, obviamente cambiarían muchas cosas, pero no el fondo de la cuestión. Tendrá que seguir dedicado a la selección, el cuidado de la edición, la publicación, la promoción y la venta, la gestión en armonía de todos esos aspectos, más allá de que a cargo de la producción esté un programador o de que las presentaciones de libros se hagan en la web. Según la perspectiva que se adopte puede verse este proceso como el mismo río que cambia u otro diferente. Me parece que lo más interesante a observar y conversar pasa por cómo estos nuevos soportes y tecnologías cambian las formas de lectura. Lo otro, la cuestión del negocio, me parece menos interesante; sabemos que el “poderoso caballero” siempre termina por abrirse paso.

La pregunta sobre derechos de autor y libertad de acceso que está en el centro del debate es: ¿Cómo se logra conciliar los derechos de autor con el derecho que tienen todos los ciudadanos a acceder a la información, la cultura y el conocimiento?

Julia Saltzmann -Editora: Considero que son legítimos tanto el debate como el conflicto de intereses, conflicto que no es nuevo, aunque se haya reavivado y actualizado con nuevos actores que esgrimen nuevos argumentos. Más acá de la utopía (que espero exista siempre), si partimos de aceptar la propiedad privada como un hecho y si consideramos que la obra es un bien, debería ser reconocida mediante los derechos de autor, que son el salario del escritor. Hay que considerar también que cuando el autor y el editor vigilan las reproducciones no autorizadas, muchas veces están cuidando también la fidelidad de las transcripciones, los usos impropios, etc., y eso es importante.

Puede discutirse la fecha de paso a dominio público, las excepciones para uso sin fines de lucro, etc., pero creo que los derechos de quienes viven de su creación deben ser respetados. De otro modo se estaría empujando a los escritores a vivir de subsidios, a ser esclavos de marcas que actúen de mecenas o a buscar otra actividad con que ganarse la vida. Creo que se puede hacer muy buenos sitios web con contenido gratuito de obras que estén en el dominio público y mediante acuerdos de reproducciones parciales o acotadas en el tiempo. Si aceptamos pagar por bienes materiales, ¿por qué no lo haríamos por aquellos intelectuales o espirituales de los que nos nutrimos y nos son fundamentales?

Señor Vila-Matas: ¿cómo se logra conciliar los derechos de autor y de la propiedad intelectual con el derecho que tienen todos los ciudadanos a acceder a la información, la cultura y el conocimiento?

Por suerte no soy un político que ha de legislar. Durante décadas se va a discutir sobre esto, pero no es mi asunto.

¿Qué rol jugarán los editores en la era digital? ¿Qué desafío enfrentan los libreros y las librerías ante el mercado del libro digital? ¿Cómo imagina a un escritor nativo digital?

Carmen Ospina -Editora: Random todavía no se ha metido en la venta directa. Pero yo pregunto: qué han hecho las librerías para que yo pueda vender libros digitales en España. Creería que muy poco. La casa del libro, acaso. Lo que no quiero que pase es que venga un jugador gigante, internacional, y tome todo ese sector de la venta y que el gigante sea el que venda todos mis libros digitales. Es un problema, y por esos que también las editoriales no hemos querido entrar en el negocio de la venta directa. Creo que debemos ayudar a las librerías, el negocio de las librerías, para que hagan bien no solo ya vender libros, sino también libros electrónicos, no solo físicos. Trabajamos para ayudarlos pero es cuestión de que nuestra industria también si se invierta. En Cataluña, por ejemplo, ahora sí se van a organizar. Pero solo en Cataluña. Me pregunto por qué no se hizo hace dos años. La interface estará en catalán. Son conglomerados de librerías para sacar una plataforma única. Me sorprende por qué no organizaron antes algo así. Por qué no se hizo antes, por qué hace dos años no se sentaron a buscarle una solución.

Random House ha publicado en ebook libros que son clásicos. Libros que ya están libres de derechos, con traducciones que, según nosotros, son muy buenas. Y no los ponemos a un precio bastante alto ofreciéndonos en digital, teniendo en cuenta que es su libro ya están en la red gratis y en muchos casos gratuitos o precios muy bajos. Y la realidad es que el usuario no pagar seis euros por una traducción buena, porque es algo que los usuarios no ven. Lo que estamos haciendo ahora es baja radicalmente los precios de los clásicos para que cueste por ejemplo un euro. Así creemos que al bajar los precios a 0.99 vamos a vender algo, porque la verdad es que a esos precios, a seis euros, nadie nos compra una sola cosa. Así sea la traducción del experto más experto, porque nadie valora eso.

Como editor de algo que tiene derechos de copyright, creo que esos derechos se tienen que respetar. Creo que existen ya otras formas de publicar contenidos, como el copyleft, donde el autor le pide al editor: Yo quiero que mis contenidos estén libres de copyright y que estén disponibles en la red y que los pueda publicar en mi blog gratis, y nosotros estamos dispuestos a hacerlo también. Lo que está detrás del mundo editorial es una gran estructura de agentes editoriales vendiendo derechos y mientras eso subsista, va a tener que ir por ahí, porque los editores vamos a querer que se respeten esos derechos ya que así es como nos ganamos algo. Algo que debe cambiar es que los derechos como están establecidos por territorio. Por ejemplo: en español no puedo comprar los derechos de García Márquez para poder editarlos sólo en Colombia, o solo en México, o sólo en España. A García Márquez en Colombia lo tiene Random House, Planeta lo tiene en México, otro sello lo tienen en el cono sur. Y lo que hay detrás es agentes vendiendo derechos por territorio. Esto lo que haces es complejizar la venta porque el usuario no entiende cómo es que funciona nuestros derechos territoriales, y al editor le cuesta tener que comprar derechos altísimos sólo por una parte en territorio,  y al canal le cuesta restringir ventas y restringirlas a una sola parte del territorio.

Julia Saltzmann -Editora: El rol de los editores es básicamente el mismo, pero adaptado a las particularidades del ebook. Es decir, seguirán concibiendo un catálogo, ya sea eligiendo un nicho de destinatarios o dirigiéndose al público general. Seguirán seleccionando el material a publicar y le agregará valor, mediante la curación del texto, la anotación, la ilustración o el agregado de “aplicaciones”. Se harán cargo de una “gráfica” adaptada al soporte para presentar sus libros, procurarán los medios para que las descargas sean sencillas, rápidas y ajustadas a los precios del mercado. Se ocuparán de promover sus publicaciones mediante el marketing digital y las redes sociales. Y proliferarán, como ya está ocurriendo, en la medida en que la inversión requerida para fabricar e-books es mucho menor (sin papel, sin depósitos, etc.).

Los escritores nativos-digitales: Si pensamos en una caricatura, seguramente se comunicará por Skype con su editor, presentará sus libros en foros virtuales y engordará debido a que tendrá al alcance de un clic todo lo que necesite (aunque, en realidad los escritores no se han movido nunca como ahora, con sus agendas cargadas de actos culturales). Si lo pensamos en serio, creo que los dos grandes cambios ya se dieron, con el paso de la máquina de escribir a la computadora y con la creación de internet. En el primer caso, porque la facilidad en la corrección que permite la escritura digital determina que se escriba más en bruto, en forma más espontánea e inmediata, además de que presentar un manuscrito legible está al alcance de cualquiera y resulta muy fácil verse como “un escritor”. Por otro lado, teniendo la web, el trabajo de investigación que a menudo requiere una obra literaria cambia completamente de naturaleza. Por lo tanto supongo que un escritor nativo digital tendrá una percepción distinta del espacio y del tiempo. Y también un concepto diferente de lo que es una obra “terminada” y una valoración singular de lo que significa un error y una errata. Lo que es seguro es que no sabrá qué quiere decir “ganar una línea”.

Reto de librerías: este es un lindo ejercicio de imaginación. Lo primero que se me ocurre es que olerán distinto -¿reconoce usted el olor a aparato electrónico?- Hará falta mucho menos espacio, que estará ocupado principalmente por material promocional, con pantallas y dispositivos donde puedan leerse los primeros capítulos – me viene a la mente la imagen de la gente leyendo las noticias en las pizarras colocadas en las vidrieras de las sedes de los grandes diarios- , donde puedan hacerse fácilmente consultas bibliográficas o acceder a medios culturales, con libreros que puedan recomendar y también prestar asistencia técnica. Seguramente serán más pequeñas, pero no perderán su encanto. Y supongo que habrá también librerías de viejo (¿o se llamarán de papel?), o trastiendas dedicadas a eso, o donde haya máquinas de impresión a demanda, quién sabe.

Señor Vila-Matas: Usted es un escritor con amplia presencia en la web. Tiene una página personal muy visitada desde donde los lectores tienen acceso a notas de prensa suyas y sobre su obra, nuevas y antiguas publicaciones, fotos; ha difundido también públicamente desde ahí los blogs que consulta a diario, y ahora explora con colaboradores blogs especializados como el que construye sobre la comunidad Shandy. Su novela titulada Dublinesca aborda el fin de la labor editorial como se entendió por años, pulverizada por la edición digital. Dentro de poco, sus libros se podrán comprar en Amazon. Podría acaso contestar a estas tres miradas: ¿Qué rol jugarán los editores en la era digital? ¿Qué desafío enfrentan los escritores ante el mercado del libro digital? ¿Cómo imagina a un escritor nativo digital?

En mi web hay una sección que llamo web-blog, donde me he dedicado en los dos últimos meses a publicar –gratuita- una versión disidente de mi Historia abreviada de la literatura portátil.  No descarto para un futuro muy próximo nuevos ensayos de web-blog. Me he sentido muy libre trabajando en ese modelo sin editor. Ya no puedo decir que no he probado la sensación de autoeditarme y de dialogar con el amplio público que se oculta en ese territorio tan enigmático que es la Red.  Mi versión disidente está teniendo un gran número de visitantes, la experiencia está  resultando muy agradable… Aunque no quiero que nadie me impida seguir mirando esta tarde el mar.

——————-

De las respuestas vilamatianas, esto resulta evidente: la mejor forma de sacarse a un inoportuno preguntón de encima en vacaciones, y conservar la integridad, es responder disparates. De otro lado, puedo inferir que los autores consagrados no se sienten amenazados ni desplazados por internet. Para los escritores internet y el formato digital es un tránsito natural de paradigma, que prefigura rupturas de formas y lenguajes. Internet provoca nuevas textualidades: libros en hipermedia donde se ensambla texto, sonido e imagen, páginas y blogs monográficos que soportan álbumes, videos, radio; redes sociales que permiten migraciones culturales y contactos y promoción sin moverse de la residencia. Para las generaciones de transición que asisten al cambio de paradigma queda la opción de relajarse y mantenerse a flote en el sistema tradicional de la edición (si ya han sido reconocidos y tienen forma de subsistir por regalías, claro) y para las generaciones venideras de escritores la transición será impalpable, quizá menos traumática de lo que se teme, porque la tecnología y el internet serán el medio natural con que se comunica el mundo en el cual se nace. El hecho de que Vila-Matas aluda a la responsabilidad de los políticos y agentes (mercaderes de derechos) sobre materia de legislación y propiedad, resulta de una constatación: aun cuando el autor es el motor de la cadena de la edición, hay otros agentes dentro de la misma que son los que toman las decisiones que la alteran.

Por las respuestas de las editoras, aunque el negocio del libro físico sigue vigente (amparado en legislación y las limitaciones tecnológicas y económicas del mundo que habla español) el desembarco del libro digital es inminente. El desafío para el sector editorial tal y como ha sido entendido hasta hoy es de urgencia y la trasformación del sector resulta obligada. El editor que no logre transformar su empresa al formato digital será suplantado, o por los dinosaurios de internet, o por editoras que irán acaparando casas pequeñas y otros sectores agrupándolo todo en monopolios. Sin embargo, estas grandes empresas editoriales se proyectan más como productoras de contenidos (entre los cuales se cuentan los libros) que con el rótulo con que se han conocido por un siglo: casas editoras.

El cambio final es imperativo y obedece a factores que no están completamente en manos del sector editorial. La producción de tecnología y de software es constante e invasiva como los caracoles africanos que pululan en los jardines de Bogotá. La legislación que regula las normas de derechos, los altibajos de la economía globalizada y quizá la articulación de las transacciones bancarias a internet decidirán la presencia y permanencia del libro digital.

El mundo da más vueltas mientras se está dormido que cuando se está despierto.

*Stanislaus Bhor. Blogger. Este artículo es la cuarta entrega de un ensayo seriado sobre edición. Las primeras entregas pueden leerse en el blog del autor: http://unahogueraparaqueardagoya.blogspot.com/search/label/SERIE%2013

Ver información sobre cifras de libro digital en España:

* http://antinomiaslibro.wordpress.com/2011/12/22/cuando-las-cifras-confunden/

Cifras de libros en Iberoamérica, Cerlalc

http://www.cerlalc.org/files/tabinterno/7ad328_Libro_Cifras_Ago2012.pdf

Perspectivas del libro digital en España II:

http://www.mcu.es/libro/docs/MC/Observatorio/pdf/situacion_librodigital_2.pdf

Blog Enrique Vila-Matas:

http://www.blogenriquevilamatas.com/

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