BLOGS Cultura

Archivo de febrero, 2011

28

02

2011

elmagazin

El piano

Por: elmagazin

Fernando Araújo Vélez (*)

Su pasión por la música debió nacer porque un día, en una emisora de Londres, oyó a un grupo que causaba furor, como afirmaba el locutor en su presentación, pero no tenía mayor futuro.

Con ustedes, The Beatles, dijo el señor, y sonó Help. Algunos meses más tarde, los periódicos y la televisión publicaban y publicaban historias y fotos del grupo. Que eran de Liverpool, que se habían formado en oscuros bares de Hamburgo, que pretendían modernizar el mundo.

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26

02

2011

elmagazin

Antonio Machado sube al altar

Por: elmagazin

 

El poeta español recibe miles de cartas en el buzón instalado junto a su tumba en Collioure – Sus admiradores le piden perdón y favores como a un santo laico

Tereixa Constenla (enviada especial), Collioure *

El poeta que nunca persiguió la gloria está en un altar. Antonio Machado (Sevilla, 1875) cruzó a pie, empapado de lluvia y congoja, el último trecho de la frontera francesa el 27 de enero de 1939. Atrás dejaba una guerra perdida. Por delante, no veía nada: sobrevivió 26 días. En la pensión Quintana de Collioure hizo varias cosas por última vez: pasear hasta el mar, corregir un poema, escribir un nuevo verso (“Estos días azules y este sol de la infancia”) y anotar en inglés el comienzo del monólogo de Hamlet (“To be or not to be”) sobre un papel arrugado que su hermano José encontró en el bolsillo del gabán varios días después. El escritor Jean Cassou, en nombre de un grupo de artistas franceses, propuso que sus cenizas se trasladasen a París, pero José Machado declinó la oferta. “Preferimos que durmiese el último sueño en el sencillo pueblo de pescadores de Collioure. Y en él esperará hasta que la bárbara guerra termine con el triunfo de la libertad y pueda ser trasladado, con la madre, y ya para siempre, a Madrid, la heroica ciudad cantada por él”, escribió a su llegada a Chile, en 1940, en Últimas soledades del poeta Antonio Machado.

Categoria: De fondo

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26

02

2011

elmagazin

El mexicano Buñuel y sus hijos

Por: elmagazin

 
Luis Buñuel

Luis Buñuel

 

Hugo Chaparro Valderrama (*)

Luis Buñuel: mexicano accidental. Nacido el 22 de febrero de 1900 en Calanda, un pueblo de la provincia española de Teruel, quizás nunca se imaginó cuando trabajaba en Francia como asistente de dirección a finales de los años 20 o cuando debutó con su primera –y felizmente escandalosa- película, Un perro andaluz (1929), que el mapa de México sería su hogar. Mucho menos que su genio surreal sería una de las mayores contribuciones para moldear el futuro del cine que se realizaría en el país donde filmó comedias de humor negro como El gran calavera (1949), La hija del engaño (Don Quintín el amargado) (1951), Subida al cielo (1951) o El bruto (1952) –donde la inspiración de Buñuel hecha transpiración y sexo animó a un cronista de la época para definir a Pedro Armendáriz como “la virilidad inmolada”, repartiendo las cargas sensuales entre Katy Jurado, “la sensualidad sin condiciones”, y Rosita Arenas, “la virginidad sin falsedad”.

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25

02

2011

elmagazin

Versos en guerra, Luis García Montero entre la poesía y la ficción

Por: elmagazin

‘Mañana no será lo que Dios quiera’ fue catalogada por la crítica como la novela del año en España. Traza un recorrido por la vida del poeta Ángel González y por los tiempos de la censura franquista.

Fernando Araújo Vélez (*)

Entonces escribió en la página 81 de Mañana no será lo que Dios quiera. Las palabras de los mayores entran en el oído de los mayores, pero se quedan flotando en el aire de una habitación hasta mezclarse con la luz en la memoria de los niños. Las palabras, los nombres, las historias de familia, los olores del desayuno que se ha preparado en la cocina, los ruidos de la calle forman parte del suelo sobre el que se aprende a andar. Ese suelo para él, Luis García Montero, ese andar, fue un viejo salón de un viejo edificio de Granada, donde su padre le leía todos los domingos en las mañanas algunos de los poemas más trascendentes de la historia literaria castellana. Entonces era un niño, apenas Luis. Un niño que abría sus ojos para que por sus ojos penetrasen las imágenes que su padre leía. Ramón de Campoamor y El tren expreso, por ejemplo. O José de Espronceda y La canción del Pirata. Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, El Temido, en todo mar conocido, del uno al otro confín.

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24

02

2011

elmagazin

Las crónicas de Lisbeth Salander

Por: elmagazin

Dixon Acosta (*)
Especial para El Espectador

Stieg Larsson, el autor sueco desaparecido de manera temprana tomó una fórmula clásica imprimiéndole un giro innovador, hasta el punto que podría decirse que revitalizó el género negro en la literatura, dejando una gran conclusión, todavía se puede ser original en el mundo.

Al concluir el tercer tomo de la serie “Millenium”, dejé su lectura con la misma alegría que me acompañó a lo largo de más de dos mil páginas que suman los tres libros, sin que haya tenido en ningún momento deseo de dejar los voluminosos textos, no hubo cansancio ni pereza, por el contrario, quedé con ganas de leer más al autor. Dicen que hay un manuscrito de un cuarto libro, ojalá sea cierto y no una estrategia mercantilista de herederos en disputa.

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23

02

2011

elmagazin

Un error

Por: elmagazin

Juan Villamil (*)

Mientras él pensaba que entregarle las llaves fue un error, ella explicaba que no era su culpa porque ese hombre se había atravesado en medio de la calle. En lo que ambos sí estuvieron de acuerdo fue en que esas personas no debían de estar por ahí, irrumpiendo en la tranquilidad de la gente de bien. Puso en marcha el motor (aún no controlaba la maniobra freno-cloche) y arrancó despacio. Aquel hombre apenas si había advertido el accidente, sino que se había levantado y reanudado su carrera. Jimena, en cambio, manifestaba síntomas de una peligrosa alteración, y por eso él le pidió que se estacionara un momento en Terraza y tomaran un café o una aromática, aunque oscuramente lo hacía con la intención de recuperar las llaves del auto. Tomaron asiento y ella pidió un coctel de tequila. En realidad lo que sentía era enojo, y lo dijo. No comprendía por qué personas como ella y él debían convivir con otras de semejante índole, aunque había querido decir “aspecto”. Se refugió farfullando en el coctel, así que él aprovechó para mirar de reojo hacia el auto en busca de líneas blancas o abolladuras. Nada a simple vista.

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21

02

2011

elmagazin

Los diarios de una pasajera obstinada de la ausencia

Por: elmagazin

Alejandra_Pizarnik

Por Laura Juliana Muñoz*

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras; poemas.
Sólo tú haces de mi memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante.

A.P.

Categoria: General

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17

02

2011

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Lace

Por: elmagazin

MujerPalida

Francisco Barrios*

Categoria: De fondo

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14

02

2011

elmagazin

Una apuesta circense

Por: elmagazin

 Fernando Araújo Vélez (*)

Sobre el mediodía llegaron a Malagana, apenas con el tiempo necesario para armar el toldo, vestirse y maquillarse. Los niños husmeaban por entre los resquicios que dejaban las lonas, y asombrados, irían en la noche a contarles a sus padres que el payaso era un flacuchento muy serio que se forraba el cuerpo con almohadones y sábanas y se había tenido que pintar la cara como tres veces pues el sol hacía que los colores se chorrearan y mezclaran. Las pinturas eran como unas pastas que olían muy fuerte, mamá, y él mismo se las echaba y se veía en un espejito así, como una carta de juego. Exageraban, abrían los ojos, movían las manos entusiasmados, y como si hubieran firmado un pacto, se abstenían de relatar las intimidades de la trapecista, esas eran escenas privadas que sólo comentaban entre ellos, alucinados y revueltos porque ninguno, pese a lo que decían por fanfarronear, había visto jamás a una mujer desnuda. Competían con sus embustes sin dudar de las mentiras de los otros, y todos soñaban con robarle por lo menos un beso a Natascha. Más tarde o más temprano tendría que aparecer la propuesta, y luego, la apuesta: dos centavos al que lo logre.

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11

02

2011

elmagazin

La rosa y el poema

Por: elmagazin

Andrés Felipe Sanabria*

El poeta prendió un fósforo, y vio la poca luz que sus manos guardaban. Sintió que estaba en una novena, cuando la poca luz que se ve es la que tienen las velas, y las estrellas. Puso el fósforo en la vela y empezó a escribir en la pared. A los diez años en el Jardín Botánico, al pasar frente a unas rosas, sintió un pálpito en el corazón. Quería describirlas, como las reinas que eran de ese lugar. Pero no tenía un papel ni un esfero. Entonces esperó hasta llegar a su casa. Se tiró en su cama y escribió unos versos. Tuvo la sensación de estar al lado de las rosas que vio y que ese momento era eterno mientras lo sentía. Desde ese día no dejaría de escribir. Malas notas en el colegio, y muchas niñas fue lo que vio pasar su Mamá delante de su casa desde entonces, y después en la universidad, alcohol, más mujeres, y días en que su hijo se la pasaba encerrado leyendo y escribiendo. “Mi mamá fue una gran mujer” pensó el poeta. Tenía un gorro de lana, un buso negro, una chaqueta verde, y un pantalón negro. No se había afeitado en cuatro meses. Ya estaba debajo de la muerte. Recordaba el primer verso que escribió esa tarde del Jardín Botánico “La rosa es el suelo del Jardín. Ella es un cielo y un infierno. Nadie se salva de ambos”. Cuando dejó la universidad, su Mamá estuvo una semana encerrada en su cuarto, y su Papá tampoco habló en ocho días. Ese día el  poeta se encerró en su cuarto, y recordó la primera vez que había hecho el amor, y se dio cuenta que fue como la tarde en el Jardín. Pamela tenía el cabello castaño hasta el cuello, la piel blanca, y los ojos cafés claros.

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