Página de inicio Haga de elespectador.com su página de inicio
Registro>> Ingreso>>
  • Crear nueva cuenta
  • Solicitar nueva contraseña
Ayudas  |  Quiénes Somos  |  Contáctenos  |  Mapa del sitio
ELESPECTADOR.COM
Blogs
Edición Online
  • Edición Online
  • Últimas noticias
  • Mapa de noticias

Última Actualización: 12:14 pm
  • INICIO
  • NOTICIAS
    • Wikileaks
    • Política
    • Judicial
    • Medio Ambiente
    • Paz
    • Investigación
    • Salud
    • El mundo
    • Nacional
    • Bogotá
    • Actualidad
    • Soy periodista
    • Educación
    • Alto Turmequé
    • Redes Sociales
  • OPINIÓN
  • ECONOMÍA

      INICIO ECONOMÍA

    • Monedas
    • Acciones
    • DATAiFX
  • DEPORTES

      INICIO DEPORTES

    • Automovilismo
    • Baloncesto
    • Béisbol
    • Ciclismo
    • Fútbol colombiano
    • Fútbol internacional
    • Golf
    • Otros deportes
    • Tenis
  • CULTURA
  • ENTRETENIMIENTO

      INICIO ENTRETENIMIENTO

    • Cromos.com.co
    • Shock.com.co
    • Caracoltv.com
  • VIVIR

      INICIO VIVIR

    • Autos
    • Buen Viaje
    • Ellas
    • Mi Bebé
    • Gastronomía
    • Cine Colombia
  • TECNOLOGÍA
  • BLOGS
  • Nuestras redes
      • Tweet
      • +1
      • +1
      • +1
¿Dónde estoy?      Blogs     El Magazín 
 

BLOGS Cultura

El Magazín

08

07

2011

elmagazin

Josefina se murió de lujuria

Por: elmagazin

Tweet
Opiniones
2

1 

Juan Esteban Agudelo (*)

Llegó con un señor que pasó vendiendo limones. Mi hermanita se la pidió regalada, el señor se la regaló.

Venía apestada, yo pensé que se iba a morir. Ni siquiera creí que durara lo suficiente para que le pusieran un nombre.

– Le voy a poner josefina – Dijo Margarita, mi hermanita.

– Eso es nombre de gallina – Dije.

– ¡Por eso! Yo siempre he querido una gallina que se llame Josefina – respondió ella.

– Margara, boba, eso es una codorniz, no una gallina – la corregí.

– ¡Ay! Pues yo sé. Si yo fui la que le explicó a usted qué animal era.

No importó que no fuera gallina. Le pusieron Josefina. Ave de corral, al fin y al cabo.

Yo estaba casi seguro de que Josefina solo iba a durar una semana, se le notaba lo enferma. Además, nos tenía miedo a todos, no se dejaba coger de nadie. Vivía metida en un rincón. Apenas caminaba. Era atolondrada.

El animalito no se murió. De hecho se volvió muy vigoroso. Tanto que, quien saliera a la terraza de mi casa, lugar donde la dejaron, tenía que huir de Josefina porque ella se tiraba a picotazos contra cualquiera. Era rapidísima. Nos perseguía, a todos: A mi mamá, a mi papá, a mi hermanita, a mí. A la visita. A quien fuera. A veces para picotearnos, a veces solo se nos arrimaba y se quedaba cerquita.

Empezamos a escuchar a un pájaro cantar muy fuerte, nadie sabía de dónde venía el sonido. Nos asomábamos por la ventana buscando algún ave rara, grande y colorida, a la que le perteneciera esa forma de cantar, pero nunca vimos ninguna. A ninguno se nos ocurrió que semejante grito de pájaro viniera de una cosita tan pequeñita como Josefina.

– Las hembras no cantan, solo los machos – explicó mi hermanita.

Así, pues, a alguien le pusieron mal el nombre.

Josefina, que en realidad era un Josefino pero todos le seguíamos diciendo Josefina, pajarraco travesti, era bastante divertida para ser solo una codorniz.

A veces, literalmente, caminaba empinada, sigilosa, con la cabeza baja, no exagero, y atacaba de sorpresa. Otra veces, cuando la íbamos a coger, brincaba, furiosa, furioso, como un gallo de pelea.

Aprendió a subir y a bajar escaleras. Esto, para poder perseguir gente.

Solía bajar hasta mi cuarto, llegaba piando, como un pollito, se arrimaba a la silla del computador y se me paraba en los pies. Yo cogía a Josefina y me la ponía en la barriga, encima de la camisa, y ella, él, se quedaba ahí, dormida, mientras yo hacía trabajos para la universidad.

Se paraba en las patas de la cama y brincaba para que la subieran. Jugaba con las cobijas. Jugaba a escarbar en las cobijas, como si pudiera hacerse un nido en ella.

Le gustaba jugar en las materas. La terraza está llena de matas y materas, y la tierra vivía en el piso. A veces la acostábamos en la hamaca. Nunca la sacamos al jardín del frente porque nos daba miedo que, en un descuido, se fuera o se la comiera un gato.

Josefina sufrió bullying de las tórtolas que le quitaban el cuido. Las tórtolas eran más grandes que Josefina y no la dejaban arrimar al plato con los granos de comida. Siempre había varias tórtolas vigilando el plato. Todas huían despavoridas cuando alguien salía a la terraza, solo entonces Josefina se mostraba valiente.

Lo más inquietante, por llamarlo de algún modo, es que mi papá era la hembra de Josefina. El animalito lo sentía cerca y se le tiraba a echarle un polvo. No lo dejaba en paz. Corría detrás de él. Se le metía entre las piernas mientras caminaba. Se le montaba, le clavaba el pico en el zapato, o en la mano, aleteaba, y dejaba una espumita blanca.

Josefina se follaba a mi papá cada vez que lo veía. Mi papá se dejaba.

Pero esa vida de excesos sexuales con mi papá llevó a Josefina a la muerte.

Un día, mi papá, saliendo de la casa, no vio que la codorniz se arrimó para la sesión normal de sexo que siempre tenían. ¡Tas! La piso.

La codorniz quedó tarada, no se movía, pero aún estaba viva. Margarita, mi hermana, salió con ella al veterinario. Allí, en el consultorio, murió de un paro respiratorio producto del pisotón, producto de sus afanes por el coito.

Josefina se murió, dos años después de haber llegado a mi casa, de lujuria.

Aún la extrañamos.

 ————————————————————-
(*) Colaborador.

Categoria: La esquina del cuento

TAGS: cuento

2

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
Opinar | Imprimir|
2

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Puede escribir sus comentarios aquí

Opinión por:

juangj

8 julio 2011 a las 12:08 PM
  

En mi casa hay un loro (de la raza que llaman “real”, luego es grande, muy grande) que hace su corto coito en el hombro de mi madre. Es un momento diverdito. Por lo demás, un cuento sin tema para cuento.

Opinión por:

eliseo40

9 julio 2011 a las 8:49 AM
  

Una composición muy amena, divertida y con arte.

Post 348 de 693

Buscar en este blog

Perfil del Blogger

elmagazin

elmagazin

El Magazín Dominical de El Espectador circuló desde el 24 de febrero de 1926 hasta el 2000. Ahora regresa en versión online. Para enviar sus colaboraciones escribir a: elmagazinelespectador@gmail.com Con ...

Ver perfil completo

Todos los Blogueros en Cultura

  • tcorredor   - Cinefilia... y otras aberraciones audiovisuales
  • jmaldonado   - Todo Oídos
  • habad   - Quitapesares
  • laurgar   - El último pasillo
  • otromundoesposible   - Otro mundo es posible
  • Carlos Andrés Almeyda Gómez   - Dirección única
  • Javier García-Salcedo   - La tortuga y el patonejo
  • ricardobada   - Corazón de Pantaleón
  • conexionmusical   - Conexión Músical
  • Pilar Posada   - Lloviendo y haciendo sol
  • elmagazin   - El Magazín
  • cultura_afuera   - La cultura, desde afuera
  • cultura   - cultura
  • Gabriel Aponte   - Más que fotos
  • Berta Lucia Estrada Estrada   - El Hilo de Ariadna
  • conlosojoscuadrados   - Con los ojos cuadrados y sin gafas 3D
  • diegoleandro73   - Yo veo
  • gabriel andres rodriguez mendez   - Teatro Invisible
  • Tathiana Sánchez Nieto   - Sin Margenes
  • antojarcu   - Parsimonia
  • photomusic   - PhotoMusic
  • Adriana Roque   - Glosolalia
  • Juan Botía   - Estación de la mano
  • Camilo Hoyos Gómez   - Mirabilia
  • Tim Buendía de Aracataca   - Escenario Mágico
  • Daniel Ferreira   - En contra
  • @GabrielaMontoya   - Pase de Cortesía

Archivo

  • junio 2013
  • mayo 2013
  • abril 2013
  • marzo 2013
  • febrero 2013
  • enero 2013
  • diciembre 2012
  • noviembre 2012
  • octubre 2012
  • septiembre 2012
  • agosto 2012
  • julio 2012
  • junio 2012
  • mayo 2012
  • abril 2012
  • marzo 2012
  • febrero 2012
  • enero 2012
  • diciembre 2011
  • noviembre 2011
  • octubre 2011
  • septiembre 2011
  • agosto 2011
  • julio 2011
  • junio 2011
  • mayo 2011
  • abril 2011
  • marzo 2011
  • febrero 2011
  • enero 2011
  • diciembre 2010
  • noviembre 2010
  • octubre 2010
  • septiembre 2010
  • agosto 2010
  • julio 2010
  • junio 2010
  • mayo 2010

Enlaces

  • La esquina del cuento
  • Desde mi punto de vista
  • Premio Guillermo Cano
  • Sueños de fútbol
  • Dedicatorias
  • De fondo
  • Donde termina mi nombre pdf
  • Nacimiento y caída de la prensa roja en pdf
  • Historia
  • Canción

    Lo más...

  • Visitado
  • Opinado
  • Votado
  • Autor
  • La barriga más grande del mundo
  • La niña más odiosa del mundo
  • El mercado de las ilusiones
  • Apúntate al #CambalacheLiterario de @elespectador en la Feria del Libro
  • García Márquez y Vargas Llosa… Dos dedicatorias y un rencor
  • La novela gráfica erótica italiana
  • Fragmento de ‘El ruido de las cosas al caer’, Juan Gabriel Vásquez
  • De la eyaculación precoz y la micronarrativa
  • Paul Auster, ese loco juego de escribir
  • La niña más odiosa del mundo
  • El mercado de las ilusiones
  • La barriga más grande del mundo
  • ¿Y Messi? Silencio
  • Carta de felicitación a Fernando Vallejo
  • La niña más odiosa del mundo
  • La barriga más grande del mundo
  • ¿Por qué debería quererte si ya te conquisté?
  • Yo no maté al perrito
  • Señales de humo
  • Ustedes los escritores son todos unos ijos de puta
  • Todos fuimos Ulises
  • Táparo
  • Motele
  • La paradoja Vilma

Categorías

  • Canción
  • Changuaman
  • Cine
  • Columna de opinión
  • De fondo
  • Dedicatorias
  • Desahogo
  • Desde mi punto de vista
  • Donde termina mi nombre
  • Entrevista
  • General
  • Historia
  • La esquina del cuento
  • Nacimiento y caída de la prensa roja
  • Poema
  • Premio Guillermo Cano
  • Sueños de fútbol

Tags

  • amor ANAPO Argentina Bogotá caricatura Changuaman Cine Colombia cuento cuentos De fondo Diego Maradona Donde termina mi nombre El Caminante El Espectador El Magazín El Trópico Ernesto Sábato escribir Federico García Lorca Feria de Guadalajara Feria del Libro de Bogotá Fotografía fútbol Gabriel García Márquez Jaime Ramírez Jorge Luis Borges José Saramago libros literatura Mario Vargas LLosa mujer música Nacimiento y caída de la prensa roja Navidad novela Nóbel de Literatura periódico El Trópico Poema poesía poeta Premio Nobel premios oscar religión reportaje

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.

SECCIONES:

  • Política
  • Bogotá
  • Judicial
  • Actualidad
  • Paz
  • Opinión
  • Economía
  • Deportes
  • Salud
  • Cultura
  • El Mundo
  • Entretenimiento
  • Nacional
  • Soy periodista
  • Tecnología
  • Educación
  • Multimedia

RECURSOS:

  • Imágenes
  • Audio
  • Videos
  • Especiales

RED DE PORTALES:

  • caracolplay.com
  • bluradio.com
  • caracoltv.com
  • noticiascaracol.com
  • golcaracol.com
  • cromos.com.co
  • shock.com.co
  • ojubi.com
  • soyperiodista.com
  • linkempleo.com
  • dataifx.com
  • downtown.com.co
  • clicporlalibertad.com.co
  • Paute con nosotros

EDICIONES:

  • On-line
  • últimas noticias

SERVICIOS:

  • Contáctenos
  • Quiénes Somos
  • Ayudas
  • Registro
  • Suscripciones RSS
  • Suscripciones impresas
  • Círculo de experiencias
  • Mapa del sitio
  • Móvil
  • EE.com su página de inicio
  • Foros El Espectador

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009