BLOGS Cultura

19
11
2010
elmagazin

El mercado de las ilusiones

Por: elmagazin

 

Universidad Nacional. Archivo.

Universidad Nacional. Archivo.

 

 

¿Quiere usted ingresar a la Universidad Nacional?

Stanislaus Bhor*

El mercado de la ilusiones

A las 7:00 a.m. la fila se movió hacia el sur del Liceo Femenino Mercedes Nariño. La hilera de aspirantes que se presentaba al examen de admisión de la Universidad Nacional ya daba tres vueltas a la misma manzana y envolvía el edificio en una gruesa capa de carne fría como los anillos de una pitón. Me ubiqué de último, en la cola de la culebra.  Algunos padres optimistas acompañaban a sus hijas, y algunas madres, a sus primogénitos. Los primeros beneficiarios de dicho examen eran, como cada año, los vendedores de café y cigarrillos que hicieron su agosto (no por café y cigarros, sino por los lápices y tajalápices para los que asistían inermes al duelo). Otros mercaderes que harían su feria a expensas de las ilusiones eran los vendedores de cursos preparatorios para próximas convocatorias en volantes que pasan de mano en mano con la interrogación que hace de entradilla a este reportaje “¿Quiere usted ingresar a la Universidad Nacional?”.

El padre de uno de los aspirantes contaba el caso de aquellos “genios” que se hacían pasar por funcionarios de admisiones de la Universidad Nacional y le aseguraban a los aspirantes de un curso preparatorio que por módica suma alterarían el resultado y los harían obtener el cupo: “No me pague ahora, sino cuando pase”, aseguraban. Eran otros tiempos de los que hablaba; los años 80s. La universidá, decía, publicaba la lista de admitidos internamente, antes de enviar los resultados a la prensa nacional. Los “funcionarios” al parecer estaban atentos a dicha publicación y si alguno de los aspirantes a quienes adiestraron resultaba seleccionado le alertaban vía telefónica antes de que el propio aspirante se enterara por la prensa: “Lo llamamos para que sepa que logramos ponerlo en la lista de admitidos”. No había truco. El admitido, agradecido por los buenos servicios del “funcionario”, ponía en duda su propio conocimiento, atribuían su ingreso a esos “buenos oficios” y al lunes siguiente desembolsaba el pago.

Al menos tres firmas de pre-icfes y dos de preuniversitarios pescaban en río revuelto esa mañana, porque de los 120.000 aspirantes anuales que se presentan a la Nacional sólo ingresarán 3.000 por semestre, y de los 60.000 que no pasan, saldrán los cupos del siguiente curso preparatorio en los 17 edificios que ofrecen adiestramiento en toda Bogotá.

Terror en el baño de las niñas

8:00 a.m. Interior del gimnasio femenino. El primer descubrimiento de un aspirante aterrorizado es que un en un colegio de niñas no hay baño de los niños. En vano intenté buscar uno, desocupado, y cuando iba en la tercera vuelta al zaguán del edificio (copiado de la mansarda de Oxford University), me di por vencido. Le pregunté a una señora del aseo que dónde podría orinar. Debió inspirarle lástima mi furor y mi desgarbo porque dijo, severa: “entre ahí, pero siéntese en la taza”. Entré. Cerré la puerta. Me senté en la taza, y oí la cantaleta de todas las madres al otro lado de la puerta: “los hombres no apuntan al hueco”. Dijo más cosas, que dos veces al año tocaba limpiar los baños con ácido muriático porque el orín de los aspirantes, cada vez más numerosos, manchaba la baldosa. Supe que era una reacción de género: la presencia de aspirantes hombres en un hábitat natural de mujeres amenazaba el orden y la limpieza.

Limpié la taza y busqué el salón número diez. Allí me esperaba un centinela con distintivos de la universidad; armado de planilla y con una ráfaga de alcohol acribilló mis manos. Supuse que era un tipo de alcohol con propiedades indelebles para evitar que los aspirantes apunten las fórmulas de la física en las palmas de las manos y hagan trampa, pero tres horas después, a la salida, cuando el centinela había agotado su munición y se tomaba un tinto, me acerqué a preguntar qué propiedades eran esas y me dijo que simple alcohol impotable para evitar el contagio de gripe porcina (ah1n1), que sigue matando en silencio en toda América Latina.

La silla de la suerte

Silla cuatro, fila tres. Hice una suma rápida de numerología elemental y descubrí que me había tocado el puesto siete, el de la suerte, y automáticamente mis manos dejaron de sudar, el ritmo cardiaco se relajó y mi sangre arterial fluyó tranquila: ganaría el examen. No había estudiado, ni repasado fórmulas, pero estaba listo. Aunque lo intenté, repasar fórmulas y conceptos me pareció un acto exagerado de optimismo. Preferí buscar señales en el destino. Hay, para casos similares, un amuleto infalible: Sartre, que no gustaba de los aviones, sólo se atrevía a volar si había una muchacha bonita en los asientos. Un agüero de viejo verde que él justificaba como una fe ciega en la juventud y en la belleza: en donde hay lozanía, todavía hay esperanza. Busco mi amuleto, pero no encuentro. Entonces repaso las inscripciones de la colegiala desconocida que calienta el mismo pupitre durante el calendario “A” del Gimnasio Femenino, para usarla como talismán.  Quiero un punto de fuga. Quiero fingir que tengo miedo. Quiero experimentar la fobia de un examen del que penden 5 años de la vida de alguien. Descubro que se llamaba Dayana, que le dicen, o usa para sí misma un apodo que la dibuja en mi mente con un hermoso juego de dientes blancos: “la ratona”. Está enamorada de un tal Camilo. El tal Camilo debe ser la sensación del Liceo Femenino, porque la envidia de las condiscípulas se ha enconado con Dayana y las ha llevado a matachinar su pupitre con una sentencia letal a los doce años: “Camilo le pone los cachox con Ximena”. En dos segundos imagino todo el drama de aquella pobre zagala: las penas de amor de colegio son el primer aviso de la desgracia por venir. Un drama que puede acabar en muerto o en embarazo, en ahorcamiento o en inyección letal de un químico no identificado. Un amor desdichado a la edad de las primeras aflicciones puede atar para siempre o desunir para siempre, acabar con una carrera universitaria, por un embarazo, qué se yo, por mil razones, por el hecho simple de estar situado en un nudo de caminos que pronto van a bifurcarse. Imagino los lagrimones y los dientecitos de leche de ratona apretujados mientras trata de borrar la infamia escrita con un resaltador. Trato de ayudarle a borrarlo, pero no puedo, porque el último aspirante tomó asiento y la puerta se cierra tras sus pasos, y la prueba se inicia y el reloj comienza a correr en contra de todos, en contra de mí.

El examen

8:00 a.m. Ciento veinte preguntas. Tiempo disponible: tres horas y media. Primer cuestionario: análisis de la imagen. Al parecer, la universidad pública colombiana está interesada en hombres y mujeres formados para una era ultra-mediática, educados para un mundo bombardeado constantemente por ráfagas de imágenes e información fracturada. Lamentablemente, parece que los colegios públicos no preparan para lo mismo; lo que hace que la comprensión de la imagen sea una disciplina inexistente para la mayoría de estudiantes que comparecen al examen. Según las teorías del desarrollo cognitivo, es difícil que un adolescente que no sea genio congénito antes de los 16 años desarrolle el razonamiento abstracto, fundamental, entre otras cosas, para entender el arte. La prueba de análisis de la imagen consiste en desentrañar el patrón de composición de poliedros, sus adicciones, supresiones y cambios a lo largo de una secuencia. Si al menos los estudiantes de los colegios públicos tuvieran una clase de apreciación cinematográfica semanal, supongo, con eso podrían encontrar herramientas para enfrentarse a las primeras diez preguntas de este cuestionario. Continúa prueba de física, que parece una ampliación del campo de batalla: el clásico esquema en que vemos un cuadrado que simboliza un peso X y que es empujado por una rampa a velocidad constante. Cinco preguntas se desprenden del esquema y de los valores dados de peso, distancia y aceleración. Lo único que parece novedoso de esta porción del cuestionario es que el diagrama no requiere soluciones directas. Si el aspirante sabe qué afirmación resulta falsa o verdadera es porque en algún rincón del cerebro las leyes de Newton y sus conceptos básicos están lo suficientemente interiorizados (y si el principio está interiorizado sólo haría falta una calculadora para resolver la pregunta que nunca me hicieron). Sigue Biología y Ciencias naturales. Ahora hay que leer una historieta sobre la formación de una cuenca hidrográfica: dónde nace un río, cómo se comporta en su precipitación y cómo van las aguas a dar al mar que es el morir. De su atenta lectura se podrá dar respuestas a preguntas de tipo: “qué significa una palabra técnica como pluviosidad”, y “cómo se controla la erosión”. A continuación, la prueba de química resulta tan sutil que en ningún momento se da cuenta el aspirante de haberla contestado: tras la exposición de cómo fabricar un bombillo casero con hilo de alambre, oxigeno y un vaso de agua, usted estará tan entretenido que responderá a todo (mientras imagina que al llegar a casa fabricará su propio circuito doméstico de energía, iluso). La prueba de matemáticas, álgebra y trigonometría sigue siendo mortal. Aquí sólo aplica el error, el cálculo, el resultado de operaciones aplicadas a un mundo ideal. Todavía no ha nacido el genio que enseñe a amar la vida a través de una ecuación (Pennac, Como una novela). Si sabe usted establecer una igualdad, la ley de los signos, y distinguir entre un número real de un natural, un fraccionario de un decimal, podrá enfrentarse a esta prueba. Yo, por supuesto, me di por vencido y salté a otro tema que sí me interesa. Historia es una prueba impregnada (como todo hoy) de bicentenarismo: por lo que pude apreciar, la figura de Antonio Nariño y su traducción de los derechos del hombre es el único hecho decisivo e insuficientemente ponderado de nuestra triste historia republicana. Menos mal que todos los presentes tienen cara de seguir la telenovela de los próceres que dan a las ocho de lunes a viernes. Que Dios los ampare. Sigue un cuestionario de diez preguntas que parece un crucigrama: aquí las respuestas se deducen lecturas sobre actualidad y el reciente acontecer mundial (lo mismo puede ser volcanes de Islandia o los terremotos chilenos). De ese cuestionario se desprenderán respuestas para áreas heterogéneas: ¿cómo reconoce usted la forma impersonal de la oración pasiva?, ¿el verbo de la oración principal? ¿El punto de ebullición del agua cuando la presión es X y la temperatura en grados Fahrenheit? Preguntas mixtas, para un saber holístico (risas). Finalmente, leeremos una historieta sobre el pueblo vikingo de donde emerge el ramillete de las últimas preguntas (Ciencias Sociales y Literatura). Es la prueba de fuego en que la universidad evalúa la comprensión de lectura y un conocimiento que debería dar parte sobre varios niveles de realidad y no sobre pobre memoria enciclopédica. La lectura empieza por hablar de lo bien que se fabrican niños en Islandia, de cómo son de independientes y se divorcian las mujeres vikingas sin cargos de conciencia, de cómo les viene dicha independencia de los tiempos de Olafo cuando los vikingos iban de vacaciones a México y las mujeres se quedaban solas y al volver a casa las encontraban felices con un nuevo marido, sin ningún rencor. Habla de cómo se puede cocinar un huevo en agua volcánica, de cómo los islandeses adoran los bancos y las tecnologías de las comunicaciones y el alcohol, y de cómo, según Borges, fue ese pueblo el que inventó la novela en las sagas nórdicas, mucho antes que Cervantes su Quijote…

Ganar o perder

Para ser honesto, me tiré el examen, pero conseguí la crónica. A las 11:30 a.m., mientras salía del edificio y veía las caras largas de aquellos a quienes no alcanzó el tiempo para las últimas veinte preguntas, recordé el último cuento de Borges “La flor de Paracelso” en que un aprendiz de alquimista le exige una prueba definitiva al mago para creer en la Gran Obra.

Paracelso frustra las ilusiones del aprendiz cuando se muestra incapaz de devolverle la vida a una insignificante flor marchita. El alquimista sólo atisba a decir en su defensa que la obra no importa, que el camino es la obra. Cuando el aprendiz abandona el recinto, decepcionado de su maestro, la flor revive en la mano de Paracelso.

Creo que la mayoría de los 120.000 aspirantes que acudían a ese examen eran como ese aprendiz de alquimista: atraídos por el oro y el espejismo de la Vida Eterna. Vivimos en un mundo donde todos los problemas se reducen al tú no eres, tú no tienes; el estado colombiano no puede garantizar a todos sus ciudadanos el derecho constitucional a la educación y, para completar el cuadro grotesco, hacemos parte de un país donde el trabajo no es el trabajo sino el contrato de trabajo. ¿Qué camino tomará cada uno de los aspirantes que se presentan hoy y no son admitidos a la rapiña de la oferta educativa? ¿Lo intentarán de nuevo porque la tercera es la vencida? ¿Y si no pasan, ni siquiera en la tercera? ¿La quinta nunca falla? ¿Se proclamarán ineptos y frustrados a la sexta? ¿Y los próximos 200.000 que se gradúen éste año de todos los colegios públicos y privados de Colombia? ¿Qué haremos cuando salgan los resultados en prensa y no hallemos nuestro código entre los códigos de admitidos? ¿En qué se convertirán los próximos 5 años de vida ya no destinada a prepararse para producir sino a producir de lleno sin preparación alguna? ¿La universidad de los taxistas, que no es universitaria, como capciosamente reza la parte final del slogan? ¿Qué tal un préstamo bancario con el que podamos graduarnos de una universi-TK y pagar cuotas de por vida para disfrutar de un título profesional que hará aumentar el prestigio pero que no garantiza la obtención de un empleo? ¿Qué tal alistarse en la milicia, en “la empresa más grande de Colombia”, que es la de la muerte, según reza en entrelíneas el otro slogan? ¿Quién da más? ¿Dinero fácil, rápido y sin complicaciones? ¿”Quién quiere ser millonario”? ¿Mula del narcotráfico? ¿Vendedor en semáforos? ¿Guerrillero? ¿Paramilitar de “nueva” generación? ¿Sicario? ¿Senador? ¿Alcalde? ¿Concejal? ¿Obrero de la rusa?

¿Y si tenemos la desgracia de ser admitidos? ¿Qué pasa con los seis mil estudiantes que desertan al año de la universidad pública? ¿Los pobres privilegiados que se van porque no tiene para pagarse los pasajes del bus diario ni el almuerzo ni los cigarrillos? ¿Y los que se quedan, los burgueses aburridos que leen a Weber, a Marx, a Marcuse, a Gramcsi, a Lacan, a Chomsky, a Derridá y luego reclaman cambios sociales en voz baja a sabiendas de que un cambio real los obligaría a pegar ladrillos y lavar los platos ellos mismos? ¿Qué haremos en ese país utópico donde haya cincuenta mil profesionales a las puertas de un edificio, aspirando a dos vacantes?

Ser rechazado es un desastre. Pero ser admitido también lo es.
————————————————————————————————

(*) Stanislaus Bhor. Blogger. Acaba de recibir en México el Premio Latinoamericano Sergio Galindo a primera novela. Publica una crítica ácida de libros todas las semanas en www.unahogueraparaqueardagoya.blogspot.com

Categoria: De fondo

78

1 voto2 votos3 votos4 votos5 votos
Loading ... Loading ...
78

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Puede escribir sus comentarios aquí

Opinión por:

elreplicador

21 noviembre 2010 a las 8:51 PM
  

La Universidad Nacional es la mejor de Colombia, entre las 600 mejores del mundo. Es la única en esa posición. Allí no entran los graduados de la promoción automática, sino los pilos. Esos otros entran a las privadas, donde también hay promoción automática a cambio de que paguen… así, salen a ganarse 800 mil tristes pesos… la universidad no es para todos… por ello deben cerrar las privadas… que engañan a sus “clientes”

Opinión por:

antuanjo

21 noviembre 2010 a las 8:55 PM
  

que foto tan vieeejaaaaaaa……

Opinión por:

antuanjo

21 noviembre 2010 a las 8:55 PM
  

que foto yan vieeeejaaaaa

Opinión por:

antuanjo

21 noviembre 2010 a las 8:56 PM
  

que foto taann vieeejaaaa

Opinión por:

pedroandresb

21 noviembre 2010 a las 9:15 PM
  

Yo soy estudiante de la UNAL, pasé la primera vez y siempre he pensado que análisis de imágenes es un comodín!
Pero es ono es lo importante, la universidad no hace al estudiante, el estudiante sabe qué hace y qué no hace; el destino está en sus manos.
Pasar o no pasar da igual si no eres alguien con metas claras, responsabilidad y constancia. La universidad sólo te facilita los recursos.
Además, evite los comentarios que dan importancia a las minorías que dan una imagen negativa de la universidad; muchos somos seres pensantes y actuamos de forma directa y pacífica, con lápiz en vez de piedra.

Opinión por:

mariojesus

21 noviembre 2010 a las 9:25 PM
  

Privilegio de algunos cuantos y envidia de muchos, es el mayor campus universitario del pais, no existe otra universidad que refleje la realidad de la sociedad colombiana, por eso es la unica UNIVERSIDAD NACIONAL, y asi les duela, bachilleres malos no pasan……….

Opinión por:

ledzep

21 noviembre 2010 a las 10:03 PM
  

Muy simplista el cronista que para él, el ingresar a la Universidad mejor clasificada de Colombia (521 en el mundo, 10 de Latinoamérica y 1 de Colombia) se igual a un desastre….
http://www.webometrics.info/top12000_es.asp?offset=500

Opinión por:

dint

22 noviembre 2010 a las 3:35 PM
  

El examen de la nacional esta glorificado a tal extremo de que los que pasan se creen el put.as y los que no juran y re juran que fue porque el examen es demasiado dificil. La parte más fácil de hacer carrera en la nacional es conseguir el cupo, las preguntas en su gran mayoria tienen respuesta en el mismo texto de donde se desprende y no hace falta mayores conocimientos sobre un tema especifico para contestarlas, a excepcion de algunos conceptos basicos de cada materia y de algunos ejercicios de matematica no muy complejos. Es un simple filtro para ver quien es capaz de afrontar la carrera y quien no, depende más de sus capacidades personales que del colegio de donde salio.

Opinión por:

joraarg

22 noviembre 2010 a las 8:54 PM
  

Según lo que dice el autor, el examen de admisión a la UNAL no ha variado mucho en los últimos 15 años, desde que lo aprobé para ingresar a Medicina (obtuve el cuarto puesto en el examen, y que conste que no soy ningún genio).
Sigo pensando que en el examen de admisión, lo que la Universidad busca es capacidad de razonamiento bajo presión (por eso menos de dos minutos por pregunta), y no conocimiento enciclopédico; eso no lo enseñan en el colegio (por lo menos en la mayoría).
En cuanto a que si es mejor aprobar o no aprobar, depende de si quiere tener una de las mejores oportunidades educativas en el país, o si prefiere decir que las uvas estaban verdes.

Opinión por:

annaluchi

22 noviembre 2010 a las 11:40 PM
  

.

Buena cronica. El sarcasmo saca chispas. Los manso mensos se rascan el carranchil. Todo es igual aqui y en todas partes. La educacion, la salud, el trabajo, son nada mas que puras quimeras… para colmos la raza humana crece a una velocidad pasmosa y el control natal esta en manos de los que ya no pueden engendrar y los jovenes muertos de hambre pariendo mas muertos de hambre… y todo el mundo creyendo en Diablo, creyendo en diestras o en sinistras que salven al Planeta!! Que inda es la inocencia de sonnar despierto…! Las universidades oficiales tienen unos cupos y esos, ya los han copado los hijos de los profesores y sus parientes y de pronto si la que sirve los tintos es bien avispada le ha chupado las medias al profe tal o cual le dejan ingresar a alguno de sus hijos y ese…

Opinión por:

annaluchi

22 noviembre 2010 a las 11:45 PM
  

y ese, se queda alli todo el tiempo que pueda hasta que abre la brecha y entra a la rosca, asi elo cupo de sus allegados se asegura… todo funciona igual… todo el que conoce aunque sea la zuela de lo que es aunque sea un borde de poder se vuelve pechi/henchido… asi como algunos vigilantes en las puertas de la misma universidad… sonnemos, sigamos asi, viejos y creyendo en diablo y en discursos de cielos o infiernos…!!

Opinión por:

maquiavelo..

23 noviembre 2010 a las 11:25 AM
  

La Universidad Nacional de Bogota es como el Reino de los Cielos, muchos son los llamados y pocos los escogidos…..Quien pasa el examen de admisión en la Nacional se le puede adjudicar el titulo de semigenio y mas si lo hace a Medicina….En la Nacional pasaron el examen de Admision Gabriel Garcia Marquez, Luis Carlos Sarmiento Angulo y el cura Camilo torres Restrepo.

Opinión por:

maquiavelo..

23 noviembre 2010 a las 11:25 AM
  

La Universidad Nacional de Bogota es como el Reino de los Cielos, muchos son los llamados y pocos los escogidos…..Quien pasa el examen de admisión en la Nacional se le puede adjudicar el titulo de semigenio y mas si lo hace a Medicina….En la Nacional pasaron el examen de Admision Gabriel Garcia Marquez, Luis Carlos Sarmiento Angulo y el cura Camilo torres Restrepo..

Opinión por:

lacorsa

23 noviembre 2010 a las 11:51 AM
  

excelente articulo, yo soy estudiante de universidad publica, con orgullo y con esfuerzo, pero si creo firmemente que las oportunidades en este pais estan cada dia mas escasas, y por otro lado ahora no solo competimos con profesionales ahora los tecnicos quieren dominar el “comercio” educativo, grandes avances los de este patetico gobierno. Ahora cualquier “universidad” de garaje va a estar al nivel de las instituciones serias, graduando mediocres quitandole el empleo a gente preparada que va a terminar de taxista o de secretaria por que no hay mas que hacer.

Opinión por:

lacorsa

23 noviembre 2010 a las 11:54 AM
  

seudoeconomista se nota que ud tambien es un seudo estudiante que no se da cuenta que el bienestar universitario va cada dia de mal en peor y ya ni siquiera las becas y las ayudas economicas se estan entregando, por que no hay con que. los bonos alimentarios siguen, pero por otro lado tambien hay gente que ahora esta pagando hasta 3 millones por la matricula, eso no es de una universidad publica.

Opinión por:

derrida

24 noviembre 2010 a las 3:59 AM
  

Es cierto que la formación universitaria es un privilegio para un porcentaje muy bajo de la población. No obstante, el cronista peca de superficial al plantear el problema de dicho modo. En realidad, la universidad en Colombia adolesce de grandes males que dejan en evidencia la precaria cultura política del país y los vicios y aberraciones mentales de élites históricas que se han dedicado a marginar, a seleccionar bajo la lupa del prejuicio o del estereotipo. De ahí la indolencia, la indiferencia y la falta de voluntad política (sobre todo con la universidad pública) para dar, al menos a nuestras universidades de primer nivel, las garantías necesarias para su buen funcionamiento. Esto es, el cumplimiento eficaz de las funciones universitarias que son: investigación, docencia y extensión.

Opinión por:

derrida

24 noviembre 2010 a las 4:23 AM
  

Colombia no necesita 44 millones de universitarios. Colombia lo que necesita es eficiencia y alto nivel en todo el sistema universitario ya existente. Que, además, debe garantizar la inclusión; es decir, la universidad colombiana debe ser policlasista y multiétnica. Por lo anterior, es que la universidad pública merece el título de universidad puesto que sus estudiantes provienen de un universo social muy heterogéneo. En cuanto a la deserción universitaria, es evidente que el asunto pasa por la voluntad política y la administración de recursos humanos y docentes en las universidades. Tanto el gobierno nacional, regional y local deben hacer mucho más por jóvenes universitarios con dificultades económicas y la capacidad docente debe ser evaluada para evitar desafueros por parte de profesores

Opinión por:

derrida

24 noviembre 2010 a las 4:36 AM
  

Creo que llamar a la universidad pública “El mercado de las ilusiones” es sobrepasar la ignorancia. Especialmente tratándose de una gran universidad como lo es la Nacional. El columnista ilustra perfectamente la cultura política paupérrima que es guía de muchos en Colombia. Además, el cierre de la crónica es tendendiosa o ingenua. Personalmente, espero que los jóvenes de Colombia sigan motivados a seguir estudios universitarios, independientemente de que algún mercader de trampas mentales les diga que no vale la pena. El columnista me recuerda a un profesor de la universidad de Antioquia, que ha tenido la costumbre de humillar, instrumentalizar y aterrorizar a sus estudiantes con respecto al futuro laboral. Ese mismo profesor ha influido en la contratación de gente mediocre por rosca.

Opinión por:

derrida

24 noviembre 2010 a las 4:45 AM
  

Desafortunadamente el hambre, la pobreza y la mediocridad han hecho, por momentos, que la propia universidad pública sea escenario de roscas, clientelismos y, por tanto, de corrupción. En muchas facultades de las universidades públicas algunos estudiantes llegan con la firme intención de ganarse el afecto de la “vaca sagrada” de patio. Ese mismo que le puede abrir las puertas a una futura beca en el exterior, a un doctorado que le asegure un puesto de trabajo en la misma universidad en la que se formó o incluso en alguna privada. Lo que quiero resaltar nuevamente es que la cuestión de la universidad no debe ser vista desde un punto de vista de la cobertura y el la cantidad. La universidad en Colombia debe aspirar a ser élite científica proveniente de todos los sectores sociales colombianos

Opinión por:

sinopian

25 noviembre 2010 a las 12:35 AM
  

Pobre, dentro de lo pobre. No aporta, se queda corto en el verdadero análisis de la educación superior, de la pública, de la privada, de la importancia de la academia en el país. Enfoca equivocadamente ciertos problemas solo apuntándolos a la Universidad Nacional, de la cual es evidente: solo conoció el examen, por lo que lo que dice es solo una mera opinión. De acuerdo con algunos: cada vez más pobres los colaboradores.

Opinión por:

sinopian

25 noviembre 2010 a las 12:42 AM
  

Pobre, dentro de lo pobre. No aporta, se queda corto en el verdadero análisis sobre la educación superior, sobre la pública, sobre la privada, sobre el papel de la academia en el país.Enfoca equivocadamente ciertos problemas generales en la Universidad Nacional, de la cual es evidente, solo conoció impotente el examen. Un relato simple, lejos de ser una crítica con planteamientos. De acuerdo con algunos cada vez más pobres los textos de la sección.

Opinión por:

agzambranol

28 noviembre 2010 a las 5:31 PM
  

Pues compañero, yo soy estudiante de la Nacional y usted tiene toda la razòn. Usted es uno de esos genios que merece estudiar en la universidad, pero a la vez, uno de los que no se desencantara de esa utopía universitaria que llaman “universidad pública”. Es cierto, la universidad nacional de Colombia esta completamente minada de la burguesia colombiana. ¿Cómo pueden llamarle pública cuando el 90% de sus estudiantes son unos burgueses de mierda? En la universidad estudian todos aquellos hijos de familias muy bien acomodadas que quieren darse sus cinco años de activismo revolucionario, de ideas de igualdad y solidaridad con el pueblo y llegar en las noches a sus casas para que la empleada les sirva la comida. Son mas autenticos los estudiantes de los Andes, aceptan con orgullo su posición.

Opinión por:

cindycvre

1 diciembre 2010 a las 8:08 AM
  

excelente articulo.Afortunadamente logre pasar a la nacho y por eso APOYO totalmente lo que dice al final; he visto omo muchos compañeros han tenido que aplazar, cancelar y abandonar la universidad porque no hay con que pagarla…a pesarque es publica
y veo aun mas tristemente como la apatia se esta apoderando del estudiantado; que no cree les afecte la disminucion del presupuesto, la prohibicion de las chazas (de las cuales conozco a mas de 5 que se pagan sus estudios y susbistencias con el puesto..sin vender drogas ni nada de lo que aparece en la prensa)u peor aún, escuchando a algnos “burgueses aburridos” q ni conocen a chomsky y a marz…sino que hablan on los fundamentos de rcn y caracol y quienes llegan a decir (LO CUAL ME PARECE INSULTANTE)… a mi no me importa que pase con la u.

Opinión por:

seppuku7000

21 agosto 2011 a las 12:44 PM
  

Entré con beca y me retiré después de un año, en cualquier otra universidad no hubiera durado tanto, allí no hay futuro, en Colombia no hay futuro, el blog es acertado.

Buscar en este blog

Enlaces

  • Nacimiento y caída de la prensa roja en pdf
  • De fondo
  • Sueños de fútbol
  • La esquina del cuento
  • Desde mi punto de vista
  • Historia
  • Dedicatorias
  • El Caminante
  • Donde termina mi nombre pdf
  • Canción

Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.