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Publicado el El Mal Economista (EME)

Tres maneras en las que Donald Trump podría llevarnos al fin de la humanidad

Si 2016 fue un mal año, 2017 podría ser aun peor. En gran parte porque nuestros vecinos del norte escogieron a este hombre como su presidente.

imagen-1Fuente: The Nation

 Por: José Fernando Duarte

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A partir del 20 de enero del 2017, Donald Trump se convertirá en uno de los hombres más poderosos del mundo. Las decisiones que tome tendrán consecuencias que podrían afectarnos por el resto de nuestras vidas. Lamentablemente el panorama no es muy esperanzador.

  1. Trump podría ser el detonante de la tercera guerra mundial

 Según reconocidos académicos como Steven Pinker los tiempos relativamente pacíficos que hemos vivido durante la última mitad de siglo (al menos entre potencias y países de ingreso medio) son producto del elevado costo que significa ir a la guerra para los países actualmente. Es decir, gracias a las grandes alianzas, y a la proliferación de armas nucleares, los países se lo piensan dos veces antes de ir a la guerra.

La OTAN, una de estas alianzas, nació en 1949 como un pacto defensivo entre países. El pacto se basa en que, si un país miembro sufre un ataque, los demás países responderán como si los hubieran atacado a ellos. Junto con el hoy extinto Pacto de Varsovia, esta alianza fue responsable (al menos en parte) de que la Guerra Fría no escalara a confrontaciones directas entre las potencias implicadas.

A pesar de estar basada en el dominio de las potencias de occidente, esta paz se ha mantenido durante las mismas décadas gracias a alianzas no solo militares, como la OTAN, sino políticas como la Unión Europea. Esta última logró (relativamente) pacificar un continente que, hasta la Segunda Guerra Mundial se mantuvo inmerso en rivalidades y confrontaciones bélicas entre sus distintas naciones.

Desafortunadamente, el presidente electo Trump ha amenazado con incumplir el tratado si los países miembros de la OTAN no elevan su respectivo gasto militar. Esto se debe a que el acuerdo exige a los miembros de la OTAN un gasto en defensa de al menos 2% de su producto interno bruto (PIB). Sin embargo, con excepción de Reino Unido, Canadá y EEUU, ninguno de los 28 países miembros cumplen dicho compromiso. Aquello ha llevado al presidente electo a no sentirse obligado a cumplir las obligaciones que le impone el acuerdo a su país en caso de un ataque a otro país miembro.

Lo anterior, unido a la actual debilidad de la Unión Europea debido al Brexit y a otras desastrosas ideas de Trump (como desmantelar el acuerdo nuclear con Irán), puede devolver los incentivos a países como Rusia a comportarse de forma más agresiva (como sucedió con Ucrania y está sucediendo en Siria). Aquello obligaría finalmente a los países aliados a responder, dando pie a un enfrentamiento de grandes proporciones.

  1. Desastre ambiental

Otro acuerdo internacional de gran significancia para el mundo se firmó hace un año en el marco de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, cuya última reunión se celebró en París, Francia. El llamado Acuerdo de París es un conjunto de medidas drásticas que los 195 países miembros pactaron implementar para poner freno finalmente al cambio climático inducido por acción humana. Pues sus eventuales consecuencias amenazan nuestra supervivencia y la de miles de otras especies de seres vivos en el planeta.

Este acuerdo no es el primero de su naturaleza, pero hay una característica que lo hace muy especial: por primera vez, Estados Unidos y China (responsables de más de un tercio del total global de emisiones de gases de efecto invernadero) se comprometieron a ratificar el acuerdo y cumplirlo.

Cabe resaltar que este tipo de acuerdos son “pactos de caballeros” entre naciones. La ONU no puede castigar a los países que incumplan sus compromisos y solo puede esperar que estos cumplan de manera voluntaria. Sin embargo,  el sistema suele funcionar porque nadie obliga a los gobiernos a firmar y ratificar los acuerdos, así que el hecho de hacerlo implica un compromiso serio de cumplir con el convenio.

El problema radica en que, al igual que muchos miembros del partido Republicano, el presidente electo Trump no cree que el calentamiento global sea real. En sus propias palabras, es un invento de los chinos para reducir la competitividad de la industria estadounidense y, según varios medios, ya está trabajando en la manera de retirar a los Estados Unidos del acuerdo. Viendo esto, los chinos tendrían incentivos para retirarse también. Sin la participación de estos dos países en el acuerdo, el mundo (y la humanidad) tiene pocas esperanzas de salvarse de las consecuencias funestas del cambio climático.

Para dicha de Todos, el Presidente Obama parece estar trabajando en convencer a Trump de permanecer en el acuerdo y el presidente entrante ha afirmado recientemente que tiene una “mente abierta” frente al acuerdo. Por ello puede que aun sea pronto para condenar el destino de nuestro planeta. Aunque las políticas ambientales que se esperan de Trump (que más bien deberían llamarse políticas anti-ambientales) son desoladoras.

  1. Colapso económico

Algunos argumentan que Trump sería buen presidente porque es un gran hombre de Negocios (cosa que es discutible). Suponiendo que lo fuera, la creencia popular de que un país puede manejarse como una empresa es errónea pues un empresario jamás será sustituto de un estadista. Como lo afirma la revista Forbes y The Washington Post, una empresa es muy distinta a un país en el sentido de que la primera está orientada a obtener ganancias, mientras que el segundo busca proveer servicios y crear valor social que en la mayoría de los casos no dejan ganancias al proveedor.

Adicionalmente, en octubre de este año, un grupo de 20 premios Nobel de economía publicaron un comunicado invitando a votar en las elecciones por Hillary Clinton, y sostuvieron que las políticas económicas de Trump podrían “poner en riesgo los fundamentos de la prosperidad estadounidense y la economía mundial”.  En la misma carta critican la falta de experiencia de Trump como servidor público y su agenda económica incoherente:

“Sus insensatas amenazas de iniciar guerras comerciales con varios de nuestros mayores socios comerciales, su plan para deportar a millones de inmigrantes, sus billones de dólares en cortes de impuestos sin fondos que los respalden…”

 También, como lo explica la revista Vox, podría pensarse que la buena reacción de los mercados financieros ante la elección de Trump es un buen augurio para la economía global. Lamentablemente, los expertos coinciden en que las medidas del futuro presidente estimularán la economía en el corto plazo, pero serán desastrosas en el largo.

La esperanza que nos queda es que el futuro presidente norteamericano tenga la sensatez de incumplir las promesas que le hizo a su electorado.

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