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12
06
2013
Berta Lucia Estrada Estrada

LAS HADAS EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

Por: elhilodeariadna

Los cuentos de hadas son, según Bruno Bettelheim, una supervivencia de antiguas religiones paganas, que se negaron a desaparecer con la imposición del cristianismo a todo lo largo de la Alta y Baja Edad Media. Si acogiésemos esta teoría  estaríamos hablando de un gran sincretismo religioso. La creencia en hadas está inmersa en lo más profundo de la memoria colectiva. Los pueblos europeos, y en especial las comunidades rurales, han conservado una gran riqueza de tradiciones relativas a estos seres que adoptan una gran variedad de formas y que pueden ser buenos o malos, perjudiciales o benéficos. Para protegerse de ellos, o para ganarse su favor, hay amuletos, gestos, rituales, etc., en los que la gente confía ciegamente. Y es que la relación entre hadas y humanos es muy compleja, puede haber una mutua dependencia y estar regidas por unos parámetros fuera de lo cotidiano, ya que el mundo de las hadas tiene sus propias leyes, muy distintas de las nuestras.

Existen crónicas de principios del siglo XII en las que aparecen cuentos donde las hadas tienen un rol importante. En algunos lugares de las Islas Británicas, el folklore relativo a las hadas es de una riqueza impresionante y hasta cierto punto sigue aún vivo; al menos dentro de los corazones de sus habitantes. El mundo de las hadas está inmerso en un mundo pletórico, lleno de magia, de encanto; yo diría que representan, más que ningún otro, la literatura infantil de todos los tiempos. Con ella nos llenamos el alma de ensoñaciones, de fantasías y la vida se nos vuelva más placentera, son también una invitación a la reflexión y al conocimiento; o más bien, a la transmisión de la rica tradición oral de los pueblos, en este caso del pueblo europeo.

En un cuento de Andersen se fusionan los mitos griegos y judeocristianos con los cuentos populares de la Edad Media, me refiero a la narración titulada “El Jardín de las Delicias”. Allí podemos asistir al paraíso perdido, pero también a una variante del mito de Orfeo y Eurídice; al mismo tiempo que encontramos un personaje mágico que aparece en muchos cuentos occidentales: el viento. No hay que olvidar que los griegos le rendían un culto especial a Eolo, el dios de los vientos. Con la llegada del cristianismo Eolo ya no sería considerado un dios, sin embargo se negó a desaparecer de la tradición oral. Bajo la figura de un ser benefactor, se introdujo de lleno en los cuentos de hadas.

El viento se encuentra en una bella narración de origen escandinavo, conocida con el nombre “Los regalos del Viento del Norte”, por otra parte este viento juega un rol muy importante en el duro invierno europeo. En diciembre, cuando comienzan a haber oleadas de frío intenso, la gente siempre alude a la llegada del viento del norte. En “El Jardín de las Delicias” uno de los principales personajes es el viento del este, y al igual que el viento del norte es un personaje benéfico que está a nuestro lado para ayudarnos a superar las pruebas necesarias para nuestra integración a la comunidad, y para que seamos aceptados por ella. Su protagonista, un joven príncipe, es llevado por su amigo, el viento del este, a un lugar provisto de una belleza paradisíaca, pero para poder quedarse allí debe superar una dura  prueba iniciática; en este caso preciso el encuentro con un hada de inconmensurable hermosura. El príncipe, como es lógico suponerlo, queda inmediatamente prendado de ella. Sin embargo, la prueba consiste en poder resistir al llamado insistente del hada, el cual se repite una y otra vez, sin que el príncipe pueda sucumbir,  ni siquiera una vez, de lo contrario el tendrá un castigo ejemplar:

“Todas las noches… te diré:”Acompáñame”… Guárdate de hacerlo; no te muevas; a cada paso que dieras, serías menos fuerte para resistir mi llamada… te llamaré y te invitaré a seguirme con mi mejor sonrisa. Por última vez, te digo: no me escuches. Todas las noches, durante cien años, haré lo mismo; cada vez que logres resistir a mi fascinación, tu fuerza aumentará y pronto no pensarás en violar la prohibición”.

En el mito griego de Orfeo y Eurídice, el joven músico desciende al Hades para rescatar a su amada de las sombras, y regresar con ella a la tierra. Su deseo le será concedido, pero antes tendrá que pasar por una prueba, en el tiempo que dure su ascenso hacia la luz, Orfeo no podrá mirar nunca hacia atrás para corroborar que su esposa lo sigue, so pena de perderla para siempre:

“Eurídice saldrá precedida de Orfeo; éste no podrá verla hasta que ambos hayan salido del reino de las sombras. Si se vuelve para mirarla, Eurídice ya no podrá seguirlo. Se la devuelvo con esa condición”. (Mitos y Leyendas – Editorial Codex, 1963, Tomo III, Pág. 35)

En los dos casos la prueba es clara, debe tener confianza, voluntad, perseverancia y fortaleza, la falta de una de ellas sería la perdición para los dos jóvenes. En el caso de “El Jardín de las Delicias” el príncipe termina por sucumbir a los encantos del hada y en el mito griego Orfeo se da vuelta, aunque sólo sea por la fracción de un segundo, para comprobar si su amada lo sigue. En los dos relatos el castigo por haber violado las reglas sagradas de la prueba no se dejan esperar. En el primero aparece el ángel de la muerte para llevarse al príncipe trasgresor y en el segundo es Orfeo quien ya no recuperará nunca a Eurídice, ésta seguirá hasta el fin de los tiempos en el Reino del Hades, es decir en el reino de la muerte.

No todos los cuentos de hadas se remontan a la tradición oral del Medioevo. En la actualidad podemos leer a autoras como Catherine Paterson, con su obra “Igual al rey”, en la que desarrolla, además, una visión de perspectiva de género; con esta obra obtuvo el Premio Hans Christian Andersen. También me refiero a la brasileña Marina Colasanti, con su extraordinario obra “Lejos como mi Querer y otros cuentos” y a la argentina María Teresa Andruetto (Premio Hans Cristina Anderson), con su libro “El Anillo Encantado”, entre muchos otros.

* Nota: El artículo que hoy les presento hace parte de un libro de ensayos que escribí sobre la literatura infantil y juvenil titulado … de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos, Ble Ediciones – Manizales- 2008. En este blog ya les he presentado otros capítulos que hacen parte del libro en cuestión, es el caso de un artículo sobre las brujas y otro sobre el músico y el poeta. También se encuentra gratis por Internet, me refiero al libro en cuestión.

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Opinión por:

swhelpley

14 junio 2013 a las 10:27
  

Anoche veia como mi madre le enseñaba a rezar a mi hija de dos años, y la encomendaba al Angel de la Guarda, para que no la desamparara. Y pensaba en su texto, si este angel no es una version muy cambiada de las Hadas buenas, que nos llego a traves del catolicismo, un catolicismo que ademas destruyo la base magico religiosa de los indigenas, y nos dejo solo unos cuantos personajes como el Mohan o la Madremonte. Es curioso como ha pervivido esa tradicion en Inglaterra, de hadas, gnomos, elfos, y demas; supongo que el aislamiento de esta ha ayudado. Muy interesante texto, lo buscare en internet.

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