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El Magazín

19

11

2010

elmagazin

El mercado de las ilusiones

Por: elmagazin

 

Universidad Nacional. Archivo.

Universidad Nacional. Archivo.

 

¿Quiere usted ingresar a la Universidad Nacional?

Stanislaus Bhor*

El mercado de la ilusiones

A las 7:00 a.m. la fila se movió hacia el sur del Liceo Femenino Mercedes Nariño. La hilera de aspirantes que se presentaba al examen de admisión de la Universidad Nacional ya daba tres vueltas a la misma manzana y envolvía el edificio en una gruesa capa de carne fría como los anillos de una pitón. Me ubiqué de último, en la cola de la culebra.  Algunos padres optimistas acompañaban a sus hijas, y algunas madres, a sus primogénitos. Los primeros beneficiarios de dicho examen eran, como cada año, los vendedores de café y cigarrillos que hicieron su agosto (no por café y cigarros, sino por los lápices y tajalápices para los que asistían inermes al duelo). Otros mercaderes que harían su feria a expensas de las ilusiones eran los vendedores de cursos preparatorios para próximas convocatorias en volantes que pasan de mano en mano con la interrogación que hace de entradilla a este reportaje “¿Quiere usted ingresar a la Universidad Nacional?”.

El padre de uno de los aspirantes contaba el caso de aquellos “genios” que se hacían pasar por funcionarios de admisiones de la Universidad Nacional y le aseguraban a los aspirantes de un curso preparatorio que por módica suma alterarían el resultado y los harían obtener el cupo: “No me pague ahora, sino cuando pase”, aseguraban. Eran otros tiempos de los que hablaba; los años 80s. La universidá, decía, publicaba la lista de admitidos internamente, antes de enviar los resultados a la prensa nacional. Los “funcionarios” al parecer estaban atentos a dicha publicación y si alguno de los aspirantes a quienes adiestraron resultaba seleccionado le alertaban vía telefónica antes de que el propio aspirante se enterara por la prensa: “Lo llamamos para que sepa que logramos ponerlo en la lista de admitidos”. No había truco. El admitido, agradecido por los buenos servicios del “funcionario”, ponía en duda su propio conocimiento, atribuían su ingreso a esos “buenos oficios” y al lunes siguiente desembolsaba el pago.

Al menos tres firmas de pre-icfes y dos de preuniversitarios pescaban en río revuelto esa mañana, porque de los 120.000 aspirantes anuales que se presentan a la Nacional sólo ingresarán 3.000 por semestre, y de los 60.000 que no pasan, saldrán los cupos del siguiente curso preparatorio en los 17 edificios que ofrecen adiestramiento en toda Bogotá.

Terror en el baño de las niñas

8:00 a.m. Interior del gimnasio femenino. El primer descubrimiento de un aspirante aterrorizado es que un en un colegio de niñas no hay baño de los niños. En vano intenté buscar uno, desocupado, y cuando iba en la tercera vuelta al zaguán del edificio (copiado de la mansarda de Oxford University), me di por vencido. Le pregunté a una señora del aseo que dónde podría orinar. Debió inspirarle lástima mi furor y mi desgarbo porque dijo, severa: “entre ahí, pero siéntese en la taza”. Entré. Cerré la puerta. Me senté en la taza, y oí la cantaleta de todas las madres al otro lado de la puerta: “los hombres no apuntan al hueco”. Dijo más cosas, que dos veces al año tocaba limpiar los baños con ácido muriático porque el orín de los aspirantes, cada vez más numerosos, manchaba la baldosa. Supe que era una reacción de género: la presencia de aspirantes hombres en un hábitat natural de mujeres amenazaba el orden y la limpieza.

Limpié la taza y busqué el salón número diez. Allí me esperaba un centinela con distintivos de la universidad; armado de planilla y con una ráfaga de alcohol acribilló mis manos. Supuse que era un tipo de alcohol con propiedades indelebles para evitar que los aspirantes apunten las fórmulas de la física en las palmas de las manos y hagan trampa, pero tres horas después, a la salida, cuando el centinela había agotado su munición y se tomaba un tinto, me acerqué a preguntar qué propiedades eran esas y me dijo que simple alcohol impotable para evitar el contagio de gripe porcina (ah1n1), que sigue matando en silencio en toda América Latina.

La silla de la suerte

Silla cuatro, fila tres. Hice una suma rápida de numerología elemental y descubrí que me había tocado el puesto siete, el de la suerte, y automáticamente mis manos dejaron de sudar, el ritmo cardiaco se relajó y mi sangre arterial fluyó tranquila: ganaría el examen. No había estudiado, ni repasado fórmulas, pero estaba listo. Aunque lo intenté, repasar fórmulas y conceptos me pareció un acto exagerado de optimismo. Preferí buscar señales en el destino. Hay, para casos similares, un amuleto infalible: Sartre, que no gustaba de los aviones, sólo se atrevía a volar si había una muchacha bonita en los asientos. Un agüero de viejo verde que él justificaba como una fe ciega en la juventud y en la belleza: en donde hay lozanía, todavía hay esperanza. Busco mi amuleto, pero no encuentro. Entonces repaso las inscripciones de la colegiala desconocida que calienta el mismo pupitre durante el calendario “A” del Gimnasio Femenino, para usarla como talismán.  Quiero un punto de fuga. Quiero fingir que tengo miedo. Quiero experimentar la fobia de un examen del que penden 5 años de la vida de alguien. Descubro que se llamaba Dayana, que le dicen, o usa para sí misma un apodo que la dibuja en mi mente con un hermoso juego de dientes blancos: “la ratona”. Está enamorada de un tal Camilo. El tal Camilo debe ser la sensación del Liceo Femenino, porque la envidia de las condiscípulas se ha enconado con Dayana y las ha llevado a matachinar su pupitre con una sentencia letal a los doce años: “Camilo le pone los cachox con Ximena”. En dos segundos imagino todo el drama de aquella pobre zagala: las penas de amor de colegio son el primer aviso de la desgracia por venir. Un drama que puede acabar en muerto o en embarazo, en ahorcamiento o en inyección letal de un químico no identificado. Un amor desdichado a la edad de las primeras aflicciones puede atar para siempre o desunir para siempre, acabar con una carrera universitaria, por un embarazo, qué se yo, por mil razones, por el hecho simple de estar situado en un nudo de caminos que pronto van a bifurcarse. Imagino los lagrimones y los dientecitos de leche de ratona apretujados mientras trata de borrar la infamia escrita con un resaltador. Trato de ayudarle a borrarlo, pero no puedo, porque el último aspirante tomó asiento y la puerta se cierra tras sus pasos, y la prueba se inicia y el reloj comienza a correr en contra de todos, en contra de mí.

El examen

8:00 a.m. Ciento veinte preguntas. Tiempo disponible: tres horas y media. Primer cuestionario: análisis de la imagen. Al parecer, la universidad pública colombiana está interesada en hombres y mujeres formados para una era ultra-mediática, educados para un mundo bombardeado constantemente por ráfagas de imágenes e información fracturada. Lamentablemente, parece que los colegios públicos no preparan para lo mismo; lo que hace que la comprensión de la imagen sea una disciplina inexistente para la mayoría de estudiantes que comparecen al examen. Según las teorías del desarrollo cognitivo, es difícil que un adolescente que no sea genio congénito antes de los 16 años desarrolle el razonamiento abstracto, fundamental, entre otras cosas, para entender el arte. La prueba de análisis de la imagen consiste en desentrañar el patrón de composición de poliedros, sus adicciones, supresiones y cambios a lo largo de una secuencia. Si al menos los estudiantes de los colegios públicos tuvieran una clase de apreciación cinematográfica semanal, supongo, con eso podrían encontrar herramientas para enfrentarse a las primeras diez preguntas de este cuestionario. Continúa prueba de física, que parece una ampliación del campo de batalla: el clásico esquema en que vemos un cuadrado que simboliza un peso X y que es empujado por una rampa a velocidad constante. Cinco preguntas se desprenden del esquema y de los valores dados de peso, distancia y aceleración. Lo único que parece novedoso de esta porción del cuestionario es que el diagrama no requiere soluciones directas. Si el aspirante sabe qué afirmación resulta falsa o verdadera es porque en algún rincón del cerebro las leyes de Newton y sus conceptos básicos están lo suficientemente interiorizados (y si el principio está interiorizado sólo haría falta una calculadora para resolver la pregunta que nunca me hicieron). Sigue Biología y Ciencias naturales. Ahora hay que leer una historieta sobre la formación de una cuenca hidrográfica: dónde nace un río, cómo se comporta en su precipitación y cómo van las aguas a dar al mar que es el morir. De su atenta lectura se podrá dar respuestas a preguntas de tipo: “qué significa una palabra técnica como pluviosidad”, y “cómo se controla la erosión”. A continuación, la prueba de química resulta tan sutil que en ningún momento se da cuenta el aspirante de haberla contestado: tras la exposición de cómo fabricar un bombillo casero con hilo de alambre, oxigeno y un vaso de agua, usted estará tan entretenido que responderá a todo (mientras imagina que al llegar a casa fabricará su propio circuito doméstico de energía, iluso). La prueba de matemáticas, álgebra y trigonometría sigue siendo mortal. Aquí sólo aplica el error, el cálculo, el resultado de operaciones aplicadas a un mundo ideal. Todavía no ha nacido el genio que enseñe a amar la vida a través de una ecuación (Pennac, Como una novela). Si sabe usted establecer una igualdad, la ley de los signos, y distinguir entre un número real de un natural, un fraccionario de un decimal, podrá enfrentarse a esta prueba. Yo, por supuesto, me di por vencido y salté a otro tema que sí me interesa. Historia es una prueba impregnada (como todo hoy) de bicentenarismo: por lo que pude apreciar, la figura de Antonio Nariño y su traducción de los derechos del hombre es el único hecho decisivo e insuficientemente ponderado de nuestra triste historia republicana. Menos mal que todos los presentes tienen cara de seguir la telenovela de los próceres que dan a las ocho de lunes a viernes. Que Dios los ampare. Sigue un cuestionario de diez preguntas que parece un crucigrama: aquí las respuestas se deducen lecturas sobre actualidad y el reciente acontecer mundial (lo mismo puede ser volcanes de Islandia o los terremotos chilenos). De ese cuestionario se desprenderán respuestas para áreas heterogéneas: ¿cómo reconoce usted la forma impersonal de la oración pasiva?, ¿el verbo de la oración principal? ¿El punto de ebullición del agua cuando la presión es X y la temperatura en grados Fahrenheit? Preguntas mixtas, para un saber holístico (risas). Finalmente, leeremos una historieta sobre el pueblo vikingo de donde emerge el ramillete de las últimas preguntas (Ciencias Sociales y Literatura). Es la prueba de fuego en que la universidad evalúa la comprensión de lectura y un conocimiento que debería dar parte sobre varios niveles de realidad y no sobre pobre memoria enciclopédica. La lectura empieza por hablar de lo bien que se fabrican niños en Islandia, de cómo son de independientes y se divorcian las mujeres vikingas sin cargos de conciencia, de cómo les viene dicha independencia de los tiempos de Olafo cuando los vikingos iban de vacaciones a México y las mujeres se quedaban solas y al volver a casa las encontraban felices con un nuevo marido, sin ningún rencor. Habla de cómo se puede cocinar un huevo en agua volcánica, de cómo los islandeses adoran los bancos y las tecnologías de las comunicaciones y el alcohol, y de cómo, según Borges, fue ese pueblo el que inventó la novela en las sagas nórdicas, mucho antes que Cervantes su Quijote…

Ganar o perder

Para ser honesto, me tiré el examen, pero conseguí la crónica. A las 11:30 a.m., mientras salía del edificio y veía las caras largas de aquellos a quienes no alcanzó el tiempo para las últimas veinte preguntas, recordé el último cuento de Borges “La flor de Paracelso” en que un aprendiz de alquimista le exige una prueba definitiva al mago para creer en la Gran Obra.

Paracelso frustra las ilusiones del aprendiz cuando se muestra incapaz de devolverle la vida a una insignificante flor marchita. El alquimista sólo atisba a decir en su defensa que la obra no importa, que el camino es la obra. Cuando el aprendiz abandona el recinto, decepcionado de su maestro, la flor revive en la mano de Paracelso.

Creo que la mayoría de los 120.000 aspirantes que acudían a ese examen eran como ese aprendiz de alquimista: atraídos por el oro y el espejismo de la Vida Eterna. Vivimos en un mundo donde todos los problemas se reducen al tú no eres, tú no tienes; el estado colombiano no puede garantizar a todos sus ciudadanos el derecho constitucional a la educación y, para completar el cuadro grotesco, hacemos parte de un país donde el trabajo no es el trabajo sino el contrato de trabajo. ¿Qué camino tomará cada uno de los aspirantes que se presentan hoy y no son admitidos a la rapiña de la oferta educativa? ¿Lo intentarán de nuevo porque la tercera es la vencida? ¿Y si no pasan, ni siquiera en la tercera? ¿La quinta nunca falla? ¿Se proclamarán ineptos y frustrados a la sexta? ¿Y los próximos 200.000 que se gradúen éste año de todos los colegios públicos y privados de Colombia? ¿Qué haremos cuando salgan los resultados en prensa y no hallemos nuestro código entre los códigos de admitidos? ¿En qué se convertirán los próximos 5 años de vida ya no destinada a prepararse para producir sino a producir de lleno sin preparación alguna? ¿La universidad de los taxistas, que no es universitaria, como capciosamente reza la parte final del slogan? ¿Qué tal un préstamo bancario con el que podamos graduarnos de una universi-TK y pagar cuotas de por vida para disfrutar de un título profesional que hará aumentar el prestigio pero que no garantiza la obtención de un empleo? ¿Qué tal alistarse en la milicia, en “la empresa más grande de Colombia”, que es la de la muerte, según reza en entrelíneas el otro slogan? ¿Quién da más? ¿Dinero fácil, rápido y sin complicaciones? ¿”Quién quiere ser millonario”? ¿Mula del narcotráfico? ¿Vendedor en semáforos? ¿Guerrillero? ¿Paramilitar de “nueva” generación? ¿Sicario? ¿Senador? ¿Alcalde? ¿Concejal? ¿Obrero de la rusa?

¿Y si tenemos la desgracia de ser admitidos? ¿Qué pasa con los seis mil estudiantes que desertan al año de la universidad pública? ¿Los pobres privilegiados que se van porque no tiene para pagarse los pasajes del bus diario ni el almuerzo ni los cigarrillos? ¿Y los que se quedan, los burgueses aburridos que leen a Weber, a Marx, a Marcuse, a Gramcsi, a Lacan, a Chomsky, a Derridá y luego reclaman cambios sociales en voz baja a sabiendas de que un cambio real los obligaría a pegar ladrillos y lavar los platos ellos mismos? ¿Qué haremos en ese país utópico donde haya cincuenta mil profesionales a las puertas de un edificio, aspirando a dos vacantes?

Ser rechazado es un desastre. Pero ser admitido también lo es.
————————————————————————————————

(*) Stanislaus Bhor. Blogger. Acaba de recibir en México el Premio Latinoamericano Sergio Galindo a primera novela. Publica una crítica ácida de libros todas las semanas en www.unahogueraparaqueardagoya.blogspot.com

Categoria: De fondo

TAGS: Universidad Nacional

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Opiniones

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Opinión por:

daniaristi

21 Noviembre 2010 a las 11:01 AM
  

No basta con tan solo desearlo hay que esforzarse y perseverar. Jamás fue y será un desastre ser admitido a la mejor Universidad, lo ideal sería que todos los que se presentan pudieran estudiar porque supongo que eso es lo quieren: ESTUDIAR. aunque creería que si así fuera las tasas de deserción serían aún más altas. No por pobres o dificultades económicas, solo que si en el colegio el estudio no fue la prioridad tampoco lo será en la universidad. (probable). No es el mejor colegio o formación quien decide quien ingresa a la u. Es un conjunto de factores empezando por las metas y anhelos que se traza y se siembran en cada persona, sueños que se alimentan en el nucleo familiar. Como me dijo una gran maestra (de la u por cierto) “yo solo quería saber hasta donde puedo llegar” en esa ruta voy

Opinión por:

calvin

21 Noviembre 2010 a las 10:56 AM
  

tiene que liberarse del convencionalismo, que infortunadamente es muestra de las ganas de criticar y no aportar, es decir, tan solo hacer la pregunta y no responderla.
Ahora, respecto a las personas que creen que la nacho es lo mejor de lo mejor, no se equivoquen si es buena Universidad, estudio alli, sin embargo desconocer los aportes de las us fifis o us de clase media como catolica, libertadores etc no es mas que una muestra de elitismo intelectual, no muy distante del clasismo de algunos gomelos. Lo digo por conocimiento de causa, ya que por cosas de la vida pare en una U gomela hace tiempo y la verdad la educacion que alli me dieron no era tan distante a la d ela nacho, en algunos casos mejor, pero cabe anotar que todo es cuestion de enfoques y no de patentes.

Opinión por:

daniaristi

21 Noviembre 2010 a las 10:54 AM
  

Por mi parte puedo decir que salí de un colegio público (muy malo), presenté el examen y al igual que todos mis compañeros y otros 100.000 (ó más) que casi por ritual presentamos el examen a portas de graduarnos: No pasamos… Al ver los resultados era evidente que mi nivel estaba muy por debajo de los que eran admitidos. (yo si miré y analicé eso, muchos solo esperan que por milagro su codigo salga en la lista, ni siquiera ven eso). Así que con base en ese examen me preparé por cuenta propia, estudio autónomo que se reflejó al año cuando por fin logré pasar… Ahora mis hermanos y varios amig@s también lo están. Ha sido difícil, empezando por el martirio de viaje de más de hora y media para tan solo llegar a la u….

Opinión por:

calvin

21 Noviembre 2010 a las 10:51 AM
  

Aunque el anterior texto sea una crónica, no disculpa al autor el olvidar escribir sobre la tonteria que represento para el haberse presentado a la Nacho(a sabiendas que ser admitido era un desastre);no doy fe siquiera de que este señor se haya presentado o haya tomado la cronica de alguien mas, sin embargo, los puntos vitales a los que quiere llegar, como la covertura educativa, la tramitologia o la ineficiencia en la educacion publica, requiere de un tipo de texto distinto( si de increpar se trata) puesto que su narracion mas que advertir con peso , se diluye en contradicciones y amarguras. Ademas, su opinion en contra de los “gomelos” parece ser producto de un clasismo, manifestado en balances inocuos y generalizados. Empero, su cronica no es mala , pero creo yo que para construir —-

Opinión por:

fgonzalezp

21 Noviembre 2010 a las 10:30 AM
  

Me acuerdo perfectamente de la situacion de ansiedad antes, durante y despues del examen, pase la segunda vez que me presente y para todos lo que critican, estoy convencido que la universidad tiene un nivel de pregrado excelente, muy buena planta de profesores, pero sobre todo muy buenos estudiantes, y lo se por que he tenido la oportunidad de trabajar con colegas de muchos paises y mirando a mis compañeros de promocion y tal vez al menos la mitad estan becados en el exterior y el resto entre trabajando y rebuscando desarrolar sus propia carrera como independientes. La verdad es una lastima que los profesionales de tan alta calidad (incluyendo mas Univ. de Colombia) esten por fuera del pais.

Opinión por:

publius

21 Noviembre 2010 a las 10:11 AM
  

Definitivamente LO MEJOR de la nacho son los profesores y el campus, LO PEOR son los drogos y los capuchos que se tiran los semestres y que no valoran el gran privilegio de pocos de estar en esta histórica alma mater.

Opinión por:

colonboy

21 Noviembre 2010 a las 10:06 AM
  

Cuál es el problema con este asunto de estudiar? Si no pueden ingresar en las universidades locales, entonces vállense para panamá a estudiar. Al fin y al cabo, trabajos no hay, así que es mejor ser un cantante como Shakira, un reguesero o rapeador. http://www.digitalundivide.com/internet-radios/colombia—la-x2-live—salsa-p-al-que-sabe

Opinión por:

chrihern

21 Noviembre 2010 a las 9:49 AM
  

Es mejor pasar a la nacho: termina uno dandose cuenta que no es tan grandiosa. Peor destino de aquel que alimenta el “que hubiese pasado si yo hubiera pasado” ese que termina contribuyendo en gran manera al prestigio de la nacho: porque siempre es mejor creer que se lucho y perdio en franca lid a perder contra otros bisoños apenas mejores que uno.

Opinión por:

Tweets that mention El mercado de las ilusiones « | El Magazín | Blogs | ELESPECTADOR.COM -- Topsy.com

21 Noviembre 2010 a las 9:47 AM
  

[...] This post was mentioned on Twitter by JORGE MEZIAT RESTREP, Psicoanálisis. Psicoanálisis said: El mercado de las ilusiones – ElEspectador.com http://bit.ly/ceRlNO [...]

Opinión por:

jcuv

21 Noviembre 2010 a las 9:35 AM
  

¿Y si hubiera pasado qué? Estoy completamente convencido de que no hubiera escrito esa diatriba contra la educación de la última parte, que parece más la manera de desahogarse de un frustrado intento de acceder a la universidad que un verdadero análisis de la situación educativa en el país. Además, si el autor no está realmente convencido del sistema educativo en Colombia, ¿para qué se presentó al examen de admisión? Se habría ahorrado el dinero de la inscripción. Y no habría escrito un artículo tan mediocre que no termina siendo ni crónica ni análisis ni crítica sino un sancocho de todo eso (mal cocinado, por cierto).

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hermannhesse

21 Noviembre 2010 a las 9:12 AM
  

El problemas es serio. A medicina pasa el 1% de los aspirantes, La universidad tiene cada vez menos presupuesto y debe aumentar la cobertura. El examen de admisión que supone un buan grado de dificultad, sirve de filtro para que pasen aspirantes de colegios con mejor preparación, que no son los distritales o nacionales.

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llaneroblanco

21 Noviembre 2010 a las 8:03 AM
  

COMO BIEN LO DICE: “NO ESTUDIO” AHI ESTA EL PROBLEMA, QUIERE PASAR CON CHEQUERA? O POR RECOMENDACIÓN? EL TITULAR HABLA SOBRE LOS SITIOS QUE ASEGURAN AYUDAR A PASAR A LA U.N. Y SE DEDICA ES A ATACAR A LA U.N. Y SU EXAMEN SIN ESTUDIAR. BUENO, PUES QUE SIGA VENDIENDO LIBROS PARA QUE REUNA BILLETE Y ESTUDIE EN LOS ANDES O JAVERIANA Y SALGA DE NARCO PRESIDENTE….

Opinión por:

jostik

21 Noviembre 2010 a las 7:33 AM
  

HE AHÍ UN NUEVO DESAFIO PARA EL GOBIERNO QUE RECIÉN COMIENZA. A COLOMBIA LE FALTAN POR LO MENOS 5 UNIVERSIDADES NACIONALES COMO LA DE BOGOTA, AHÍ ESTÁ LA CLAVE PARA LA PROSPERIDAD. SERÁ QUE LOS 8 BILLONES ANUALES QUE BOTÓ EL PAYASO ANTERIOR EN GUERRA, SE PODRÁN REINVERTIR EN ESTE PROYECTO?

Opinión por:

estudiante_msn

21 Noviembre 2010 a las 6:00 AM
  

Un detalle más: los anuncios de cursos dicen engañosamente “con profesores de la universidad nacional” cuando en realidad los que enseñan acaso son estudiantes de primer o segundo semestre.
Por lo demás, la crónica es agradable y ajustada a la miseria de un país que vive de ilusiones

Opinión por:

pqop

21 Noviembre 2010 a las 5:04 AM
  

Tambien se le olvidó narrar al respecto de los estudiantes , que pasan el examen de la universidad publica y depues de algunos pocos años de lavado cerebral de la propaganda izquierdista, se retiran para ingresar a las milicias o a calzar un par de botas de caucho para vivir huyendo de las bombas que los aviones tiran en la selva…..

Opinión por:

enrique-perea

21 Noviembre 2010 a las 4:03 AM
  

Qué los egresados de la universidad no consigan trabajo, es común a todas las personas que en Colombia tratan de conseguir como ganarse la vida.
Esto es el resultado de un país manejado por tinterillos que presumen de estadistas (y además el 75% de los colombianos se tragan la mentira) o por personas de las calidades intelectuales de Diego Palacios, el pinche Arias o parlamentarios tan inteligentes como Venus Albeiro Silva o Roy Barreras, que cada vez que hablan hacen reir por sus ridículos planteamientos.

Opinión por:

seudoeconomista_analiza

21 Noviembre 2010 a las 3:43 AM
  

…la calidad de los escritos va de mal en peor.

Opinión por:

seudoeconomista_analiza

21 Noviembre 2010 a las 3:42 AM
  

… más difíciles de latinoamérica, ante lo cual, acceder es un reflejo de la calidad de estudiantes ingresan. tercero, como se puede apreciar en el desarrollo del escrito, el autor sólo muestra el lado negativo de la universidad pública del cual todos sabemos y se toma la labor de investigar los puntos favorables que tiene ella, por ejemplo, la investigación en Colombia es realizada por la universidad pública que genera 3 veces más investigación que las universidades privadas y cuarto el problema no es la universidad pública sino el Estado que ha dado prelación a darle un fusil que darle un lápiz y un cuaderno a los colombianos de bajos recursos del campo y la ciudad. Para finalizar, debo decir que esperaba más de este documento, pero llego a la conclusión de que en este diario …..

Opinión por:

seudoeconomista_analiza

21 Noviembre 2010 a las 3:30 AM
  

El cuerpo del documento no es coherente con el título del mismo, lo que muestra que el autor primero escribió el título y luego el documento (grave error). Ahora, hago varias críticas al documento en sí: primero, afirmar que es similar pasar y no pasar es un desastre es reflejo del verdadero desconocimiento de la universidad pública y de algo que mal o bien existe en la Universidad Nacional el bienestar universitario (bono alimentario, auxilio de transporte, fraccionamiento, monitorias, etc), permitiendo subsanar algunas falencias. Cabe anotar que no todos los desertores de la universidad pública lo son por no tener plata, tambien hay vagos. segundo, las personas que han pasado el examen de la Universidad Nacional tienen su mérito porque este es uno de los exámenes de admisión…

Opinión por:

ameriquelatine

21 Noviembre 2010 a las 2:41 AM
  

Primera vez que leo una cronica suya. Me encanto su estilo y contenido. Leere su blog y me encantaria leer su novela con la que gano el premio. Felicitaciones por éste.

Opinión por:

vincenzo-portapicella

21 Noviembre 2010 a las 2:20 AM
  

Preguntas de textura: dril, seda; melón,patilla…

Opinión por:

diegorcb

21 Noviembre 2010 a las 2:07 AM
  

Una basura, cero aporte, según el autor es peor tener la posibilidad de estudiar q ser taxista o recolector de basura

Opinión por:

crimsonking

21 Noviembre 2010 a las 1:20 AM
  

Felicitaciones por el escrito!

Solo quiero agregar que para pasar este examen solo hay que leer detenidamente. No es la gran cosa, se los aseguro.
La imagen mia y de mis compañeros es contraria a lo que se imagina la mayoria. Se los aseguro.

Opinión por:

cabrandt

21 Noviembre 2010 a las 12:31 AM
  

buena cronica, lo unico claro es que quieranlo o no, y asi les duela en el alma a algunos , la universidad nacional de colombia es no solo la mejor si no la unica institucion de educacion superior en el pais, asi los envidiosos tilden a los estudiantes de revoltosos, izquierdistas….etc, a la nacional pasan muy pocos, en primer lugar por la falta de apoyo del gobierno a la educacion publica y en segundo lugar por que solo admiten a los mejores entre los mejores, en la nacional no vale la plata, vale la logica y el racionamiento que tenga el aspirante para aplicar los conocimientos aprendidos en el colegio.

Opinión por:

saularboleda

21 Noviembre 2010 a las 12:12 AM
  

Interesante y desesperanzador.

Opinión por:

paschasius

20 Noviembre 2010 a las 8:39 AM
  

Interesante descripción. Refleja bien la situación por la que han pasado muchos. Y lo que les espera.

Opinión por:

orlando-tinoco

19 Noviembre 2010 a las 4:58 PM
  

Excelente crónica, felicitaciones. La gocé.

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