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Archivo de agosto, 2011

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08

2011

Berta Lucia Estrada Estrada

1911-2011, CIEN AÑOS DE LUCHAS Y REIVINDICACIONES DE LA MUJER

Por: elhilodeariadna

 

Clara ZetkinClara Zetkin (1857-1933) 

Por: Berta Lucía Estrada

Escritora y crítica literaria 

  En estas últimos días hemos escuchado a la senadora Liliana Rendón dar una serie de afirmaciones que demuestran  hasta que punto una persona que ha pasado por una universidad, y que  ha llegado a ocupar un puesto de tanta importancia como es el de congresista, no acaba de entender que si ello ha sido posible es gracias  a las luchas de millones de mujeres que la han antecedido y que han hecho cambiar la legislación patriarcal y machista  que impedía la educación superior para la mujer. Sus declaraciones “soy femenina, pero no feminista”, entre otras bastante desafortunadas, sólo reflejan el desconocimiento que muchas mujeres colombianas tienen sobre el feminismo y como siguen perpetuando desde sus hogares el machismo que tanto daño nos ha causado. Para la muestra pienso en un artículo publicado en la revista Carrusel del diario eltiempo.com (20.02.2011), en el que se resaltaba  la siguiente afirmación: “No son feministas que buscan reivindicarse frente al mundo apabullante de los hombres”), frase escrita con relación a cinco escritoras de un nuevo género al que han denominado “chik lit”, y del cual haría parte Isabella Santo Domingo. No sé si ella es antifeminista, lo que sí sé es que yo siempre me he considerado feminista, sin que me avergüence de ello o lo oculte. Por el contrario, he tratado que mi postura sea de carácter público, puesto que considero que la reflexión sobre la condición femenina y la investigación sobre su historia, son necesarias a la hora de entender el complejo mundo en el que vivimos. El desconocimiento de la historia nos condena a repetir infinitamente los mismos errores y las mismas injusticias. El desconocimiento del pasado nos impide comprender el presente, e impide, igualmente, que nos proyectemos al futuro. No en vano se dice “que él que ignora el pasado, está condenado a repetirlo”.

Y la historia de la humanidad, léase historia política, social, religiosa, económica, artística, cultural, está viciada de argumentos y posiciones que dejan por fuera la visión del mundo de la mujer; como si ella simplemente no existiera, o no pensara, o no trabajara. Y creer en este mito es ignorar una serie de acontecimientos que han hecho posible que la mujer occidental participe hoy en día en procesos políticos, culturales, educativos, o científicos, entre otros. Si hoy en día la mujer puede votar, elegir sus gobernantes, o ser elegida; si puede decidir cuántos hijos tener y cuándo, es gracias a las luchas que llevaron mujeres como Clara Zetkin (1857-1933-sufragista y de quien hablaré más tarde), o Margaret Sanger (1879-1966) quien había ejercido como enfermera en la primera guerra mundial y que luchaba por dar a conocer a las mujeres las ventajas de la planificación familiar. Gracias a ella es que hoy en día gozamos de la píldora anticonceptiva, puesto que financió la investigación llevada a cabo por el Dr. Gregory Pincus; investigación que hizo posible la creación de la píldora anticonceptiva y que salió al mercado en 1965, la misma que cambiaría para siempre la vida de millones de mujeres y estoy segura qu también cambió  la vida de la Sra. Rendón; aunque ella no esté consciente de ello. Mujeres feministas han existido siempre, desde Diotima de Mantinea, sacerdotisa y filósofa, maestra de Sócrates, o Aspasia de Alejandría, pasando por la emperatriz Teodora o por Hildegarda de Bingen o por Eloísa o por Sor Juana Inés de la Cruz. Mujeres que dejaron una huella enorme en la historia de la búsqueda del conocimiento; así la historia escrita por los hombres, para los hombres, las haya borrado de un plumazo. Y si bien la revolución sexual de los años 60 y 70 del siglo XX fue posible gracias a la píldora anticonceptiva, solemos pasar por alto la otra revolución que influye en el día a día, la conquista del sufragio femenino, así como la Revolución Industrial y el derecho a la educación. Los derechos inalienables como ciudadanas solo fue posible hacerlos valer después de llevar a cabo luchas de gran magnitud. Me refiero al derecho al voto; el mismo que ha llevado a Liliana rendón al Congreso de la República. La primera en reivindicarlo fue la francesa Olimpia de Gouges (1748-1793). En 1843 Flora Tristán, abuela de Paul Gauguin (1848-1903), pero sobre todo precursora de la emancipación de la mujer en Francia, redactaba un discurso dirigido a los obreros, en el que los llamaba a reflexionar sobre la igualdad; aludía que ésta comenzaba con la igualdad de sexos y el respeto hacia la mujer. La lucha por el derecho al voto si bien fue notoria en las clases burguesas francesas, no lo fue en las clases populares. La clase obrera no participó y en los campos simplemente ni se hablaba de ello. No obstante, Flora Tristán luchó por los derechos de la clase trabajadora y de la mujer. La lucha por la emancipación de la mujer encontró enemigos de la talla de Proudhon (1809-1865), quien argumentaba que la igualdad entre los dos géneros sería “el fin de la institución del matrimonio, la muerte del amor y la ruina de la raza humana”; y que por lo tanto “no hay otra alternativa para las mujeres que ser amas de casa o prostitutas”. Afortunadamente había voces masculinas que ya profundizaban en la importancia de la inclusión de la mujer; me refiero a Federico Engels (1820-1895) y Carlos Marx (1818-1883), quienes proclamaban que la emancipación de la clase obrera tenía que ir acompañada de la emancipación de la mujer y de su independencia económica.
El derecho al sufragio, fue una lucha larga y ardua  llevada a cabo por mujeres de diversas nacionalidades y culturas,  pero unidas por un único deseo: ser reconocidas como parte activa de una sociedad democrática, lo que quiere decir que sus derechos civiles les fueran acordados. En España emerge la figura de Emilia Pardo Bazán (1851-1921), que si bien reconocía que en el siglo XIX se habían logrado avances considerables en el campo de la cultura y de la política, y que se reconocía la libertad de cultos; ponía sin embargo el dedo en la llaga al denunciar que el tema de la emancipación de la mujer había sido ignorado por los legisladores. En Estados Unidos surgieron las figuras de Matilda Electa Joselyn Gage (1826-1898), Susan B. Anthony (1820-1906) y Elizabeth Cady Stanton (1815-1902). Otra sufragista importante fue Alice Paul (1885-1977), una de las primeras mujeres en asistir a la universidad. Estudió sociología en la Universidad de Pensilvania y luego viajó a Londres para hacer un doctorado en economía y ciencias políticas. Fue una gran defensora del sufragio femenino y en 1916 fundó el Partido de Mujeres (NWP, por sus siglas en inglés). Luchó por incluir en la Constitución de 1923, una enmienda para que el derecho a la igualdad de la mujer, frente a los derechos del hombre, fuese aprobada. La enmienda fue incluida en 1972, cinco años antes de su muerte. Junto con Alice Paul luchó otra gran mujer, Lucy Burns (1879-1966), juntas enfrentaron a la sociedad de su época y la prisión. Todas estas mujeres lograron una ruptura radical con las costumbres de su época y sembraron las bases de la sociedad contemporánea. Y si bien cada sufragista jugó un papel clave en la reivindicación de los derechos políticos de las mujeres, debe destacarse a la alemana Clara Zetkin, creadora del Día Internacional de la Mujer. Normalmente se ha creído que el 8 de marzo conmemora el incendio en el que habrían perecido 129 obreras de una fábrica textil de Nueva York, Estados Unidos, incendio que habría sido provocado por el dueño para acabar de raíz la huelga inminente de las trabajadoras que luchaban por mejores condiciones laborales y el cual tuvo lugar en 1857. Sin embargo, hay otra fecha que alude también a una fábrica ardiendo con 146 obreras dentro, la mayoría de ellas de origen judío e italiano, es la del 25 de marzo 1911. Incendio que habría sido provocado por un corto circuito y en las que las empleadas quedaron atrapadas. Pero en realidad quien concibe el Día Internacional de la Mujer, es esta valiente mujer llamada Clara Zetkin, quien había ingresado al Partido Socialdemócrata en 1881 y en 1890 creó la sección femenina del partido. Luego pasó a formar parte del partido Comunista Alemán. En la Primera Guerra Mundial se unió a un movimiento pacifista con su amiga y colaboradora Rosa Luxemburgo (1870-1919) y en 1915 realizó en Berlín una Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas contra la Guerra. Su actividad militante y su posición antibélica la condujeron varias veces a la prisión. Fue una férrea defensora de los derechos de la mujer y de su derecho al sufragio universal. Clara Setkin presenta una propuesta en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que había sido llevada a cabo en agosto de 1910, y cuya idea había surgido por el Woman’s day, que venía celebrándose en Estados Unidos desde 1908 por las sufragistas, como una clara reivindicación de sus derechos a ser consideradas ciudadanas de primera y dejar a un lado la errónea imagen de ama de casa que el ala conservadora y religiosa había defendido hasta la saciedad: la mujer como garante de la reproducción y conservación de la familia; negándole la participación en procesos económicos, políticos, culturales y sociales.
Es así como el 19 de marzo de 1911 se lleva a cabo la primera celebración del Día Internacional de la Mujer; en 1914 la fecha se pasa para el día 8. Otro acontecimiento importante, silenciado por la historia oficial, es la protesta de las mujeres rusas el 8 de marzo de 1917, a causa de la escasez de alimentos, lo que desencadenó el movimiento de masas conocido como la Revolución de Octubre del mismo año. En 1975 la ONU, declara, sin hacer alusión a este acontecimiento, el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer y reconoce la figura de Clara Zetkin como su creadora. El 19 de marzo de 1911 pasó a la historia como una jornada donde más de un millón de mujeres, en diferentes ciudades europeas, salió a la calle para exigir su derecho al voto, a la educación y al trabajo y en la que también se denunciaba la discriminación laboral. La manifestación se había llevado a cabo, exitosamente, en Alemania, Suiza, Dinamarca y Austria, lo que mostraba a qué punto la mujer era capaz de aglutinar fuerzas y de hacer valer sus derechos. No obstante, las mujeres que combatían la inequidad y el sometimiento ancestral al poder masculino eran muy pocas. La mayor parte de la población femenina occidental no participó y cuando lo hizo fue en su contra. Es el caso de la Liga Nacional de Mujeres Anti-Sufragio, creada en 1908, y presidida por la novelista Mary Ward (1851-1920), tía del escritor Aldous Huxley (1894-1963). La Liga rechazaba de plano el derecho al sufragio de las mujeres, con argumentos tan traídos de la cabeza, como era el de “no querer aceptar más cargas de las ya impuestas”. El derecho al sufragio femenino no fue otorgado fácilmente, ni se dio al mismo tiempo en todos los países. El primer país en otorgarlo fue Nueva Zelanda en 1893, seguido de Australia en 1901. En Europa, fue Finlandia en 1906, España en 1931, Francia en 1957 y Suiza en 1971. En América, el primer país en concederlo fue Canadá en 1918 y Estados Unidos en 1920. En Colombia en 1954 -paradójicamente fue bajo la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla que este derecho fue otorgado a las mujeres-. Y mientras todas estas luchas se daban, los hombres seguían insistiendo en sus prerrogativas patriarcales, como lo siguen haciendo hoy en día. Los salarios de las mujeres siguen siendo inferiores al de los hombres, sin tener en cuenta ni la formación ni la capacidad de unos y otros. La jornada laboral de la mujer sigue siendo más larga que la del hombre, ya que el trabajo de la casa, el cuidado de los hijos, la supervisión de los deberes escolares, siguen estando en gran medida en manos de la mujer. La mujer conquistó el derecho a la educación, a trabajar fuera del hogar y a ganar un salario que le permitiese mejorar su nivel de vida y el de su familia; pero al mismo tiempo incrementó su tiempo de trabajo. Y si hago esta acotación, es para afirmar que aún nos queda un largo camino para recorrer, que debemos seguir luchando por nuestros derechos, pero sobre todo que debemos educar a nuestros hijos con una conciencia de igualdad y de respeto; ya que muchas veces somos las mismas mujeres las que perpetuamos la tradición de una sociedad machista, intolerante e injusta¸ como es el caso de la senadora Rendón.

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21

08

2011

Berta Lucia Estrada Estrada

KIRMEN URIBE

Por: elhilodeariadna

Bilbao-New York-Bilbao

Berta Lucía Estrada Estrada*

“Vojtech (Jasny) me dijo una frase: “Nada ocurre en vano””. (Bilbao-New York-Bilbao. Editorial Seix Barral S.A. 2009, página 156). La lectura de esta sabia sentencia, con la cual se puede, o no, estar de acuerdo, me hizo pensar en Ernesto Sábato y en todas las veces en que insistió en que la casualidad no existe. Este libro, cuya acción transcurre en un vuelo transoceánico, lo adquirí en abril del 2010 en el aeropuerto de Barcelona, mientras hacía una escala técnica. Primera “coincidencia”. En ese momento estaba leyendo toda la obra de un autor ya desaparecido y en uno de sus libros emblemáticos el tema central gira alrededor del mar, de los barcos y de los marineros. Segunda “coincidencia”; por lo demás bastante extraña. Al ver la obra Bilbao-New York-Bilbao, en la librería del aeropuerto, me asaltó el recuerdo de haber escuchado en la TV española que había obtenido dos premios bastante importantes, nada menos que el Premio Nacional de Narrativa 2009 y el Premio Nacional de Crítica 2008 en lengua vasca, euskera, como prefiere nombrarla Kirmen Uribe (Ondarroa, Viscaya, 1970), autor invitado a la Feria Internacional del Libro de Bogotá en su edición del 2010.

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14

08

2011

Berta Lucia Estrada Estrada

CLAUDE MONET Y CHAÏM SOUTINE

Por: elhilodeariadna

 Por: Berta Lucía Estrada Estrada   (Visita realizada al Museo de L’Orangerie el 23 de mayo de 2010)
Aunque he visitado varias veces el Museo Jeu de Paume, nunca había ido a L’Orangerie, su gemelo. Ambos museos están situados en el Jardín de las Tullerías. París es una ciudad infinita, culturalmente hablando, por lo que siempre nos sorprende. Siempre tiene algo para mostrarnos, nunca acabamos de descubrirla por completo; ni siquiera los parisinos la conocen a fondo; así que no me ruborizo al decir que es sólo el año pasado que descubrí el Museo en cuestión y las maravillas que alberga en su interior.
El Museo de L’Orangerie, conocido también con el apelativo de la Capilla Sixtina del Impresionismo, expone desde 1927 “Las Ninfeas” de Claude Monet (1846-1926). La sala fue especialmente adecuada para estas inmensas pinturas, ya que Monet las legó al Estado francés con la condición de exponerlas en un lugar permanente. Nimfeas Georges Clemenceau (1841-1929), al aceptar su proposición, le pidió a Monet que él mismo decidiera como deseaba que sus pinturas fueran expuestas. De dos obras que inicialmente iba a donar, terminó por entregar 22 paneles, que componen a su vez 8 composiciones, para un total de 40 metros de lienzo. Este proyecto le llevó 14 años de arduo trabajo. En esta hermosa sala, recientemente renovada, el espectador puede sumergirse en el mundo poético y privado de Claude Monet. Me refiero a su casa de Giverny, a sus jardines y al lago artificial donde sembró cientos de nenúfares, que se convirtieron en su modelo predilecto y en un permanente laboratorio de experimentación pictórica. Monet vivió allí los últimos cuarenta años de su larga y prolífica vida. Es en estos jardines donde pudo entregarse sin reserva alguna a su gran pasión, la pintura; ya que los años de precariedad económica habían quedado atrás. Monet, desde muy temprano, había logrado un rompimiento absoluto de todos los cánones académicos; pero es solo al final de su vida que logra, gracias a los nenúfares, acercarse a lo que posteriormente se conocería en la historia del arte como abstraccionismo. Hoy en día es considerado uno de sus precursores. Otros dos museos de visita obligatoria, en cuanto a Monet se refiere, son el de Marmottan y el de Orsay.
El Museo de L’Orangerie expone también la colección Walter-Guillaume con obras de Renoir, Cézanne, Modigliani, Rousseau, Laurencin, Picasso, Matisse, Derain, Utrillo y Soutine. La Colección Walter-Guillaume, lleva el nombre de dos coleccionistas. Uno de ellos es Paul Guillaume, marchante de arte, cultivado y con una sensibilidad especial que le hizo comprender desde muy joven la importancia del arte moderno. Es de anotar que contó con la suerte de conocer muy joven a Guillaume Apollinaire, quien se convirtió en su mentor, y el poeta Max Jacob le presentó a personajes de la talla de Modigliani, De Chirico, Marie Laurencin, Picasso o Picabia, artistas que pasaron por su galería de arte. Paul Guillaume supo comprender desde el primer momento hasta qué punto tenía delante de sí obras que pasarían a la posteridad. Murió en el año de 1932. Su esposa Juliette Lacaze se convirtió en su heredera universal; tiempo después contrajo nupcias con el empresario Jean Walter; juntos continuaron la pasión de Guillaume. Poco antes de su muerte Madame Walter-Guillaume decidió donar la colección al Museo de L’Orangerie, que la expone desde 1984.
Y es esta colección la que me hizo descubrir un pintor extraordinario que nunca había oído nombrar: Chaïm Soutine (1893-1943), reconocido como el artista más patético del expresionismo de la escuela de París. Este pintor, de origen lituano, nació en el seno de una familia judía, enfrentada a una vida miserable. Su padre trabajaba como ayudante en un taller de sastrería y con su magro salario debía sostener a una prole numerosa. El mismo Soutine comenzó a trabajar a los doce años en el taller de su tío. Pero su verdadera inclinación era la pintura y el dibujo. Su padre se oponía férreamente a esta pasión, ya que era un judío ortodoxo para quien las imágenes representadas por el hombre eran pecado. La austeridad religiosa y el miedo, asediaron su infancia y parte de su adolescencia; sin olvidar al hambre y al frío, que fueron prácticamente sus eternas compañeras. La angustia vivida en sus primeros años nunca lo abandonaría, fue la fuente primordial de su creación artística; no en vano muchos autores han dicho que la verdadera musa es la tragedia.
En 1913 llega a París, allí conoce a sus compatriotas Marc Chagall y Jacques Lipchitz, y luego encuentra a Modigliani, construyendo con él una larga amistad. Decide ser un asiduo visitante del Museo del Louvre, y Rembrandt y Courbet se convierten en sus pintores predilectos. Soutine hace de Rembrandt el modelo pictórico a seguir. No en vano años más tarde pintaría  “La res desollada” en clara alusión a un célebre cuadro del pintor holandés. la res desollada La anécdota de esta obra es bastante elocuente con respecto a la personalidad sombría de Soutine. En vez de trabajar directamente en un matadero, delante de la res que acababa de ser sacrificada, Soutine se la lleva directamente a su apartamento y allí procede a la elaboración del cuadro. Cuando el olor a carne descompuesta comienza a sentirse en los corredores, los vecinos llaman a la policía para que indague lo que sucede en la vivienda del pintor. Entre 1915 y 1919 descubre el sur de Francia. Sus pueblos fueron la base para un cuadro maravilloso titulado “Árbol caído” (1923-1924). Un inmenso árbol cae sobre un pueblo entero, como si sus casas fuesen la vida misma del hombre, frágil y desamparada. En otro de sus cuadros aparece uno de los característicos pueblos franceses, pueblos suspendidos y cuyas casas se abaten las unas contra las otras, en una clara referencia a la precariedad de la existencia. pueblos   Sus retratos nos muestran seres extraviados en sí mismos, alejados de todo intento de comunicación humana. Sus miradas no se dirigen a ninguna parte, ni siquiera se miran ellos mismos.   mujer Sin embargo, algunos colores utilizados, como el rojo, podrían dar destello de alegría al lienzo, pero en Soutine el rojo acentúa el desgarramiento interior de sus personajes. En otras palabras, su obra nos enfrenta a nuestros propios demonios.
Hace poco una persona, muy cara a mis sentimientos, y a raíz de un artículo que publiqué sobre Haruki Murakami, me decía que tras la lectura de uno de sus libros “era muy difícil salir indemne”. Pues bien, al ver la exposición de Soutine recordé la frase y a su remitente; ya que sentí exactamente la misma sensación, me costó salir indemne. Y en el cuaderno que siempre me acompaña, anoté, como si de escritura automática se tratase, lo siguiente:
Su obra te lleva por terrenos baldíos, por arenas movedizas. Soutine te agarra de la mano, como si fuese una tenaza, y no te suelta, te sumerge en el desamparo, en el terror, en la pesadilla. Es una obra que molesta, que trata de ahogarte en aguas turbias; no se sale incólume después de haberla visto. Nos enfrenta a nuestros fantasmas, llama a gritos a los demonios que nos habitan, nos lleva por la cuerda floja como si fuésemos funámbulos en busca de un precipicio donde arrojarnos en una caída sin fin. O como si resbaláramos en un terreno cenagoso o fuésemos tragados por arenas movedizas, como si nos perdiésemos para siempre en un terreno hostil y desconocido. Al final tuve la impresión que para Soutine la vida es un hueco negro que atrae hasta el fondo. Este cúmulo de sensaciones lo había experimentado dos años antes con la exposición de Louise Bourgeois, organizada por el Centro Georges Pompidou, y con la exposición de Edvard Munch, realizada en La Pinacoteca de París en la primavera de 2010;  exposiciones que ya he reseñado en este blog.  
Si bien los nenúfares de Monet me habían llevado al paraíso, Soutine me paseó por su propio infierno. Lo que quiero decir es que L’Orangerie nos enfrenta a dos lecturas diferentes, pero cada una de una riqueza invaluable. No en vano la vida misma nos hace bascular entre la alegría y la pesadilla a todo lo largo de nuestra existencia. Chaïm Soutine dejó como legado 482 obras, pero había pintado muchísimas más; desafortunadamente la mayoría de sus obras fueron destruidas por él mismo ya que no aceptaba ni la más leve crítica, otras fueron destruidas porque él mismo consideraba que no tenían valor artístico.
Bibliografía: Musée de L’Orangerie. Guide de visite. Texte de Jean-Noël von der Weid. 2007
Blog personal: http://beluesfeminas.blogspot.com

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07

08

2011

Berta Lucia Estrada Estrada

PAUL CÉZANNE

Por: elhilodeariadna

Por: Berta Lucía Estrada Estrada

 
 paul-cezanne-retrato-
 
 
 
A treinta kilométros al norte de Marsella se encuentra la ciudad de Aix-en-Provence; la misma que vio nacer en el año de 1839 a Paul Cézanne, el pintor que cambiaría el rumbo del arte y que daría inicio a lo que posteriormente se conocería como pintura abstracta. Poco antes de su muerte, acaecida en 1906, él mismo diría que “un autre fera ce que je n’ai pas pu faire…je ne suis, peut-être, que le primitif d’un art nouveau” (otro hará lo que yo no pude hacer… posiblemente yo soy el primitivo de un nuevo arte). Y Picasso, por su parte, diría años más tarde: “¿Que si conozco a Cézanne? ¡El fue mi único maestro! Durante años estudié sus pinturas… Cézanne era como el padre de todos nosotros, era él quien nos protegía”.   Cézanne en Provenza, éste es el nombre de la exposición que conmemoró el centenario de la muerte de Paul Cézanne (presentada desde el 9 de junio hasta el 17 de septiembre de 2006), en el Museo Granet de su ciudad natal. Exposición que contó con 120 obras, 84 óleos, 32 acuarelas y unos pocos dibujos en carboncillo. Esto fue posible gracias a la colaboración de varios museos y de colecciones particulares. Muchas de las obras allí expuestas pertenecen al Museo de San Petersburgo, otras a museos de Estados Unidos, de Inglaterra, de Alemania, de Francia e incluso hubo una obra del Museo de Sao Paulo  (Brasil).  Tres años má tarde, en el verano del 2009, se ´hizo otra exposición en el mismo Museo, tiutlada, Cézanne y Picasso.  Pero, ¿Quién era Paul Cézanne?: Su padre, un prominente banquero,  esperaba que su hijo siguiera con el negocio familiar, a lo cual Paul Cézanne se negó firmemente. En el año de 1862 viajó a París, con el único propósito de estudiar pintura, su única pasión, y a la que le permanecería fiel por espacio de toda su vida. Allí conoce al grupo de los Impresionistas, Renoir, Manet, Monet, Degas, Pizarro y Berthe Morizet. Pero será con Pizarro con quien tendrá una profunda y sólida amistad.  Otro de sus amigos fue Émile Zola, el autor de Germinal y de Nana; pero una fuerte disputa terminó con la amistad que los había ligado desde sus tiempos de adolescencia. El grupo  de pintores estaba integrado por artistas que entonces eran considerados de vanguardia, fuertemente criticados y a los que el Salón Oficial rechazaba sistemáticamente, puesto que su pintura era la negación de los postulados artísticos de la época. Ante la imposibilidad de ver expuestas sus obras, el grupo decide abrir su propio salón, el de los Independientes. El nombre de Impresionistas es dado por un joven periodista que buscaba ridiculizar una de las obras más importantes del arte: Impression, Soleil Levant, de Claude Monet (Impresión de un amanecer,  o Impresión del sol naciente, 1872).Impréssion soleil lévant     Este grupo de artistas se caracterizaba por haber abandonado las cuatro paredes de talleres mal iluminados, por la luz natural y la orgía de colores del campo. Su “extravagancia” era el hazmerreír de la época. Su pintura, en cambio, rompió con todos los cánones hasta entonces establecidos y abrió un mundo que no ha dejado de ser experimentado, que no ha sido agotado y que dio la libertad absoluta a la creación. Esta “extravagancia” se conoce con el nombre de “plein air”, o pintar al aire libre. Cuando el padre de Cézanne se entera que su hijo no asiste a las clases de arte convencionales, y que expone con un grupo de artistas a todas luces maldito,  -como lo eran también Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud y Verlaine, poetas que a su vez habían roto con la estructura y temas de la poesía tradicional francesa-, monta en cólera y emprende una especie de chantaje económico que va a convertirse en un dolor de cabeza para el joven pintor. Los años que pasa en París, y en sus alrededores, están marcados por la falta de dinero y por la incomprensión paterna; sobre todo cuando sus padres se enteran que ha tenido un hijo con una mujer de origen humilde y con quien no se ha casado.    Entre 1877 y 1882 hace varios viajes a la Provenza y comprende que es el cielo, permanentemente azul, y la luz mágica de esta región, lo que necesita para continuar con su obra. Es la época en que pinta árboles sacudidos por el Mistral, el viento del Norte, que en esta región francesa es casi permanente y de una furia incontenible. Sus árboles son azotados como lo es el hombre por los avatares de la vida. En esta época Cézanne emprende la búsqueda de sí mismo, y gracias a un trabajo cada vez más arduo y más disciplinado, termina por  encontrar lo que desea.  En 1882 decide instalarse nuevamente en la Provenza. Es en este período que comienza a pintar uno de sus temas favoritos: la montaña Santa Victoria. Años más tarde Picasso compraría una casa al lado de este simbólico lugar.  Los sitios escogidos están muy cerca los unos de los otros: L’Estaque, Gardanne, le Jas de Bouffan, Bellevue-Montbriand. La Provenza, vista con los ojos del artista, se muestra en todo su esplendor y Cézanne comienza a tomar conciencia de su genio como artista. Región y producción artística se unen para siempre, a partir de este momento es inconcebible pensar que Cézanne pueda trabajar en otro lugar que no sea su Provenza natal. En el período comprendido entre 1888 y 1899, Cézanne se dedica a viajar. Regresa a París, visita sus alrededores, así como el departamento de Franche-Compté y de allí pasa a Suiza. Entre 1890 y 1895 realiza una de sus obras maestras: “Los Jugadores de Cartas”.  Los jugadores de cartas  En 1895 Vollard, el marchante de arte, realiza la primera retrospectiva de su obra; lo que le permite comenzar a ser reconocido dentro de un estrecho círculo artístico. De las 80 obras que fueron expuestas en esa ocasión, 50 pertenecen a la Provenza. Es en este período que pinta la serie de “Les grandes baigneuses”.   Les grandes baigneuses  En esta serie puede verse a un Cézanne en paz consigo mismo, el lugar, la luz, las mujeres que toman un descanso en una tarde de sol o que respiran la noche, son el símbolo de un paraíso que no se ha perdido. No obstante estos cuadros contrastan considerablemente con los retratos de campesinos que son realizados en la misma época, donde la soledad, el desamparo, la incertidumbre ante el futuro, están soberbiamente representados. En los años que van de 1900 a 1906, se instala nuevamente en Aix-en Provence. Hace construir un taller en un lugar privilegiado, La Pendiente de las Lobas, desde allí domina la ciudad. Realiza tres obras más sobre el tema de las bañistas, que difieren de las anteriores, en cuanto que son cada vez más abstractas. En este último período, Cézanne logra una síntesis inigualable de la luz, del color, de la composición y de la figuración. El 15 de octubre de 1906, la lluvia, y una oleada de frío, lo sorprenden pintando en el campo ; no obstante  se queda en la intemperie durante varias horas, hasta que un campesino lo recoge inconsciente y lo lleva a casa. Al día siguiente se levanta para continuar con el retrato del jardinero Vallier. Se había jurado a sí mismo que la muerte lo sorprendería con el pincel en la mano. Cuando má tarde regresa  su hogar es para no volver  a levantarse. Muere en la noche del 22 al 23 de octubre de 1906. Para entonces ya eran muchos los marchantes de arte que comenzaban a comprender el genio de Paul Cézanne y por supuesto muchos jóvenes pintores ya seguían su rastro.
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