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29
04
2016
Virginia Rojas Albrieux

De las emociones y el cerebro a la salud y la enfermedad

Por: Virginia Rojas Albrieux

Los patrones psicológicos que incorporamos, que en últimas conforman los rasgos de personalidad, pueden llevarnos a la enfermedad.3201829215_b94f0deeaa_m 

Los circuitos cerebrales, los sistemas que procesan las emociones y aquellos encargados del sistema nervioso autónomo, cardiovascular, hormonal e inmunológico, están unidos y se influyen de forma recíproca formando un gran súper sistema. De manera que cuando se reprimen las emociones o se está a merced de ellas –como en un ataque de ira– se hacen estragos al sistema nervioso, hormonal, inmunológico y en otros órganos como corazón e intestinos.

Dice un personaje de la película Manhattan, de Woody Allen: “Nunca me enojo. A cambio me crece un tumor”. Este comentario tragicómico canta una verdad a gritos: la del rol que desempeñan las emociones en el funcionamiento fisiológico del organismo. Es abundante la evidencia científica que confirma cómo las experiencias emocionales influyen profundamente sobre la salud y la enfermedad.

Los seres humanos somos criaturas biopsicosociales. El estatus de salud/enfermedad es reflejo de la relación con el mundo que se habita –esto incluye variables familiares, clase social, género, raza, momento político y entorno físico–.

Existe un sendero que va de las emociones estresantes, con frecuencia inconscientes, a la enfermedad física. Se ha estudiado cómo ciertos patrones emocionales –como la represión crónica de la rabia, un desbordante sentido del deber, una preocupación desmedida por las necesidades emocionales de otros mientras se ignoran las propias o la creencia conscientes o inconscientes como “soy responsable por cómo se sienten los demás” o “no debo decepcionarlos”– son característicos en individuos que padecen enfermedades crónicas: trastornos autoinmunes (por ejemplo artritis reumatoidea o colitis ulcerativa), psoriasis, esclerosis múltiple, esclerosis lateral miotrófica, párkinson, demencia, etc.

Las personas en general tienden a no estar conscientes de que el estrés que muchas veces se imponen constituye un factor de riesgo de enfermedades de toda clase. Este estrés viene en numerosas ocasiones de una necesidad de “demostrar”, de justificar el valor personal a través de los logros, cuánto ganamos, cuán exitosos somos, cuán fuertes, cuán responsables y la lista continúa…

Ahora bien, no se debe culpar a nadie por reprimir sus emociones o por no cuidar de sí mismo. Estos actos no son deliberados sino el producto de mecanismos o estrategias adaptativas que comienzan en la infancia temprana.

Tales dinámicas adoptadas durante los primeros años de vida pueden derivar en enfermedad y disfunción en la adultez.

La interacción entre la genética y las experiencias de la vida temprana moldean, literalmente, los circuitos del cerebro en desarrollo el cual es contundentemente influenciado por la sintonización o falta de ella, entre el adulto y el niño, sobre todo en los primeros años de vida. Los ajustes fisiológicos y psicológicos de corto plazo a los que recurrimos para sobrevivir en esta primera etapa tienen consecuencias de largo plazo sobre el aprendizaje, el comportamiento, la salud y la longevidad.

Las interacciones entre cerebro y cuerpo también determinan que las circunstancias y experiencias adversas durante la infancia temprana –incluso en útero– dejan no solo efectos psicológicos de largo plazo, sino que también pueden ser promotoras de enfermedad. Numerosos estudios demuestran que el sufrimiento de los primeros años de vida potencia muchísimas enfermedades, desde mentales, como depresión, psicosis o adicciones, hasta trastornos autoinmunes y cáncer.

Cuando se lidia con mucho estrés, el cuerpo se encargará de decirlo.

Las enfermedades son, rara vez, manifestaciones azarosas o aisladas. Un síntoma o una enfermedad es una oportunidad para meditar sobre lo que no está en equilibrio en la vida, sobre cómo las programaciones importadas de la infancia aún están afectando y deteriorando el bienestar físico y psicológico.

Sea esta la oportunidad para reflexionar acerca de si necesita ser más compasivo con usted mismo, darle una mirada honesta y meticulosa a sus patrones y programaciones, qué ajustes grandes o pequeños le convendría hacer en su vida, cómo se alimenta, cómo maneja sus emociones, si se siente pleno con su vida espiritual, o si mantiene integridad en sus relaciones.

Regalémonos diariamente aquello que tal vez nuestros padres quisieron darnos, y no siempre lo hicieron: atención de corazón, presencia y compasión.

Si quiere investigar más acerca de este tema:

When the Body says No, Gabor Maté, M.D.

The Body Keeps the Score, Bessel van der Kolk M.D.

The Developing Mind, Daniel Siegel, M.D.

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23
04
2016
Virginia Rojas Albrieux

Neurogénesis: cómo estimular el nacimiento de neuronas?

Por: Virginia Rojas Albrieux

Neuronas

Es aún frecuente que se crea que nacemos con toda la cantidad de células cerebrales o neuronas que tendremos para la vida. Y es por esta razón que algunos científicos consideran que el daño cerebral es irreversible, la enfermedad neurológica imparable, y el declive cognitivo una cuestión inmodificable; aún hay mucho desconocimiento y confusión respecto del tema. Pero estudios en la última década, encabezados por las neurociencias, demuestran en forma fehaciente, que incluso los cerebros adultos generan nuevas células. Desde entonces, mucha de la investigación de esta disciplina, está en este momento concentrada en este tema y posiblemente pronto empezaremos a tener noticias acerca de cómo el fenómeno de la neurogénesis, intervenido por la ciencia, podrá ser utilizado en pro del bienestar del hombre.

La neurogénesis es el proceso mediante el cual nacen nuevas neuronas. Pero para que esto suceda, deben también morir otras. El solo hecho de que mueran neuronas desencadena ciertos “factores de crecimiento” en el cerebro que estimulan la formación de otras nuevas. Este proceso permite que el nacimiento de neuronas se mantenga dentro de cierto rango, y de esta manera se asegura que los circuitos cerebrales funcionen siempre bien – al menos en condiciones normales – porque hay una renovación controlada.

 

En general, todo lo que favorezca la salud cerebral favorece también la neurogénesis. Resulta de gran interés conocer qué la incrementa y qué la reduce, ya que aumentarla redundaría en el mejoramiento de la memoria, el estado de ánimo, y la prevención del declive cognitivo asociado a la edad.

Durante el envejecimiento, el proceso de neurogénesis va cambiando, y mueren más células de las que nacen. Adicionalmente, hay factores de tipo comportamental, ambiental, farmacológico y bioquímico que pueden afectar de manera negativa la neurogénesis, y otros que se sabe la estimulan. Sobre algunos no tenemos mayor control, pero sobre muchos de ellos sí!

El ejercicio cardiovascular, así como también el yoga, por ejemplo, son poderosos métodos para promover la neurogénesis. Tienen amplios beneficios para la salud mental y física y además ayudan a aliviar el estrés – el cual bloquea la neurogénesis! Algunos estudios han demostrado que cuanto más frecuentemente se ejercita, mayores son los beneficios.

Ahora bien, es importante que también estas nuevas neuronas sean estimuladas a través de interacción social o de ejercitarnos mentalmente para que ellas se integren a circuitos cerebrales ya existentes, o vayan generando nuevos. Cuando las recién nacidas no son estimuladas, mueren (por falta de uso). Mantenernos activos mentalmente, aprendiendo cosas nuevas, retando el intelecto, así como también compartiendo con otras personas, son costumbres positivas para nuestra salud cerebral. Los seres humanos somos genéticamente “gregarios”; nacimos para socializar, y el aislamiento nos deteriora.

La deprivación del sueño es, definitivamente, una contra de la neurogénesis, así como dormir bien la estimula. El sueño es una necesidad biológica y durante este el cerebro entra en un proceso de desintoxicación – se libera de desperdicios producidos por las neuronas.

La dieta juega un rol significativo sobre la salud cerebral y la neurogénesis. El exceso de azúcar refinada, por ejemplo, tiene un efecto negativo sobre el cerebro, y las comidas procesadas y refinadas deberían evitarse. Algunos alimentos tienen un efecto directo sobre el proceso de la neurogénesis y la salud cerebral en general. Se sabe por ejemplo, que la cúrcuma contribuye de manera muy favorable y adicionalmente tiene propiedades antidepresivas bastante poderosas. Estudios muy recientes aseguran que el aceite de coco tiene asombrosos beneficios sobre el declive cognitivo. El omega 3 es también fuente de salud cerebral. Yo prefiero la de origen vegetal, presente en las semillas de chía, las nueces, la linaza y el cáñamo. Seguir una dieta con restricción calórica (reducción de ingesta de calorías con nutrición optima) se asocia a un aumento de los factores neurotróficos derivados – una familia de proteínas que favorece la neurogenesis y la supervivencia de las células neuronales. Esta dieta también favorece la longevidad en general.

Se conoce que el uso crónico del alcohol es uno de los hábitos que más deteriora la neurogénesis, al igual que el cigarrillo y las sustancias psicoactivas.

Finalmente, la meditación –cuyos efectos ya constituyen un subcampo de estudio dentro de la investigación neurológica- induce una cantidad de cambios bioquímicos y físicos denominados globalmente como la “respuesta de relajación”. Una de las transformaciones que se han podido medir es sobre la química y estructura cerebral. Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de Massachusetts sobre Mindfulness – un modo particular de meditación – las personas que meditan podrían estarse beneficiando de un crecimiento a nivel neuronal. Se observaron cambios medibles en la densidad de la material gris de los cerebros de un grupo de meditadores que practicaron durante ocho semanas por 30 minutos diarios.

La salud cerebral es esencial para todos los aspectos de la calidad de nuestra vida. Cuando nuestro cerebro trabaja bien, nosotros trabajamos bien, porque de él depende nuestro funcionamiento físico, nuestro desempeño mental, nuestro equilibrio emocional, la calidad de nuestro sueño, etc. Mantenerlo en óptimas condiciones depende en gran parte de nosotros, de las decisiones que tomamos, y de nuestro hábitos y estilo de vida.

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17
04
2016
Virginia Rojas Albrieux

Lo que tal vez no sabemos sobre el Alzheimer

Por: Virginia Rojas Albrieux

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Las enfermedades degenerativas son afecciones generalmente crónicas que involucran una pérdida progresiva de células nerviosas (o neuronas) y que en consecuencia derivan en una serie de signos y síntomas a nivel neurológico. Dentro de las enfermedades degenerativas se encuentran las demencias progresivas – siendo la más preponderante (60%) la enfermedad de Alzheimer. Se estima que en todo el mundo hay alrededor de 24 millones de personas con Alzheimer.

La persona que padece de Alzheimer presenta un deterioro a nivel cognitivo, cambios desadaptativos en su comportamiento y de la personalidad que van en aumento. Eventualmente la persona pierde su “libre albedrío” y ya no tiene acceso a su ser total.

El Alzheimer es diagnosticado a través de una evaluación médica exhaustiva. No existe ningún examen que muestre si una persona efectivamente lo padece. Sin embargo, hay una prueba de sangre que identifica si se tiene la apolipoproteina E4, o gen E4, lo cual representa un riesgo mayor de desarrollar Alzheimer (entre 2.5 a 5 veces más). El 25% de la población presenta este gen. En general, los asesores genéticos no recomiendan hacer este examen, ya que el tener el gen E4 no confirma si se desarrollará o no el Alzheimer, sino solo que se tiene una mayor probabilidad.

El 95% de las personas que tienen Alzheimer no se les diagnostica sino hasta que la enfermedad se encuentra en etapa de moderada a severa.

Es importante saber que tener problemas con la memoria no significa que se tenga Alzheimer. Varios problemas de salud pueden causar problemas con la memoria y el pensamiento. Cuando síntomas similares a la demencia son causados por condiciones tratables –como la depresión, interacciones entre medicamentos, problemas de la tiroides, el uso de alcohol en exceso, o ciertas deficiencias de vitaminas– éstos pueden ser revertidos. Por otro lado, es esperable un cierto grado de declive cognitivo que viene con la edad y que podría comenzar a manifestarse a partir de los 50 años.

La exposición a ciertos tóxicos pueden ser factores detonantes en una persona con riesgo de desarrollar Alzheimer. Desde el mercurio (neurotóxico) encontrado en casi todos los pescados y los empastes dentales (amalgamas), hasta los preservantes de las vacunas, son areas controvertidas que deben ser consideradas.

Por ejemplo, en un estudio conducido por el Dr. Hugh Fudenberg (inmunogenetista), se reportó que las personas que se habían puesto 5 vacunas contra la Influenza consecutivas aumentaban el riesgo de Alzheimer 10 veces comparado con las personas que se aplicaban la misma vacuna una, o dos veces, o no se la ponían. La explicación que da el Dr Fundernberg a este hecho es que el mercurio y aluminio que estas vacunas poseen resulta tóxico para el cerebro.

Otros elementos cuestionados en esta misma línea son los endulzantes artificiales (sustitutos del azúcar) y el glutamato monosódico o MSG (realzante del sabor presente en muchos alimentos procesados, “paquetes”, cubitos, sopas de sobre, etc.).

Por otra parte, es bien sabido que las personas que se mantienen activas mentalmente, comparadas con las que no lo hacen, reducen la posibilidad de desarrollar Alzheimer a una tercera parte. Así lo comprueba, entre muchas otras, una famosa investigación denominada el “Estudio de las Monjas”, en la cual Rush University Medical Center de Chicago estudiaron a 801 monjas adultas mayores involucradas en actividades mentalmente estimulantes y la forma como evolucionaron sus historias cognitivas.  También se concluyó que, en general, las personas mentalmente activas reducen su declive cognitivo relacionado a la edad en habilidades mentales generales en un 50%, en concentración y atención en un 60%, y en velocidad de procesamiento en un 30%. Lo anterior se entiende por un principio muy conocido dentro de las neurociencias: “úsalo o piérdelo”. Este hace referencia a que los circuitos neuronales terminan muriendo si no están en actividad. Asimismo, otros estudios afirman que las personas con mayor nivel educativo tienen menor riesgo de padecer Alzheimer y declive cognitivo.

El ejercicio, entre sus incontables beneficios, tiene la capacidad de disminuir el riesgo de Alzheimer. Por un lado, porque mejora el sistema circulatorio ayudando a mantener un mejor flujo sanguíneo hacia el cerebro (y todo el cuerpo), aumentando la entrega de glucosa y oxigeno. También se reduce el daño de neuronas por sustancias tóxicas. Adicionalmente, el ejercicio protege el hipocampo de condiciones altamente estresantes, lo cual mata las células de esta estructura deteriorando la memoria.

En los últimos años se ha reportado que la vitamina E podría ser un factor protector en la demencia. Se ha reportado que tomada en dosis altas (1000 I.U. dos veces al día) en personas que ya tienen síntomas de Alzheimer, la vitamina E retarda el progreso de la enfermedad en un año. Y en dosis de 400 I.U. o más por día reduce el declive cognitivo normal en los individuos. Junto con la vitamina E, la vitamina C, también tomada en dosis altas, se ha asociado a una disminución de 20% menos de posibilidades de desarrollar Alzheimer.

 

 

Categoria: General

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03
03
2016
Virginia Rojas Albrieux

Conquistando El Arte de Dormir

Por: Virginia Rojas Albrieux

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Tal y como lo discutí en el blog anterior, el dormir poco y/o mal le pasa tarde o temprano “factura” a nuestra salud. El poco dormir no nos permite funcionar al máximo de nuestras capacidades y deteriora nuestra calidad de vida en general. En la antiguedad, algunas culturas utilizaban como tortura a los prisioneros el no dejarlos dormir…

El lograr un sueño adecuado require de tiempo y disciplina de nuestra parte: debemos mentalizarnos para bloquear las horas que estarán destinadas para el sueño, sostener esa intención, evitar acumular “deuda” de horas de sueño (las que debió haber dormido y no lo hizo), y organizar su espacio para crear un ambiente ideal para dormir.

Para quienes tienen la tendencia a no dormir bien, es importante que tengamos claro que la cafeína -potente estimulante- puede ser nuestro enemigo. No todos tenemos la misma sensibilidad a ella, pero para algunas personas, incluso una taza de café por la mañana les puede dañar el sueño de esa noche. La cafeína bloquea los efectos de la adenosina- un neurotransmisor que promueve el sueño. Además tiene un efecto diurético, razón por la cuál es capaz de interrumpirnos el sueño por la necesidad de levantarnos a orinar. Por esta razón, para quienes sufren de insomnio, la recomendación es eliminar la cafeína lo más posible y especialmente después de las 2:00pm. Si suele consumir buena cantidad de cafeína, tal vez sea mejor ir bajándole de a poco, ya que quitarlo de una vez, puede generar síndrome de abstinencia – o sea, posible dolor de cabeza, irritabilidad y fatiga.

El cigarillo es otro estimulante del sistema nervioso central que puede ser desencadenante de insomnio. Entre sus efectos está el acelerar la frecuencia cardíaca, aumentar la presión arterial, y estimular las ondas rápidas del cerebro (que se relacionan a un estado vigilante). Algunas personas con altos niveles de adicción a la nicotina se despiertan por síndrome de abstinencia – están necesitándola después de algunas horas deprivadas de esta. Cuando los fumadores deciden dejar el cigarillo, el sueño empieza a mejorar. Y si usted es fumador y no planea dejarlo aún, contemple no fumar al menos dos horas antes de irse a dormir.

El alcohol, por ser un depresor del sistema nervioso central, puede en ocasiones ayudarnos a conciliar el sueño (cuando se trata de una copa antes de ir a dormir); sin embargo, la calidad del sueño bajo sus efectos es un sueño inquieto, no reparador, y donde puede presentarse un sueño más interrumpido por despertares y pesadillas. Por otro lado, el alcohol en mayor ingesta es el responsible del 10% de los casos de insomnio crónico, interfiriendo con los mecanismos de control cerebral, empeorando los ronquidos, y en general agravando problemas respiratorios.

El ejercicio ofrece beneficios particulares al sueño, en especial a los adultos mayores: más facilidad para conciliar el sueño, un sueño más profundo, y menos despertares durante la noche. Caminar, correr, nadar y todos los ejercicios aeróbicos son el único recurso conocido, hasta ahora, que incrementa la cantidad de sueño profundo. Una sola contraindicación: no es aconsejable ejercitarnos dos horas antes de acostarnos a dormir, ya que su estimulación puede trastornar la capacidad para quedarnos dormidos.

Mantener horarios de acostada y levantada regulares es otro aspecto que ayuda al sueño. Ahora bien, quedarse algunas horas extras en una fiesta, por ejemplo, es perfectamente aceptable, de vez en cuando! Pero no convierta en hábito quedarse mirando la serie de moda cada noche hasta “altas horas”! Mejor grábela y la ve al día siguiente más temprano.

Evite los celulares, ipads, etc. cuando está en la cama. La luz que emiten estos aparatos confunde a la glándula pituitaria –encargada de producir la hormona melatonina, que regula nuestros ciclos/ritmos circadianos. Tampoco duerma con la television prendida.

Tomar un baño caliente antes de irnos a la cama, y los ejercicios de relajación favorecen el buen dormir. Ensaye qué le funciona a usted.

Las decisiones que tomamos relacionadas al sueño son un asunto de calidad de vida! Dormir es una necesidad y debería ser un derecho.

La próxima vez escribiré sobre algunos de los problemas específicos del sueño. Buenas noches.

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26
02
2016
Virginia Rojas Albrieux

Para Quienes No Duermen…

Por: Virginia Rojas Albrieux

Man That Cannot Fall Asleep

Es claro que dormir lo suficiente es tan importante como cualquier otro elemento vital para una buena salud -por ejemplo el alimentarnos de manera saludable, o ejercitarnos regularmente. El sueño no es un lujo sino un componente básico dentro de un estilo de vida saludable, y es una necesidad biológica. Independientemente de cuáles sean nuestros intereses y metas, dormir lo suficiente nos pone en una mejor posición para disfrutarlos y logralos.

La falta de suficiente sueño trae una variedad de efectos indeseables y desencadena consecuencias desde moderadas hasta graves para nuestra salud y calidad de vida.

La deprivación de sueño – el no dormir las suficientes horas por períodos de tiempo prolongados (días, meses, o años), según una gran cantidad de estudios, nos hace más propensos a enfermedades virales. Por ejemplo, una investigación realizada por Archives of Internal Medicine  arrojó que las personas que duermen menos de siete horas por noche tienen tres veces más probabilidades de enfermarse.

El aumento de peso es otro factor que se ve impactado por el número de horas que dormimos, según la revista Obesity. Aparentemente este vínculo es aún más fuerte en los niños. La falta de suficiente sueño tiende a interrumpir las hormonas que controlan el apetito y el hambre, y adicionalmente el cansancio producto del sueño faltante, desestimula el ejercicio. Por otro lado, este exceso de peso aumenta el riesgo para una cantidad de problemas de salud.

Otra consideración a tener presente es que las personas que padecen insomnio durante el lapso de un año o más, o que duermen menos de 5 horas por noche, según un informe de Diabetes Care, tienen 3 veces más posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2 comparado con quienes no tienen esta dificultad. Al parecer esto tiene su explicación en la desregulación hormonal que se desencadena con la falta de sueño. Así también, la presión arterial alta también se triplica en sus probabilidades para aquellos que duermen poco y/o mal, según informe de Sleep.

Adicional a la presión arterial alta, también se manifiestan más frecuentemente en esta población el colesterol y los triglicéridos altos, todos bien conocidos factores de riesgo para la enfermedad cardíaca.

Las enfermedades mentales, según lo confirman un sinnúmero de estudios, parecen tener como uno de sus detonantes comunes el insomnio. Así, la deprivación de sueño precede frecuentemente los diagnósticos de depresión y de trastornos de ansiedad.

Además de lo ya expuesto en cuanto a la vulnerabilidad que desencadena la deprivación del sueño sobre el desarrollo de enfermedades físicas y mentales, está muy bien estudiado cómo esta condición aumenta el ausentismo (laboral), reduce la calidad de vida, debilita nuestro desempeño cognitivo, e incrementa el riesgo de accidentes.

En la próxima publicación escribiré más sobre el sueño y algunas recomendaciones para mejorarlo.

Dulces sueños!

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19
02
2016
Virginia Rojas Albrieux

Tips Básicos para Papás de Niños con Déficit de Atención

Por: Virginia Rojas Albrieux

Little girl  drawing family on blackboard; educationSegún el National Institute of Mental Health (NIMH) de los Estados Unidos, el trastorno de déficit de atención (con y sin hiperactividad) o TDA/TDAH es uno de los trastornos cerebrales infantiles más comunes. Esta condición puede perpetuarse a lo largo de la adolescencia y adultez de quienes lo presentan. Los síntomas básicos y los denominadores comunes para el diagnóstico del TDAH son: dificultad para mantenerse enfocado y prestar atención, para controlar su comportamiento, y en algunos casos hiperactividad.

Por otro lado, hay una gran variedad de síntomas y condiciones adicionales al TDAH que varían en cada caso, pero que parecen estar relacionadas a dicho trastorno, como por ejemplo, conductas desafiantes y oposicionales, agresivas y violentas, trastornos del sueño, depresión, ansiedad, tics, dificultades en el aprendizaje, y baja autoestima.

Los científicos no tienen claridad sobre las causas del TDAH, sin embargo muchos estudios sugieren que la genética tiene un rol importante – es decir que existe un componente hereditario. Es frecuente observar patrones de comportamiento tipo TDAH que se repiten en padres y luego en los hijos, etc.

Es importante que papás y maestros entiendan que el problema de los niños con TDAH no es un tema de falta de disciplina. Estos niños no saben cómo calmar su cuerpo, y su mente no logra enfocarse por más de unos pocos segundos. No hay cantidad de disciplina suficiente que pueda hacer que el TDAH desaparezca. Esto se trata de un problema orgánico, el cual suele superar la voluntad del niño con TDAH. Por eso, muchos de estos niños frecuentemente tienen comportamientos de los que luego se muestran arrepentidos, tan solo para volver a hacerlos al siguiente día! Recuerdo a mi hijo (con TDAH), manifestarme alguna vez con tristeza, “Mami, yo quiero no hablar tanto en clase, y trato y trato, pero no sé porqué no puedo controlarme” (!!!).

 Todos los niños, y en especial los niños con TDAH, necesitan estructura y reforzamiento positivo para aprender y crecer. Discuta con su hijo acerca de cuáles son sus expectativas y ayúdele a crear rutinas. Aliéntelo y felicítelo por cada cambio positivo, o por aquello que hizo bien, así a usted le parezca que es algo muy pequeño. Sea generoso con sus halagos. Cuanto más refuerce comportamientos positivos, menos tendrá que corregir los negativos.

 La medicación en los niños con TDAH no es una cura mágica. Tampoco es un requisito darla. Las drogas utilizadas en el TDAH tienen, para muchos niños, efectos secundarios peores que el mismo trastorno, y estos pueden alterar la personalidad, el apetito y la salud física. Infórmese!

Es importante para los niños con TDAH duerman lo suficiente. La falta de sueño empeora los problemas de concentración y desencadenan irritabilidad. Es ideal restrigir la tele, el computador, o cualquier otra pantalla cerca de la hora de dormir. Las bebidas con cafeína y/o azúcar también deterioran la calidad del sueño.

Los niños con TDAH deben hacer ejercicio para drenar su (exceso de) energía. Además, esto les ayuda a combatir la depresión, la ansiedad, mejora la función cerebral y la concentración, y promueve el sueño reparador. Si su hijo disfruta de algún deporte en particular, promuévaselo. Esta es una manera sencilla y divertida  de que su hijo haga ejercicio.

La alimentación es otro factor clave. Sin una buena nutrición, el comportamiento de cualquier niño con TDAH podría empeorar, y el niño sin TDAH podría actuar como si lo tuviera. Deberían evitarse al máximo los alimentos que contengan azúcar, colorantes artificiales, glutamato monosódico (realzante de sabor presente en los “cubitos”, y algunos “paquetes”), aspartame (endulzante artificial), y margarina. Es importante acostumbrarnos siempre a leer las etiquetas de los alimentos para saber qué contienen.

Criar a un niño con TDAH puede a ratos ser difícil y frustrante, por ello es importante mantener presente que su hijo tiene un trastorno y que por ello es muy difícil para él o ella escuchar instrucciones y seguirlas. En cambio, enfóquese en todas las cualidades, fortalezas y virtudes que sí tiene!

 

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10
02
2016
Virginia Rojas Albrieux

Sobre el Reposo y los Golpes en la Cabeza

Por: Virginia Rojas Albrieux

Según el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, es de vital importancia que las personas reposen por varios días luego de haber sufrido  una contusión, conmoción o golpe en la cabeza. Esto resulta crítico en el restablecimiento, reparación y restauración de los circuitos neuronales luego de cualquier lesión que haya tenido el cerebro.

La ausencia de reposo luego de un golpe conlleva a daño e inflamación creciente que es evidente incluso un año después del hecho, según se concluyó en estudios con ratones.

También se pudo aprender con este estudio, que los golpes repetitivos en la cabeza -así sean muy suaves- tienen un efecto acumulativo si no hay un debido reposo donde el cerebro pueda recuperarse espontáneamente entre una lesión y la siguiente. Desafortunadamente este es el caso para muchos deportistas que practican deportes de contacto, los militares, y las personas víctimas de violencia doméstica.

Cuando una persona sufre un golpe a la cabeza y reposa por al menos tres días, las conexiones neuronales que se pierden como resultado de la lesión (entre un 10 a un 15%) se restauran espontáneamente. Cuando no hay reposo luego de la contusión, no hay restauración. Esto nos ilustra con respecto a cómo las contusiones pueden conllevar a daño cerebral sostenido.

Los golpes en la cabeza estan siendo tomados cada vez más seriamente. Lo anterior debido a que son ahora más contundentes y más frecuentes los estudios que confirman la relación que existe entre las lesiones cerebrales y la demencia, la depresión, la pérdida del control de impulsos y el suicidio.

Es importante también entender que no hay golpes en la cabeza “sin importancia”. Cuando hay un golpe en la cabeza el cerebro siempre sufre en mayor o menor grado, indistinto de si hay o no pérdida del conocimiento. El “simple” acto de golpear la cabeza con el balón, como es común en el futbol, es motivo de preocupación!

http://www.scientificamerican.com/article/a-single-concussion-may-triple-the-long-term-risk-of-suicide1/?WT.mc_id=SA_HLTH_20160209

http://gumc.georgetown.edu/news/First-of-Its-Kind-Study-Explains-Why-Rest-is-Critical-After-A-Concussion#.VrtSJFg2QKQ.mailto

 

 

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06
02
2016
Virginia Rojas Albrieux

Los Efectos del Estrés sobre el Cerebro

Por: Virginia Rojas Albrieux

Stress

El sueño inquieto, el olvidar cosas, la irritabilidad, o la sensación de sentirnos desbordados emocional o mentalmente son síntomas que muchos experimentamos en el cotidiano y que reflejan la presencia de una respuesta orgánica a la que denominamos estrés.

El estrés puede ser en ciertas ocasiones benéfico; se trata de una respuesta fisiológica cuyo propósito es ayudar a adaptarnos a determinadas situaciones. El estrés, por ejemplo, durante un exámen, o una competencia deportiva, o para el momento en que vamos a dictar una conferencia, nos energiza y puede aportarnos una mayor capacidad de enfoque.

Pero, cuando el estrés es crónico, este va afectando nuestro cerebro, produciendo cambios en este. Por ejemplo, las discusiones y la sobrecarga laboral pueden ser fuente de estrés y generar alteraciones en la estructura y funcionamiento celular, e inclusive impactar la información genética de nuestro cerebro.

El estrés está sostenido por dos estructuras cerebrales y otra sobre cada uno de los riñones: son el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales. La interacción de estas tres dan origen al eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal (HHA). Este eje es el que controla el estrés. Cuando se experimenta una situación que vivimos como estresante, el eje HHA desencadena la producción de cortisol – una hormona. El cortisol dispone al cuerpo a responder, lo cual es positivo, porque quiere decir que estamos listos para actuar.

Sin embargo, la presencia continua o frecuente de cortisol en el torrente sanguíneo termina hacienda estragos sobre el cerebro. Por ejemplo:

-       Se aumenta el tamaño y el número de conexiones neuronales en la amígdala – el “centro del miedo”. Esta estructura cerebral se encarga de procesar las situaciones amenazantes. Que nuestra amigdala esté sobreactivada es por supuesto, indeseable!

-       Se deteriora el hipocampo – estructura encargada del aprendizaje y la memoria, y de inhibir la acción del eje HHA. Entonces se genera un círculo vicioso: a más estrés, menos capacidad para controlarlo.

-       El cerebro se encoge: se van perdiendo conexiones sinápticas y se va reduciendo el volumen de la corteza prefrontal – estructura encargada de la toma de decisiones, de regular la atención, el juicio, y las interacciones sociales.

-       Se reduce el nacimiento de nuevas neuronas – neurogénesis – en el hipocampo. Esto deteriora nuestra capacidad de aprendizaje y de recordación. También se favorece la aparición de trastornos mentales serios, como la depresión o eventualmente, el Alzheimer.

Afortunadamente, también está probado que hay muchas formas de reversar los efectos del cortisol sobre el cerebro. Por ejemplo, el ejercicio y la meditación son técnicas poderosas en este sentido.  Ambas involucran respirar profundamente y estar concientes y enfocados en o sobre algo. Y ambos favorecen la disminución del estrés y el aumento del tamaño del hipocampo y por ende se mejora la memoria.

 

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31
01
2016
Virginia Rojas Albrieux

El Cerebro determina todo lo que hacemos

Por: Virginia Rojas Albrieux

El cerebro determina todo lo que hacemos: desde cómo pensamos hasta cómo nos sentimos, cómo nos comportamos y cómo nos relacionamos con los demás.

 03_brainDebido al rol primordial y definitivo que nuestro cerebro determina para nuestras vidas, es importante educarnos sobre él y sobre cómo podemos cuidar de nuestra salud cerebral. Hay una serie de creencias que desdibujan la forma cómo entendemos el cerebro y por ende quisiera discutir algunas de ellas en tres puntos
Primero: Nuestra genética determina menos de un tercio de la salud de nuestro cerebro a lo largo de nuestra vida. Es errado pensar que los genes son un factor determinante en nuestra salud cerebral. El estilo de vida es clave y de gran influencia sobre nuestros destinos, debido a que, si bien la genética ofrece unas tendencias, la plasticidad cerebral permite que el cerebro este en permanente moldeamiento – y esto es algo que podemos utilizar para nuestro beneficio o en contra. Somos escultores de nuestro cerebro, en la medida en que con cada acción, pensamiento y sentimiento estamos moldeando este muy plástico órgano fantástico – bien sea que nos lo estemos proponiendo o no. El reto entonces está en aprovechar esta característica de la función y estructura cerebral para mejorar nuestra vida personal, familiar y profesional, y retrasar posibles vulnerabilidades como la demencia.
Segundo: El Alzheimer, tipo de demencia más común en los adultos mayores, si bien aún no se demuestra que pueda ser evitado, sí es posible retrasar significativamente su aparición según el National Insti­tute of Health. El ejercicio físico, y mantenernos activos cognitivamente, combinado con una dieta saludable, pueden pro­te­ger nue­stros cere­bros a través de la lla­mada reserva cerebral. De manera que sí tenemos medios para influir sobre esta enfermedad.
Tercero: Frecuentemente algunas personas dicen que “Sólo utilizamos el 10% del cerebro”. La verdad es que usamos todo nuestro cerebro ( o prácticamente todo), solo que no necesariamente todos los circuitos están activados al mismo tiempo ni permanentemente. Por otro lado, debido a lo variadas que son las actividades en la vida de una persona, todos los circuitos se utilizan con mucha regularidad. Nuevamente, cuanto más expuestos estemos a desafíos cognitivos, y a un estilo de vida saludable, donde se le da merecida importancia al sueño, a la buena alimentación, al ejercicio, y al cultivar relaciones interpersonales  sanas, nuestro cerebro tenderá a funcionar de una manera mucho más integral a nivel de sus diferentes circuitos y redes neuronales, favoreciendo la salud cerebral. Y a más salud cerebral, más salud mental, equilibrio emocional, resiliencia, comportamientos más adaptativos y adecuados, y mejor calidad de vida!

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24
01
2016
Virginia Rojas Albrieux

El Cerebro de los Adolescentes es Diferente

Por: Virginia Rojas Albrieux

Si usted tiene hijos adolescentes, probablemente se ha sorprendido con algunos de sus comportamientos. Tal vez ha dicho algo como “En qué estaba pensando él cuando hizo X!!!???”
Lo que hoy en día sabemos desde las neurociencias, es que el cerebro del adolescente es distinto de aquel del adulto. Ellos NO piensan igual que los adultos.
Para empezar, la corteza prefrontal -area importantísima del cerebro- no ha terminado de generar todas sus conexiones. Esta es la parte del cerebro encargada de los “juicios” –“Es esta una buena idea?” “Cuál es la consecuencia de esta acción?” Yo siempre pienso que es el area encargada del “buen criterio” (o viceversa), y por eso acostumbro a repetir a mis tres hijos adolescentes que “se manejen con criterio”. No tengo claro que esto sirva de mucho, pero como mamá no puedo evitar dar este consejo!
No es que los adolescentes no tengan corteza prefrontal, sino que iran accediendo a esta más lentamente. La mielina, capa de grasa que representa la “material blanca”en el cerebro, aún es poca (comparada con la del cerebro adulto). Esta situación hace que las señales o impulsos eléctricos entre las neuronas no sea tan eficientes, lo que lleva a una comunicación ineficiente entre las diferentes áreas del cerebro. Los últimos estudios respecto del tema aseguran que la mielina completa su desarrollo mas o menos entre los 21 y los 26 años. Y pensar que la mayoría de edad es a los 18 en nuestro país…
Por otro lado, la naturaleza también hizo los cerebros de los niños y adolescentes más responsivos al ambiente que los rodea. Esta característica química cerebral es la que permite que aprendan tan fácilmente.
Pero esto no siempre funciona a favor. Las adicciones son en su esencia, una forma de aprendizaje. Y si este cerebro adolescente, que está organizado para crear nuevas conexiones en respuesta a su entorno, consume una potente droga psicoactiva (alcohol, marihuana, nicotina, cocaine, éxtasis, etc.) se está ante la habilidad para la formación de un hábito mucho más robusto, comparado con la de un adulto.

Categoria: General

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